

Barcelona versus Madrid, ('versus', que en mal latín de párroco significa 'contra', pero en buen latín pagano también significa 'hacia', mantengamos la ambivalencia semántica)
Para el traidor de Julián Bluf
Me irritan las miríadas de ignorantes turistas españoles que cada año ahorran o pagan a plazos viajes a exóticos destinos como Borneo o las pequeñas Antillas. Me irritan a mí que, modestamente, he visto las manadas de herbívoros cruzar las sabanas de Kenia, entre el Tsavo y el Tgorongoro con el Kilimajaro de telón de fondo en los setenta, que he cruzado el Sahara entre el Mediterráneo y la frontera de Malí por Argelia antes de que terminasen la transahariana en los ochenta y he remontado el Quiquibei, afluente del Beni, afluente del Amazonas, para encontrar en plena selva a un superviviente aragonés que había fundado una república libertaria con los indios chimanes o he subido por la ruta del Inca hasta Machu Pichu. Aún así no conozco más que una fracción mínima, que no despreciable, del planeta. Pero puedo decir que conozco muy bien los rincones de mi propio país: los dos; concéntricos: Madrid y España.
Casi nunca (ya veremos la excepción) he sido un turista, sino un viajero, distinción esencial, porque a los países no hay que ir a ‘verlos’, eso se hace mejor desde el sofá de casa con cualquier documental, sino que hay que ir a ‘estar’. Esos turistas tópicos y penosamente pudientes son una de las plagas de nuestro tiempo, más contaminantes que las cagadas de perro en las aceras de cualquier ciudad, y en general no conocen su propia vecindad fuera también de algunos destinos tópicos. Esa, por ejemplo, es una de las paradojas de los Parques Nacionales, se declaran para así protegerlos de transformaciones violentas –normalmente que los urbanicen-, pero eso inmediatamente provoca una avalancha de visitas que se convierte en la principal agresión al antaño olvidado paraje.
La misma España hasta hace poco era una suerte de ‘Oriente asequible’ para muchos europeos y estadounidenses, una suerte reserva etnológica que la dictadura y el atraso había preservado para su exótico disfrute, y sin los problemas de inseguridad ciudadana de Marruecos o Yemen. Aquí las viudas vestían de pintoresco negro riguroso, los vehículos de carga eran borricos y la temida policía rural se tocaba con un anacrónico sombrero de charol de tres picos, como dos siglos atrás.
Mis correrías exóticas, que seguramente se pueden contratar en exclusivas agencias de viajes, no me convierten en un explorador o en un valioso viajero (‘traveller’) frente al detestable ‘tourist’, sino mi actitud; viajando sin billete de vuelta asegurado, para entendernos. Ser explorador es un talante y no depende del destino sino de la actitud. Se puede viajar a las selvas de Borneo o a los Montes Virunga de África Central y seguir siendo tan turista como los que acuden en masa a Benidorm en busca de alcohol barato y sol cansino; y se puede viajar al Alto Tajo o a los aledaños sorianos y ser un viajero de tomo (libro) y lomo (mochila) Pero debo confesar una cosa: hay un sitio al que he ido casi siempre de turista; es casi inevitable: Barcelona, porque a esta bonita ciudad la han convertido en una parque temático. No sé si su tema es la propia Barcelona o Gaudí (Gaudí para japoneses, todo hay que decirlo, como inglés para españoles: se trata de aprender lo más básico del chapurreo de un idioma, en este caso un idioma estético complejo como el del arquitecto catalán). Al fin y al cabo, no se puede visitar Disneylandia en Orlando sin pretender ser un turista. Y no quiero que me malinterpretéis; al revés que en el ejemplo anterior, me gusta tanto Barcelona que es uno de los pocos lugares donde estoy dispuesto a ser un turista, pero no viviría allí. No en un sitio que te recuerda continuamente tu condición de extranjero, salvo en las periferias charnegas que no me gustan. Los barceloneses son corteses, de hecho, bastante más educados y cívicos que el madrileño medio, tienen una hermosa lengua y una literatura espléndida, pero su victimismo militante les convierte en una suerte de suizos de España muy molestos.
