28/10/2009

Quiénes son los piratas (y Dos)



Así que no está tan claro quienes son los auténticos piratas, si los que reciben tan cariñoso apelativo en los medios o los que acuden a las costas de Somalia a esquilmar sus recursos o a contaminar sus aguas (ver mi post anterior: http://www.lansky-al-habla.com/2009/10/quienes-son-los-piratas.html)

Aquellos “Guardacostas Voluntarios de Somalia” que mencionaba reunieron dinero con el que pagaron a la empresa estadounidense Hard Security, especializada en entrenar, formar y proporcionar mercenarios, un negocio en alza al que ahora parece que van a acudir los armadores vascos. Esa empresa, con ramificaciones en Gran Bretaña, donde proporciona los temidos gurkas, guerreros nepalíes famosos entre otras cosas por masacrar a los pobres reclutas argentinos en la guerra anglo argentina de las Malvinas, perdón Falkland, esa empresa, digo, es la que, mira por donde, años más tarde, es decir, ahora, actúa como mediadora en el cobro de los rescates y, sí: lo habéis adivinado, se lleva la parte del león de dichas sumas de las que al parecer sólo una pequeña fracción de calderilla llega a los ‘piratas’ somalíes.

Inicialmente hubo intentos de negociación de esos autodenominados Guardacostas Voluntarios y extradenominados piratas con los buques de pesca extranjeros. Se propuso, incluso, una suerte de impuesto o permiso para faenar. Conocida la situación de desmoronamiento institucional de Somalia me imagino la displicencia con la que serían recibidas tales propuestas. Lo importante es que regresaron esos ‘guardacostas’, pero convenientemente armados. El desenlace es lo que por estos Lares conocemos como piratería somalí.

En Somalia falta comida, agua potable, esperanza de vida y seguridad para sus habitantes, pero sobran armas, que están en poder de las numerosas facciones y bandas rivales que ocupan el espacio vacío del inexistente Estado. No parece extraño el desenlace que está teniendo este proceso. Es como cuando un tifón asola las costas de algún paraíso de Extremo Oriente; puede que mueran cientos de miles de personas, pero los medios occidentales se ocupan de informar sobre todo de los escasos centenares de turistas que andaban de asueto por allá. Los piratas atacan a inocentes barcos europeos. Es indecente. Y yo sigo preguntándome quiénes son los auténticos piratas.

Ahora se propone que los atuneros españoles, sobre todo son vascos, lleven militares a bordo, de plantilla en el Estado, como los infantes de marina (‘marines’) o contratados, como los mentados mercenarios. Como medida de disuasión. En el Parlamento vasco, con los votos del PP y PNV ya se ha aprobado una moción en dicho sentido. El Congreso español, que lo había descartado meses antes, cuando envió nuestro famoso e inoperante buque de guerra, se debate entre admitir que la legislación española no lo permite y mirar para otro lado o incluso facilitar la ilegalidad. Los somalíes no votan, ni aquí ni allí. Otros países que no han olvidado tan rápidamente su pasado colonialista en aquellos pagos sí llevan militares a bordo desde hace tiempo. Como Francia Y ambos países y otros de la Unión Europea lograron que el pasado 10 de diciembre de 2008 se aprobara la llamada Operación Atalanta que daba luz verde al envío de varios buques de guerra para “garantizar la seguridad” en la zona marina del Golfo de Adén con el mandato igualmente de vigilar las costas somalíes incluyendo sus aguas territoriales.

Así estaban y están las cosas cuando un grupo escaso de somalíes armados abordó el ‘Alakrana’ de marras.

La búsqueda de nuevos caladeros es un eufemismo para seguir expoliando los recursos naturales ajenos cuando ya hemos esquilmado los propios.

Los bravos barcos españoles que faenan en los siete mares son una nueva/vieja forma de colonialismo que para nada ha muerto con la independencia nominal de tantos países del antes llamado Tercer Mundo. De hecho, este nuevo colonialismo cada vez adquiere nuevos brios, con los chinos comprando a precios de ganga las mejores tierras agrícolas del continente africano y los europeos pescando en sus costas protegidos por sus armadas o por mercenarios.

Esas flotas pesqueras occidentales altamente tecnificadas tiene capacidad para ir esquilmado y agotando caladero tras caladero en todos los océanos del mundo. Y es lo que están haciendo. Los países pobres que dependen de la pesca local y que no pueden pescar lejos de sus propias costas, pueden dejarse morir de inanición o coger las armas, también podrían, en un mundo ideal, alzar la voz en los organismos internacionales a los que nadie presta atención, como la mismísima ONU.

Los bravos ‘marines’ embarcados en nuestras bravas fragatas para proteger a nuestros bravos arránchales vascos o de Logroño, tanto da, están recuperando sus blasones imperiales, como recuerda Joaquín Sempere, sociólogo medioambiental de la Universidad de Barcelona. Nuestras tropas no van a estar allí en labores humanitarias, sino contribuyendo a empobrecer a uno de los países ya de por sí más pobres del planeta. Una injusticia, una canallada, una causa indefendible moralmente que propiciamos en un país desangrado por una cruenta y larga guerra civil que dura ya décadas.

Y en esta huida hacia delante cabe preguntarse qué pasará, qué harán nuestros bravos pescadores protegidos por nuestros bravos miliares o no tan bravos pero incluso más eficaces mercenarios cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún remoto lugar del océano.

Pero no nos indignemos. Echemos cuentas, que eso se nos da mejor que la ética. ¿Cuánto nos cuesta mantener esos efectivos militares, tanto buque de guerra y sus dotaciones, esos 395 efectivos que andan destacados en la zona? ¿Los pagan los armadores y propietarios de los barcos de pesca o todos nosotros? Pues yo no quiero pagar eso con mis impuestos ni quiero que en mi nombre se dé un sólo tiro en aquellas aguas. No en mi nombre. Los gángsteres no somos tan cabrones, no robamos los bolsos a las viejecitas.

