
Las bienales y las instalaciones en arte (un tío pasando una fregona ensangrentada por el suelo)
Los turistas
Los libros escritos por políticos
Los poetas declamando sus propios versos (la mayoría no saben)
Las formas de gritar gol de los locutores deportivos
Las playas con bandera azul (es decir, con duchas, pasarelas de madera, prohibición de ir con perros, etc.)
Los automóviles en las ciudades
Los todoterreno en el campo, los “quars” y las motos de trial
El sonido de los televisores altos en verano
Los dueños de perros obesos y/o neuróticos
Los clubs de campo (pero me gustan los caballos)
Los clubs náuticos (pero adoro navegar)
Los teléfonos móviles
Los teléfonos fijos (pero menos)
Los que hablan a gritos (disculpo a los sordos y a las personas en situación de peligro)
Las casas “decoradas” y no habitadas.
Las novias, mujeres y demás celosas
La falda pantalón
Los maltratadores
Los niños maleducados (me encantan, en cambio, los traviesos)
Las joyas (pero no la bisutería)
Los arquitectos estrella (hay excepciones)
Las motos de agua
Las películas españolas malas (creo que son mayoría)
Las películas norteamericanas llenas de efectos especiales que parecen videojuegos
Las películas de Almodóvar salvo algunas películas de Almodóvar(‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Idem de los bestsellers
Las canciones del verano
La música dodecafónica
La copla española salvo Miguel de Molina y Concha Piquer
Los médicos prepotentes
Los programas de la televisión española, salvo los sumarios de los telediarios, algunos sermones del “padre” Gabilondo, las series americanas de la HBO, los documentales de National Geographic, Granada Televisión y la BBC, las películas sin anuncios y Buenafuente (A Pablo Motos y sus hormigas, lo odio y Wioming ya me aburre) y algunos anuncios excelentes.
Las campañas electorales
A los ciudadanos, por llamarlos algo, de poblaciones que votan en masa a políticos procesados y corruptos
La pena de muerte, en todas sus circunstancias.
La democracia impuesta a cañonazos
A los ex presidentes que no se jubilan y se callan
El inglés de Aznar y el francés de Felipe González
Los nacionalismos centrípetos y centrífugos, andorranos, múrcianos, vascos y españolistas.
Los políticos que confunden la elegancia con parecer un maniquí del Corte Inglés
La prisión preventiva
Algunos jueces, algunos policías y algunas ONG
Los bancos que no sirven para sentarse sino para practicar la usura
Los economistas proféticos
Los tertulianos
Los locutores deportivos
La Bolsa
La salud como obligación
La ley antitabaco, que debería abolirse o aplicarse, pero no esto de ahora
La reclamación constante de derechos sin asumir deberes
El mobiliario urbano superfluo
La nueva cocina
Dar por bueno todo lo que viene en Wikipedia
Dar por malo todo lo que viene en Internet
Los que creen que el verano “siempre” cae en Julio y Agosto y el Sur siempre lo señala la posición del Sol al mediodía (ambas cuestiones son al revés, precisamente, en el hemisferio Sur)
Ese montón de prejuicios que algunos llaman “valores” o “convicciones”
Las tradiciones “culturales” brutales, a menudo inventadas hace escasos lustros, aunque eso es lo de menos
El ganado estabulado, las gallinas encajonadas, etc., frente o en contraposición al ganado libre, pastando en los prados “a diente”
Las serpientes (inmotivado, y muy lamentable en un biólogo, pero no puedo evitarlo, aunque lo he moderado, porque es una fobia y, por tanto, irracional)
El resto de arriba pueden considerarse fobias, pero no irracionales
(Casi todo lo de más arriba tiene alguna excepción)
25 comentarios:
Pues así, a primera vista, compartimos bastante fobias.
Me ha gustado mucho que encabeces la lista con esa foto, que casi casi vale lo que dos o trecientas palabras. En cualquier caso poniéndola ya no es necesario, eefctivamente, que nombres siquiera el rito cutre y siniestro entre tus cosas detestadas.
De las que comparto muchísimas, por no decir todas. Pero a algunas las matizo. Las playas con bandera azul, por ejemplo, no me resultan tan detestables. Aseguran una mínima calidad del agua y hacen posible la visita y el baño a personas -ancianos, minusválidos- que no pueden llegar a playas más salvajes o menos acondicionadas. No tener el "amueblamiento" que exige la bandera azul no las haría menos invadidas, y, en cambio, esa mínima civilización de pasarelas, duchas, aseos y papeleras ofrece/exige una pauta de conducta civilizada a la horda invasora. Y además la institución que da y quita las banderas azules es un único y esforzado ciudadano, que se lo curra muchísimo con medios mínimos, aguanta presiones indecibles de caciques locales y menos locales y, encima, es amigo mío.
