profesión de fe

profesión de fe
Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

21/08/2009

Más sobre arquitectura













Se me quedó en teclado en el post penúltimo una par de ideas; una deriva de una formulación de Miroslav que, para los que no conozcáis su blog (¡hacedlo!) es arquitecto y urbanista, aunque no va de eso. La otra deriva de un chiste fácil; comenzaré por este último.

Tápense los ojos los exquisitamente correctos; la idea, por llamarla algo, es que los arquitectos son menos ‘mariquitas’ (no se trata de orientación sexual, pero si de ‘pluma’, de amaneramiento, de ser más o menos relamido y propenso al ornato, con casos extremos como de ‘drag queen’ de lo construido) que los decoradores de interiores, pero más que los ingenieros, que serían los más machotes. A mí me gusta la arquitectura machota, con poco ornamento y eficiente, que a menudo es la que realizaron ingenieros en esa deliciosa arquitectura industrial (hoy, arqueología industrial) o fabril de comienzos del siglo XX –aquellas altas chimeneas de ladrillo, cenefas y alardes albañiles, y toberas, hornos, tejados a una vertiente en diente de sierra, naves amplias, la construcción de hierro colado y cristal o la de las Estaciones de Ferrocarril de esa misma época. Y ese gusto, ya digo, es porque es un arquitectura machota, de ingenieros que buscan la eficacia y no en medirse con sus más estetas colegas de la arquitectura[1].

La idea de Miroslav (ver comentario en el post citado) es que la buena arquitectura ‘emana’ o debe surgir casi de forma espontánea del sitio donde está ubicada, del ‘gens’ del lugar. Es, en versión arquitectura, la idea de Miguel Ángel de que el bloque de piedra ya contiene la escultura y el artista se limita a extraerla; pues lo mismo, salvo que en lugar de estatua se trata de edificio y en lugar de bloque de piedra hablamos del emplazamiento. Ya dije que la idea la comparto (en arquitectura, en escultura me parece una gran chulería), aunque me conformo con menos para combatir el horror de cierta arquitectura actual, sea la banal de tantas urbanizaciones sea la de autor con ínfulas de artista total, pero yo no la formularía en esos términos, porque me parecen demasiado idealistas, sino de una forma más prosaica, casi como una suerte de “regla de tres”. Habrán notado que los viejos puentes romanos o medievales están situados bien. Eso no se debe tanto a que los milenios o los siglos les hayan concedido respetabilidad o grandeza, que también, sino a que, en efecto, están bien situados: en los vados de los ríos, donde es lógico cruzarlos y no, pongamos por caso, al final rectilíneo de la autopista en su encuentro con la masa de agua. Y aquí va mi regla de tres: a mayor capacidad tecnológica de transformar el entorno (excavadoras, explosivos, lo que sea) menor ‘sutileza’ para relacionarse armoniosamente con él. Es decir, hacer de la necesidad virtud; lo mismo que hacía la arquitectura popular. Y si no haced la prueba de intentar construir con ramas, puntales de madera y piedra seca una choza, por ejemplo, un chozo de pastor: os saldrá una planta circular, unos muros no muy altos y una cubierta enramada cónica, esto es, una palloza, un chozo de pastor. Y son muy hermosos, porque, además, no contienen nada superfluo.




[1] Que la gente común le concede mucha importancia a la estética –a menudo más que a la comodidad- lo demuestra, paradójicamente, la misma banal fealdad "decorada" de tantos de sus hogares o esa nueva arquitectura sin arquitectos actual. Un chozo de pastor, por muy humilde y rústico que sea, nunca es feo por que nada en él es superfluo. Igual pasa con los paisajes “funcionales” por muy austeros que sean, Por ello, el paisaje es también una construcción estética, -además de por el origen pictoricista de dicho concepto-, por defecto. Es decir, la fealdad es un hecho casi voluntario, como en las horrendas urbanizaciones costeras o rurales, y la belleza, ahora casi siempre, consecuentemente, es cada vez más resultado de los “olvidos” milagrosos de esos factores transformantes recientes.

