22/05/2009

A un poeta muerto y a otro podrido



Se murió despacio, callado de lo que no eran sus versos, sin deudas ni reclamos.
Se murió callado, como un obrero, como un oficinista, como un cobrador de autobús, pero otros espíritus celestiales, soles vivos sólo comparables a Petrarca –eso creen- que morirán aullando, como viven, reclamando no se sabe qué deudas ni qué títulos ni qué exclusiones, gritaron por él y contra él. Parece que es posible ser poeta y detestable, pero sólo se puede ser bueno si eres buen poeta. Hay quienes creen que gritar contra un cadáver aún caliente es un servicio al Arte (¿veis las mayúsculas?), como hay quien cree que robar el cepillo de la iglesia es una lucha contra el oscurantismo y por la verdad científica

No obstante, se puede guardar una corona de oro en una caja de zapatos y una blasfemia en un retal de seda. Juntar vidrios rotos y nalgas en la noche. Tener cara de rana y ser poeta leonés o de ratoncito y de la Banda Oriental. Poetas de la experiencia o poetas del conocimiento, ponen las etiquetas, contar tu tiempo o buscar la metafísica de la vida. Pero todos los poetas llevan una horquilla de fresno en las manos que detecta vetas de aguas que tampoco se ven y de las que bebemos los demás. Hablar sólo en prosa es como estar ciego a ratos.

Hay quienes escriben versos en papel para no ensuciar las paredes, y quienes saben que el papel es más perdurable que el graffiti. Quien más levanta la voz es justo el que menos lleva la razón.

Para unos, un poema es un recado al cielo, para otros, al oído: un mensaje horizontal a sus semejantes. Un aviso a los navegantes, un prohibido el paso a los intolerantes. Los hay que aconsejan, aunque sin levantar el dedo: poetas tíos. Los que denuncian, sin atestado: poetas de guardia. Los que se maravillan, poetas asombrados. Los que se preguntan, poetas exploradores. Los que responden, poetas informadores. Los que insultan a los cielos, poetas re-clamadores de todos los desiertos, y los que alaban, piadosos.

Los hay que venderían su alma por un sitio en la antología, y los que meten sus versos en botellas que lanzan al mar. Los que quieren un hueco en la historia de la literatura, y los que quieren sólo un sitio entre los hombres, un asiento en la taberna, un lugar en la fila.

Todos estos son poetas, pero nadie se puede llamar a sí mismo poeta, como nadie se puede llamar a sí mismo “bueno”; bueno, sí, un poeta, sí lo hizo en el buen sentido de la palabra y una sola vez. Porque poeta es un título que sólo te pueden conceder los demás. Los que bebemos sus aguas pero no las sabemos encontrar…

Hay poetas cursis, que llaman ‘oleandros’ a las adelfas o baladres, y ‘asfodelos’ a los gamones, humildes cebollas albarranas. La envidia es verde, Gamoneda[1], y tú haces fotosíntesis desprendiendo mierda. Baja la voz y pide la palabra.

Se me ocurre tu epitafio, bajo un grabado de una nariz sujeta por la pinza de los dedos pulgar e índice: “Aquí yace un pobre poeta. Aún echa pestes”


Posdata 1:


En el angosto callejón del Gato se encontraron de frente con sus respectivas cortes de aduladores y adoradores Benavente y Valle Inclán. No podían pasar a la vez. El primero, jaleado por los suyos, arrancó de nuevo exclamando “¡Yo no cedo el paso a un cabrón!" Dicen que Valle, echándose rápida, irónica y cortésmente a un lado le contestó simplemente. “Yo sí”. Sospecho la estrecha idea de la poesía que tiene Gamoneda como para proclamar que él y Benedetti no quepan a la vez en ella incluso para cruzarse en sentidos opuestos. También creo saber quién cedería irónicamente el paso al pomposo vocinglero.

Posdata 2:

“La red” está literalmente inundada de miles de homenajes a Benedetti. En los enlaces de este blog podéis ver los de Mita y Cigarra. En este último además encontraréis una breve polémica entre Vanbrugh y yo. Él llevaba razón y no yo, y esto es ese reconocimiento.

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[1] Supongo que “gamoneda” es un campo con “gamones” (Asphodelus sp); “gamonal”, en cambio, en muchas zonas de América, es el cacique o el rico del pueblo.

18 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Muchas gracias por el reconocimiento, que te honra.

Por un momento he pensado si no estamos ambos siendo un tanto demasiado duros con este pobre Gamoneda. Pero se me ha disipado la duda enseguida.

