
Veamos. ¿Os acordáis de Joaquín Alcalde, Alberto Alcocer, Melchor Almagro, Julio Álvarez del Bayo, José Amador de los Ríos, Ángel Guerra, Ceferino Avecilla, Ricardo Baeza, Leopoldo Bejarano, Luis Bello, Agustín Bonnat, Carmen de Burgos? ¿No? ¿Emilio Carrere, Mariano de Cavia, Francos Rodríguez, Manuel Ciges Aparicio, Felipe Trigo, Alejandro Sawa? ¿Algo más? Tal vez entonces recordéis a Miguel de Unamuno, José Martínez Ruiz (Azorín), Pío Baroja, Vicente Blasco Ibáñez, Ramón María del Valle Inclán y Juan Ramón Jiménez. A estos sí, pero no a Diéz Canedo, José Donday, Francisco Villaespesa, Tirso Escudero, Pompeyo Gener, Gabino Paezo o Enrique Reoyo.
Todos ellos, la escasa minoría de los que aún recordáis, los que no y los que os suenan a nombres de calles madrileñas fueron literatos de la primera mitad del sigo pasado; podríamos decir que ‘recientes’, muchos tuvieron éxito y cierta fama en vida y sólo una ínfima parte siguen más o menos presentes. No penséis que he escogido unos cuantos "raros"; Felipe Trigo, por ejemplo, fue el autor que más vendió en los primeros años del pasado siglo.
Lo mismo sucederá con los que nutren los catálogos editoriales actuales. De aquellos, todos son mencionados, junto a centenares más en esa suerte de monumentales diarios/memorias de Rafael Cansinos-Asséns, ‘La novela de un literato’, donde reúne, maledicientes anécdotas del mundillo bohemio y literario del Madrid de comienzos del siglo XX
Rafael Cansinos-Asséns me sonaba, de las citadas memorias, que no había leído hasta ahora que las he comenzado, como traductor de la mejor versión, no expurgada ni mutilada, de Las Mil y una noches, por ser mencionado por Borges nada menos que como su maestro y por compartir apellido y parentesco con Margarita Cansinos, más conocida como Rita Hayworth. Novelista, crítico, poeta, pero sobre todo prodigioso políglota y traductor. En su época no era la novela sino la poesía y el teatro los géneros mayores; él se reivindicaba poeta adscrito al modernismo, el movimiento que lideraba Rubén Dario y que fue superado por el magisterio de Juan Ramón Jiménez y los ultraístas. Pero en los años veinte decidió reconocer que su talento no daría para demasiada posteridad y se limitó a sus tareas de crítica y traducción y a él debemos, además de la mentada Las mil y una noches y de El Corán, buenas traducciones de Dostoievski, directamente del ruso, y de Goethe del alemán. Y estas crónicas del siglo literario y la bohemia absolutamente increíbles.
Los blogs son muchas cosas, pero una de las más comunes es que sean bitácoras de literatos más o menos consagrados (los menos), más o menos en ciernes, completamente noveles y absolutamente inéditos. La mayoría no han publicado digamos en papel, y la mayoría aspira a hacerlo y, en la mayoría de los casos, eso lastra su auténtica producción en el ciberespacio. “Sic Transit Gloria Mundi”. La mayoría no lo conseguirá, pero tienen a su disposición algo que sus menos afortunados predecesores no tuvieron: esto, los blogs, que les proporciona –me proporcionan- pese a todo lectores. Y deberíamos apreciarlo, así como relativizar todo éxito y fracaso y todo ingenuo afán de posteridad.
Rafael Cansinos-Asséns me sonaba, de las citadas memorias, que no había leído hasta ahora que las he comenzado, como traductor de la mejor versión, no expurgada ni mutilada, de Las Mil y una noches, por ser mencionado por Borges nada menos que como su maestro y por compartir apellido y parentesco con Margarita Cansinos, más conocida como Rita Hayworth. Novelista, crítico, poeta, pero sobre todo prodigioso políglota y traductor. En su época no era la novela sino la poesía y el teatro los géneros mayores; él se reivindicaba poeta adscrito al modernismo, el movimiento que lideraba Rubén Dario y que fue superado por el magisterio de Juan Ramón Jiménez y los ultraístas. Pero en los años veinte decidió reconocer que su talento no daría para demasiada posteridad y se limitó a sus tareas de crítica y traducción y a él debemos, además de la mentada Las mil y una noches y de El Corán, buenas traducciones de Dostoievski, directamente del ruso, y de Goethe del alemán. Y estas crónicas del siglo literario y la bohemia absolutamente increíbles.
