
"La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño"
Friedrich Nietzsche
Somos una partícula de tiempo en un vasto espacio; lo pequeño y lo inmenso, pero más aún lo breve y lo eterno. Por eso todas las religiones repiten lo pequeños que somos ante Dios y lo breve que es la vida frente a las promesas de trascendencia. Pero somos pequeños y fugaces porque así debe ser, como la hormiga que contornea una naranja; si no nos caeríamos de este planeta.
La mirada de la joven de la perla de Vermeer muestra todo el recato de una fámula doméstica, pero también toda la incertidumbre que la época podía deparar a una muchacha humilde: ‘¿llegaré a vieja?’. En cambio, el autorretrato de Rembrandt con el perro de aguas muestra un tipo ufano y bajito, casi un enano, un gordito disfrazado de oropeles ingenuos. El perro no posa, el pintor sí. O la solitaria mujer de Hopper que lee casi desnuda sentada en la cama de esa habitación anodina a la luz de la ventana. Está casi desnuda, pero está peinada, misteriosamente no parece recién levantada y la cama no está deshecha. Intimidad recatada; exhibicionismo modesto; soledad y anonimato de hotel barato, pero con todo, lo más patético es la curva pesada de esa espalda de nadadora, inerme, como esperando un cuchillo entre los omoplatos. Todos son carteles, como otro de Tapies de vigor paleolítico, otro suave y azul de Jasper Johns, un laberinto pétreo y entintado de Chillida, y un original otra vez de Tapies más modoso, como una tarea escolar: un grafito con una llave y una cruz roja sangrante; un Mompou como petroglifos infantiles con coches de bomberos y autobuses; un dibujo a lápiz de Rafael mostrando un joven con gorro; un grabado de Goya; un cartel de un concierto de Jazz en París.
Bill Evans al piano. Podría ser música ambiental, pero es demasiado buena, aunque a veces los fondos sonoros del gusto de la época son algo irritantes, distraen del piano, como la banda sonora de una película cursi. El contrapunto mejor son los pasos de Jara en las tablas de pino y el tic tac del reloj. Libros; luces de miel. Madera y piedra, fragilidad y solidez. Roces en el tejado, la danza de la muerte -o sea, de la vida- entre los gatos y los pájaros.
Borges, que menudo caía en la tentación de la paradoja fácil, decía que la vida es corta, pero los minutos largos; pero cuando la vida es buena es como una hora única y bien aprovechada. Para aprovecharla hay que saber bien pocas pero esenciales cosas: cómo disfrutar del sol sin tomarlo para broncearse, es decir, sin confundir una caricia deliciosa con un dudoso tratamiento cosmético; como beber sin emborracharse, pero mojando pan en el vino como los viejos campesinos. Saber como musitar una oración de agradecimiento sincero cuando se le ‘entrega’ una mujer hermosa, saber 'cómo saber' hablarle a un niño y acariciar a un gato (y al revés); cuando cortar el pan con un cuchillo y cuando partirlo con las manos y, sobre todo, cuando hablar y cuando callar. Hay que saber hacer cosas reales, insólitas, prosaicas aunque extraordinarias: afeitar a un mendigo, prepararle la cena a una anciana, arropar a un niño en la cama y podar un frutal. Eso es vivir; 'vivir peligrosamente' no es un lema de moteros o roqueros, sino un precepto de Nietzsche.
Y saber lo que hay que evitar. No ser nunca brutal ni cruel, aunque haya que ser violento. No buscar tanto raíces, como los pandilleros –pandilleros de pandillas, de nacionalismos o de clubes de fútbol, tanto da- entre tus supuestos iguales, sino alas entre tus equivalentes desiguales. Para evitar precisamente que en vez de la vida como horas únicas y aprovechadas se convierta en monótonas secuencias de días cerrados como un libro. Repito: unta pan en el vino como un campesino, come tocino con uvas, viste con un manto blanco de lana y cubierto de mugre como un orgulloso montañés; vive en lo posible libre como el camino y desatado como el viento. Pero aprende a apreciar el sosiego.
La partícula en el vasto espacio, el tiempo en la eternidad. La mecánica cuántica establece que dos partículas con el mismo origen, aunque se separen inmensamente reaccionan simultáneamente. Eso contradice la relatividad general, puesto que la simultaneidad excede la velocidad de la luz. Pero el universo cuántico no es explicativo, sino paradójico y predictivo.
Se trata de alcanzar una santidad sin ignorancia y una degradación sin humillación. Como siempre hay un libro a medias, la pregunta es obvia: ¿qué libro dejaré inconcluso? ¿Qué canción a medias? ¿Qué pasos no terminaré de oír? Hay que bajar a hacer la cena.
