27/05/2009

San Agustin y Ray Charles, ida y vuelta






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Estoy honestamente convencido de que el balance general del Cristianismo, como el del resto de religiones hegemónicas con la posible excepción del budismo, es negativo, colocando en un platillo de la hipotética balance todos los beneficios y consuelos que haya podido reportar desde su invención no por Jesús, sino por Pablo, y en el otro sus aspectos negativos en forma de dolor, persecuciones y lastres. Pero mi juicio no puede ser totalmente negativo por dos razones en forma de nombres propios al margen de ciertos espacios bellísimos como los claustros y los baptisterios románicos.

Esos dos nombres son San Agustín y Ray Charles. Uno inició su camino en lo profano y lo concluyó en lo místico, el otro, justo a la inversa. Ambos iniciaron y finalizaron dos mágicos viajes con inicio o final en el cristianismo y obtuvieron logros que para mi tengo son cumbres del arte y la cultura humanas. Resumiré. Ray Charles tomó el gospel, las canciones e himnos de iglesias evangélicas negras de Estados Unidos y las transformó en música rítmica del diablo (según algunos de sus más religiosos contemporáneos), esto es, las ‘profanó’ consiguiendo una de las síntesis musicales más impresionantes de toda la historia de la música popular. Por su parte, San Agustín, al escribir sus ‘Confesiones’ no produjo la más hermosa autobiografía intelectual de todos los tiempos y literaturas, sino algo más. Curioso, insisto, que un libro que narra el trayecto de un joven golfo y hedonista –el dichoso tópico- hacia las más altas cotas místicas, esto es, un viaje para mí más extraño que a Marte, me guste tanto: debe ser que tengo un 'diente' literario muy fino, como alardeo.

Agustín Aurelio (354-430) es sin duda uno de los espíritus más elevados que ha producido la humanidad; muy por encima del de su referente mesiánico Jesucristo. Comprendo que pueda resultar extraño que un ateo confeso como yo admire tanto a un Padre de la Iglesia como Agustín de Hipona, pero cualquier lector con sensibilidad lo puede entender perfectamente. Como digo, sus Confesiones no admiten equiparación, no digo ya comparación, con las autobiografías escritas antes o después que él. Esta es la confesión, como reza el título, de un alma dolorida, poética e inteligente, como señala Martín de Riquer, exenta de todo orgullo (¡Qué difícil!) y rebosante de caridad (empezando por él mismo), e inventando de paso el soliloquio bastantes siglos antes que Proust o Joyce. Además es fascinante porque se percibe muy bien que ha caducado ya, no sólo concluido, el antiguo mundo clásico y que está apareciendo algo nuevo, más caótico, insospechado y desconocido. A salvo de épicas y mitológicas, eso permite la más absoluta sinceridad sobre uno mismo, a través de la espontaneidad nada simplona, con una prosa moderna y sin ornatos retóricos, coloquial e inmediata, más cercana a la mejor poesía que a cualquier otra prosa. Los hagiógrafos la suelen destacar como el libro cristiano más bello después de los ‘revelados’. Para mí lo es más, y no sólo cristiano. Es por eso uno de los libros que no han sufrido olvidos ni eclipses en toda las historia posterior, salvo tal vez ahora, pero se sigue encontrado en librerías, por algo será. Tendrá una influencia grande sobre Petrarca y el humanismo europeo, porque de cierta genial manera enlaza mejor con ese espíritu nuevo humanista que los acartonados clásicos paganos que supuestamente reivindican los nuevos tiempos, y es porque su corazón, su alma o como se quiera decir no es cristiano, sino humano: “Quid est cor deum nisi cor humanum?”

Ray Charles, el pianista y vocalista ciego fue alguien más, también, que un supremo interprete de música negra norteamericana jazz mediante, que es a su vez la aportación cultural más importante de los Estados Unidos. Su virtuosismo jugó contra él, porque le tornó un ecléctico que era capaz de tocar y cantar al estilo de Nat King Cole o quién se le pusiera por delante, dotado como estaba de lo que en música se llama “oído absoluto”. Por eso sus recopilatorios son muy desiguales. Su mejor época, aún joven y sin los alardes de bandas sinfónicas ni coros femeninos excesivos (también podía él hacer las voces femeninas si se lo proponía, y lo hizo con el invento de las grabaciones de ocho pistas) fue su época para el sello Atlantic, cuando decidió tomar la música gospel de los himnos evangélicos de los oficios religiosos populares y negros del sur de Estados Unidos para unirlo a los ‘depravados’ ritmos de la música del Rithm and Blues y el jazz. El resultado, este viaje de la iglesia a los burdeles fue y sigue siendo estremecedor y simétricamente opuesto al del hedonista, maniqueo jovencito que luego conocería el mundo como San Agustín. Para mí, dos santos gloriosos. Se ha abusado tanto del término genialidad aplicado a los músicos brillantes que habría que buscar entonces otro para Ray. La mezcla explosiva de gospel y blues, las dos aportaciones –religiosa y profana- de la música afroamericana hizo nacer el soul, todas las enciclopedias lo recuerdan, pero yo no hablo ahora de un estilo, sino de una música concreta, aunque no aislada, de un músico concreto. Aún así, todo el jazz vocal, desde Aretha Franklyn a Van Morrison y el Rock and Roll subsiguiente parten del venero de este prodigio y, sobre todo, de los discos que grabó ya sin músicos de estudio, con su propio grupo y, sobre todo, el saxofonista tejano David Newman, para el sello Atlantic Records en los años cincuenta. Murió en 2004 después de haber dominado la música popular durante seis décadas; sin él no habrían existido ni Elvis Presley ni los Rolling ni la mitad de la música popular del siglo XX ¡Aleluya!

