
(Que un 'Anónimo' reventó)
“Es irónico. Pero en EEUU la gente está más dispuesta a abrazar a un psicópata asesino que a una persona que busca mantener una relación saludable con alguien de su mismo sexo”
(Michael C.Hall hablando de su personaje en Dexter y el anterior en A dos metros bajo tierra)
Recordad con el gran Gil de Biedma, que va a resultar que los días laborables tienen razón. Un psicópata no es un sádico o alguien que disfruta provocando dolor, sino más bien alguien que no tiene ninguna empatía con sus supuestos semejantes, que para él no lo son: es el colmo del egocentrismo. Por consiguiente, un psicópata como es debido ‘comme il faut’, hará lo “necesario” para obtener lo que desea, independientemente del daño que cause. El medio es lo demenos que el fin siempre justifica. Así, puede desear que los verdes valles fabriles donde ha nacido mantengan incólumes sus fronteras edénicas y se hable un dialecto de pastores neolíticos y todo el mundo se llame Arrizcolagarretegui, per secula seculorum. Si para conseguir esa ‘hermosa’ estampa taxidérmica tiene que matar a los que se llamen García, aunque no tenga nada contra ellos y ni siquiera le caigan mal, lo hará sin dudar ni disfrutar especialmente con ello: un psicópata.
La respuesta. Para volver a ver al hombre. La niña quedó prendada con el misterioso hombre atractivo que vio en el funeral de su madre. Por tanto, como desea volver a verlo, mata a quien tiene más cerca: y aguarda el siguiente entierro. De lo que se trata, amiguitos, es de volver a crear unas condiciones favorables; de hecho, su hermanita le caía bien y la echa un poco de menos.
2 comentarios:
Yo he conocido algunos psicopatas en mi vida. De hecho creo que trabajo con uno...
Como en todo, hay grados, el psicópata no siempre mata, pero usa a los demás como cosas, así que el lugar de trabajo es un sitio habitual para detectarlos (otro, tengo entendido es el matrimonio)
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