11 comentarios:
Te confieso que me ha chocado tu atribución a Nietzsche del "vivir peligrosamente". No la discuto, pero siempre había pensado que era un precepto de D'Annunzio -hasta la he visto citada en italiano, vivere pericolosamente- y, como suele pasar, semejante autoría me tiñó la idea -que en sí no está mal, si se la entiende como haces tú- de una antipática aura protofascista, futurista, en el peor y más marinettiano sentido de la palabra: exaltación de la violencia por la violencia, nihilismo de ocasión para señoritos con coche de carreras. Esto confirma mi teoría de que la cita más inequívoca cambia aviesamente su significado y sus resonancias según la firma que le pongas al pie.
Por lo demás, el post, casi perfecto. Solo le falta para mi gusto ya sabes qué, llamémosle una "última mano" de acabado...
Me encantó.Este post se me hace más cercano.
Besos
Como por correo aparte me aclaras que es esa "última mano", aunque lo sospecharía, pues ya sabes también mi respuesta: la purpurina no es oro ni el incieso un olor de mi agrado.
La frase es de Nietzsche, de su autobiografía póstuma cuyo nombre ahora no vme viene; y de ahí la tomó D´Annunzio que más que fascita era un bravucón.
Se ha muerto el hijo de 24 años de mi amigo Paco. nació con parálisis cerebral, primero le dieron meses de vida, luego que viviría pero difíclmente sobrepasaraía la adolescencia...Paco se lo llevaba a pescar en su barco por las aguas mallorquinas, le había instlado un programa de ordenador carísimo que funcionaba con parpadeos, pues no tenía mayor movilidad, y tenía un sentido del humos genial e inteligente. La noticia de su repentina muerte me llegó este fin de semana. No estamos programados para el bien o el mal, pero sí para confiar que los hijos nos sobrevivan me cago en la leche.
Ah, se me olvidaba: esa triste noticia es la que paradójicamente me motivo para escribir este post loando a la vida. Soy un bicho raro.
A mí tampoco me gustan la purpurina ni el incienso. El post está muy bien como está, olvida la "última mano" de la que hablaba. Esa debe correr siempre por cuenta del lector, que cada uno le dé la que más le guste.
Tomo nota de que Nietzsche recomendó vivir peligrosamente antes de que lo hiciera D'Annunzio, pues. (Y también de que nadie está libre de que le salgan secuelas sonrojantes ni superhombres de bolsillo).
La noticia sobre tu amigo me ha dejado bastante impresionado. Pero no me sorprende nada saber que es la que te ha inspirado el post.
Bill Evans es una fuente de recuerdos y sentidos para mí. Una buena pregunta y más dolorosa es : a quién dejaré a medias. Yo es que eso de vivir peligrosamente nunca acabo de entenderlo, qué tontería, no?
Estoy tan tremendamente cansada, Lansky mío, que llevo un rato, un rato bueno, leyendo y releyendo tus palabras. Me inspiran mil pensamientos imposibles reproducir porque se mezclan entre sí en mi cabeza. Es el sosiego, al fin, que no me deja hilvanar frases. Dejo mi huella aquí, sin más, y me voy a descansar con el recurdo de mi última y mejor lectura de la noche.
Besos
al leer este post, lansky, y sobre todo con la frase de vivir peligrosamente, me he acordado de una película italiana maravillosa de paolo sorrentino(que si no has visto, haz el favor de pillarla pronto porque te encantará), las consecuencias del amor. hay un personaje fantástico, un gran vividor ahora viejo y arruinado que pasa con desasosiego infinito sus últimos años en un hotel y dice: 'no puedo esperar la muerte en un hotel. yo quiero hacer algo espectacular. lo que sea. mi vida... mi vida ha sido espectacular.', un poco antes decía: 'io voglio morire in modo rocambolesco.'
siento lo de tu amigo.
besos
perdona la pesadez, estoy un poco espesa dado que no sé cómo beber sin emborracharme. pero ahora me ha dado porque veais esta película que decía y me entretengo en traduciros éste su principio.
http://www.youtube.com/watch?v=kmu-VXLEBQ0&feature=related
'la peor cosa que le puede pasar a un hombre que pasa mucho tiempo solo es la de no tener imaginación. la vida, ya de por sí aburrida y repetitiva, se convierte con la falta de fantasía en un espectáculo mortal. mirad este tipo con pajarita: muchas personas se divertirían al mirarlo conjeturando sobre su profesión, sobre el tipo de relación que mantiene con estas mujeres. por el contrario, yo sólo veo a un hombre frívolo. yo no soy un hombre frívolo. la única cosa frívola que poseo es mi nombre: titta di girolamo.'
ya, ya paro
d.m.
No estoy seguro de si la he visto. La buscaré, porque "un vividor, viejo y arruinado"...pero si soy yo!!!
no, cielo, tú no eres viejo ni estás arruinado, aunque viene tu cumpleaños pisándonos los talones. mírate la peli, es deliciosa de verdad
Publicar un comentario en la entrada