profesión de fe

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Somos los conocidos superhéroes del barrio –concepto acuñado por Kiko Veneno para definir lo que se podría llamar héroes de proximidad-: Lansky y Superperropequeño. Ambos somos más ciudadanos que patriotas ( y tan rústicos como urbanos), o bien, nuestra patria son nuestros zapatos -o ni eso en el caso de Jara-, la infancia o el sillón de orejas de lectura, pero nos negamos a la ñoñería esa de ciudadanos del mundo. Simplemente, tenemos pasaporte

14/09/2009

Nacionalistas y 'trolls'


Aquellos que se preguntan lastimeramente por qué los nacionalistas son tan “cerrados” me recuerdan un cuento que podríamos calificar de cheli-zen:

-Maestro, ¿por qué cada vez que bebo mi té veo también las estrellas?
-Porque no sacas la cucharilla de la taza, gilipollas.

Si sacas la cucharilla que metida en el ojo te impide ver el resto de inmenso mundo ancho y afortunadamente ajeno dejas naturalmente de ser nacionalista y punto.

Yo siempre había pensado que los famosos ‘trolls’ de las leyendas y el folclore del Norte de Europa tenían su origen en los neandertales que habrían persistido en la memoria de las gentes, avivada tras fugaces y remotas apariciones, mucho después de su extinción, dada la persistencia de las tradiciones orales; y lo mismo con el yeti. Me basaba también en su condrodistrófico y simiesco aspecto, pero también en mi idea de que el empuje de los modernos sapiens, los exitosos cromañones, les había hecho refugiarse en las hostiles soledades de la tundra. Pero dos hechos me han conducido a revisar mi teoría; de un lado, la propia paleoantropología, aunque confirma la hipótesis del refugio lo localiza más bien al otro extremo de Europa, de modo que los pobres primos se habrían ido al Sur de Portugal y hasta Gibraltar, donde se hallan los restos más recientes. El otro es de raíz literaria, como los propios trolls.

Borges apoyaba una mordaz sugerencia de Ibsen, el dramaturgo noruego de Casa de muñecas, según la cual los ‘trolls’, esos horrendos ogros que habitan los míticos páramos septentrionales, son, por encima de todo, nacionalistas. “Piensan, o tratan de pensar que el brebaje atroz que fabrican es delicioso y que sus apestosas cuevas son alcázares”. Uhm, curioso. A mí me gusta el chacolí, que ha mejorado bastante desde su papel inicial de sucedáneo del vino, y los caldos del Penedés y de Alella (estupendos blancos), la costa del País Vasco me parece primorosa con esos puertecitos de bravos pescadores, y el Ampurdán, junto con la Toscana y la Provenza, me parece el paisaje “culto” más bello del mundo mediterráneo. Dicho esto, me parece muy acertada la metáfora ibseniana-borgiana de los nacionalistas como trolls con una aguda falta de percepción en la riqueza del resto del mundo y en la sobrevaloración de sus supuestas arcadias.

Pío Baroja, que afirmaba que el nacionalismo se 'curaba' viajando, se complicaba menos la vida. En sus tiempos los abertzales se llamaban carlistas y eran igual de retrógrados que ahora y usaban boina roja; así que el bueno de don Pío los definió zoológicamente como una suerte de trolls también, pero añadió que tenían cresta roja, vivían en las montañas y “cuando bajan al llano atacan al hombre.”

Y sin embargo el bilingüismo es una bendición que permite habitar mundos paralelos y nunca antagónicos.