Hacedme caso y daros este prodigioso festín: leed Las Confesiones y escuchad –no simultáneamente, cada cosa requiere su atención- al gran Ray. Y hacedlo con el debido recogimiento, como si estuvierais en misa, que también es un invento de los hombres, Amen.

37 comentarios:

Vanbrugh dijo...

No sé si es una errata o un intento de arrimar el ascua a tu sardina -buen intento, por otra parte, al que concedo, al menos por su propósito, mi plena indulgencia- pero lo que se pregunta Agustín no es Quid est cor Deum nisi cor humanum?, sino Quid est cor Meum nisi cor humanum? ¿Qué es mi corazón, sino un corazón de hombre? Es decir, que me temo que has metido a Dios en la frase de puro matute. Agustín no pretende decir que sea humano el corazón de Dios, sino el suyo propio. Afirmación obvia, aunque tú pretendas que no lo sea tanto cuando la introduces explicando que "su corazón no es cristiano, sino humano". No hay oposición, joven. La categoría "cristiano" no es sino una especie de la más amplia "humano", y no se puede pertenecer a la primera sin antes participar de la segunda. Agustín, pues, proclama su humanidad no como cualidad opuesta ni excluyente de su cristiandad, sino como su fundamento y condición.

Apostillado lo cual, no voy a tener más remedio que leerme las Confesiones, cosa que, por mi parte, confieso que nunca he hecho. Como tampoco he oído a Ray Charles. No he hecho el camino de ida ni el de vuelta, o más bien los voy haciendo por mi cuenta, sin las apetecibles guías que sugieres. Me consuela pensar que con toda seguridad tampoco San Agustín oyó a Ray Charles, así como lo más probable es que Ray Charles no leyera nunca a San Agustín: se puede hacer el camino sin guía, pues.

El camino de vuelta, ese que lleva del gospel al Diablo, lo estoy ilustrando estos días, también por recomendación tuya, con la lectura del Doctor Faustus, de Mann. Al parecer toda la música, no solo los ritmos afroamericanos, es, por su propia naturaleza, demoníaca, y esta condición no entra en conflicto con su más evidente carácter religioso, sino que es consecuencia suya. Según Mann no se puede ser religioso sin ser más o menos diabólico, aunque me parece que nos encontramos aquí con un problema de terminología, de esos que traslucen problemas anteriores de planteamiento. Primero se considera diabólico todo lo humano no estrictamente racional y luego, puesto que la religión es eminentemente irracional, se la incluye en el lote como regalo a Satán.

Estoy disfrutando mucho con la lectura, -retiro mis prevenciones contra lo alemán, o por lo menos contra lo aleMann (je, je)- pero no sé con cuáles de sus planteamientos estoy más en desacuerdo, si con los religiosos o con los musicales. Me parece, en espera de confirmarlo cuando lea a San Agustín, que me voy a quedar con el billete solo de ida, ese que te permite ser simplemente humano, feliz, profunda -y, si se quiere, cristiana- mente humano, sin necesidad de continuar un camino de vuelta que parece que te obliga a considerar diabólicas algunas partes de esa humanidad. Yo es que siempre he tendido al clasicismo, por eso no me atraen mucho ni el Diablo,ni Charles ni el gospel. Pero estoy seguro de que se puede disfrutar de los dos últimos sin necesidad de asociarlos con el primero.

(En cuanto al balance del cristianismo ¿qué te voy a decir? Me parece que establecer si es positivo o negativo no solo es imposible, sino, sobre todo, inútil. ¿Es positivo o negativo el saldo de estar vivo? Yo lo considero evidente y ampliamente positivo, como el del cristianismo, pero respeto mucho la opinión de los que creéis otra cosa. Aunque creo que os equivocáis.)

Mita dijo...

