UNO
Mita ha publicado un post sobre el dilema del aborto, con honestidad y no apuntándose a uno de los dos bandos simplistas:
http://corrientesdeaguayazahar.blogspot.com/2009/09/aborto.html
No estoy completamente de acuerdo con ella, en completo desacuerdo mucho menos, pero se me ocurre una suerte de aforismo, epigrama, conseja o lema de gobierno que vendría al pelo:
“Hay que construir sociedades mejor educadas en el vicio que castigadas por la virtud”
No sé si me entiende, pero también es aplicable a los borrachos y el ‘botellón’.
DOS
Final de los años treinta. Perseguido por los nazis y superviviente nato (debería dedicarle una ‘peli’ Tarantino), Bertold Brecht se apaña para llegar hasta Santa Mónica, California, donde ya a salvo confirma todos sus prejuicios sobre las sociedades capitalistas extremas. Por su parte, corriendo delante de los mismos y en esas mismas fechas, el pobre Walter Benjamin se suicida en la frontera española ante el temor de ser entregado a sus perseguidores.
Unos meses antes en Berlín, con las cosas poniéndose cada vez más feas, W.B. le preguntó a B.B. si estaba pensando en huir a Moscú. La legendaria respuesta de Brecht fue:
“Soy comunista, no idiota”.
TRES
Me suele pasar con muchos cantantes: me gustan al principio, cuando los descubro, pero luego, muy a menudo, me terminan hastiando. Es decir, no tengo madera de “fan”, aunque los que pasan la prueba del tiempo: Leonard Cohen, Tom Waits, Van Morrison, se quedan conmigo para siempre. Fito Fitipaldi cada vez me gusta menos, pero me siguen encantando los títulos de sus canciones, verdaderos hallazgos semióticos, como:
“Lo más lejos, a tu lado”
CUATRO
Y como oración para rezar un ateo irredento como yo, nada mejor que las primeras estrofas de la famosísima canción de Leon Greco:
“Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo
suficiente”
Amen
Y como blasfemia –porque hay blasfemias y blasfemias y yo no creo que siempre sean una oración inversa- me quedó con la de Samuel Beckett (otros se la atribuyen a San Agustín):
“¿Qué leches hacía Dios antes de la creación?”
19 comentarios:
Me ha gustado todo -mucho, la respuesta de Bertold Brecht, que no conocía- pero especialmente la blasfemia final, que no tiene nada de tal. Tanto es así que, si no fuera porque me resisto a hablar de "antes" de la Creación (no existe tal cosa, el tiempo, y con él el concepto y la posibilidad de un "antes", también fue creado con la Creación) atribuiría la frase al propio Dios: "¿Pero qué leches hago, que no estoy creando?" inmediatamente antes de ponerse a la tarea.
Ya estamos tú y yo con lo de siempre; brevemente. Yo creo que es injurioso contra un Dios todopoderoso –y por tanto es blasfemo- pedirle cuentas, de cualquier tipo. De hecho, mi blasfemia personal favorita es: “si Dios existe va a tener que darme bastantes explicaciones”.
Os hacéis de Dios una idea tan antipática que no me extraña que luego os tengais que hacer ateos.
Tienes razón, pero...¿de dónde la habré sacado?
Ni idea. Imagino que de algún cura asilvestrado. Lo que no entiendo es por qué, tras acabar mandando a la mierda a todos los curas, seguís tomándoos tan al pie de letra las tonterías más sangrantes de los más mierdables de ellos.
También me gusta mucho la plegaria de Gieco (que no de Ana Belén, como me dijo una amiga). La respuesta de BB la conocía; desde luego estúpido no era, aunque sí bastante acomodaticio, ya desde los años veinte. Benjamin, claro está, era de muy otra madera (no todos los judíos eran iguales, pese a los nazis).
Y no entraré al debate divinista con Vanbrugh, aunque me ha gustado eso de que antes de la creación no había tiempo; ¿se puede "ser" sin tiempo? Nos meteríamos en honduras que exigirían discutir en alemán.
Exactamente a "ser" sin tiempo es a lo que se llama vida eterna. Se puede creer en ella o no; pero lo que en mi opinión no tiene mucho sentido es creer en un Dios sujeto al tiempo. Si se cree en Dios, es en un Dios que "es" sin tiempo. Sin necesidad de saber alemán.
