Cuando arreglamos el tejado (nadie lo había tocado en setenta años y los gatos habían movido las tejas árabes en sus interminables incursiones, junto a los vientos y la nevadas) decidimos convertir la "troje", que es como aquí llaman al desván o "sobrado" en un espacio diáfano y habitable, eliminando su función de trastero y subirnos los escritorios respectivos. Así, cambiamos tablones del suelo, tablillas del tejado, sustituimos alguna viga y creamos una cámara con paredes de cemento incluidas entre las irregulares antiguas de cal y canto. Además, le encargué a un buen carpintero del pueblo de al lado unas estanterías bajas, como las que permite el techo abuhardillado para desahogar libros de abajo y de paso para exponer como se merecen los restos de mi colección de alfarería popular que milagrosamente han ido sobreviviendo a mis sucesivos traslados a lo largo de cuarenta años. Este es el resultado. Los gatos pueden volver a su creativo trabajo de remoción los próximos setenta años.
profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte
03/03/2009
La troje
Cuando arreglamos el tejado (nadie lo había tocado en setenta años y los gatos habían movido las tejas árabes en sus interminables incursiones, junto a los vientos y la nevadas) decidimos convertir la "troje", que es como aquí llaman al desván o "sobrado" en un espacio diáfano y habitable, eliminando su función de trastero y subirnos los escritorios respectivos. Así, cambiamos tablones del suelo, tablillas del tejado, sustituimos alguna viga y creamos una cámara con paredes de cemento incluidas entre las irregulares antiguas de cal y canto. Además, le encargué a un buen carpintero del pueblo de al lado unas estanterías bajas, como las que permite el techo abuhardillado para desahogar libros de abajo y de paso para exponer como se merecen los restos de mi colección de alfarería popular que milagrosamente han ido sobreviviendo a mis sucesivos traslados a lo largo de cuarenta años. Este es el resultado. Los gatos pueden volver a su creativo trabajo de remoción los próximos setenta años.
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8 comentarios:
Interrumpo mi trabajo para dejar testimonio de mi envidia, profunda y sincera, creo que de la "buena" (o sea, de la que no es envidia, exactamente) por semejante sitio maravilloso. Enhorabuena, parece un sitio bastante parecido al paraíso tal como yo lo imagino, o al menos a una de sus dependencias principales.
(Hasta la palabra "troje", con ese femenino inopinado, me gusta. La conocí hace años, cuando viví y trabajé en el valle del Tiétar. Nunca la había oído antes, en ningún otro sitio. Me encanta constatar que hay cachos específicos de idioma que se mantienen vivos sin necesidad de ser normalizados, ni subvencionados, ni objeto de actividad de Consejerías, ni de políticas de inmersión.)
Yo te envidio más que Vanbrugh!
Te voy a copiar los posters de Hopper y la alfarería...Lo de las estanterías bajas, es un imposible, mi casita es diminuta, en realidad en casa las baldas estarían mejor alrededor de los techos.
Besos
d eso se trata, de daros envidia; yo me he dado mucha lástima durante bastante tiempo, hora es de resarcirme.
Y completamente de acuerdo en tus irónicos comentarios de inmersión lingüistica, Vanbrugh. Da gusto que haya cosas que se sostienen por sí solas
Un abrazo a ambos falsos envidiosos
Para envidia la mía. Ya quisiera yo un trocito de sobrado como éste! Siento no pasar por aquí más a menudo, pero últimamente se me está rompiendo mi "sobrada" por todas partes y no hago más que recoger agua que ya no sé ni por dónde sale. Cuando acabe mis labores de fontanería (y cerrajería), volveré a las andadas. Mientras, seguiré envidiándote en silencio.
Un besote
Yo, en cambio, no voy a decir que te envidio porque disfruto de unos espacios de función similar al tuyo pero de mucha más alta calidad estetica, mejor provistos y, sin duda, más cómodos. Además, todos mis libros están perfectamente ordenados. Ah, y con vistas al mar ... Es que soy arquitecto posmoderno, y es lo que tiene.
En otro orden de cosas (algo más serio), no había oído nunca la palabra troje que, como a Vanbrugh, me parece preciosa. Me ha recordado a una palabra que sólo he oído en Canarias: tronja; significa altillo, una entreplanta que se saca en parte de un local de techos suficientemente altos. ¿Tendrá alguna relación genética con la tuya?
Y encima tu eres rubio, miroslav.
Y sí las dos palabras suenan emparentadas, pero vaya uno a saber con eso de la filología
Este domingo me voy una semana a México; me han liado con una reunión de trabajo entre el municipio de Aguascalientes y el de La Laguna (no me van a dejar apenas tiempo para hacer uin poquito de turismo, y eso que nunca he estado en México y es un país que me atrae mucho).
¿Para qué te digo esto? Pues porque me estoy leyendo un montón de documentos que he de conocer antes de esas reuniones y en uno de ellos (el código municipal de Aguas Calientes) aprendo que el territorio municipal se divide en ocho delegaciones y zona centro y que una de las 121 comunidades que pertenecen a la delegación Calvillito, se llama Las Trojes.
Prometo enterarme de qué significa en México esta palabra.
Buen viaje, amigacho; México es fascinante.
Creo que descubrirás que 'troje' significa lo mismo, o al menos un lugar doméstico/rural de almacenaje.
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