Me molesta, como a tí, la invasión de la ciudad por el automóvil, y más aún la nueva ciudad nacida por y para el automóvil. Pero casi me molesta más la peatonalización forzada y artificiosa de áreas urbanas de cierta extensión. En muchos casos el coche es un instrumento de trabajo, y en otros muchos una alternativa legítima y útil. Proscribirlo a la fuerza me parece una falta de respeto hacia el ciudadano, y un modo más de complicarle la vida. Hay que ofrecer alternativas razonables al automóvil, pero no prohibirlo ni perseguirlo.
En cambio entre las fobias televisivas incluyo en primerísimo lugar al bendito Gabilondo que tú excluyes y que a mí me parece la personificación untuosa y blandengue de la peor corrección política "progre". Un "bueno profesional" por definición absolutamente repelente, en suma. Nunca le he aguantado.
Bueno, tendría alguna matización más: la copla española, las pelis de Almodóvar -al que personalmente detesto y que tiene algunas realmente malas, pero que tiene otras excelentes- las pobres serpientes... Pero ya me he enrollado bastante.
Ah, y a los idiomas que tú detestas y yo también, el inglés de Aznar y el francés de González, yo añado, sin dudarlo, el español de Zapatero.
Vanbrugh:
Sigo detestando las playas banderita azul, pero excluyo a tu amigo, porque lo es y porque hay que ganarse la vida. Además las playitas de verano azul tienen otra ventaja que valoro: hacen olvidar o quitar del primer plano las playas salvajes interesantes.
He dicho srmones, podría haber dicho "homilías" de Gabilondo, porque lo son: partidistas, tendenciosas y "buenas", por eso me gustan, por lo mismo que las detestas tú; poribablemente por las mismas, en en el fondo, "razones" que a los fachas les gusta Jiménez Losantos, ¿Me explico?
...el español de Zapatero...no es el peor, pero si pudiera dejar de mover la cabeza arriba y abajo, cual perrito de luna trasera de coche, a la vez que repite tres veces el final de la frase anterior...
Autmomóvil y ciudad creo que son incompatibles, peo la solución -que no propongo- no es lapersecución, sino la inviabilidad, nunca mejor dicho, de "vía" y viario. Peatonalizar forzada y, sobre todo parcialmente es en efecto una chapuza.
Entonces casi mejor no te explico que mi amigo no le saca un duro a lo de las banderas azules, la vida se la gana con otras cosas, con esto solo se la complica...
No entristezcas a tu amigo entonces enseñándole este post. En cualquier caso, entiendo su posición: ofertar servicios en playas muy domésticas, pero para mí eso es como colocar telecabinas en todas las montañas so pretexto de que los inválidos también tienen derecho a contemplar el panorama y no sólo escaladores y atletas. Peligroso, muy peligroso.
El mundo es peligroso, sí. Sobre todo porque está espantosamente lleno de gente de todas clases. Yo lo veo de este modo: no es realista, ni siquiera deseable, prohibirle a la gente el acceso a las playas. Las hay, muchas, muy accesibles y apetecibles, que en cualquier caso se llenarán de gente. Más vale, en estas, asegurar la limpieza del agua y de la arena, y poner los medios para que las muchedumbres puedan reducir su natural guarricie al mínimo inevitable, que dejarlas sin control, libre pasto de la cagada del niño -o de su papá-, la paella, la lata de cerveza, la cáscara de chorizo... A la gran mayoría de la gente no se le puede pedir que se porte civilizadamente si no se le dan los medios mínimos para hacerlo (dándoselos tampoco se consiguen muchos resultados, pero en fin...) De este modo se reduce y se controla el deterioro en las playas inevitablemente visitadas, y se reduce también el deseo general de buscar y visitar otras más recónditas y salvajes, teniendo tan a mano una tan apañadita...
Pero en fin, en estas cosas es difícil ponerse de acuerdo. Yo, que siempre busco playas sin bandera azul, por eso mismo agradezco mucho que las haya con ella.