VANBRUGH lo ha pillado. Sabe lo que dice.
Miroslav, Vanbrugh, Verde: Lo lamento, pero el enfoque de Vanbrugh del tiempo, digamos “teológico, no es el único posible. El tema no se puede resolver en unos párrafos (Recuérdese la relativamente fracasada intentota de Stephen Hawking en su Historia del Tiempo). En física al menos hay dos, el clásico/newtoniano, en el que el tiempo está ligado a un transcurso, p.ej, a recorrer un espacio a determinada velocidad, y el relativista, en que el tiempo es una “coordenada” más junto a las otras dimensiones espaciales de ese espacio-tiempo. En biología el tiempo es unidireccional, tanto si se contempla desde la perspectiva de los organismos individuales como del conjunto de la mal llamada “Creación”. No el asunto no es tan simple como esa formulación teológica. De Hecho Agustín de Hipona, en su fase juvenil descreída e inmoral, para mí la más simpática en sus Confesiones, la planteaba para fastidiar a sus maestros. Y yo erróneamente se la había atribuido a Beckett, que la usa no en sentido lógico literal sino, naturalmente, irónico.
Miroslav: yo no llamaría acomodaticio a Brecht, más bien al contrario. De un modo muy distinto al severo Benjamin, eran comunistas que practicaban su propio comunismo, fuera de ortodoxias y líneas marcadas por el partido; es decir, los más odiados por la “iglesia” marxista
Vanbrugh, que "ser" sin tiempo sea la definición de vida eterna, como bien dijiste al referirte al DRAE, no deja de ser una definición circular que, por otra parte, es algo característico de los axiomas o de los dogmas. Supongo que, tal como señala Verde, hay que "pillarlo", entendiendo ese verbo en el sentido de que una especie de comprensión cuasi mística proveniente de la fe o de una inteligencia que es capaz de salirse de sus parámetros que, como los de toda potencia biológica, son temporales. O sea, pensamos en el tiempo y por eso imagino que a la mayoría el cerebro no nos da para concebir la ausencia de tiempo. Y me refiero a entenderlo de verdad, no como teoría. Si hasta la relatividad (entender el tiempo como una dimensión e incluso imaginar otras dimensiones) obliga al cerebro a esfuerzos "anti-natura" (su propia natura), cuánto más lo es la idea teológica de eternidad.
Lansky, que conste que Brecht me cae bien; no quise utilizar el adjetivo acomodaticio con intención peyorativa.
Sí, Miros, estaba seguro que Brecht te caía bien. El problema es que los sentidos peyorativos de acomodaticio, como contemporizador, transigente o conformista, no le cuadran, aunque sí quizá el de dúctil o amoldable, porque BB, al revés que Benjamin, era un superviviente nato.
Miroslav, yo no aprecio ninguna circularidad en mi particular definición de eternidad. Simplemente cojo uno de los significados de esa palabra -que no recoge el DRAE, por cierto, pero que no por eso deja de existir- para mi particular uso. Como te digo, no me parece posible creer en Dios más que si creo que existe fuera del tiempo y no sujeto a él, y a esa forma de existir la llamo eternidad. Evidentemente no soy capaz de imaginarla, pero eso no me impide creer que exista. Tampoco soy capaz de imaginar, como bien dices, espacios de más de tres dimensiones, y tampoco esa incapacidad me impide creer que puedan existir.
Gödel demostró que las matemáticas (¡Hasta las matemáticas!), y más en concreto la mera aritmética, era en cierto modo circular, porque requería la aceptación de unos axiomas iniciales, pero eso sí, a partir de ahí –uno más uno es igual a dos- la posterior construcción crecía irreprochable. Un axioma indemostrable: existe algo que llamo Dios y está fuera del tiempo (que no es simétrico de otro igualmente indemostrable: tal Ser no existe) no crea a partir de esa idea una construcción intelectual irreprochable, sino miles (religiones) a cual más delirante, y esa es la diferencia. Por eso no me parece que creer en el ADN o el los agujeros negros o en los espacios n-dimensionales o en los quantos de energía o en las galaxias sea lo mismo que creer en Dios y que exija el mismo nivel y tipo de credulidad.