Yo confieso que lo que interpreto como voluntad de no ser entendido, que detecto en este poeta como en algunos otros, y en algunos músicos, también, y en algunos arquitectos y pintores, me despierta una enorme antipatía. Me molesta el lenguaje deliberadamente oscuro, el aspaviento efectista que restriega por las narices del lector (espectador, usuario...) lo que ya se sabe que no va a entender o, en otros casos, que le va a epatar. Pero como siempre cabe la posibilidad de que todo ello esté solo en mis limitaciones de lector (espectador, usuario) y no en la intención real del artista, suelo ser prudente y me lo reservo. Ahora, cuando, como ha hecho este buen hombre, se hace explícito e inequívoco ese deseo de no ser "normalizado", ni "coloquial", ni "discursivo ni reflexivo"; y encima de alardear de no ser todas esas cosas se menosprecia la poesía de quien sí las es, con tan buena ocasión como que acabe de morirse, se me quitan todas las dudas. Aunque muy probablemente se deba solo a un ego hiperdesarrollado, incapaz de callarse y que quiere siempre ser el protagonista -el muerto en el entierro, aunque el que se haya muerto sea otro- creo que el Gamoneda este se ha ganado este estupendo rapapolvo que le das.

Lansky dijo...

Se podría pensar que esta es una nueva edición de la vieja disputa de siempre entre tendencias poéticas; una reedición de la de Quevedo y Góngora, para entendernos. Pero hay una diferencia esencial, aquellos dos estaban vivos ambos cuando s eponían a parir, y este Gamoneda parece que sólo suelta sus flemas cuando el otro no puede replicar, como ya hizo con Ángel González. O sea, que su calidad como persona deja mucho que desear, como poeta, tampoco, pero Benedetti poeta tampoco me entusiasmaba (como Gil de Biedma, como Gozalo Rojas, como Aurelio Arturo o Salinas, para entendernos); me gustaban más sus cuentos y su estilo de ratoncillo con bigote. A Gamoneda, siél tuviera treinta años menos le daría una hostia y punto.

Cigarra dijo...

Sencillamente magnífico. He copiado frases en mi cuaderno de citas memorables. Junto a alguna estrofa de Benedetti.
Tu no te llamarás poeta, pero has hecho poesía. Gracias

hombredebarro dijo...

Te equivocas, Lansky: sólo hay un poeta muerto, el otro no está podrido. Ha sido respetuoso con la persona y con la obra de Benedetti, que no tiene por qué gustarle.
Los demás, ganas de gresca.
¿Y cómo que no puede uno autodeclararse poeta?
Un saludo.

Lansky dijo...

Me alegro que disientas, hombredebarro, las adhesiones excesivas malean, aunque no comulgue ni con el fondo ni con la forma ("Te equivocas, Lansky").

Es obvio que uno puede autodenominarse lo que quiera: astronauta, bello, excelso, inteligente o...poeta. Como es una obviedad que quien escribe versos es poeta, pero a lo que yo me refería es que "poeta" no es "para mí" un substantivo trivial, sino un apelativoa merecer, o sea, que te conceden los demás. Gamoneda es insufrible como persona; basta con leer sus declaraciones, y como poeta tampoco me interesa, "a mí", demasiado.

Mita dijo...

Y Panero?
Besitos

antonio dijo...

Creo que si
que os estais pasando un pOquito con Gamoneda. Siempre hay que ver la persona, no
solo la poesia.
Pero yo estoy de acuerdo, no es un gran poeta, aunque lo sea para la gran mayoria. Pareceres dispares.
Eso no es malo.
Tampoco me gusta Gamoneda eh.
Soy muy raro......
¿ y PANERO?
mE ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

P. Keternen dijo...

Comparar la poesía de Gamoneda con la de Benedetti es como comparar a Cristo con un gitano. Gamoneda es un gran poeta. Y no hablo de gustos.
En cualquier caso, lo que no puedo entender, Vanbrugh, es que el "pobre Gamoneda" sea un descerebrado con "voluntad de no ser entendido", que utilice para ello un "lenguaje deliberadamente oscuro", "aspavientos efectistas", etc. Me gustaría entenderlo con algún ejemplo.
Que conste que no me manifiesto en contra de la indignación moral que sientes, Lansky, por las declaraciones del ciudadano leonés. Solo expreso mi perplejidad por algunos argumentos literarios con los que se ha querido apoyar esa reacción.
Otro "conceto": ¿es que no está en el fondo del hermetismo, en el aliento que mueve a algunos poetas al "rebuscamiento", la concepción taumatúrgica de la poesía, eso de que el título de poeta hay que ganárselo, como el de "sir"?