Así que me diseño mis itinerarios, como si fuera mi propia agencia de viajes; la Barcelona de Manuel Vázquez Montalbán, con el mercado de La Boquería y Casa Leopoldo incluidas, o la libertaria, con vistas a fábricas supervivientes y a los muros de los fusilados del castillo de Monjüic, o no salgo de esa ciudad aún verdadera que son Las Ramblas y aledaños. Barcelona me gusta, repito, mucho, mucho más que Disneylandia. Es bonita y aseada, pero yo prefiero vivir en ciudades de verdad como Nueva York o Madrid donde puedes ser uno más y es como esa gente que te pregunta ‘qué eres’ (el título académico) en lugar de ‘a qué te dedicas’ (tu actividad; prensar boñigas de vaca para hacer ‘compost’, por ejemplo), aunque también, si te equivocas de salida en una autovía de la periferia puedes acabar muerto y donde los taxistas llevan puñales debajo del asiento (fabricados en Albacete, los madrileños). También me dan envidia el mar, el día del libro y la rosa e Iniesta, pero las rosas son de Lérida e Iniesta manchego.
Madrid, mi ciudad, la de mis amores y mis odios, no es bonita, se la puede acusar de muchas cosas, pero no de eso, es a Barcelona lo que una muchacha culona y con encanto y madre de tus hijos es a una modelo tan fría como despampanante. No hay color, a favor y en contra. Madrid es ruidoso y sucio, en conjunto, no tiene mar, sus ediles son más vesánicos y brutos, continuamente tomando venganza contra ella (como Franco, que nunca olvidó su tenaz resistencia, el ‘no pasarán’ durante la Guerra Civil). Pero Madrid guarda sorpresa sin rótulos avisadores increíbles. Tiene un espacio natural de más de 15.000 hectáreas de sabana de encinas, ciervos y águilas imperiales a un paso: el Monte de El Pardo, y una sierra con nieves antes perpetuas a media hora de coche. Tiene además los tres parques ajardinados más bonitos de España con permiso de Granada: El Retiro, El Parque del Oeste, con los atardeceres que proclama la pintura de Velázquez y los chillidos de las cotorras de Kramer asilvestradas, y el recoleto de la Fuente del Berro, donde hacía la aguada en barricas el palacio real para consumo de los monarcas, pavos reales en celo permanente y los olmos supervivientes de la grafiosis centenarios más espléndidos de toda al península. Sólo conozco dos casos, Río de Janeiro y Nairobi, que tengan a sus puertas tanta naturaleza salvaje en medio de la maraña periurbana. También tiene las tascas y bares más maravillosos del mundo (salvo algunas bodegas de los puertos del Egeo más a trasmano y con menos turistas), que hacen que los famosos ‘pubs’ irlandeses parezcan dispensarios de la Seguridad Social. Pero sobre todo es una ciudad indestructible, superviviente a tres años de cerco y bombardeos, a la sucesión de Trastamaras, Austrias y Borbones y aún la más destructiva de alcaldes que la confunden sistemáticamente con un solar en obras. Luego la sede de esta dañina Comunidad Autónoma uniprovincial. Y ahí sigue.
Y ojo; en Madrid hay halcones peregrinos, árboles de la noche triste (Taxodium mucronatum) de cuatro siglos, zorros, garzas reales, ánades salvajes y cormoranes (a la altura de la Ermita de San Antonio, con los frescos de Goya también a mano). También tenemos, eso sí, forofos del real Madrid que mutilan a la diosa Cibeles cada vez que Iker para un penalti.