Pues muchas gracias, Vanbrugh y Lansky, he pasado un rato estupendo.
Ayer empecé a "conocer" Ejercicios Espirituales, qué ardua tarea.
No es que yo conozca el espíritu ignaciano, pero no se sabe por qué, es una atracción que surge y se sumerge por etapas.
Buenas noches, Lansky, ya sabes...si alguna vez oyes su voz, no endurezcas tu corazón. Hebreos 3:7-8

ALAS DE ALGODÓN dijo...

Definitivamente, Vanbrough, tu vocación es la de replicante. Tus mejores páginas no son las de tu blog sino las de estos cielos de mermelada. El pobre Lansky se curra unos temas complejos y profundos, los salpica de juicios y opiniones con toda valentía, documenta el conjunto y luego vas tú y le machacas con tu perfecto estilo.
Si yo fuera Lansky estaría hasta el moño de tí.
Anda, escribe algo de tu cosecha (pero mojándote y tal) para que el hombre pueda jugar a la contra y desquitarse un poco, que hace mucho que nos tienes abandonados.

Lansky: Todo lo anterior es para compensarte porque hoy, como casi siempre, estoy más cerca de las opiniones de "él". Te admiro por tu aguante y perseverancia, yo, a las primeras discrepancias, me rindo y sin embargo tú, dale que dale de comer al monstruo Vanbrugh.

RAE:
3. m. Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea.
4. m. Persona o cosa muy fea.
5. m. Persona muy cruel y perversa

Van, guapo, perdona el desliz, es que últimamente estoy a la contra de todo. Me queda poco.

Miroslav Panciutti dijo...

Las Confesiones las inicié y las dejé, hace muuuuchos años. A Ray, en cambio, sí lo he escuchado y conozco muchas de sus poliédricas y heterogéneas facetas. ¿Su mejor época la de los 50? No me atrevo a discutírtelo, pero, en todo caso, en su honor me pondré algunos temas suyos de esos tiempos remotos antes de dormirme.

Me apunto al de Hipona en mis lecturas pendientes, aunque te "confieso" que no le tengo especial cariño; creo que su teología dejó secuelas bastante dañinas para siglos posteriores, aunque admito que puedo estar mezclándole en el mismo saco con otros "Padres" más insidiosos (aunque ninguno con tanta autoridad a posteriori).

Miroslav Panciutti dijo...

Ah, Vanbrugh, que me olvidaba: me alegro de que abandones tus prevenciones alemanas. Yo creo que los grandes escritores alemanes son excelentes y su lectura proporciona profundos placeres; lo que pasa es que hay que estar con el ánimo adecuado, exacto, porque si no se hacen tremendamente pesados y crean prevenciones como la que confiesas. Mann, desde luego, era buenísimo, casi todo lo que he leído de él (y ha sido mucho) me gusta (no me gustó, en cambio, la renombrada Muerte en Venecia).

Por cierto, lo dicho respecto a los alemanes no vale para los austriacos ni para los súbditos del imperio Habsburgo germanoparlantes. Con ellos funcionan otros parámetros: menos angst y más ligereza y tolerancia.

Lansky dijo...

Por partes:

Vanbrugh, ya lo creo que s epuede hacer balance: del cristianismo, de la pena d emuerte o de la invención de la imprenta (con la que se editó Mein KaM); otra cosa es quie ese balance no sea tan automático o sencillo como el de las calorias del metabolismo. Además de Mann, tu adorado Birguess tiene, junto a Poderes terrenales, una novela de músicos, Sinfoía Napoleónica, preciosa.

Miroslav, no estoy de acuerdo con tu rechazo a los austrohungaros; podría citarte...uhm diez excelsos literatos, pero me conformo con dos (o tres): Freud, Wittgenstein y Thomas Berhnard. ¿Qué los dos primeros no son lietartos? Venga ya.

Mita: como Ángel González, poeta, si se me apareciese voz en cualquiera de sus sibilinas formas (matorral ardiendo, voz tronante o señor pomposo) no por eso iba a variar mis convicciones; faltaría más.

Alas de algodón: muy perspicaz, aunque quizás no tanto como para que sepas quien te está contestando ahora. Lo cierto es que Cielos...se lo curra, pero al llegar la noche surge Lansky y se va a dar palizas a los neonazis y a ligarse chicas que podrían ser sus nietas. Y en esa esquizo estamos.

Ah, San Agustín hizo mucho daño en los siglos posteriores; por algo fue uno de los padres del grandioso COTARRO, lo que no quita para que reconozca que sus "torcidos renglones" me encantan. Vanbrugh, no haber oído a Ray Charles..tch, tch...

Miroslav Panciutti dijo...

Lansky, debí explicarme mal. No rechazo para nada a los austrohúngaros (y sí considero literatura las obras de Freud y de Wittgenstein; en cambio los dos únicos libros que he leído de Bernhard no me gustaron). A lo que me refería es que esa pesadez angustiada que es la primera impresión cuando se lee a los prusianos y adláteres sin la adecuada disposición de ánimo no aparece en los austriacos; al menos, no con la misma frecuencia que en sus compañeros de idioma. Es decir, que para iniciarse en la literatura germana (o para perderle el miedo) recomendaría antes a un austriaco que a un alemán. Pero que conste que me gustan mucho los primeros y daría bastantes otros cuantos nombres aparte de los que has citado.

