
Como hay lectores del blog que se quejan de no tener tiempo de leer los libros que recomiendo (siempre desde mi ingenuo entusiasmo, que por fortuna no he perdido) voy a dar aquí mi horario mágico para sacar tiempo para leer mucho y, de paso, una recomendación: dejar de leer blogs, se pierde mucho tiempo.
Duermo seis horas al día, las duermo muy bien, pero no más, al cumplir ese tiempo me despierto automáticamente.
Leo otras seis horas, lo que me da una media de cinco libros a la semana, también leo revistas en diversos idiomas que domino con gran mediocridad.
Hago ejercicio unas tres horas al día (nadar y caminar), aunque los fines de semana más (grandes caminatas) y levantamiento de peso (cambiar libros de sitio, retejar, arreglar la tapia de mampostería en seco)
Escribo unas tres o cuatro horas. Publicar en el blog me lleva una media hora.
Eso me deja hasta las veinticuatro cinco horas que no tengo ni idea en qué empleo, pero supongo que son para:
-Ensimismarme (las musarañas, Crocidura russula, son nocturnas y apenas las puedo mirar)
-Mirar cosas (por la ventana, el jardín, la gente, bichos)
-Hacer el amor a mi mujer y a mi perra. A mi perra, manoseándola, agarrándola las orejas, palmeándola, estrujándola, haciéndola cosquillas en la barriga; a mi mujer, manoseándola, haciéndola cosquillas en la barriga, estrujándola, etc.
-Cocinar, hacer la compra, “robar” de los huertos de conocidos, tareas domésticas.
-No cojo el teléfono, no tengo móvil, no veo la tele (salvo DVDs), tardo diez minutos en mis duchas, y cinco en defecar satisfactoriamente, cinco en limpiarme los dientes y cortarme las uñas y recortarme el bigote.
Ah, se me olvidaba, también tengo que ir a “trabajar”, pero ese tiempo se solapa con el de leer y escribir. En el trayecto de casa al curre empleo diez minutos caminando, y es que me entretengo charlando con el quiosquero de la prensa y el tabaco y además el semáforo no me pilla justo enfrente. Sábados y domingos no “voy” a trabajar, porque trabajar, lo que se suele entender por trabajar, no trabajo casi nunca, o sólo en mis placenteras cosas. No olvidéis que “trabajo” deriva etimológicamente del romano “tripalium” un instrumento de tortura en forma de silla triangular donde amarraban al prisionero; así que si te gusta tu trabajo, o eres masoca o no es trabajo.
Coda: ya sabéis que aquella frase hecha de “cuesta un riñón” hace tiempo que es literal; es decir, que los pobres venden (y otros se los compran) riñones y otros órganos para transplantes. Como bien dice Enric González, antes se pagaba a los pobres por su trabajo o su cuerpo, prostitución, y ahora también, pero por partes para transplantes, pero además ahora se les paga por su dignidad y por su intimidad, como a esa lamentable muchacha inglesa, con dos hijos, una enfermedad terminal y carne de Gran Hermano, que ha vendido la exclusiva de su boda y posterior muerte en directo; creo que la subasta va ya por los dos millones de euros. Cuando algún ministro cazador subaste el dedo índice con el que aprieta el gatillo de su rifle exterminador de ciervos igual lo compro, para que con ese dinero mejoren la administración de justicia (ahora entiendo que se les dé tan bien eso del "levantamiento de cadáver").
6 comentarios:
Me apunto tu horario y me lo propongo como objetivo. En mi caso, son cinco-seis horas de sueño, once de trabajo (que me gusta pero también me estresa), contando (o sin contar, depende el día) una hora de ida y vuelta en tranvía, y me quedan tus mismas cinco horas para actividades similares a las tuyas (aunque no me recorte el bigote). A la lectura (no de blogs) le dedico entre hora y hora y media al día, lo que me da un libro a la semana (o dos, si no son gordos); más o menos leemos a la misma velocidad.
Puedes mejorarlo, querido Miros. Once horas de trabajo, supongo que remunerado, son demasiadas. Hace tiempo leí que España era el país europeo en el que técnicos y directivos más tiempo echaban en la oficina. De eso no se deducía una mayor productividad, sino lo contrario. Y sí, leemos a la misma velocidad, o sea, no lo dices, pero rápido; yo todo salvo la poesía, en que 'declamo' y soy lento y moroso.
¡ Que envidia de rutina ¡ dicen que la rutina es un sucedáneo de la felicidad, en mi caso hay días que duermo 12 horas otros 3, hay días que tardo en llegar al trabajo hora y media (andando rápido son 35 minutos) otros días tardo 5 minutos ( en taxi) hay días que trabajo 15 horas o más, otros ninguna, leo muy rápido y de forma compulsiva o bien no leo nada, hace tiempo leía unos 150 libros nuevos al año ahora no creo que llegue a treinta pero releo y miro libros ya leídos mil veces (entre 100 y 200 al año ) cada día suelo leer dos o tres artículos de revistas especializadas. Hace siete años que no tengo televisión y casi todas las noches voy a los a bares de mi barrio o alrededores a reírme con los locos que van llegando, En más de medio siglo que tengo de memoria no recuerdo haber realizado ningún deporte ni ningún esfuerzo físico innecesario. A lo largo de mi vida me han ido interesando muchas cosas, ahora lo que más me interesan son las cabras, trabajo con ellas y eso me hace andar mucho detrás de ellas, tres días al mes recorro muchos kilómetros detrás del rebaño. Aunque carezca de vuestras maravillosas rutinas al día de hoy no me cambio por nadie.
Bueno Zwin, te felicito, porque das por hecho algo que para mí está por demostrar, que la arritmia vital, como la tuya, es más vital o meocionante que la rutina.
Yo en cambio, opino lo mismo que decía Cortazar para la fantasía, que sólo operaba bien en mitad de los usual y cotidiano. La ruptura de rutinas, un viaje, una visita de un amigo, es genial, pero la rutina de la ruptura no es más que caos, chaval. Y tus cabras siguen rutinas, aunque variando.
caprichoso tiene su raiz en capra, así que las cabras de rutinarias nada, aunque lo puedan parecer, y ya sabes que las estrellas danzantes viven en el caos.
Esa etimología que señalas es muy pertinente; lástima que sea completamente falsa y "caprichosa"
Caos-Orden-Diseño ¿Quieres plantear la cuestión en términos de entropía?
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