Tampoco a mi me lo parece, Lansky, tampoco a mí. En ningún momento he pretendido equiparar mi aceptación intelectual de que puedan existir espacios n-dimensionales con mi fe en Dios. Me limité a poner un ejemplo de que puedo creer en la existencia de algo sin ser capaz de imaginarlo, nada más. No pretendo demostrar la existencia de Dios partiendo de mi definición de eternidad. Ni de ninguna otra cosa. No creo que pueda demostrares la existencia de Dios, ni que tenga nada que ver con las matemáticas. No me hagas decir chorradas, porque suelo ser bastante escrupuloso evitándolas. Salvo las inevitables, claro.
Para decir chorradas no te necesito: me basto y me sobro solo perfectamente a poco que me relaje. Simplemente eres tú el que has dicho que tu incapacidad de imaginar no te impide creer, y yo lo acepto, en ciencia o en teología, pero me limito a constatar que esas formas de “credulidad” son distintas, no son equiparables: en un caso, la ciencia, se derrumba todo el edificio (a veces para bien, en forma de progreso, como cuando la evolución se impuso sobre el creacionismo), en otro caso, nada sucede para un agnóstico o ateo ni cede la moral ni la consideración a sus semejantes ni nada: no pasa nada si no creo en Dios, sí pasa sí tu rechazas la existencia del Sol a ocho minutos luz de un planeta llamado Tierra.
Lo sé, lo sé. Todo lo que dices es obvio y ni lo discuto ni lo he discutido nunca. No he tratado de equiparar "credulidades" en ningún otro aspecto que en el de mi capacidad de incurrir en ellas. Ni es igual dejar de creer en Dios que dejar de creer en la geometría no euclídea, ni tampoco es igual creer en Dios que creer en la geometría no euclídea. Son "creencias" de órdenes completamente diferentes y de consecuencias radicalmente distintas. Es inútil que emplees tanta energía en discutir lo que no he dicho, o en aclarar lo que tengo muy claro.
Por cerrar el tema, también con Miroslav: mi postulado de que existe algo a lo que llamo eternidad y que está fuera del tiempo es condición necesaria para mi fe en Dios, -creo, en realidad, que para cualquier fe "seria" en Dios, si se me acepta que exista tal cosa- pero, desde luego, no condición suficiente. Si hubiera "condiciones suficientes" para creer en Dios no habría ateos, o serían todos tontos. No es el caso.
Vale, cerrado el tema, pues.
Sólo unas precisiones "formales" a tu último comentario: ni he "empleado tantas energías" (más bien muy pocas) ni, discúlpame, ese "quantum" de energía que he empleado ha sido en "discutir lo que no has dicho". Esa es tu opinión, no la mía. Como tu con "Clavelitos" yo también siento "tú" música de forma diferente a como tú la emites (hace poco hacías un comentario en ese sentido sobre los piques -que no es el caso- y los malentendidos en el blog de Miros.)
Y me da pena que esta vieja polémica, yo creo que sin interés, haya ocultado ese primer aforismo tan prometedor a mi juicio de este post.
Prometedor sí que lo era. Pero quizás demasiado amplio para sacarle jugo. Tendrás que concretarlo más, aunque comprendo que entonces perdería fuerza como aforismo.
Nuestra sociedad, en cualquier caso, no me parece ni especialmente educada en el vicio ni especialmente castigada por la virtud. Ni siquiera especialmente "construida". Más bien "crecida", sin propósitos previos advertibles. Y, aunque no me gusta particularmente, creo que la prefiero a ninguna que sí haya sido "construida". Si algo me da verdadero miedo son los constructores de sociedades. Las prefiero en estado silvestre.
Que una sociedad esté ‘construida’ no significa que lo esté ni desde arriba ni por ningún dictador, más bien se construye entre todos de forma permanente a través de la educación, el consenso, el verdadero debate. Entonces, “mejor o bien educada en el vicio” será aquella que “sepa” beber sin emborracharse agresivamente en forma de vandalismo arrasador de espacios públicos, y que sepa follar sin quedarse embarazados y quedarse embarazados cuando lo deseen. Sí creo que se intenta “castigar por la virtud”: no abortes (sean cuales sean las circunstancias), no bebas, no te drogues, no rechistes, resígnate, ve la tele, mira de “triunfar” en un concurso, sé un imbécil ‘virtuoso’ y no un vicioso bien educado. Conviértete en enemigo de todos los que no piensan como tú, defiende a tu tribu y no a tus semejantes…Sí, ya sé que las nociones de vicio y virtud que utilizo son muy particularmente mías.
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