Hay una ruta que es más alucinante que el descenso del Río Negro, tributario del Alto Amazonas o que las rutas de los caribúes de la tundra canadiense. Todos los años, si estoy en Madrid, me acuesto temprano el 31 de Diciembre; cierro herméticamente puertas y ventanas para no oír el jolgorio a plazo fijo decretado y duermo. Me levanto la mañana de Año nuevo temprano y recorro el eje de la Castellana, que incluye el paseo del Prado y el de Recoletos desde la Plaza de Castilla hasta Atocha (que significa esparto en vascuence). A medio camino,paso junto a un palacio con fantasmas, el de Linares (los fantasmas son los de la hija de una estanquera y su marido el marqués, que se casaron sin saber que eran hermanos de padre, al enterarse ya tarde, se "divorciaron" con un pacto de suicidio), una avenida, en fin, que ha sido bautizada así, El Prado, en muchas ciudades sudamericanas, aunque se llamen avenidas del 1 de mayo o de Cecilia Roth, todos las conocen simplemente como El Prado (en Cochabamba, en La Paz, en la Asunción) Unos kilómetros en que me puedo permitir el lujo de andar por la calzada, cruzar en diagonal las plazas, contemplando los supervivientes palacetes o los ‘modernos’ rascacielos enanos de la arquitectura de Chicago junto a la Gran Vía o los nuevos de la contemporánea, bajo árboles majestuosos, tilos (a la altura del café Gijón), ojaranzos o almeces de pata de elefante y sobre todo los maravillosos cedros de las tres especies: del Líbano (Cedrus libani), del Atlas (C. atlantica) y del Himalaya (C. deodara) fáciles de distinguir entre sí, aún sin piñas. Paseo tranquilo por uno de los bulevares más hermosos de Europa con permiso de la perspectiva Nevsky de San Petersburgo, de la Avenida da Liberdade lisboeeta y de los Campos Elíseos de París. Transito por donde lo hacían en la Edad media los inmensos rebaños de la mesta de ovejas merinas.
La ciudad de Madrid, la primera víctima del centralismo, ya que a los centralistas nos los mandan de la periferia, finalmente, es tan chula que es capaz de dedicarle calles a los militares que la bombardearon tres años (Barrio de Orense), a los alcaldes, aún más destructivos, pero también a los rinocerontes en su nombre portugués antiguo proveniente del indonesio (Abada). O tener estatuas de todos los libertadores de América –de Bolívar hay más que en ciudad Chávez en Venezuela- y Filipinas, como Rizal.
Otro día os cuento otra ruta, por las riberas del Manzanares, en pos del ignoto puente de San Fernando, aislado y empotrado entre las infraestructuras de la autovía del noroeste (La Coruña) y la m-30. Ya veréis, ya. Pero de momento, si eres un alpinista con vértigo, un actor con miedo escénico, un novelista ágrafo, un erudito desmemoriado, un boxeador con muñecas finas y mandíbula de cristal o un navegante que se marea, o simplemente si te gustan los bocatas de calamares, entonces, tu ciudad de post nacimiento es Madrid; la de nacimiento puede, en cambio, ser cualquiera, porque en eso somos los madrileños como los de Bilbao (otra ciudad autentica, pese al hermoso tocho del Guggenheim), que nacemos donde nos da la gana.
35 comentarios:
Magnífica entrada, subjetiva y exagerada, como corresponde al amor que se te nota por esa ciudad que es también parte de mi vida. No estoy del todo de acuerdo con algunas apreciaciones sobre Barcelona, aunque entienda esas sensaciones que tan bien describes. A mí me parece que son dos almas muy distintas, las de cada una de estas dos ciudades, sólo que no ambas nos hablan con los mismos lenguajes. En cierto modo, me de la impresión de que algunas cosas que dices respecto a Barcelona (esa chica guapa y frivolona que pareces pintar) no atañen tanto a su alma o, si lo prefieres, son las equivalentes a muchas de las aberraciones que ha sufrido Madrid, pese a las cuales sigue siéndolo.
En fin, estoy todavía medio dormido. Pero que conste que me ha encantado la entrada.
Por supuesto eres más ecuanime que yo y tienes razón, miroslav, pero tu dedicate a evitar que se coman sin ordena tu cebra isleña. Ya me entiendes.
Árboles de la noche triste...
He disfrutado leyendo todo esto. Y más me ha encantado tu referencia al País Vasco. Cada uno es de donde le da la gana, sí Sr.
Yo no conozco mucho Barcelona, y solo como turista. Debo decir que me parece una ciudad espléndida, viva y "urbana", en el mejor sentido de esta palabra llena de buenos sentidos. Quizás eres algo injusto con ella, o más bien, como dice Miroslav, subjetivo y exagerado -cosa que me parece no solo legítima, sino literariamente muy recomendable-. Nunca me he sentido especialmente extranjero en ella, no más que en París, Lisboa o San Sebastián; y en cualquier caso, sentirme extranjero es algo que en realidad me gusta. A veces lo intento incluso en Madrid. (Por recuperar tu metáfora, hasta a la encantadora madre de nuestros hijos conviene mirarla de vez en cuando como si la acabaras de ver por la calle y decidieras ligar con ella).
