Las rocas nos hablan. Son siempre el principio y el final de un paisaje. Y a veces se mantienen protagonistas, cuando el trabajo posterior de los seres vivos y en especial de las plantas no las ocultan. Areniscas y esquistos costeros (Asturias), buzadas (colocados en vertical los estratos antes lógicamente horizontales), permitiendo un manadero de agua dulce, una colonia de cianoficeas y una veta viva de briofitas , musgos y líquenes. Un Universo en dos metros cuadrados.
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