9 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Un viejo secretario de Ayuntamiento me contaba que en los primeros sesenta, estando él en un Ayuntamiento gallego de esos que tienen cien aldeas desperdigadas, hicieron un programa para construir en cada una un lavadero público. En una de las aldeas no quedaba más que una sola vecina, y el Ayuntamiento le ofreció, en vez de construirle el lavadero a que tenía derecho, comprarle una lavadora de las que se empezaban a fabricar. La vecina se opuso: ella era una parroquia como las demás, y tenía derecho a su lavadero, con su pileta y su tenderete. Así que en vez de agua corriente en su casa y lavadora automática, obtuvo su anticuado e incómodo lavadero, que le daba estatus. Los nacionalistas, aferrándose al aanticuado e incómodo aparato estatal, que les da estatus de "país", me recuerdan a esa obtusa aldeana. Cuando todos tendemos a sustituir el Estado por cualquier otro mecanismo más barato y eficaz, ellos insisten en tener el suyo propio, para no ser menos que nadie. La estupidez se manifiesta de muchas formas distintas, pero el nacionalismo es una de las formas más extendidas y dañinas en que lo hace.

Lansky dijo...

Bueno, pero es que sola en su casa con la lavadora no podía charlar con las vecinas mientras hacía la colada. Cómo ¿qué ya no tenía vecinas? Aún así, un lavadero siempre será más útil y sobre todo más bonito que una bandera, una frontera, un pasaporte y un Ministerio de Hacienda. Pero entiendo la moraleja.

José Montalvá dijo...

yo odio el nacionalismo; el problema es cuando unos nacionalistas fagocitan a los otros... en ese caso, me suelo poner del lado de lo "febles"

Emma dijo...

Me ha gustado mucho lo de los "trolls". Puede que sea verdad. Me hace desear saber mas.

Miroslav Panciutti dijo...

Muy buena la fábula del "pequeño saltamontes". De todas formas, el nacionalismo, lamentablemente, sigue con muy buena salud, independientemente de cuál sea la taza; pareciera que no podemos vivir sin ellas.

Lansky dijo...

Gandhi decía: "no hay un camino a la Paz, la paz es el camino". Igualmente, no hay un nacionalismo aceptable, ser apátrida de corazón y ciudadano del mundo de intención es la única posición decente.

Cigarra dijo...

Me gusta eso de llamar "Pequeño Saltamontes" al Pequeño Saltamontes. Te lo voy a copiar, Miroslav.
La ecuacion trolls=nacionalistas, muy bien traida.

Ātman dijo...

Yo en esto voy contracorriente y no me importa. Para mí el antinacionalismo forma parte del pensamiento único y es un concepto manejado siempre por la parte nacionalista opresora. Ese tipo de pensamiento lo comparo al que tiene el liberado sexual, que sostiene su liberalidad, hasta que su compañero sentimental le pone los cuernos, o al liberado materialista, que opina que la propiedad privada no debiera existir, hasta que alguien le roba en su casa. Por otro lado, dos consideraciones. Una histórica: si no hubiéramos sido nacionalistas, Europa entera hablaría latín, lo que como mínimo es un empobrecimiento lingüístico. Y dos, dedicado a todos los antinacionalistas: Debéis estar saltando de alegría, porque el futuro se llama globalización. En lo que sí estoy de acuerdo es en el modo en que se debería ser nacionalista. Gandhi es el mejor ejemplo, pues él expulsó al imperio británico de su más preciada posesión colonial, la india, a golpe de no-violencia.

Lansky dijo...

El Pensamiento Único, como lo bautizó Ramonet, o el Pensamiento Dominante, como se llamaba antes, no creo que sea eso que mencionas. Ni en un sentido ni en el opuesto. Tan nacionalista "puede" ser un españolista como un catalanista o un arranchale o un armenio. Y lo contrario, tan NO nacionalistas. Otra cosa es que haya nacionalistas "centrífugos" (Estados Unidos y sus manitas en el pecho, Francia,..) o "centrípetos" (vascos, kurdos...) con o sin Estados correspondientes. Todos adimiten matices, precisiones, detalles que es donde reside la verdad siempre provisional, pero, en lineas generales, los nacionalismos a mi me parecen una anteojera del ser humano cabal. Y iuna terrible forma de manipulación, como las religiones. En realidad son religiones.