profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

10/03/2009

Música del agua (de 'Pan' y 'agua')





Pocas veces hablo aquí de música. Desde luego no en la proporción a la importancia que tiene realmente en mi vida, aunque alguna vez he escrito que es para mí el arte más singularmente misterioso. Y aunque mis dos manías son ‘Juan Sebastián Jazz’ y ‘El Bach’ en general, ya me entienden y es lo mismo (para mí), me gusta casi toda la música menos la ambiental, porque la música no es orzonopino y no está para eso, como la pintura no está para decorar paredes. Quizá por eso, en la famosa antinomia de La Fontaine (también la versificó nuestro Samaniego) yo soy hormiga (guerrera, eso sí), pero no desisto de la improbable metamorfosis en cigarra, a la que admiro mucho más. Así que hoy voy a usurpar el papel de nuestra melómana oficial, Cigarra (ver en blogs enlazados), y puede que sirva de precedente, porque voy a hablar de un disco, el enésimo, no crean, que ha sacado mi amigo Eduardo Paniagua.

Como el esencial ‘pan’ y ‘agua” de su apellido, Eduardo es el esquizoide perfecto y complementario: mantiene dos vidas (que yo sepa), perfectamente separadas, pero, al revés que Jekyll y Hyde, no incompatiblemente enfrentadas. Digamos que “de día” es arquitecto, dedicado a temas de patrimonio, y “de noche” es músico, aplicado a esa música española que podríamos llamar antigua, es decir, anterior a 1750, muy anterior. 1750 fue un año normal, que empezó en jueves, en el que Farinelli fue nombrado caballero por el rey Fernando VI, Mozart compuso la partita para violín, cello y contrabajo, ‘La rana’, y también es el año, cielo santo, en que murió Johann Sebastián Bach, pero sobre todo es el cronológico corte convencional para designar esa música clásica que llaman antigua, supongo que será porque ese año marca el comienzo de las nuevas formas orquestales tal y como se conciben aún hoy, es decir, el inicio del clasicismo y el final del barroco. Pero Paniagua bebe de fuentes más lejanas que estas e incluso que las renacentistas: en el medioevo español y esa época de cierta convivencia (pongámosle muchos matices) de las tres culturas de la Península: judía, hispanoárabe y cristiana. Así que lo mismo te suelta una cantiga en gallego antiguo de Alfonso X El Sabio, que una jarcha andalusí o una hermosa canción sefardí en hebreo.

Volviendo a Eduardo. Todavía hay algún compañero de trabajo diurno despistado que cuando este le invita a un concierto o le enseña un disco se sorprende:”Ah, pero tu ¿haces música?” Lo normal en su mundo nocturno, sin embargo, es que la mayoría de músicos y seguidores suyos no sepan que Eduardo es ‘además’ arquitecto; hijo y hermano de músicos. En realidad es un caso típico de licantropía musical sin luna llena obligatoria. De día es una persona normal, con su vespa y su barba (aunque puede que lleve un estuche con una de sus muchas flautas o un salterio medieval en el transportín), pero al llegar las sombras sus dedos se le hacen huéspedes para acariciar octavas y deja de usar a Pitágoras para proyectar y lo usa para armonizar. En el fondo es lo mismo para él, aunque no para los pobres mortales sin capacidad de transmutarnos.

Paniagua lleva años recuperando todo un acervo musical, para lo que fundó un sello discográfico, Pneuma,http://www.ctv.es/USERS/pneuma/spain.htm dedicado en exclusiva a estas músicas y hasta el Corte Inglés le tiene dedicado todo un estante a él solito, lo que me llena de pasmo, porque eso le equipara con Hermes , Versace o Chanel, no sé si me explico. Y además se prestó a testificar en un proceso con juez y todo en el que me colgué la más dulce soga al cuello (Paola) de mi vida. También le he hecho fotos para alguno de sus discos, y esa es toda la contribución a la música que mi talento me permite, qué se le va a hacer.

Ahora le han dado el premio nacional a este disco que reseño, merecidamente, porque es tan insólito como bellísimo oír a esos tíos antiguos tocados por estos tíos modernos con instrumentos antiguos y el fondo del sonido del agua de los jardines granadinos sustituyendo al raspado de los discos antiguos. Qué tío, y encima sabe dibujar un plano. ¿Sabéis lo que yo respondería a la parábola bíblica de los talentos?: empiece Usted por reparar injusticias de partida, que el talento está muy mal repartido.

Pero bueno, enhorabuena, Eduardo, y como no se me ocurre qué decir para compensar tanto elogio, te diré que tu moto suelta aceite, mamón.


Ah, se me olvidaba, la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música le ha concedido el Premio de la Música al Mejor Interprete de Música Clásica por este álbum: Agua de Al-Andalus, en su XIII edición de 2009. Los finalistas fueron unos tales José Carreras, Plácido Domingo y Andreas Prittwitz. Se entrega en el Palacio de Congresos de Badajoz pasado mañana, día 12 (otro jueves) y seguro que lo usa de pretexto para tocar algo, alguna medieval chorradita.

2 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Me suena mucho tu amigo, estoy casi casi seguro de que he escuchado algún disco suyo. En todo caso, aprovecharé este post para redescubrirlo. Y tienes razón en eso de lo mal repartidos que están los talentos (pero siempre nos queda el placer de disfrutar de aquellos a los que les han tocado en suerte).

Mita dijo...

Te han procesado? Con juez y todo? Pues enhorabuena.
Me voy a buscar este disco,gracias.
Dentro de poco tendré una colección de cerámica y discos decentes, ya verás. :)))
Kuss