
¿Quiénes son los piratas de Somalia?
Exactamente esa es la pregunta, pero se puede interpretar de dos formas: una, ¿quiénes son esos a los que desde aquí se llama piratas? Y dos, ¿hay acaso otros que merecerían más ese peyorativo apelativo?
Supongo que os daréis cuenta de que algo huele mal en los atuneros españoles cuando tienen que ir a faenar bajo bandera de las Seychelles y con mercenarios armados para proteger capturas y pescadores.
Entendámonos, no me estoy refiriendo a los bravos arránchales (o ‘arrantxales’) secuestrados, que se tienen que buscar la vida, exactamente igual que los mercenarios que embarquen en el futuro para protegerles o que los soldaditos 'españoles' (¡Y viva Honduras! que diría Trillo) en Afganistán. Pero supongo que es lícito y hasta necesario preguntarse qué hacemos pescando atunes en el Indico con tales riesgos de la misma forma que lo es inquirir qué hacemos en esa guerra no reconocida en Asía Central.
Somalia es un paisito empotrado entre Etiopia, Yibuti, Kenia y el golfo de Aden y el Océano Indico. Británicos, franceses e italianos lo han considerado como propio hasta hace muy poco. La Somalia de los mapas actuales surgió en 1969 con la unión de los dos territorios descolonizados de británicos e italianos. Por esa época cayó en lo que entonces se denominaba la órbita de Moscú en ese mundo bipolar de la Guerra Fría, pero la rivalidad con la vecina Etiopía la hizo decantarse a Occidente. Etcétera. Desde 1991 no existe Estado ni gobierno ni en realidad país, sólo señores de la guerra y una de las poblaciones más bellas, desnutridas y maltratadas de la historia. Hablar de colapso político o de las instituciones es un eufemismo. Las gentes de Somalia no tienen ningún estado que les oprima, pero tampoco que les proteja. Así que barcos de Europa, especialmente españoles, más concretamente vascos, pero también de otros países de Europa, de Estados Unidos y hasta de China –cada día más introducida por las buenas o por las malas en África- se empezaron a pasear por sus aguas no sólo para pescar, sino inicialmente para verter residuos tóxicos y radioactivos en sus poco vigiladas aguas.
Hace tres años escasos se calculó que por allí pescaban unos 800 grandes buques factoría, conocidos como atuneros (nada que ver con la precaria y artesanal marrajera de palangre de la que una vez fui ruinoso “armador” yo mismo), muchos europeos, bastantes españoles, una porción apreciable, vascos, con unos ingresos estimados en unos 400 millones de euros que hicieron disminuir rápidamente las reservas pesqueras que eran el principal recurso de la pesca artesanal de uno de los países más pobres del mundo.
Al Yazira, la cadena de televisión árabe, reveló en un reportaje los intentos de grupos de somalíes de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas voluntarios de Somalia”. Ese fue el núcleo original de los “desalmados” y “malvados” piratas somalíes actuales.
España ha agotado prácticamente todos sus recursos pesqueros en sus aguas territoriales propias. Ahora navega valientemente y en huida hacia delante y con bandera a menudo de conveniencia por los otros siete mares, sobre todo los menos vigilados. ¿No es legítimo preguntarse quienes son realmente los piratas?
Por cierto, el Alakrana actualmente retenido por esos somalíes, recibió la sexta ayuda en orden de importancia de los fondos europeos para estos menesteres, unos cinco millones de euros.
Mi solidaridad con los trabajadores embarcados y retenidos en el buque, como la tienen los soldaditos destacados en Afganistán que mueren reventados por minas, pero eso no implica que acepte la legitimidad de la guerra en que combaten. Por eso a los armadores…qué claman desde sus despachos que les den.
Exactamente esa es la pregunta, pero se puede interpretar de dos formas: una, ¿quiénes son esos a los que desde aquí se llama piratas? Y dos, ¿hay acaso otros que merecerían más ese peyorativo apelativo?
Supongo que os daréis cuenta de que algo huele mal en los atuneros españoles cuando tienen que ir a faenar bajo bandera de las Seychelles y con mercenarios armados para proteger capturas y pescadores.
Entendámonos, no me estoy refiriendo a los bravos arránchales (o ‘arrantxales’) secuestrados, que se tienen que buscar la vida, exactamente igual que los mercenarios que embarquen en el futuro para protegerles o que los soldaditos 'españoles' (¡Y viva Honduras! que diría Trillo) en Afganistán. Pero supongo que es lícito y hasta necesario preguntarse qué hacemos pescando atunes en el Indico con tales riesgos de la misma forma que lo es inquirir qué hacemos en esa guerra no reconocida en Asía Central.
