
Las he leído, las casi dos mil quinientas páginas de la exitosa trilogía que comenzó con Los hombres que no amaban a las mujeres. La primera novela no estaba mal, de hecho, me indujo a leer las dos siguientes, bastante más flojas. Contenía algunos hallazgos, fundamentalmente en el trazo de sus personajes principales, el protagonista reportero de izquierdas, alter ego del autor, y sobre todo la friky cyberpunky Lisbeth Salander, pero el resultado final es tan lábil, literariamente hablando, que hay que buscar las razones de su éxito, como en tantos best sellers, en razones extraliterias de la sociología de masas, valga la redundancia. Es una suerte de efecto bola de nieve: todo el mundo la lee, por consiguiente, la sigue leyendo más gente. Es algo así como el corolario a la vieja máxima libertaria del mayo del 68: Cien mil millones de moscas no pueden equivocarse: come mierda. Soy consciente de que lo que hago es algo tan absurdo en el fondo como lamentarme de que la gente escuche y haga triunfar a los críos de Operación Triunfo en vez de a los grandes del jazz o a Joham Sebastian Bach. Y encima las portadas, de ese ilustrador rockero, son horrendas (por eso he colgado la de la edición francesa)
No tengo nada contra el éxito de Larsson, que además no pudo gozar con su prematura muerte y que parecía un tipo majo y comprometido. Me parece mejor leer cosas malas que no leer nada, pero francamente, me fastidia bastante que haya una “ocupación” por parte de esa extensa mediocridad de un nicho que podrían ocupar otras novelas negras de considerable mayor calidad. Por no ir más lejos, las de sus compatriotas, el matrimonio sueco formado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö y su saga del comisario Beck, magníficas, realistas y que además nos informan sobre una Suecia de los inicios de la sociedad del bienestar muy interesante.
Curiosamente, la única crítica –por tanto valiente- que he leído es la de la escritora norteamericana afincada en Italia de novela negra, Donna Leon, autora de la saga del comisario veneciano Brunetti. Por eso es paradójico que, no obstante, no comparta sus argumentos: es repugnante dice la autora (no, es facilón y desmedido). Por otra parte, las novelas de la propia Donna Leon no me parecen nada especiales, pero ha tenido la valentía de romper el hermetismo corporativista para criticar a Larsson. Ya es algo.
Mi consejo es que no leáis a ninguno de los dos, Larsson o Leon, pero que no os perdáis al matrimonio sueco de los sesenta.
13 comentarios:
También yo, en su momento, leí el primer tomo. Me pareció entretenido, innecesariamente largo, un poco errático y sí, con algunas notas simpáticas, entre ellas, como dices, el personaje de Lisbeth. Me compré el segundo tomo pero ahí lleva varios meses esperando. Supongo que en algún momento lo cogeré, pero por ahora hay bastantes más que tienen prioridad.
Yo le voy a cambiar a mi librero de viejo los tres novelones de Larsson, que valen una pasta, por cualquier cosa que tenga de Ed Mc Bain, Elmore Leonard o lo que sea, pero hazme caso, busca a los dos suecos de apellidos improunicables; los está editando RBA en su magnífica colección de novela negra
Yo no he leido ninguno de los tres tomos. Ni conozco al matrimonio sueco, asi que tomo nota de tus consejos.
El susodicho matrimonio escribió diez, luego el marido (Per) murió en los setenta y se acabó la saga. Creo que han traducido directamente del sueco 5 o 6, yo he leído tres, todas dignas, pero la mejor, por el momento, El policia que ríe, con un prólogo de Jonathan Franzen, creo.
No he leído a Larsson. De hecho, cuando entro en cualquier librería y veo un aparatoso estante ofreciendo ostentosamente a un autor, lo que me provoca es no leerlo. Como sueco y autor de novela negra actual, yo os recomiendo a Henning Mankell.
Saludos.
Me quedo con el título con el que mi padre bautizó a la trilogía entera:
"La Hormiga Atómica". Vaya superpoderes que tiene la chica.
Tras leer el primer tomo, creo que los otros dos quedan para cuando no encuentre otra cosa, esperemos que dentro de mucho tiempo.
Pero me apunto tu recomendación de Sjöwall/Wahlöö, la novela negra bien escrita es un género que me encanta.
Tengo en cuenta lo que dices. Un saludo.
Comandante, Mankell, desde luego tiene más enjundia que Larsson, pero mi pareja "negra" es bastante mejor. Por cierto, Mankell prologa una de sus novelas y se reconoce deudor de ellos.
Miguel, muy bueno lo de tu padre.
La playa de la que vengo estaba repleta de ejemplares de la susodicha trilogía.
Qué mala señal, me dije cada mañana, mientras buscaba dónde depositar mis bártulos y la lectura que siempre llevo a la playa: un Guillermo Brown que lo mismo me sirve para mí que para entretener a mis niños.
Eso, ver tantos libros negros de hombres que no aman a las mujeres, de chicas con bidones de gasolina y demás imaginería... y tu post, me dan un respiro.
No pienso leerlos -al menos, no por el momento-. Primero, porque se me acumulan los deberes (un poco de Mann, alguna monografía sobre cine, muchas lagunas que llenar). Segundo, porque suelo salir escaldada de los fenómenos editoriales.
Y tercero, porque confío en tu criterio, Lansky.
Como Emma, me apunto los suecos. Más deberes implican justificar más la renuncia a Larsson.
Besos
Una de las primeras cosas que he hecho al regresar de vacaciones ha sido entregarle los tres tomazos a mi librero favorito de viejo, él me ha dicho que ya los tenía "colocados"; a cambio me he llevado un libro precioso sobre Bolivia y aún tengo crédito por si veo más exqusiteces. La verdad es que ocupaban demasiado espacio en mis estanterias, e inmerecidamente, al lado de Ed Mc Bain, Weslakle, Leonard y otros negros, como el citado matrimonio sueco.
Noticias de mi padre, el de "La hormiga atómica": tras leerse una novela de Sjöwall & Wahlöö, no hay ninguna duda de cuál es mejor. Gracias por la recomendación, y un saludo desde Estocolmo.
Gracias a tí, Miguel, y a tu padre. Para mí la mejor de la pareja es "El policia que rio"
No he leído a Larsson ni pienso leerle. Siempre me ha producido un verdadero terror leer algo por obligación y ese éxito es a lo que induce.
Enrique Bienzobas
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