Pero con todo mi respeto y mi admiración urbanísticos, arquitectónicos, cívicos e incluso autonómicos por esa impresionante ciudad que es Barcelona, desde luego me quedo, como tú, con la mía: Madrid, desastrada, sucia, caótica, viva, llena de personalidad en la tranquila despreocupación con que ha asumido su falta de personalidad. Dios nos la conserve muchos años a pesar de sus barrancos, sus manzanos y sus gallardones.
Vanbrugh: a lo que me refiero es a que "te hagan sentir" extranjero, no a que lo seas o desees serlo, que me parece muy bien. Obviamente, yo en Nairobi era extranjero, pero cuando viví un periodo largo nadie se empeñaba en hacérmelo saber a cada paso. En lo demás, como le dije a miroslav, de acuerdo y vosotros mismos.
Es probable que tengas razón, y que en esa corrección casi -solo casi- cordial de los barceloneses haya siempre un puntito de distancia, un recordatorio de que "usted no es de aquí y claro, no es lo mismo". Yo creo que es un rasgo de provincianismo, que se da también en otras ciudades, el sentimiento de "ser de aquí de toda la vida" que los lleva a mirar con cortés desconfianza y no abrir nunca del todo la puerta al forastero que sabe Dios de qué familia será... En Sevilla, por ejemplo, yo siempre he notado algo de eso. Pero como los barceloneses lo han complicado con (o disfrazado de) ese insufrible nacionalismo que insisten en considerar como una virtud -lo que viene a ser como presumir de ser miope, o cojo- parece que es otra cosa distinta.
Genial declaracion de amor a Madrid.
Quiero decir que en mi opinion Madrid es una ciudad limpia. Se lava cual gatito cada dia la cara y las orejas. Madrid resplandece bajo el sol.
Bruselas, donde j'habité maintenant, es sucia cual paloma vieja, y triste, y llena de caries.
Madrid es una ciudad curiosa, es la que mas turistas recibe de España y no se nota. En cambio Barcelona... está insufrible de turistas, casi tanto como Sevilla, que ya es como disneylandia, con su trenecito y todo.
Rocío: tienes razón, no se notan porque los enterramos en las zanjas según caducan (a los turistas), pero no sólo se notan en Barcelona, ¿qué me dices de tu sevilla?
Vanbrugh: también vos la tenéis. En Sevilla, por ej., con su gracejo y su supeuesta apertura, la gente es cerradísima, y penetrar en la sociedad sevillana si no conoces las claves y eres de allá, lleva toda una vida.
Emma, comprendo que no ames la ciudad que te tortura, pero Bruxelles no es tan fea, les atelier de Rodin, la Grand Place, los mejillones, las chicas rubias...
Lansky
La nonna, mi abuela romana, era una verdadera entusiasta de Madrid, tanto que se compró un piso en el cual pasaba cortas temporadas cuando quería sentirse libre (supongo...). Recuerdo compartir aquel piso con ella un par de veces siendo yo bastante pequeña y recuerdo también cómo me hablaba la nonna del cielo límpido de Madrid que comparaba con el de Roma. Será por eso que tengo una especial predilección por esta ciudad, que, sin embargo, casi no conozco.
Entonces has estado en Canarias?
Besos
La verdad es que yo si que me he irritado al principio de este post, con eso de que nos restregaras por las narices los viajes que tu has hecho y los demás hubieramos querido hacer, y encima contándolo de pasada, como si fueran moco de pavo. Como si el privilegio de ser viajero en lugar de turista no consistiera principalmente en poder ignorar la fecha de vuelta del viaje porque no hay que fichar en un curro vulgar y adocenado, pero que nos da de comer. Pero al seguir leyendo te he tenido que perdonar de todo corazón, ante esa comparación feliz entre Madrid, la muchacha culona y Barcelona, la modelo fría. (Es evidente que yo soy culona y madrileña) Dices unas cosas tan bonitas de mi Madrid, y nos haces un recorrido tan agradable por la Castellana, el Prado, sus jardines y sus animalitos, que simplemente me quedo encantada y esperando otro itinerario cualquiera, el del Manzanares o el de los bocatas de calamares. Si está tan bien contado, será un placer seguirte por él.