Lansky dijo...

Y no olvides que el mejor escritor, para mí, en lengua alemana era checo: Kafka

Vanbrugh dijo...

Bueno, Alas, en vista de que declaras "perfecto" mi estilo y dices estar más de acuerdo conmigo ("con él") que con nuestro anfitrión, te perdono ese retrato que haces de mí, entre matón de barrio y parásito predador chupasangres. El que no sé si te lo perdonará es Lansky. Parece que sí, es un hombre magnánimo. En ello confío, al menos, para que no se deje llevar por tu malevolencia y empiece a interpretar como ataques contra su blog lo que no son sino apacibles, bienintencionados y solo ligeramente -espero- pesados comentarios de un fiel lector y admirador.

Ea, guapa, que se te pase pronto. Un beso.

Lansky dijo...

Contra mi costumbre he pensado bastante si replicar a la replicante del replicante, que diría, Groucho. Me refiero a la andanada, disfrazada de elogio, que le dedicas a vanbrugh. Podría parecer una suerte de montarse en la ola o parasitismo benévolo lo de comentar extensamente en los blog de otros; en este caso, Vanbrugh en el mío. Lo cierto es que me parece una actitud muy generosa la de él. Los blogueros agradecemos mucho que se nos comente, más si es por extenso y educada y respetuosamente, como es el caso, y más si es para disentir, como también lo es. Anima los blogs, da idea de que interesa lo que cuelgas, etc. es la única gratificación, aparte de la propia, que uno tiene, al menos hasta que González Sinde consiga cobrar canón de propiedad intelectual a los visitantes de los blogs.

Así que disiento de tí, Alas; gracias a gente como vanbrugh que 'pierde el tiempo' en comentar por extenso lo que escribo yo lo sigo haciendo.

Hay una forma de estupidez maliciosa que se acrecienta en algunos con la edad y que yo, por fortuna, creo no padecer, esa de "piensa mal y acertarás"; yo, de vanbrugh, pienso bien, y seguro que acierto; de hecho, este post en concreto lo escribí, aunque no se lo dedicase, pensando en él. Pienso en tíiiii.

Vanbrugh dijo...

Gracias, Lansky. Ya sé yo que cada vez que asomas a un post a Dios, los ángeles y los santos estás hurgándome con un palito en el mecanismo de comentar, y lo cierto es que no te/me falla nunca, o casi. Entro al trapo de modo casi automático. Estoy investigando de modo, creo, bastante pionero en la evangelización cibernética específicamente dirigida a los ateos recalcitrantes. Es una modalidad nueva, de tan bajo rendimiento como cualquier otra -tengo a veces la impresión de que es de rendimiento negativo: os afianzo en vuestro ateísmo. Pero temo que las modalidades clásicas de evangelización, también- pero mucho más entretenida que la mayoría. Lo cual probablemente le quite mérito... tengo que consultarlo con mi confesor.

Sé, además, porque soy bloguero, cuánto se agradecen los comentarios inteligentes y profusos, que nos demuestran que no somos los únicos locos a quienes las tonterías que escribimos despiertan interés. Yo agradezco enormemente tus comentarios, así como los de otros cuantos comentaristas "fijos" a los que no cito por miedo de olvidar alguno, pero los interesados sabéis bien de quién hablo. (Has de reconocer que yo os doy mucho menos trabajo que tú a los tuyos, como también me reprocha, justamente, nuestra amiga Alas). Ella, bloguera también y comentarista de ambos, tiene que conocer por experiencia propia este agradecimiento, de modo que yo interpreto su invectiva más como un elogio disfrazado de andanada que como una andanada disfrazada de elogio, y la perdono ampliamente. Hasta que me llame monstruo. Es pura retórica. En el fondo está halagándonos a los dos, so capa de criticarnos. Hace bien, para eso la pagamos.

Porque la pagábamos ¿no?

Lansky dijo...

A mí no me metas, la pagará la Sociedad de autores comentadores o lo que sea.

En cuanto a tu catequesis cibernética, es inútil, ya me ha convencido aún más, por si lo necesitara, el amable obispo Cañizares y sus matizadas y fundadas reflexiones sobre el aborto, la pedofilia y las violaciones. Pero podrías responderme a una cosa: dada la obsesión de la jerarquía por el sexo y su control, me pregunto: ¿por qué lo pusieron en el sexto lugar en los mandamientos? En eso el pensamiento de la jerarquía católica se parece mucho a Freud: todo lo explican por la líbido, vamos que piensan con la polla (las mujeres, las que son como deben, ni sienten ni padecen, nunca mejor dicho)

Vanbrugh dijo...