6 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

El chiste de los arquitectos, ingenieros y decoradores de interiores es muuuuuy viejo, Lansky. Aun así, comparto tu tesis que relaciona la capacidad tecnológica con el menor respeto al entorno. Incluso añadiría un nuevo matiz: la propia capacidad tecnológica impulsa, en los profesionales, las ganas de exagerar sus posibilidades y exhibirlas lo más descaradamente posible, lo que suele lograrse acentuando la ruptura con el entorno. Digamos que si me integro armónicamente no consigo los tan sobrevalorados efectos de high tech buscados. Y esta tendencia (aquí va mi devolución de pelota) es quizá más notoria en ingenieros que en arquitectos. Por ejemplo, estoy bastante convencido de que el derroche exhibicionista que es el puente de los Tilos en La Palma (500 metros de luz para salvar en línea recta un barranco y evitar 2 kilómetros de la vieja carretera en curvas) obedece en gran medida al deseo de los ingenieros de batir algún record tecnológico.

Por cierto, la anécdota de Miguel Ángel ilustra bien lo que quería decir (coincido que en el caso de la arquitectura es quizá excesiva).

Lansky dijo...

Completamente de acuerdo. Pero los chistes viejos son aquellos que han alcanzado la altura de categoría.

Lansky dijo...

Por cierto, se me olvidó: la primera foto es el puente medieval de Frías, en las Merindades burgalesas, y la segunda del patio emparrado de mi casa, que es particular. Las otras dos no digo de donde son, pero son muy bonitas.

Loc@ dijo...

Entro sin haber pasado por las "entradas" anteriores, lo que significa que... me estoy colando? ¡quizá! con todo, opino que para eso la puerta está abierta.
* La arquitectura industrial en hierro y ladrillo ¡una joya! como la de la foto nº 4 de las expuestas.
* Las pallozas... otra, más "integradas" difícil.
* El puente de Los Tiles -que no Tilos, y esto va para Miroslav- recibe su nombre, supongo, del de la Reserva de la Biosfera a la que se accede, si vas de sur a norte de la isla.
Pese a que se hiciera como demostración "ingeniosa" de la tecnología del momento no resulta "rompedor" y es bello, grácil?
* Las construcciones arquitectónicas costeras masivas "destrozan" el entorno. Ej.: acabo de venir de Portugal, de hacer un recorrido de centro a sur y en la playa que fue famosa por acudir a ella intelectuales en los años previos a nuestra guerra civil -eso leí- han construido multitud de torres de viviendas como de 15 pisos de altura ¡un horror! playa da Rocha, creo que era.
Y... creo que doy por terminada mi intervención. Besos a ambos. PAQUITA

Miroslav Panciutti dijo...

Paquita: en efecto, la reserva natural de la biosfera se llama de "Los Tiles". Sin embargo, yo siempre he oído, en mis estancias en esa zona de La Palma, referirse al bosque de los Tilos (un verdadero bosque encantado) y así aparece en la cartografía canarias. De hecho, el puente lo llaman de Los Tilos, por más que el barranco que cruza se llame del Agua.

En cuanto a si el puente es grácil y bello, pues a mí no me disgusta demasiado. Pero, ¿sabes cuánto costó y cuál es su rendimiento real? A mí me parece un derroche innecesario. Un beso.

Loc@ dijo...

¡HOSTIAS! CÓMO PASA EL TIEMPO...
acabo de leer la respuesta de Miroslav a mi intromisión del día 21. Si vuelve por aquí espero que lea esto, y si no, por si acaso, quizá se lo traslade a su "casa".
Hice mucho hincapié cuando visité la reserva de Los Tiles en el porqué de ese nombre y me aclararon que así se llaman los árboles que más la pueblan "tiles", que no tilos -allí no hay ninguno-. ¿Son una ¿especie de laurel por lo que llaman a esos ¿bosques laurisilvas. Igualitas que las de las fotos de Gomera.
Andar por ellas agobia por el calor húmedo que se padece en su interior... las recorrí al completo ¡manías!
Besos. PAQUITA

Miedo me da la lectura que hagáis de esto... enfrentada a dos "profesionales" de la natura y demás...