Querido Lansky, mi asesino a sueldo. Siento decepcionarte pero en Bruselas las chicas no son rubias. O quizas si lo sean pero de un rubio tan anodino que nunca las he visto. Y, creeme, una mujer es la primera que percibe la belleza de las mujeres de locales. Si yo no veo rubias es que no hay rubias.
Sevilla se ha convertido en Disney?
Qué guay, voy a prestar más atención cuando vuelva el 5 de abril.
Lo del trenecito lo encuentro muy bien, me puse a pasear a mis primitos-segundos (se dice así?) y a mi madre. Mejor eso que Kansas City o los Pajaritos.
Es verdad, también creo que Sevilla no es una ciudad abierta o multicultural,etc...te adopta si tú nos adoptas a nosotros. O algo así...
Por cierto, esta foto del paseo con los rayos de sol verde, me encanta.
Zaffe: en más de una ocasión, antes de la puesta de sol o inmediatamenet después y hacia el norte, el cielo se pone d eun fuerte azul metálico refulgente, cuando lo he fotografiado y logrado reproducirlo y lo he mostrado me han dicho siempre que la foto estaba manipulada, y no era así.
Conozco las dos Islas mayores superficialmente, muy por encima Fuerteventura, muy buen Lanzarote y Gomera y algún islote, como La Graciosa en el que he vivido, y lamentablemente nada La Palma y Hierro, las dos occidentales que ardo en deseos de visitar.
Cigarra: tienes razón en lo de volver al curre, qué quieres que te diga, pero yo sacrifique otras cosas a cambio de esa libertad de movimientos
Emma: en Belgica hay chicas morenas, y hay rubias, y lo son mucho, con pieles traslucidas
Mita: esos árboles que admiras son los que se quería cepillar el alcalde Galalrdón y defendía la baronesa Tita encadenada.
Se quería cepillar esos árbolessssssssssssssssssssssssss? qué le pasa a ese Sr.?
Cigarra:
Tengo una propuesta arriesgada; nada menos que pasar del mundo virtual al real. Propongo, primero, publicaré el post de la ribera del Manzanares, mitad urbano mitad silvestre, desde el puente de San Antonio, frente a la ermita del santo, hasta el de San fernando, junto a la Playa de Madrid y el Viejo Parque Sindical. Luego sugiero quedar un domingo de esta primavera y salir con bicis y a pie, niños y perros; para los que vivimos en madrid, como tú y vanbrugh y para todos los que se quieran apuntar, ¿qué te parece? Prometo reflexiones urbanas, históricas de distintos estratos, geomorfológicas, botánicas y zoologicas (seguro que vemos cormoranes, garzas reales y algunas otras cosillas)
Tiene un síndrome grave conocido como faraonitis aguda
Me apunto a la propuesta arriesgada, pero necesito modificarla en lo referente a la bici. Hace diez años me operaron de una hernia lumbar y, con gran tristeza por mi parte, no puedo dar diez pedaladas seguidas sin alborotarme el vertebramen de forma harto desagradable. El equilibrio de la armazón de mi espalda requiere un trato delicado, lo siento. Paseo a pie, eso sí, todo lo que haga falta.
A lo que me refiero es que los críos, si los hay, pueden ir describiendo 'ochos' con sus bicis en torno nuestro mientras mi perra husmea y nosotros caminamos.
Lansky yo estoy en Madrid del 6 al 13 de esta primavera de Abril.
Me apunto a un bombardeo.
Yo estoy fuera de Madrid del martes 14 al domingo 19 de abril. El domingo 12 de abril me va bien, que es cuando tú estás. A ver si vamos afinando. O si no más trade, a finales de abril o en mayo, para que sufran los alérgicos. Y a ver que dice Vanbrugh y si da señales de vida Cigarra.