Somalia es un paisito empotrado entre Etiopia, Yibuti, Kenia y el golfo de Aden y el Océano Indico. Británicos, franceses e italianos lo han considerado como propio hasta hace muy poco. La Somalia de los mapas actuales surgió en 1969 con la unión de los dos territorios descolonizados de británicos e italianos. Por esa época cayó en lo que entonces se denominaba la órbita de Moscú en ese mundo bipolar de la Guerra Fría, pero la rivalidad con la vecina Etiopía la hizo decantarse a Occidente. Etcétera. Desde 1991 no existe Estado ni gobierno ni en realidad país, sólo señores de la guerra y una de las poblaciones más bellas, desnutridas y maltratadas de la historia. Hablar de colapso político o de las instituciones es un eufemismo. Las gentes de Somalia no tienen ningún estado que les oprima, pero tampoco que les proteja. Así que barcos de Europa, especialmente españoles, más concretamente vascos, pero también de otros países de Europa, de Estados Unidos y hasta de China –cada día más introducida por las buenas o por las malas en África- se empezaron a pasear por sus aguas no sólo para pescar, sino inicialmente para verter residuos tóxicos y radioactivos en sus poco vigiladas aguas.
Hace tres años escasos se calculó que por allí pescaban unos 800 grandes buques factoría, conocidos como atuneros (nada que ver con la precaria y artesanal marrajera de palangre de la que una vez fui ruinoso “armador” yo mismo), muchos europeos, bastantes españoles, una porción apreciable, vascos, con unos ingresos estimados en unos 400 millones de euros que hicieron disminuir rápidamente las reservas pesqueras que eran el principal recurso de la pesca artesanal de uno de los países más pobres del mundo.
Al Yazira, la cadena de televisión árabe, reveló en un reportaje los intentos de grupos de somalíes de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas voluntarios de Somalia”. Ese fue el núcleo original de los “desalmados” y “malvados” piratas somalíes actuales.
España ha agotado prácticamente todos sus recursos pesqueros en sus aguas territoriales propias. Ahora navega valientemente y en huida hacia delante y con bandera a menudo de conveniencia por los otros siete mares, sobre todo los menos vigilados. ¿No es legítimo preguntarse quienes son realmente los piratas?
Por cierto, el Alakrana actualmente retenido por esos somalíes, recibió la sexta ayuda en orden de importancia de los fondos europeos para estos menesteres, unos cinco millones de euros.
Mi solidaridad con los trabajadores embarcados y retenidos en el buque, como la tienen los soldaditos destacados en Afganistán que mueren reventados por minas, pero eso no implica que acepte la legitimidad de la guerra en que combaten. Por eso a los armadores…qué claman desde sus despachos que les den.
10 comentarios:
Habría que preguntarse: ¿De verdad hay que ir a buscar atunes a las costas somalíes, de verdad hay que derrocar a ciertos gobiernos e interponer soldados, de verdad las ventas de coches y viviendas no deben detenerse? Podría ser que un desarrollo basado en la indiferencia y la codicia, hayan creado este monstruo tricéfalo: Crisis económica, crisis humanitaria, crisis medioambiental. El diagnóstico es claro, y según algunos de proporciones bíblicas. La solución sin embargo no está nada clara, y se viene demostrado poca cintura por parte de políticos y opinión pública. Pero: ¡Yes, we can! Si quisiéramos cambiar el mundo podríamos. Hace falta tan sólo quererlo. Pregúntate que es lo que realmente deseas: el último modelo de automóvil o un planeta menos contaminado. Y luego actúa, es obligado ser coherente, y además un buen momento para comprar…
España ha agotado prácticamente todos sus recursos pesqueros en sus aguas territoriales propias.
Yo llegué a la misma conclusión. En este país hemos explotado las costas, tanto en tierra como en mar.
Tendré que buscar esa explicación alternativa a los "piratas". El contraste es bueno.
Chrysagon Cuando estudiaba en la facultad de química, muchos profesores tenían esperanzas en el motor de hidrógeno. No sólo ya por no contaminar, sino que es más conveniente políticamente que el actual al no depender de los países exportadores de petróleo.
Deberiamos dejar de comer atun por una temporada larga. No vamos a morir por ello. Estoy harta de hipocresia.
Si Emma, deberíamos dejar de comer latitas de atún, sushi, y otras exquisiteces, pero convienen distinguir.