Una poderosa objección a lo que afirmas, Júbilo, y es la siguiente: las playas no son "ontológicamente" divisibles entre salvajes y accesibles. Muy frecuentemente, de hecho, casi siempre, una bella playa con ciertos "inconvenientes", como que haya que llegar caminando unos minutos -no que haya que escalar fararallones ni nada parecido- se hace accesible por medio, primero de un viario, segundo un aparcamiento innecesariamente a pie de playa; en la tercera fase esta playa, antaño salvaguardada por el pequeño esfuerzo que requería llegar (léase mi post de Cazorla y los caminos cancelados)se llena de mierda, paellas y basura, y es entonces cuando llega tu amigo y sus banderitas azules. Quien no entienda esto no entiende desde luego como funciona el "Consumo" de territorio y paisaje en este desdichado país. Estoy a favor relativamente de las tiritas en la herida de tu amigo azul, pero aún lo estoy más de no hacer heridas y menos amputaciones. ¿Sueno fundamentalista? Pues en esto, lo soy: hay que adaptarse al territorio en las pocas zonas hermosas y conservadas que nos quedan y no a la inversa, y menos aún en un recurso tan frágil, por lineal, como la línea de costa. Dime en que estoy equivocado. Te escucho.
¿Y quién ha hablado de prohibir el acceso a las playas? Yo no, desde Luego (ver tu comentario)
Ya, ya sé que no has hablado de prohibir el acceso a las playas. Vé mi comentario, efectivamente. Lo que he dicho es que, puesto que no se va a prohibir el acceso a las playas (esta mención no significa que te atribuya a ti tal propósito, es solo la premisa de mi razonamiento) y, por lo tanto, estas se van a llenar de gente en cualquier caso, con o sin bandera azul, vale más que lo hagan en las mínimas condiciones de civilización que la bandera azul ayuda a mantener.
Vale, pero lo importante está en mi reflexión o comentario anterior y más extenso a esa apostilla. ¿Que piensas?
Y, en cualquier caso, tu actitud en este asunto, muy respetable, me parece que se aleja significativamente de la que manienes en otros afines, bastante más realista y útil. El mundo, aunque les repugne a los ecologistas y aunque a otros que no lo somos tanto tampoco nos acabe de gustar, está lleno de gente, y es la casa de esa gente. Lo lleva siendo desde hace varios centenares de milenios. Es el sitio donde viven, trabajan, y se divierten miles de millones de personas. La gente va a la playa, en cantidades enormes -porque hay gente en cantidades enormes para todo- y eso es perfectamente legítimo, inevitable y hasta deseable. Aunque a ti y a mi nos gustaría que solo pudiéramos ir al monte o a la playa tú y yo y algunos amigos bien elegidos, lo cierto es que muchísima gente puede y quiere ir a la playa y al monte, con tanto derecho como nosotros, aunque quizás no con tanto respeto. Esto es un dato del que se puede abominar fundamentalistamente, pero que no desaparecerá por hacerlo. Yo también deseo que no haya heridas mejor que poner tiritas. Pero ni yo ni nadie puede hacer gran cosa por evitar estas heridas, y una vez que las heridas existen las tiritas me siguen pareciendo bastante indicadeas. Se podría frenar la especulación inmobiliaria y la consntrucción salvaje. Pero ni así se podría evitar que las muchedumbres llenen las playas y una vez en ellas ensucien la arena y el agua, y necesiten baños, y duchas y papeleras. Y es mejor, por tanto, disponer un mecanismo por el que las arenas se limpian, y los ayuntamientos, deseosos de la banderita, no hacen los vertidos a cien metros de la playa, y los visitantes tienen dónde hacer sus deposiciones y arrojar sus desperdicios sin "adornar" con ellos la playa. Poner parches al mundo real es una actividad poco vistosa y que puede ser considerada, desde un punto de vista fundamentalista como el que aquí has adoptado, hasta cómplice de los males que intenta paliar. Pero el mundo es más habitable gracias a esos parches, y a mi personalmente dedicarse a ponerlos me parece una tarea abnegada y meritoria, en este como en otros muchos asuntos.
No.
Muy brevemente. Como vengo diciendo desde que fundé este blog (para colgar cuentillos negros y ensayos sobre estos temas de la presente polémica) el problema no es que seamos muchos, sino el consumo de recursos y la producción de recursos per cápita. Mientras esos consumos y producciones sean en un malinés 400 veces inferiores al de un alemán me preocupará muy poco que me digan que hay muchos malineses (o hindues o srylandeses, o...), pero sí chinos, estadounidenses o españoles.
