08/04/2009

Arte rupestre y pedestre






Como es sabido, Miguel Ángel, una noche de luna nueva y con la connivencia del jefe de la guardia suiza, que era su amante por entonces, se coló en la Capilla Sextina, montó secretamente un andamio, se previno de interrupciones colocando en el acceso un cartel prohibiendo el paso por reformas y a marchas forzadas pintó la inmaculada cúpula como mejor le pareció. Cuentan que cuando el papa la vio, en lugar de enfurecerse, se quedó tan maravillado que perdonó al vándalo e indultó los frescos para gloria del Arte Universal. En realidad, Miguel Ángel se había limitado a seguir la estela de otros vándalos previos y así mismo indultados, como Boticelli, Perugino y Ghilardaio. Entonces, debido al atraso de la época, en lugar de los cómodos y expresivos botes de spray de pintura sólo indeleble ante someros fregados se usaba la casi indestructible pintura al fresco; si se raspa, vuelve a aparecer; sólo tapándola con mampuestos es posible eliminarla. ¡Vándalos! Repito. La vesania consiste en convertir literalmente la pintura en piedra. El vándalo primero da una capa de enlucido de cal en la pared, que es un hidróxido de calcio más arena, y luego aplica los pigmentos, pero no diluidos en aceite, como en la pintura al óleo o en frágil clara de huevo, sino simplemente en agua y mientras el mentado enlucido está aún fresco (de ahí el nombre de esta técnica delictiva y 'cuasi' perenne). Ni la piqueta raspante, ni la humedad transpirante, ni la luz o la lejía acaban con ella ya que se petrifica y se transforma en carbonato cálcico: piedra caliza. Y todo ello sin necesidades de colas, aglutinantes o barnices.

Igualmente, las autoridades municipales, sensibles y maravilladas por esos graffiti conceptuales en forma de airosas firmas y espontáneas rúbricas que adornan antaño lampiñas e impolutas paredes y sosos edificios públicos han decidido, para gloria del arte y disfrute de las generaciones futuras indultar esas pintadas maravillosamente ejecutadas y hasta montarlas exposiciones. Al igual que la musiquilla de la movida madrileña de los ochenta es en todo de importancia pareja al barroco musical – ¡Alaska o Bach, qué más da!-, sostengo que de los mecenas del Cinquecento romano a los ediles madrileños de ahora no hay más distancia que cinco siglos y el mismo talento en ejecutores y en promotores. Disfrutemos pues de nuestro propio Renacimiento. También es bien cierto que hay paredes, muros, incluso edificios enteros que no se merecen unas pintadas, sino dinamita.

Pero la banalidad grafitera no es asunto de nuestra época; pensemos en Pompeya y ese increíble alarde de imaginación: “Hapocras folló aquí estupendamente”. Bueno, en el inicio de la feble democracia española a alguno le salió del alma y puso “Con Franco vivíamos mejor”. Pasó luego otro que disentía con razón y se limitó a añadir: “Algunos”. Ahora bien, la inventiva no expide licencias para ensuciar paredes ni, sobre todo, para imponer sus mensajes, aunque no otra cosa hace la publicidad.

Para esos intratables escépticos que dudan del imparable camino ascendente del Progreso, así, con merecidas mayúsculas, no tengo más que incitarles a que miren las dos ilustraciones; entonces se comprobará que el progreso existe, es un hecho, pero como señalaba Walter Benjamin para el Ángel de la Historia, está con las alas abiertas, sufriendo una tremenda ventolera de cara y de ahí que avance…retrocediendo. O como en el Angelus Novus de Klee. El ángel de Klee y el de Benjamin se alejan de algo en lo que clavan su mirada, literalmente van de culo y yo, a menudo pienso que lo que miran, de lo que se alejan es de la belleza.

4 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

No está nada mal tu regla de tres: los grafitti son el producto de los frescos de Miguel Ángel por las canciones de Alaska dividido entre la música barroca. Por supuesto, siempre hay excepciones que confirman la regla, aunque sea de tres. En todo caso, vamos de culo, sí.

Lansky dijo...

Y elévalo al cubo de los ediles y divídelo por el cuadrado de los Papas.

V. Stlánik dijo...

Yo tampoco le veo maldita la gracia a los grafiteros. Otra cosa son los que, sin ninguna pretensión estética, dejan alguna frase como la del pompeyano. Yo llevo tiempo fascinado por una que casi no se advierte a simple vista, raspada con navaja en la estructura metálica de un scalextric cercano a mi casa, y que dice: "Esta pintada es de hace tiempo".

Cigarra dijo...

El grafiti que mas me ha gustado en mi vida es uno que decía "No queremos trabajar, queremos fresas con nata".