Mita, lo del trenecito está muy bien para los visitantes, que tienen todo el tiempo del mundo, pero para los habitantes del centro ha significado el alargamiento en tiempo de los desplazamientos diarios y su encarecimiento, pues ahora hay que ir a coger los autobuses al prado, y se tarda lo mismo o menos andando que en el dichoso trenecito, que ha llenado de unas catenarias horrorosas el recorrido.
Además, la parquetematización del centro ha supuesto la sustitución de las tiendas tradicionales de abastos (ferreterias, mercerias, carnicerías, pescaderías, fruterías etc) por tiendas de camisetas para turistas, con lo que cada vez es mas complicado abastecerse, a menos que uno se vaya a los hiper de la periferia, pero como la peatonalización es cada vez mayor, cada vez cuesta mas trabajo la carga y descarga de lo comprado y obliga a usar el coche inutilmente. De los mercados de abasto ni hablo: el ayuntamiento ha seguido una politica de cargarselos de forma sistematica.
Otra consecuencia ha sido el encarecimiento de los abastos y de los bares del centro, que literalmente te clavan. El centro será muy bonito, pero seguro que se vive mucho mejor, mas comodo y mas barato en los pajaritos.
Todo esto no contribuye precisamente a que los sevillanos, ya de por sí bastante cerrados (a mi me ha costado cerca de 30 años que me acepten plenamente), se vuelvan mas cosmopolitas, ya que el turismo, hoy por hoy, es una fuente de incomodidad.
La culpa no la tienen los pobres turistas, sino un ayuntamiento desastroso (todos los alcaldes de la democracia, sin excepción, han sido malos) que todo lo basa en la improvisación. La peatonalización no es mala, lo malo es como se ha organizado.
Y del trafico ni hablo.....
Rocío, mi arma, me gusta especialmente tu verbo 'parquetematizar' (conjúguese como 'acagar') y el círculo vicioso que tan bien señalas de peatonalizar, por un lado, para obligar más que incentivar a usar el cohe por otro. Ergo...gestiones la complejidad de una ciudad como una feria o todos lo más el consabido parque temático, qué ignorantes cabrones.
Creo habértelo dicho en mi anterior entrada -comentario-, pese a ello repito porque es lo que me provocas. Me encanta cómo llevas el curso de las narraciones, de modo que podemos andar -casi- a tu misma velocidad, ver lo que nos describes -sobretodo si lo "conocemos"- y aprender algo de lo recorrido.
Gracias de nuevo. PAQUITA
Olvidé decir que soy de Madrid y caminante entusiasta, que prefiero desplazarme sobre mis piernas -si no voy pillada de tiempo, algo que evito- antes que en coche propio o transporte ajeno -autobús y metro- y que mi recorrido preferido es el que has descrito sólo que a la inversa: Atocha-Pº del Prado-Neptuno-más Pº del Prado-Cibeles-Pº de Recoletos-Colón y Pº de la Castellana. Siendo el más bonito, no me negarás: de Atocha a Colón.Besos
Loc@/Paquita, si es por la trade en el sentido que dices, y por la mañana al revés, yo me entiendo
Supongo que lo dices por la posición del Sol ¿? o no te he entendido. Este recorrido lo hacía yo bastante en mis años jóvenes - por la tarde- Ahora es más fácil que me pille por la mañana/mediodía. Un abrazo. PAQUITA
Claro, la posición del Sol (y de "Sol")
Pues ¿sabes? cavilando -poco- ideé una segunda opción, que me gusta más, por ser posterior. Y es: que vives en el norte y laboras en el sur, con lo que... Castellana abajo de mañana, para a la tarde ir... Castellana arriba.
Aprovecho para decirte que he publicitado tu artículo sobre los carteles "controvertidos" del nene, el gato y la pregunta en el blog de Júcaro -14 de abril-, en el de Naveganterojo -matacucarachas- y en el de Animal político -animaldelapolis- ¿porqué?
ellos también confeccionaron un artículo al respecto. El 1º, incluso, está recopilando los que han dedicado una entrada al tema. Espero no disgustarte con ello. PAQUITA
Cómo me va a molestar: es un honor.