"Juro que la belleza
no proporciona dulces
sueños, sino el insomnio
purísimo del hielo,
la dura, indeclinable
materia del relámpago.
Hay que ser muy hombre para
soportar la belleza:
¿quién, invertido, separa,
hace tumbas distintas
para el pan común y la
música extremada?
Ay de los fugitivos,
de los que tienen miedo
de sus propias entrañas.
Si una vez el silencio
les hablase, ¿sabrían
respirar la angustiosa
bruma de los espíritus?
¿Cantarían su propia
conversión al espectro?
Y aquellos otros, estos
miserables amados,
justificados por el dolor:
advertid que tan sólo
a los perros conviene
crecimiento de alarido.
[...]"

Mita dijo...

Te encanta, Antonio?
Eso es sencillamente imposible.
**********
La plasticidad de Gamoneda es escuela, es imitable, es camino de aprendizaje.
El derroche vital múltiple de Benedetti, es lo mismo.
Aunque es una evidencia la diferencia de valor entre cada cosa.

Vanbrugh dijo...

Nadie, que no sea el propio Gamoneda en sus declaraciones que cité en el blog de Cigarra, ha comparado la poesía de Benedetti con la de Gamoneda. Yo, desde luego, no lo he hecho. Nadie tampoco ha utilizado la palabra "descerebrado", ni para aplicársela a Gamoneda ni a ningún otro. Yo, desde luego, no lo he hecho. En cuanto al lenguaje deliberadamente oscuro, el aspaviento efectista y la voluntad de no ser entendido vienen en mi comentario claramente enunciados como "algo" que yo "detecto" en la poesía de este señor y que yo "interpreto" así. Acto seguido me apresuro a aclarar que esa interpretación mía bien pudiera obedecer solo a mis limitaciones de lector, y no a la voluntad del propio Gamoneda. Creo que no cabe una forma más prudente y respetuosa de expresar una opinión a la que, por otro lado, tengo tan perfecto derecho como cualquier otro a la suya. No son argumentos literarios, ni pretenden serlo: yo sí hablo de gustos. No creo, además, que pueda hablarse de otra cosa. También el que afirma "Gamoneda es un gran poeta" está hablando de gustos, y de nada más que de gustos.

"Te gustaría entenderlo con algún ejemplo". Bien, el que tú pones me sirve: no lo entiendo. No sé de qué está hablando. Me resulta perfectamente hermético, ininteligible y oscuro. No lo entiendo, no me dice nada y no me interesa. No me gusta, fenómeno perfectamente equiparable y paralelo a que sí te guste a tí. Al contrario que él, no necesito decir que eso no sea poesía, ni siquiera que sea mala poesía. Me basta con decir que no me gusta. Al contrario que tú, muy probablemenmte, no me creo superior porque no me guste, no necesito declarar superior lo que entiendo e inferior lo que no. No alardeo de mi gusto ni de mi falta de él. Lamento perderme algo, pero confieso que me lo pierdo. No tengo inconveniente en reconocer como una carencia mía, y no como un defecto suyo, mi falta de sintonía con la poesía de Gamoneda. No me gusta, yo me lo pierdo. Simple y humildemente prefiero leer a Benedetti, al que sí entiendo y sí me dice cosas. Me parece estupendo que él escriba esas cosas. Me limito a no leerlas.

En cambio sí me parece mal, y sí lo digo, que, además de alardear de cualidades de su poesía -el usar un lenguaje no "coloquial normalizado", el no ser "discursiva" ni "reflexiva"- que a mí me molestan con tanto derecho como a él le gustan, le reproche a la poesía de Benedetti las contrarias y, por ellas, le niegue la calidad de poesía: "La poesía es otra cosa". Y que lo haga con ocasión de acabarse de morir el así agredido, momento en el que la caballerosidad más elemental aconseja no decir del difunto cosas desagradables a las que ya no podrá responder. Ambas cosas, su arrogante apropiarse de la poesía, decidiendo qué cosa es poesía y cuál no, y su zafiedad al denigrar al poeta que acaba de morir, me lo retratan como una mala persona. No lo había dicho antes, pero lo digo ahora. Por cómo se ha manifestado sobre Benedetti, el Gamoneda este me parece un mal sujeto. No me gusta como poeta -culpa mía, probablemente- ni me gusta como persona -culpa suya, sin duda-: que le vayan dando.