Yo haría la pregunta al revés: si ocupa el sexto lugar en el decálogo ¿por qué el primero entre las seculares obsesiones de los eclesiásticos? Me parece que mi pregunta va a obtener tantas respuestas como la tuya.

Lansky dijo...

Insisto: porque piensan con la polla (que no usan salvo si hay ni ños cerca: ¡no dejéis que se acerquen a ellos!)

Vanbrugh dijo...

No, no solo porque piensen con la polla. Pensar con la polla,-cosa que te concedo que hagan algunos y hasta la mayoría, sin que ello signifique ninguna otra aquiescencia mía a tus anticlericalismos de brocha gorda, que siempre me decepcionan un poco- puede también llevar a tirarse a todo lo que sea menea y a considerar que no hay cosa mejor en el mundo que hacerlo así. Luego la cuestión sigue siendo: ¿Por qué pensando con la polla, como tantos otros varones, muchos o casi todos los eclesiásticos insisten en considerar el sexo como algo nefando y pecaminoso, y no como algo placentero y enriquecedor? ¿Y por qué no como un pecado más, de menos importancia que otros muchos, sino como EL pecado por excelencia, cabeza y origen de casi todos los demás? Hay respuestas, sin duda, pero ninguna simple, y ninguna tan burdamente anticlerical como la que tú das.

Lansky dijo...

El pincel fino lo reservo para asuntos que lo merecen, como el que me estoy ocupando ahora (La Nada, el vacío, el cero, etc.), para esto, en cambio, seguiré con mi anticelericalismo de brocha gorda que tanto me complace y tantas satisfacciones me da (aunque para brocha gorda, insisto, Cañizares y la Conferencia Episcopal, yo a su lado soy un miniaturista al oleo). Así que te respondo: Porque ellos lo tienen vetado, el celibato es lo que tiene, ¿que los demás no lo son? (célibes)Pues a ponerselo dificil, y cuanto menos follan más 'joden' con ese asunto concreto. Espero haberte defraudado nuevamente. Una última perla: no por nada las sotanas son en el fondo una bragueta desmesurada.

Vanbrugh dijo...

No, no me defraudas. Me sobresalta un poco cuando finges creer que todos los curas son pederastas, cosas así, pero vaya, cada uno tiene derecho a sus particulares paranoias. Usted no se prive.

Pero tampoco esa respuesta, la del celibato y sus revanchas, es convincente porque ¿quién, sino ellos mismos, les ha impuesto el celibato? Con lo que la pregunta sigue en pie, solo cambiada de sitio, o de formulación. ¿Qué coño, nunca mejor dicho, les pasa con el sexo, y por qué? ¿Por qué nunca han establecido, pongo por caso, el voto de comer poco, si la gula es para ellos tan pecado como la lujuria?

Lansky dijo...

Los curas 'comme il faut' (ponme los acentos endiablados franceses) tienen que ser barrigones, atracarse de chocolate con picatostes en compañía de damas de edad tan provecta y virtud tan inflexible como para que la gula sea la única salida a la lujuria, esa y los niños del coro. Cualquier otro tipo de cura no es un prototipo (nunca mejor dicho) y en estos asuntos no conviene experimentar.

Vanbrugh dijo...

Lo siento, ya no quedan curas así, o solo embalsamados en algún museo diocesano de provincias. Tu anticlericalismo está totalmente obsoleto. Es como si salieras a cazar mamuts con azagayas de punta de sílex.

harazem dijo...

Vaya, me ha venido de golpe un recuerdo de adolescencia que tiene que ver con curas, música y el bien y el mal. En la Universidad Laboral en 1971 comencé el Bachillerato Superior. Los dominicos que lo llevaban nos despertaban con música cada mañana. Y pronto supimos, o al menos yo sí, a cual de ellos le tocaba encender el tocadiscos y poner la canción con que nos despertaría. El cura enrollado me castigaba con unas espantosas rancheras de tercera fila que había traído de su estancia en las misiones americanas. Fray Untoso me desollaba las neuronas con El gato que está triste y azul, otro, de una crueldad sin límites, me hacía saltar violentamente del sueño a la vigilia con los pastelazos de Demis Rusos. Otro con Mungo Jerry y su verano es un tiempo feliz. Era mi problema, claro, a los demás les gustaba. Pero yo había sufrido un catecumenado musical con un amigo de la infancia, mucho más espabilado, que me había hecho pasar de los Beatles a los Rollings y a Cridence y comenzaba a introducirme en los Cream. Así, que el cancionero matutino sacerdotal, para un radical como yo, suponía una agresión en toda regla. Todas aquellas canciones permanecen indeleblemente en mi memoria. Pero de una guardo un recuerdo totalmente agradecido. El Eleanor Rigby en la versión de Ray Charles. La primera vez que la puso, para un beatlemano como era yo entonces, me pareció una herejía. Y el hecho de que lo pusiera siempre el padre Napia, un ser atrabiliario y perfectamente malvado, le añadía sevicia. Pero un día me descubrí esperando desesperadamente la versión del ciego de la voz desgarrada que comenzó a gustarme más que la original de los esforzados chicos de Liverpool. Y las mañanas que tocaba Charles comenzaban para mí con otro aire, con otra perspectiva. Y cuando iba a casa le hice a mi amigo que me consiguiera más cosas. Y más cosas. Y me volví un raycharlesmaniano empedernido. Pero ya no sólo de Ray Charles, sino de todo negro con voz desgarrada que se me pusiera a tiro: el soul, el blues, el jazz... Y del padre Napia, aquel tipo que tanto me hizo sufrir en las clases, el mal absoluto, ya no recuerdo ninguna de sus continuas crueldades sino, agradecido, el bien que hizo a mi espíritu.

