
Hace muchos años, cuando era un jovenzuelo, escribí un poema, “Vidrios rotos y nalgas en la noche” que trataba del sexo cutre y mercenario de la noche urbana. Al ver las fotos publicadas en El País de puteros (me niego a llamarles ‘clientes’ y a ellas ‘putas’ y no suministradoras de servicios sexuales) con prostitutas en los soportales de La Boquería de Barcelona me ha venido naturalmente a la cabeza. Es curioso, el ensayo de futurología, el que pretende aventurar las tendencias del porvenir más o menos inmediato, sea este el económico, el político o incluso el tecnológico y científico, suele errar y quedarse paradójicamente anticuado en cuanto se alcanzan las fechas límites de sus supuestas previsiones. En cambio, la poesía tiene además y a menudo la capacidad profética que le falta a esos análisis sesudos. La foto del diario ilustra más de tres décadas después aquel poema mío.
Por cierto, el rostro del putero no está pixelado, como podría parecer, sino que, como espejo de su alma que es, simplemente muestra la fragmentación entre ética, emociones y sexualidad de su careto.
Yo escribí poemas en mi ya lejana juventud. Sin embargo, no puedo decir ‘fui poeta’, mucho menos ‘soy poeta’. Eso es como decir ‘soy bueno’ o ‘soy maravilloso’, un título que no te puedes adjudicar, sino que te tienen que conceder los demás. No obstante y por fortuna sí puedo decir: ‘no soy un putero ni nunca lo fui’. Y tampoco hay que alardear de profeta cuando la previsión se basa en que en el futuro persista el lamentable pasado.
7 comentarios:
Profeta, en realidad, no es quien hace predicciones sobre el futuro, sino quien hace diagnósticos lúcidos sobre el presente.
Lo que pasa es que, cuando el diagnóstico es acertado, se refiere tanto al presente como al pasado y al futuro, porque lo diagnosticado -nosotros- es bastante intemporal. Es como conocer la ecuación de una curva: una vez que determinas uno de sus puntos, tienes también todos los demás. El profeta formula la ecuación y determina el punto. Y el poeta hace exactamente lo mismo.
(Pero no nos has colgado tu poema)
No soy poeta, pero 'soy bueno', así que os ahorraré el suplicio de mi poema (en realidad, no lo conservo)
Las fotos de los puteros me dieron mucho asco y verguenza. No sé si es porque creo firmemente que esas mujeres no estan haciendo eso porque les guste hacerlo ( como he oido a miles de hombres decir cada vez que me quejo de la dejadez con la que se ve la prostitucion en este pais. " la mayoria lo hacen porque quieren") y tambien porque me demuestra que " la profesion mas antigua del mundo" ( tampoco soporto esa expresion) a quien ahora esclaviza es a mujeres africanas ( lo que les faltaba) que tan solo pueden aspirar a chupar pollas blancas en este pais de mierda ( siento decir lo de "pais de mierda" porque en todos los paises los puteros hacen lo mismo o peor, pero soy, cada vez mas, "una española sin ganas", como diria Cernuda y hay dias que " pais de mierda" es lo unico que me sale)
Querida Emma, ya sabes que me la suda muchísimo lo políticamente correcto, por eso afirmo sin rubor que estoy convencido que junto a la humanidad/animalidad que ambos sexos (lo de géneros lo dejo para la gramática) compartimos existen substanciales diferencias entre hombre y mujeres. Una de ellas es la capacidad que los varones, o muchos de ellos, tienen para disociar completamente el sexo, o follar, de otras emociones relacionadas. De ahí que la prostitución sea esencialmente femenina y los puteros masculinos. Y aún más detesto la hipocresia. Si tiene que haber prostitución que la haya, pero que se garanticen las condiciones para ejercerla de forma digna, higiénicas y económicas, y eso implica acabar con la prostitución callejera y con esos hijos de puta que son los proxenetas o chuloputas. Por ahí creo deberían ir los tiros.
Completamente de acuerdo, Lans.
Como en las películas XXX, cualesquiera placer de la prostituta en el acto de la reproducción, es mera representación, así lo exige el negocio, nada de placer por parte de ellas, a menos que padezcan un más o menos serio padecimiento mental u orgánico que les exija ser expresivamente sinceras con el alquilador en turno. Me acuerdo de la novela Yama del ruso Alejandro Kuprin donde aparece una prostituta ninfomaníaca, reprobada por la mayoría de sus compañeras, y vista con lastima por las otras. Como todo lo que tiene que ver con valores morales, pasiones e intereses o dinero, la prostitución es un mundo más o menos complejo y, por lo mismo, riesgoso para el que se precie de no ser filisteo al dar su opinión.
No conozco las fotos del País al respecto, sólo la que pone Lansky, pero entonces se ve que ese diario también siente que no sólo el gigolo, los taxistas, el alquilador del hotel, el policía, el que lee la suerte, etc, etc, tienen exclusivo derecho, y que el, puede crearse también un derecho que lo faculte periodísticamente a sacar raja del asunto.
Emma, creo que hay cosas que sólo se comprenden o se “sienten”, cuando en forma directa no han tocado en lo más sensible de nuestros aprecios. Me explico, una mi tía hace unos años contó a algunos familiares peripecias de un viaje al interior, y entre ellas, su indignación cuando en el hotel prendió la T.V. y se encontró con lo que ella calificó de denigrante programación, sin decir más, y yo entendí a qué se refería, y algo de amargura me causó ello, pues yo he sido, auque cada día menos, asiduo espectador de películas pornográficas.
Saludos.
Como en las películas XXX, cualesquiera placer de la prostituta en el acto de la reproducción, es mera representación, así lo exige el negocio, nada de placer por parte de ellas, a menos que padezcan un más o menos serio padecimiento mental u orgánico que les exija ser expresivamente sinceras con el alquilador en turno. Me acuerdo de la novela Yama del ruso Alejandro Kuprin donde aparece una prostituta ninfomaníaca, reprobada por la mayoría de sus compañeras, y vista con lastima por las otras. Como todo lo que tiene que ver con valores morales, pasiones e intereses o dinero, la prostitución es un mundo más o menos complejo y, por lo mismo, riesgoso para el que se precie de no ser filisteo al dar su opinión.
No conozco las fotos del País al respecto, sólo la que pone Lansky, pero entonces se ve que ese diario también siente que no sólo el gigolo, los taxistas, el alquilador del hotel, el policía, el que lee la suerte, etc, etc, tienen exclusivo derecho, y que el, puede crearse también un derecho que lo faculte periodísticamente a sacar raja del asunto.
Emma, creo que hay cosas que sólo se comprenden o se “sienten”, cuando en forma directa no han tocado en lo más sensible de nuestros aprecios. Me explico, una mi tía hace unos años contó a algunos familiares peripecias de un viaje al interior, y entre ellas, su indignación cuando en el hotel prendió la T.V. y se encontró con lo que ella calificó de denigrante programación, sin decir más, y yo entendí a qué se refería, y algo de amargura me causó ello, pues yo he sido, auque cada día menos, asiduo espectador de películas pornográficas.
Saludos.
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