P. Keternen dijo...

Vanbrugh, en los comentarios de esta entrada sí se ha comparado la poesía de Benedetti con la de Gamoneda. No te he atribuido a ti la comparanza. Y el símil entre el Cristo y el gitano, no sé para ti, pero para mí no deja las cosas claras.
Tampoco he puesto en tu boca la palabra “descerebrado”. Lo que sí he manifestado (sin más derecho que el de frecuentar una plaza común) es mi deseo de entender con algún ejemplo el estilo rebuscado de Gamoneda. Me he atrevido a ello porque “detectabas” (es decir, descubrías algo no patente) e “interpretabas” (explicabas o declarabas un sentido) elementos estilísticos: “el lenguaje deliberadamente oscuro”. No estabas hablando de gustos, no. Por eso me he atrevido a pedir explicaciones para saber si tus juicios se referían al simbolismo de la poesía de Gamoneda, a su expresión, al ritmo, al significado… O a un prejuicio (la consideración del poeta sobre su propia obra, que no nos debería importar demasiado, porque nadie le pide a un pájaro que sepa de ornitología, como dice Ranicki).
Resultaría ridículo creerse superior (en lo personal) y firmar después con un pseudónimo y un caballito de mar camuflado entre coral ruborizado. Ahora bien, si yo digo que Gamoneda es un gran poeta es porque puedo justificarlo sin tener que recurrir al gusto.
De hecho, el fragmento del poema que he copiado no me entusiasma. Y hasta sería más fácil justificar que parece una traducción pobre de Rilke (de eso habla, del ángel terrible de la belleza, el verso es muy claro, creo: “Hay que ser muy hombre para/ soportar la belleza”) que justificar su excelencia. Sin embargo, creo que ningún poeta aficionado utilizaría versos como “advertid que tan sólo/ a los perros conviene/crecimiento de alarido”. Es una imagen eficaz, un último verso contundente por su sonoridad, ¿no?
La polémica Benedetti-Gamoneda me aburre, pero creo que en el blog de “Crítica y contracrítica” dan una visión muy clara (aunque no “objetiva”, por suerte) de por dónde han ido realmente los tiros.
Pensaba que se debatía de literatura, por eso (y por querencia) he entrado.
Un saludo


"Ha venido tu lengua; está en mi boca/
como una fruta en la melancolía..."

Mita dijo...

He elegido bien Keternen la cita de Gamoneda.
Qué entretenida estoy esta noche leyéndoos, muchas gracias a los dos.

Por cierto, en Frankfurt hay un Instituto Cervantes relativamente nuevo. Decidieron ponerle a la biblioteca del Centro, preciosísima, el nombre de Gamoneda. Parece ser que se había comprometido a venir a la inauguración y no viene. En fin..., deberían ponerle a la biblioteca : Javier Marías, pero , claro , a mí no me hacen ni caso. Aunque los alemnes culto le adoran.

Besitos


http://farogamoneda.blogsome.com/2009/05/21/sobre-la-descarada-manipulacion-de-las-declaraciones-de-gamoneda-sobre-benedetti/

Lansky dijo...

Amigo Keternen, creo que te equivocas: en este post NO se hablaba de poesía o literatura más que secundariamente; de lo que SÍ se hablaba es de la actitud ética de una persona hacia otra reciéntemente fallecida. Mi post se resume en la anecdota de "caber o no caber" los dos en el callejón del Gato, metáfora del campo amplio -para mí- de la poesía. Y la postura de Vanbrugh, explicada por él varias veces, creo que está clara y dirigida al mismo sentido.

Mita, Panero es un enfermo mental y un genio, ambas cosas no explican, pero aclaran parte de su producción.

P. Keternen dijo...

Me ha quedado claro. Ya me aparto.

Lansky dijo...

Ni se te ocurra, Keternen; aquí siempre eres bienvenido

P. Keternen dijo...

Nos veremos en más callejones, Lansky, eso no se duda, aunque cada uno lleve el cinto donde más le agrade, cenit o nadir del centro de su órbita.
Saludos

Loc@ dijo...

Me ha encantado... la cita esculpida en piedra: Sólo pueden dar consejos ciertos a los vivos los muertos... bueno, y también tu texto sobre "poderío" en poesía y la "gresca/diferencias conceptuales" con tus contertulios por otro.
Con tu permiso te copio "A un poeta muerto y a otro podrido"
Respecto de Gasmoneda, lo único que puedo decir de él, puesto que no leí ni escuché esas estúpidas declaraciones, es que el poco acercamiento que tuve fue totalmente neutro, no me dijo nada.
Un abrazo. PAQUITA

Cigarra dijo...

Vamos a ver, Keternen, aqui hay algo que no entiendo ¿Por qué dices: "Y el símil entre el Cristo y el gitano, no sé para ti, pero para mí no deja las cosas claras" si eres tú el que ha empleado ese simil? Si no te deja las cosas claras, usa otro simil, que eres muy dueño de usar el que quieras ¿no?
¿O es que de leer a Gamoneda se te ha contagiado el simbolismo y buscas más la "contundente sonoridad" que conseguir que tu interlocutor te entienda?
A mi me debe faltar la misma clase de sensibilidad literaria que a V. porque tampoco le veo la más mínima punta al ejemplo poético que has traído a colación. No he sacado nada en limpio. Debe ser que no soy "suficientemente hombre" para soportar la belleza. Es lo malo que tenemos las mujeres.