
Tres: el viejo asunto
“No vendas nunca tu alma al diablo, alquílasela.”
Lansky
-Tiene el hioides fracturado.
-¿Le han partido la nuez de una hostia?
-No exactamente. Parece más bien presión con unos pulgares enguantados. Así, ¿ves?- El forense hizo un gesto hacia el policía con las dos manos extendidas y unidas por los pulgares y las yemas de los índices, dibujando una especie de corazón hueco y en planeo.- En realidad está en la base de la lengua y encima de la laringe, la nuez es la prominencia del cartílago tiroides que hay delante.
-¿Le han estrangulado?
-No, ha sido, me parece, lo que te he comentado, una presión simultánea y extremadamente precisa de los dos pulgares, rodeando la nuez y buscando detrás. Un maestro.
-¿Qué tenemos: un puto karateca saolín?
-O un buen anatomista. Verás, le ha oprimido los laterales del cuello con los pulgares. Es una presión que sólo se puede hacer desde delante: situándose frente a la víctima. Supongo que si te acercas tanto para agarrarle con las dos manos la garganta, pero que no pueda darte una patada en los huevos, lo tienes.
-La hostia.
-¿Esta ciudad qué tiene, una, dos muertes violentas al año? Y en lo poco que llevamos de este ya van tres: este notario, el concejal de urbanismo, muerto decapitado por un cable en un camino vecinal cuando iba con su moto de trial y el subjefe de la policía municipal que se suicidó con pastillas. Se nos ha ido a tomar por culo la estadística.
-La de casos resueltos, también.
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