Las especie comerciales de “atunes”, es decir, de túnidos son unas 40, entre las del Atlántico/Mediterráneo, Pacífico e Índico. En 1950 y con sistemas de capturas menos masivos (barcos y redes o artes más pequeños, sin radares ni sónar) era de 0,6 Toneladas al año; hoy es de 6 millones, o sea, se ha multiplicado por diez. Tened en cuenta además que capturar atunes, de la especie que sea pero sobre todo el majestuoso atún rojo del Atl-Med. Que puede llegar a pesar lo que un toro de lidia, unos 600 kilos, es como capturar lobos, manadas de lobos, porque están en el extremo de todas las cadenas tróficas del océano. Las especies de atún se pescan en cualquier lugar del mundo, se desembarcan en cualquier otro (lonjas o mercados) y se consumen también en cualquier otra (p. ej, lo atunes rojos capturados con palangre, es decir, con anzuelo, por mi modesto barquito se vendían en la lonja de Tokio después de multiplicar varias veces su precio, y se consumían allí). El Pacífico produce más del 69% de las capturas (atún Calvo, Isabel y otras marcas de conservas famosas), el 9,5% del Atlántico Mediterráneo (atún tojo, listado y bonito del norte o atún blanco). Del Índico, donde operan los piratas (¿Qué piratas?) se extrae el 21,5%. Por especies el rabil y el listado representan el 24 y el 59%, el patudo el 10%, el aleta azul del pacífico y el aleta azul del Sur (que se capturan junto a delfines con los que se asocian y que mueren junto a los atunes) menos el 1% igual que el famoso atún rojo nuestro, menos del 1%, y el atún blanco o albacora el 5,4% (datos de la página oficial de La FAO/ONU: Global Tunes Nominal Catches., Los pescadores artesanales de atún rojo del mediterráneo (barcos de palangre de superficie y almadrabas en tierra) están prácticamente tan extinguidos como sus capturas, pero esquilman los últimos ejemplares de estas “manadas” marinas de magníficos animales buques factorías con redes pelágicas de cientos de millas de longitud con banderas de conveniencia, coreana, japonesa, panameña e italiana, entre otras. El bonito del norte (conservas Ortiz y otras aún mejores y menos conocidas) se sigue pescando artesanalmente en la Costera con cañas y anzuelo.
Jo. Yo tenía una vaga idea de que el atún se pescaba con redes a su paso por Cádiz, o en el Cantábrico (¿El "bonito del Norte"?). Imagino, claro, que esos se acabaron hace años y por eso los vascos se van ahora al Índico. A acabar con el de allí también, supongo. Cuando lo hayan hecho los somalíes se morirán de hambre un poco más deprisa, los japoneses pagarán quinientos euros más por cada kilo del poco atún que quede, nostros ni lo oleremos y los pescadores necesitarán vivir de algo y, como ya no podrán pescar (por haberlo pescado ya todo) tendremos que pagarles entre todos un nuevo subsidio, lo que nos cabreará tanto que exigiremos al gobierno que cierre herméticamente las fronteras a esos muertos de hambre que vienen a quitarnos nuestros puestos de trabajo desde los sitios más recónditos. Somalía, por ejemplo.
vanbrugh:
"Casi". La Costera del bonito como la de anchoa consigue capturas cada vez más exiguas, sus poblaciones están casi agotadas. No hay datos fiables de las almadrabas, redes fijas en la costa del atún rojo de Cadiz, artes que venían desde la Edad Media e incluso antes, pero deben ser menos del 5% de las de hace sólo 20 años. Los palangreros artesanales se han reconvertido (pez espada invernal) o desaparecido.
El escenario/pronóstico que pintas, lamentablemente, tiene muchos visos de ser muy ajustado a la futura realidad.
Ozanu: Vi un documental sobre el coche de hidrógeno y no me cabe duda que será la energía que usen los vehículos del futuro, pero yo creo que los cambios que la humanidad necesita afrontar son más de fondo que de forma: tendríamos que aprender a ser felices con cosas menos materiales.
Chrisagon:
Aunque no es excluyente con la posición de Ozanu tiendo a estar más en línea con lo que tú dices, que se podría resumir en "mejor con menos". En lugar de autos eléctricos, menos autos, y aún más, menos artificiosa necesidad de movilidad sin sentido. Y lo mismo con la mayoría de las cosas. Este mundo puede satisfacer nuestras necesidades, no los lujos ni los caprichos. Lo malo es que convertimos falsamente en "necesidades" cosas que son simple despilfarro.
Lansky:
Exacto. Además lo has expresado muy bien. Tengo una teoría un tanto absurda que dice: los humanos somos semi-divinos y podemos conseguir lo que queramos, el asunto es saber que es lo que queremos. Hay un cuento de ciencia ficción que propone un mundo donde la civilización se ha hecho omnipresente, toda la superficie del planeta esta cubierta por una única y enorme ciudad, y hacia las profundidades ha alcanzado quizás varios kilómetros. El futuro siempre ha sido imprevisible, y no sabemos cómo acabara este cuento. Deberíamos preservar e integrarnos en la naturaleza. O debemos continuar con la explotación sin límites de los recursos naturales. Hagan sus apuestas.
Pues ese ya es un problema más complejo, porque la solución se halla en el espíritu de la humanidad. De todos modos, se puede ayudar a la naturaleza. Por ejemplo, oí que está permitido talar un árbol en la Selva Negra siempre que se planten dos.
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