La segunda cuestión es la educación. Se educa no en la ñoería ecologista habitual, sino en el respeto al otro, el que vienen detrás, y en la cultura de que todo lo que merece la pena requiere esfuerzo: llegar andando, por ejemplo.
Errata: producción de desechos, no producción de recursos, que sólo se consumen.
Sí, sí, claro. A mí tatmbién me gustan más las playas a las que hay que llegar andando, y me parece estupendo que haya que "conquistarlas" mediante este pequeño esfuerzo. Pero lo cierto es que hay playas, muchas, a las que se puede llegar en coche. Y la gente llega. En manadas. Si no encuentra dónde dejar decentemente el coche, atasca con él medio camino de acceso. Si no encuentra papeleras, tira sus desperdicios detrás de un arbusto, y si no encuentra cuartos de baño, caga detrás de una roca. Y eso lo hacen no uno, ni dos, sino tres mil. Es espantoso, de acuerdo, pero es. ¿Intentamos hacerlo un poco menos espantoso con la tirita de la banderita azul? ¿O nos regodeamos en contar lo espantoso que es, abominamos del turismo de masas y nos vamos a buscar una playa paradisíaca en Tanganika, nosotros que podemos, y a los desgraciados que encima de que no pueden ir a Tanganika son guarros los dejamos hacinaditos en sus estercoleros a pie de mar?
(Lo de "nosotros que podemos" es pura retórica, claro. Pertenezco al número de los que, aunque no son guarros, tampoco pueden irse a Tanganika.)
Lo que está claro es que demasiada gente junta es una lata. ¡Si cuando yo digo que las guerras tampoco están tan mal!
Ah, y además, mi suegra por ejemplo, con mas de 90 años sigue disfrutando de la playa, y se baña en el mar, y nada (de "nadar" quiero decir). Pero no le pidas que se siente en el suelo; necesita que alguien le lleve (ella no puede, obviamente, bastante tiene con llegar) una sillita. Y no puede caminar por un sendero de cabras: puede ir a la playa si se puede llegar en coche, y hay un sendero de tablitas, y luego se puede sentar en su sillita a la sombra de su sombrilla. Y a mi me parece que es deseable que cualquier persona mayor, como ella, que esté en condiciones de hacer lo mismo, tenga los medios y las facilidades para hacerlo. Porque aunque nos parezca desde nuestra "juventud" que un anciano así no debería bañarse en el mar, yo te aseguro que lo ideal sería que todos llegasemos a su edad como ella, y yo personalmente me propongo conseguirlo. Y querré que me faciliten los accesos a la playa.
En casi todo lo demás estoy de acuerdo con tus "cosas detestables"
Y seguro que podría añadir alguna otra con la que estarías de acuerdo.
V.
Creo que hablo claro: primero se inicia un proceso de hacer accesible la playa, luego, cuando se convierte en un vertedero se "corrige" con infraestructuras y s ele da la banderita, pero primero...
Cigarra
Tu suegra y su sillita tiene a su disposición todas las playas que quiera, y más que va a tener, en cambio, lo contrario...También deberían poner un telesferico en todas las cimas de los Pirineos, los Alpes y el Himalaya, para que tu suegra pueda contemplar el panorama, que tienen derecho (Razonamiento por reducción al absurdo ¿Ves lo peligroso que puede ser? No el razonamiento, sino el argumento y el proceso consiguiente)
Lansky
Hablas clarísimo. Como si el mundo se hubiera hecho de una vez, por un equipo que trabajara de acuerdo; como si quienes reparten banderas azules fueran los mismos que trazaron la red viaria o aprobaron los planes urbanísticos o cobraron las astillas de los especuladores. O como si tuviéramos que arreglarlo todo mañana entre tú y yo.
Pero lo cierto es que el mundo real es complejo y contradictorio, fruto de un proceso de siglos en el que trabajan ignorándose o combatiéndose centenares de agentes distintos y opuestos. Describir semejante follón como un proceso lineal y lógico con propósitos discernibles y bandos bien dibujados es falsearlo irremediablemente. Y lo que es peor, condiciona, a mi juicio para mal,nuestra posible actuación en él. Por ejemplo, prohibiéndonos a nosotros mismos, por un prurito de "pureza" fundamentalista que las considera cómplices del "lado malo", actuaciones paliativas, -de las que las Banderas Azules que han dado pie a esta interesante discusión no son más que un ejemplo, y no de los más significativos- que en la práctica, sin embargo, resuelven problemas concretos y alivian puntualmente los peores síntomas.