Los blogs son muchas cosas, pero una de las más comunes es que sean bitácoras de literatos más o menos consagrados (los menos), más o menos en ciernes, completamente noveles y absolutamente inéditos. La mayoría no han publicado digamos en papel, y la mayoría aspira a hacerlo y, en la mayoría de los casos, eso lastra su auténtica producción en el ciberespacio. “Sic Transit Gloria Mundi”. La mayoría no lo conseguirá, pero tienen a su disposición algo que sus menos afortunados predecesores no tuvieron: esto, los blogs, que les proporciona –me proporcionan- pese a todo lectores. Y deberíamos apreciarlo, así como relativizar todo éxito y fracaso y todo ingenuo afán de posteridad.
6 comentarios:
"En esta nuestra vida, donde rigen infamias como el dolor carnal, son inmerecedores de nuestra indignación lacras veniales como el injusto repartimiento de gloria. No quiero banderizar en pro de Cansinos ni desquitar con admiración vocinglera la indiferencia innumerable del mundo; quiero prometer a quienes examinen sus libros, la más intensa y asombrosa de las emociones estéticas".
El párrafo anterior es el último del breve texto que en Inquisiciones (1925) le dedica Borges a Cansinos-Asséns. En su momento (hacia principios de los ochenta) me llamó la atención y busqué cosas de este hombre; un amigo de entonces, se me reveló como un fanático admirador suyo y me prestó el primer tomo de la "novela de un literato" que citas. Empecé a leerla a ratos sueltos y guardo el recuerdo de que me resultó entretenida y muy curiosa. Pero no pude acabarla; el dueño del libro me lo reclamó a los pocos días porque se iba a vivir a América y no podía mudarse sin su adorado Cansino. Me propuse comprármelo, pero entre una y otra cosa, se me olvidó. Este post tuyo puede ser una buena excusa.
Los blogs son uno de los mejores espacios de los que los escritores contamos hoy día para trabajar a buen ritmo, sin necesidad de esperas inútiles e infructuosas, las más de las veces como la publicación en papel. Co sus inconvenientes también. No te consideres escribidor de blog, creo que con escritor vale.
Que me presente como "escribidor" y no "escritor", hombredebarro, no es atribuble a la modestia. Por otra parte yo ya tuve mi cupo de 'efímera posteridad' con libros publicados con mi nombre en mayúsculas en las portadas. No, simplemenete un escritor no es alguien que escribe, como es mi caso, incluso con cierta regularidad, sino alguien que se presenta a sí mismo como tal: "soy escritor", cosa que yo no hago, vete a saber por qué. Soy "naturalista" (antes que biólogo), soy heterosexual, soy cínico pero no hipócrita, pero no soy escritor.
Miroslav, la tienes en tres tomitos en Alianza de bolsillo en una edición vigente y encontrable.
Los blogs son, para la gran mayoría de nodotros, la puerta abierta a los demás. La puerta que los demás nos dejan libremente traspasar, la puerta que los demás quieran cruzar para vernos, quizá hasta para conocernos aún más, porque los que llevamos tiempo en esto y hemos pasado diferentes etapas, tiempo hemos tenido para desahogarnos, si así lo quisimos, y expresar lo que en su momento nos rondara con más intensidad por nuestra cabeza.
Saludos y buen día a todos los que por aquí se pasen. PAQUITA
"puerta abierta a los demás". Sí, creo que es bien cierto, Loc@, y parte del aliciente de internet es eso: abrirse a los demás y a la vez resguardarte de los demás. fantástico
Seguí leyendo hasta el día 16, texto de Carradine, y dejé algunas semillas desperdigadas. PAQUITA
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