España, país ufanamente desarrollado y demócrata desde hace pocas décadas agotó sus propios recursos pesqueros. Ahora no puede expandirse, sí: como un pirata, por el resto del mundo haciendo lo propio en otras poblaciones más pobres y desafortunadas. Hay que volver aquí, con las tropas y con los barcos de pesca, y aprender a aprovechar nuestros propios recursos dañados o casi agotados de forma sostenible. Hay que ser consecuentes y no unos cabrones de los siete mares. Y vergüenza me dan la mayoría de los medios que supuestamente nos informan de estos sucesos. Yo a todo este tinglado repugnante lo llamo “neeoimperialismo ecológico militarizado”.

9 comentarios:

harazem dijo...

Y sin olvidar que las armas con las que atacan a los barcos y que antes servían para matarse entre sí salen de fábricas perfectamente legales y en muchos casos (el español por ejemplo) estatales. La rentabilidad de esas fábricas exigen el conocimiento y aliento de que buena parte de ese armamento que se vende a ejércitos “legales” de otros países pase a los ejércitos “ilegales” en una espiral de consumo de pólvora y muerte que sustenta una parte de nuestro bienestar de países desarrollados. Lo que les jode también es eso, que en lugar de que esas armas sirvan exclusivamente para consumo interno, para que los negros se maten entres sí, cosa perfectamente respetable desde su óptica colonialista, se usen precisamente para descolonizar.

Chrysagon dijo...

Me encanta para variar que los malos sean los buenos, y también porque es una visión siempre romántica y atractiva. Pero como otras ocasiones, la cosa no es tan en blanco y negro. Efectivamente hay descontrol y abuso por parte de las ex potencias colonizadoras, pero tampoco me parece plausible la piratería. Lo evidente es la falta de gobierno, ya no sólo en Somalia, sino también y más grave: en la ONU, y de ese déficit se explica todo lo demás. Urge un gobierno mundial. Tienen que haber leyes universales, para que las “todavía” distintas legislaciones de los países del mundo se armonicen. Necesitamos policía, para que se hagan respetar las leyes. Cámaras por todos lados para que la delincuencia y el asesinato no queden impunes.

Lansky dijo...

Chryasagon: Yo no digo que los 'piratas' somalíes sean hermanitas de la caridad o miembros de una ONG; la prueba es que van armados hasta los dientes. Lo que he pretendido y contigo parece que no he conseguido, es dar una imagen más completa y cabal del conflicto y de cómo se ha llegado a esa situación. He procurado no ser tendencioso ni hacer un cuento de "buenos y malos" como dices tú, pero desde luego, los que sí son tendenciosos son los medios de comunicación de aquí.

Y siempre mis respetos a los pescadores que no les queda quizá otra, pero que saben bien, creo, que están donde no deben.

Chrysagon dijo...

Seguro que ya sabes que es muy fácil que el lector no entienda completamente lo que el escritor quiere decir. Pero en este caso, yo sí te he comprendido. Tu análisis no ha sido tendencioso, y sí el de los medios de comunicación. Ha sido un error mío, dar a entender que hacías un análisis simplón de buenos y malos. Lo siento, pero esto de escribir-comunicarse es muy difícil. ¡Pero lo seguiremos intentando!

Chrysagon dijo...

Por cierto no sé si quedó claro que pido leyes, policía y cámaras para todos los piratas, para los que capturan rehenes, pero también para los que destruyen los océanos.

Ozanu dijo...

¿Los gurkas? ¿No dicen que uno de esos se peleó con siete tíos más grandes que él en un bar inglés y los machacó a todos?

Respecto al artículo, está bien explicado y no lo encuentro inverosímil. De todos modos, es la consecuencia del fracaso de la rapiña de las costas. Mucho "¡Pezqueñines no, gracias!" que no valió para nada.

Por cierto, has escrito:
Como Francia Y ambos países y otros de la Unión Europea
¿Reino Unido o Estados Unidos, quizás?

Lansky dijo...

Ozanu:

Francia y España lograron que el 10 de diciembre de 2008 "todos" los ministros de defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada operación Atalanta contra la "piratería" somalí, es decir, que se diera, eentre otras cosas, luz verde al nevío de entre 6 y 10 buques de guerra para "garantizar la seguridad...y bla bla bla". Francia permite hombres armados en sus pesqueros, España está mirándolo, pero la diferencia es de detalle. EEUU no tiene pesqueros en la zona, pero por ahí andan elementos de la VI flota, la famosa del Mediterráneo.

Sí, los gurkhas o gurkas, nepalies y del Rajastán tuvieron una guerra con los británicos, la guerra anglogurka en los comienzos del XIX para luego pasar a ser combatientes en sus ejércitos, mercenarios y asesinos profesionales, porque son reclutados a los diez años y sirven hasta los 30. Hoy por hoy hay unos 3.000 en servicio activo, incluyendo en Irak y Afganistán. Cualquiera que es entrenado desde niño para matar (de los 10 a los 15) no es un superhombre sino algo mucho más peligroso: un asesino profesional.

José Montalvá dijo...

tus posts somalíes nos han proporcionado un par de conversaciones, a mi chica y a mí; dada la complicación, moral, del asunto, al final quedamos en que, en este caso al menos, es casi imposible personalizar la maldad; ni en los piratas, ni en los pescadores... en todo caso, el demonio anda oculto en los entes abstractos, los Estados y sus oscuros intereses

Lansky dijo...

Sí, José, no es buen tema para maniqueismos.