Yo creo que es esta, la que se enfrenta a situaciones específicas tratando de lograr una mejora "local" del problema, la que no se propone objetivos globales ni radicales -inalcanzables, desalentadores o de consecuencias imprevisibles- sino que se ajusta a las dimensiones que puede abarcar, la única forma no dañina, realista y eficaz de intentar mejorar el mundo.
Me sorprende un poco que tu actitud, que habitualmente me parece estar en esa misma línea, llena de pragmatismo y ceñida al mundo tal y como nos lo encontramos -y no, como hacen tantas utopías inútiles o contraproducentes, tal como nos habría gustado encontrárnoslo- en este caso parezca alejarse de ella y optar por el fundamentalismo tremendista.
(Espero haber sido lo suficientemente sólido y lo suficientemente cortés como para poder llevarte la contraria sin que me detestes. Si no es así, empero, creo que podré soportarlo.)
Por supuesto que la supuesta "linealidad" de este tinglado sólo está en el relato, necesariamente simplificado (pero he dedicado, unos 1oo folios en este blog al tema del territorio y el paisaje con más precisión y matices) y no hace mucha falta que me recuerdes la complejidad.
Es más sencillo, yo NO he dicho que sean los mismos agentes los que deterioran, los que especulan y los que reparan los deterioros (banderas azules), y me remito al inicio de la polémica. Simplemente, mejor (enemigo de lo bueno) que reparar (a veces además es inviable) es no deteriorar, y otra cosa: las banderas azules se nos "venden" como el ideal de manejo de las costas y playas; y no es así, sino un mal menor y no una panacea general, y menos aún UNA ASPIRACIÓN indiscutible y deseable para todos los tramos de costa, uan suerte de logro (como si que te dieran puntos después de una brecha en la cabeza fuera no una lógica respuesta a una emergencia, sino la finalidad en sí: llevar puntos y hacerte una bonitra cicatriz).
Me llamas simplista de una manera muy fina. Gracias.
Ah, y tu pretendidamente irónico "creo que podré soportarlo" no viene a cuento, me parece.
Me consta –creo haberlo dejado claro, pero me reitero- que no eres en absoluto simplista. Por eso me ha sorprendido que en este asunto adoptaras una actitud que sí me lo parece. Si cada vez que alguien discrepa de una cualquiera de las afirmaciones de su oponente este se diera por cuestionado o insultado en bloque, sería cosa de abstenerse de opinar. Me consta que no es tu reacción habitual, de hecho has dicho explícitamente, dos posts más adelante, que no lo es. Hacer notar, en resumen, que una opinión tuya me parece simplista no es llamarte simplista, creo que siempre lo has tenido claro y no entiendo por qué ahora no.
Cómo se nos “vendan” las Banderas Azules es cuestión completamente distinta de cuáles sean sus verdaderos efectos y su papel real. Si alguien nos vendiera el sistema de auxilio en carretera como el ideal manejo del tráfico, y con su existencia pretendiera obviar el problema de los accidentes automovilísticos, no creo que ello fuera motivo suficiente para que incluyeras los puntos de sutura en una lista de cosas detestadas. Una vez que, lamentablemente, se producen los accidentes y las brechas, creo que atender a los heridos, poner puntos en las brechas y llevarlos al hospital es una tarea útil y digna de agradecimiento, en absoluto detestable. Siempre podrá argüirse que por culpa dea que existan los hospitales y los primeros auxilios los conductores hacen el bestia con mayor despreocupación y la administración no arregla la red de carreteras, pero no me parece motivo suficiente para detestar a los hospitales y a los primeros auxilios, ni para considerarlos parte del problema, y no de la solución.
Mi “creo que podré soportarlo” no pretendía ser una ironía, solo una broma cordial, alusiva a tu último post. Lamento que te haya parecido fuera de lugar. He sido tan sólido como puedo –sé que no es mucho- y, creía, tan cortés como suelo. Pero al parecer me ha fallado la cortesía, al menos en tu opinión. Lo siento.
Me encantan tus listas Lansky, como las de Perec.
La foto es terrible.
Vanbrugh:
Tu analogía con los puestos de socorro en carretera me encanta; justamente eso es lo que pasa: que nos "venden" las banderas azules como si..."solucionaran el tráfico". De lo otro, es un malentendido aclarado
Emma:
Gracias por el cumplido. Temo decepcionarte, pero Perec...casi lo detesto, como a todo el OULIPO
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