Saludos

David García A. dijo...

Hago caso a tu sugerencia, y he puesto a Ray Charles en you tube. Musicalmente lo conocí con posterioridad a varios Bluseros a los que personalmente me tocó escuchar aquí en la Ciudad de México allá por los años 1979 y 1980 en que se organizaron un primer y segundo festival de Blues con figuras como Muddy Waters, Big Walter Horton, Willi Dixon, John Lee Hocker (que volvió en 1981 con Canned Head), Champión Jack Dupré, y otros. No digo que haberme encontrado con tan grandes músicos me “marcó“ porque sería falso y porque trato de despreciar los lugares comunes, pero, sin embargo, a partir de allí quedé cautivado por el blues, y en especial, por el Rithm and Blues, y hasta ahora lo estoy. Tales festivales fueron organizados con la tolerancia del gobierno, para quien estaba muy mal visto por aquéllos años se organizasen ese tipo de eventos en los que obligadamente se consumía mariguana y, sin embargo, en esa ocasión, las autoridades se hicieron de la vista gorda (lo cual tiene su explicación dado el auge político que vivía la juventud centroamericana en ese tiempo, y un tanto chocante la hipocresía gubernamental dado que siempre ha sido tradicional en México, por lo menos desde el comienzos de la época post revolucionaria de 1910 que los cuerpos policíacos han sido fervientes consumidores de droga, y expertos tiradores de pistola, como incluso aparece, por lo que hace a este último aspecto, en la película Perro Mundo 2, de las filmadas por italianos en los años 60).
Ahora, es lugar común que las tocadas en el Zócalo capitalino de México, con músicos como Manu Chau y Charly García (¿vive este último?) vayan invariablemente acompañadas de una nube de quema de mostaza (mota). Volviendo a lo primero, entre otras cosas, del segundo festival de Blues recuerdo que Willie Dixon tuvo la gentileza de bajar del escenario después de su presentación y de saludar al mayor número de asistentes, y así, tuve frente a mi, adolescente de escaso uno cincuenta de estatura, a un gigantesco y robusto negro que me tendió la mano para saludarme, y yo correspondí al saludo pudiendo tomar únicamente dos grandísimos dedos, el índice y el medio, y así saludé a tan insigne músico.

Bueno, ya en estos menesteres rocanroleros y bluseros, comento que aquí en el Valle de México hay un barrio tradicionalmente rockero por la afición en ese sentido de gran parte de sus jóvenes, a saber, Ciudad Neza, y en especial seguidores del rock más cargado hacía el Rithm and Blues, y tan así que hemos traído contratados, (me cuento porque yo soy de esa barriada), a músicos de ese estilo medianamente reconocidos o estelares en el género como Status Quo, y tan así es el gusto que se ha constituido un tanto un fanatismo de muchos jóvenes de ese lugar por formar pequeñas o verdaderas colonias de emigrantes en diversos lugares de los Estados Unidos no sólo para chambear (laborar), sino también para estar cerca de sus queridas figuras musicales como George Thorogood y los Destroyers, y Dave Edmuns.

Saludos y dispénsame por favor si todo esto te suena banal, pero deseaba escribirte algo derivado de Ray Charles, y no me vino otra inspiración, de lo que ninguna culpa tienes como para soportar, y creo que menos mal fue esto porque a veces suelo tener inspiraciones peores que me cuesta trabajo controlar con el buen sentido de la medida como una forma de no fastidiar a las personas, (!joder, como dicen ustedes, en esta especie de retruécano ha salido a flote gran parte del ya casi extinguido, para mal, carácter mexicano¡) .

ALAS DE ALGODÓN dijo...

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ALAS DE ALGODÓN dijo...

