23/03/2009

Muerte en viernes, 3


Tres: el viejo asunto

“No vendas nunca tu alma al diablo, alquílasela.”
Lansky



-Tiene el hioides fracturado.

-¿Le han partido la nuez de una hostia?

-No exactamente. Parece más bien presión con unos pulgares enguantados. Así, ¿ves?- El forense hizo un gesto hacia el policía con las dos manos extendidas y unidas por los pulgares y las yemas de los índices, dibujando una especie de corazón hueco y en planeo.- En realidad está en la base de la lengua y encima de la laringe, la nuez es la prominencia del cartílago tiroides que hay delante.

-¿Le han estrangulado?

-No, ha sido, me parece, lo que te he comentado, una presión simultánea y extremadamente precisa de los dos pulgares, rodeando la nuez y buscando detrás. Un maestro.

-¿Qué tenemos: un puto karateca saolín?

-O un buen anatomista. Verás, le ha oprimido los laterales del cuello con los pulgares. Es una presión que sólo se puede hacer desde delante: situándose frente a la víctima. Supongo que si te acercas tanto para agarrarle con las dos manos la garganta, pero que no pueda darte una patada en los huevos, lo tienes.

-La hostia.

-¿Esta ciudad qué tiene, una, dos muertes violentas al año? Y en lo poco que llevamos de este ya van tres: este notario, el concejal de urbanismo, muerto decapitado por un cable en un camino vecinal cuando iba con su moto de trial y el subjefe de la policía municipal que se suicidó con pastillas. Se nos ha ido a tomar por culo la estadística.

-La de casos resueltos, también.