¡Estoy aquí! Tarde, pero me doy por enterada de la propuesta peatonal-ciclista del Manzanares. Me apunto. Me da igual el día. No me voy de Madrid en Semana Santa, pero prefiero que sea más a finales de abril o primeros de mayo, excepto el 10, por festejos familiares. Tampoco puedo el 19 de abril, que estoy de viaje. En cualquier caso, estaré atenta a la convocatoria. Vanbrugh sabe mi email, que te lo pase. Por cierto, yo tampoco gasto bici, prefiero andar. Vergüenza me da decirlo, pero nunca llegué a dominar el chisme de dos ruedas, y a mi edad me arriesgo a una rotura de cadera, si lo intento.
Estais tan acomplejados y os montais tantas peliculas que he desistido querer entenderos... ¿ de verdad que os hacen sentir turistas o sois tan limitados que en realidad, y sin saberlo, soys vosotros mismos que fruto de vuestro enorme y masivo complejo os creeis tal?
De verdad , todo esto merece reflexion, mucha reflexion.... por que teneis tela. Tela marinera.
Por cierto y emncio aparte. Barcelona es la ciudad que mas turistas recibe de España y con diferencia, no como se dice por ahi. Es la 10ª ciudad mas visitada del mundo.
Señores, quedense ustedes con este falso intento de estima que llevan con su ciudad yque mientras aqui seguiremos con lo nuestro (que no lo vuestro).
Anónimo, aunque no precisas contestación ya que has desistido de entendernos (¿a quienes?) y probablemente de entender más cosas, te diré que sí, llevas razón: puedes quedarte con todos los turistas, sin problemas. Y gracias por ese "soys" con 'i griega' de ikastola que nos regalas. Todo un hallazgo.
Como se suele decir, para gustos los colores. Habrá quien prefiera Madrid, quien prefiera Barcelona o quien prefiera París.
Pero al margen de esto, creo que si dices que en Barcelona te hacen sentir continuamente que eres de fuera y que por esto somos "muy molestos" es que realmente no conoces nada de esta ciudad- o de la gente se esta ciudad.
Sinceramente, creo que esto ya es una idea que se tiene sobre Barcelona, inevitable, y creo que por muchos ya sobreentendida incluso antes de venir aquí y conocer a la gente de verdad.
Esto es "gracias" a los mismos de siempre, a los 4 nacionalistas que hacen más ruido. Que haberlos los hay, por supuesto, pero te puedo decir que la mayoría de gente de Barcelona no somos para nada como has querido hacer ver.
Además creo que para ver de verdad como somos, primero como mínimo habría que tratar con la gente de aquí, y si has venido "como turista" no creo que lo hayas hecho.
Supongo que si dices tales cosas tus motivos tendrás, pero creo que no refleja para nada la verdad. Pero estamos en lo de siempre, te puedes quedar con lo bueno de las cosas o con lo malo.
Sin más, como ves no comparto tu opinión acerca de algunas cosas, pero me ha gustado topar con este blog y ver también la descripción que haces de tu ciudad, Madrid, muy bonita por cierto, y de la que guardo un buen recuerdo.
He encontrado tu post franca y sencillamente pedante. Después de recorrer tanto mundo como un auténtico niño de papá (sinceramente, eso es lo que hacen) sin ataduras, te resulta imposible entender una ciudad de tu propio país y criticas el turismo, esa preciada fuente de recursos de la que disponemos en España. Porque España no es Alemania con su gran economía ni Japón con su gran tecnología. España es un país hermoso, y como tal se muestra sin pudor ante el mundo. Y de paso, hace caja con ello.
Tu provincianismo, ese que te hace renegar de los barrios 'charnegos' y te empuja a la comodidad de tu ciudad pseudoinhóspita (¿equiparar madrid a NYC? ¡Por favor!) no lo combate ni una estancia de diez años en la sabana africana. Y no me parece mal, pero no intentemos ser lo que no somos.
Qué dura es la vida del prohombre rodeado de tanta necedad, ¿verdad? Pero siento decirte que el papel de curtido trotamundos con aventuritas que contar a los nietos ya está muy visto. En todas partes.
P.D: ser 'charnego' es lo más cosmopolita del mundo.
Ser charnego es lo más cosmopolita del mundo, o no, depende del charnego. Tú pareces gilipollas, que no es un insulto sino una descripción abreviada de tu forma de calificarme sin conocerme.
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