Van: Como siempre, has dado en el clavo, era un elogio en forma de andanada, derivada, sin duda, de un intento de autoindulgencia porque lo cierto es que yo lo mejor de mí siemrpe ha salido "a reacción". No me siento capaz de desarrollar un trabajo intelectual (y casi ningún otro)sin estímulos externos. Mis mejores hazañas (tres oposiciones, dejar de fumar, aprender a esquiar...) las he realizado por agradar (o, incluso, para fastidiar). Y, desde este punto de vista, me siento tan cerca de Van que que la andanada es un reflejo de las que yo me hago a mí misma de vez en cuando, sobre todo cuando admiro a Lansky por su capacidad de concentración, por su variedad, por la extensión de su pensamiento, la sinceridad de sus opiniones y la generosidad con las que las comparte. Tus réplicas son estupendas, a la altura de los cielos de mermelada, y, entre los dos me haceis perder el tiempo de una forma encantadora. Y a tí, Van, también te admiro y creo que te envidio un poco porque escribes como dios.

Y hablando de dios ¿creeis que Jesucristo sabía leer y escribir? Yo estoy persuadida de que no y eso me lo hace más admirable, cómo un vulgar carpintero de pueblo que no había leído ni una línea, pudo decir y hacer lo que dijo e hizo. Y no se cómo los curas pederastras se atreven a bendecir en su nombre.

Aunque también he dado en discrurrir, sin que ello les exculpe de forma alguna, que algunos de esos curas, muchos ni siquiera tales sino meros religiosos escondidos en el convento para eludir la miseria,
han sido también víctimas de otro tipo de agresión menos evidente pero igualmente dolorosa como es la de ser obligados a renunciar a una parte importante de su naturaleza humana a través de la imposición del celibato, de la obediencia debida, del miedo a ser expulsados del calor de la olla y la cama caliente no sólo si pecaban sino también si denunciaban los pecados de otros. Puede que el pecado más oscuro sea el de ocultación o indulgencia de los jerarcas de la Iglesia hacia los acosadores en su doble vertiente de falta de justicia para con las vícitmas y de fala de respeusta a los problemas de un número importante de sus huestes.
¡Qué cruz!

Lansky dijo...

Vanbrugh: tuyo es el anacronismo. Lo que sucede es que esos curas tan curas han ascendido (no a los cielos, por desgracia): mira entre obispos y cardenales como Rouco o Cañizares, y verás que cumplen todos los requisitos de mi "tópica" descripción; incluso me quedo corto.

Harazem y David: ¡Qué magníficos cuentos, respectivamente, podrías escribir con ambos recuerdos; incluso me da ganas de hacerlo yo.

Alas: ¡Basta de halagos, joder!

Vanbrugh dijo...

Alas querida, aunque con mejores modales que Lansky -me lo ha puesto muy fácil- también yo te digo: no nos digas esas cosas, mujer, que es malísimo para nuestra modestia. Sobre todo en el caso de Lansky, yo asimilo mejor los elogios, amén de merecerlos más, pero a él se le suben enseguida a la cabeza...

Hay un pasaje en el Evangelio en que Jesús entra en la sinagoga de Nazaret y lee el libro de Isaías. Parece, pues, que sí sabía leer, aunque hay estudiosos (Pagola) que lo ponen en duda. En cualquier caso no parece que en la vida que llevaba hubiera mucho sitio para la lectura, ni que nada en su predicación y en su conducta se basara en cosas leídas ni aprendidas en libros.

Sí, lo más escandaloso de los curas pederastas es que la jerarquía oculte su conducta, o le quite importancia. Igual que lo peor de las torturas policiales no es que haya policías tan malos, sino que haya gobiernos que los utilicen y los amparen. Algún cura pederasta y algún poli sádico habrá siempre, es difícil de evitar. Lo realmente grave es que haya obispos y ministros gilipollas, o irresponsables, o directamente malvados.

Lansky, voy a tener que acabar por darte la razón. Lo de los obispos y los cardenales es bastante cierto, me temo.

Lansky dijo...

A ver si va a resultar que un ateazo conoce las Escrituras mejor que algunos...

Primero, entra en la Sinagoga y abre por Isaias la Toráh. Nada de leer.Los tres episodios de los evangelios que mencionan la posibilidad no son nada de fiar (y están escritos mucho después de que muriera el Interfecto)

No dejo nada escrito, o al menos no se ha encontrado.Hablaba arameo, seguramente lo más elemental del hebreo (la lengua de sacerdotes y eruditos), que habría aprendido en la sinagoga y el mismo nivel de griego (la lengua del comercio) que un camarero de torremolinos de inglés, como carpintero que era, que si conocía, entre sus discípulos, Tomás, llamado el 'Dídimo' (gemelo)

Segundo, el recaudador de impuestos más tarde conocido como San Pablo "dice" que JC era analfabeto y alaba esa condición. De ahí que fundar colegios siempre haya sido una actividad de la Iglesia.

Tercero, todo lo que sabemos sobre la historia y la antropología de un judio artesano de hace dos mil años induce a pensar que no leía ni escribía, como la inmensa mayoría de sus compatriotas contemporáneos y de su clase social.

En la fiesta de los tabernáculos se maravillan de los saberes del joven Jesús, ¿cómo sabe este letras sin haber estudiado? Y nunca menciona la sinagoga como fuente de sus conocimientos, sino que dice que "mi doctrina es de Aquel que me envió"

Tienes razón, Vanbrugh, a mí lo halagos se me suben a la cabeza, donde los proceso y elimino.

Tienes pagado un chocolate con churros en San Ginés, pero lleva sotana, please.

Vanbrugh dijo...

Nada tendría de particular que un ateazo conociera las escrituras mejor que yo. No soy en absoluto un especialista y, aunque no tuviera además otros impedimentos, que también, ya solo mi pésima memoria me impediría saber mucho de nada, ni siquiera de eso.

Efectivamente, todos esos argumentos que das son, más o menos, los que Pagola y otros biógrafos solventes de Jesús aducen en favor de la hipótesis de que no supiera leer. Y el pasaje del Evangelio puede ser interpretado como que recitó un texto de Isaías que se sabía, sin necesidad de leerlo. Yo mismo digo que Jesús, supiera o no leer, no era evidentemente un hombre de letras, y ni la lectura ocupó en su vida un espacio significativo, ni dejó nada escrito, ni falta que le hizo. Muy probablemente es por eso por lo que su mensaje, que tenía origen en y se dirigía a partes mucho más vitales, profundas e importantes del hombre que la sola inteligencia, ha calado mucho más profundamente en los hombres y en el mundo que el de cualquiera de sus contemporáneos más letrados.

La idea de que ser culto implica saber leer y escribir es moderna y occidental. Lo que un hombre de la época, la sociedad y la clase social de Jesús necesitaba saber podía perfectamente aprenderse y dominarse sin leer ni escribir. Del hecho, pues, de que fuera analfabeto, si lo fue, no debemos deducir que fuera inculto. Solo que pertenecía a una cultura muy distinta de la nuestra, entre otras cosas en no ser, como la nuestra, fundamentalmente escrita, ni transmitirse fundamentalmente a través de la escritura.

Hace tiempo que me deshice de todas mis sotanas. He engordado y me apretaban de la sisa. Pero te acepto el chocolate en San Ginés. Si se trata de disfrazarse, iré de tragafrailes, con trabuco y antorcha. Que sea con churros, o quemo el local.

Lansky dijo...

De acuerdo en que ser culto no implicaba saber leer ni escribir; sobre todo en el mundo antiguo, no hay más que ver cómo Sócrates echaba pèstes de la cultura escrita que iba a enterrar a la sabiduría oral (lo sabemos por los testimonios escritos de los que no le hicieron caso), así que prejuicio moderno, sí, occidental, en absoluto. También estoy de acuerdo en que JesuCristo era probablemente analfabeto, aunque no suscribo tu "ni falta que le hace", yo creo que no le hubiera venido mal, pero bueno, para lo que decía, en efecto, no hacía falta.

Cigarra dijo...

Siempre que me quiero echar unas risas, entro a darme una vuelta por vuestros diálogos. (que no se os suban a la cabeza las alabanzas; sois mis bufones favoritos, simplemente)
(¿habría una ración de churros y chocolate para una monja gorda conocida en el claustro como Sor Josefa del Divino Verbo?)

Lansky dijo...

Claro Sor Josefa; basta con que se presente con el hábito adecuado en versión minifalda; y no confundamos la gordura con la opulencia, please.

Bufonansky

ALAS DE ALGODÓN dijo...

Los halagos no son gratis, guapos. ¡¡¡¡YO TAMBIÉN QUIERO CHOCOLATE!!!!
Y si tengo que vestirme de cura (palabra que debería cambiarse para los varones por la de curo según la ministra) pues eso, o de abadesa o de puta o de puta madre o de lo que más os ponga.

Lansky, la nada me sobrepasa,literalmente.
La prefiero con sifón.

Si os sobra un rato pasaros por mi blog para leer algo que no he escrito yo y, por tanto, es interesante.

ALAS DE ALGODÓN dijo...
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Lansky dijo...

vale, alas, cogeré una mesa grande para que quepais todos y vuestros hábitos.

David García A. dijo...

Me apunto a la invitación, aunque más me gustaría que Alas en lugar de vestirse, se desvistiese de puta.

ALAS DE ALGODÓN dijo...

David, no te pases, ¿no ves en mi foto que soy un ángel?

David García A. dijo...

Alas de Angel, no veo tu foto. Pensé que ese era tu nombre de batalla en el bajo mundo. Entonces, si realmente eres un simpático ángel, retiro lo dicho. !!Qué cosa más anafrodisíaca que un ángel bueno¡¡

David García A. dijo...

....Alas, pásate al bando contrario, te aseguro que te vas a divertir mucho, y como añadido, nada de persecuciones ni hogueras.