Si habéis tomado aliento y buena nota de justas correcciones, como la de 'Números' en el post anterior, prosigamos.
Walter Raleigh (mi falso introductor del tabaco en Europa)
El pobrecito blasfemador (sí, ya sé que se dice blasfemo, pero…)
Creo un poquito más en
Marlowe no tenía el talento de Shakespeare; es comprobable, porque no han desaparecido sus obras, como no lo han hecho las de Ben Jonson. Por otra parte, decir que no tenía el talento de Shakespeare es como no decir nada. Nadie tuvo nunca su talento, nadie lo tendría en el futuro. Es el ser humano más perspicaz y por ende uno de los más ‘superdotadamente’ inteligentes que han existido, al menos para observar a sus semejantes. Si leéis al dramaturgo y luego, pongo por caso, a Freud, que era una gran literato aunque algunos le confunden con un hombre de otro tipo de saberes, os dais cuenta hasta que punto el inglés supo penetrar en el interior de la naturaleza humana, de sus pasiones o de sus miedos, lo que no está al alcance en la misma medida de nadie más. En mi opinión, por supuesto, y en la de unos cuantos mucho más cualificados que yo, no hace falta decirlo.
Así que Marlowe no era Shakespeare, salvo que, como sostienen algunos buscadores de tres pies gatunos, fuera él el autor de Hamlet y otras cien obras más atribuidas al otro, pero era más divertido que aquel. Por ejemplo, era mucho más atrevido y arrogante y en una ocasión adoptó la posición de Lucifer para meterse nada menos que con Moisés, como sabéis, el verdadero patriarca de las religiones de ‘El Libro’. Todas las biografías mencionan que Marlowe murió en una pelea con un soldado en Deptford, pero nadie suele mencionar que estaba huyendo de una orden de busca y captura por blasfemia en la que el testigo era un tal Richard Bame, que la posteridad suele olvidar con total justicia.
Si le hubieran capturado, y los ‘polis’ entonces no se andaban con miramientos ni excesivos ni pocos, es muy probable que hubiera acabado en la hoguera, lo que no es mala propaganda para que representen tarde o temprano tus obras.
Entre las alegaciones inculpatorias contra Marlowe en boca de Bame estaban las siguientes:
>>Que Moisés no era más que un ilusionista y que un tal Harriot[1] sabe hacer más que él.
>>Que Moisés hizo vagar en el desierto a los judíos durante cuarenta años (un viaje que hubiera podido hacerse en menos de un año) antes de llegar a la tierra prometida, con la intención de que quienes fueran conocedores de sus tretas murieran, y de ese modo quedara arraigada en el corazón de las gentes una perdurable superstición.
>>Que la intención primordial de la religión era sólo la de mantener a la gente amedrentada y llena de respeto.
>>Que, habiendo sido educado en todas las artes de los egipcios, resultaba fácil para Moisés abusar de los judíos, siendo estos gente ignorante y ruda”
Pensándolo mejor, bendito sea el tal Mister Bame si gracias a él han perdurado por escrito tan jugosos comentarios y alabado sea Lucifer y sus arrogantes seguidores.
Tan divertido como los comentarios de Marlowe recogidos por el piadoso y escandalizado Bame son las alegaciones que le hace el poeta y erudito Robert Graves, más conocido por sus insospechados best sellers históricos de calidad, como sus novelas sobre el emperador Claudio. Dice Graves apreciar (en realidad “simpatizar”) con Marlowe, pero no le parece de recibo minimizar el hecho de que Moisés logrará “mantener a los judíos en el desierto hasta que se hubieran organizado como una nación guerrera”.
De hecho, añado yo, el estado de Israel ha conseguido sobrevivir comportándose más como una milicia con sus vecinos y no como un país contemporáneo y civilizado, probablemente con la coartada de que cuando no hizo eso, por ejemplo cuando se integró en las sociedades europeas del primer tercio del siglo XX, como un conjunto de ciudadanos más, le fue fatal. La debilidad de esos argumentos no es sólo ética: ser un cabrón como único recurso para que no hagan el cabrón contigo, sino porque la historia sigue en marcha y no está demostrado que esta estrategia les salga bien al final, de momento sus vecinos les detestan y andan tan apretados como muy crispados en esa angosta zona del planeta..
Volvamos a Marlowe, digo a Moisés, es decir a Graves. Graves era un lector de
Pero en tiempos del puritanismo en Gran Bretaña, que son los del teatro isabelino de Shakespeare, Marlowe y Jonson, y los de los inicios de las colonias norteamericanas, el Antiguo y el Nuevo Testamento –tan distintos en fondo y forma- quedaron prácticamente fundidos en un sola cosa (que llamamos Biblia), de forma que Jesús quedó tan identificado con la ley mosaica (que Él había atacado en parte y acatado en otra, es decir, como un rabino heterodoxo, o como un Mesías, falso o real, depende de quien le contemple) que Marlowe se sintió obligado a vilipendiarlo igual que a Moisés,. Así lo hace en su Tamerlán. Graves señala con su aguda perspicacia que Marlowe era un Moisés en ambición y crueldad, pero que en el plano político (colgado de los favores de ‘Palacio’) todavía “se hallaba esclavizado en Egipto”, y no hay cosa que moleste más a un Moisés desilusionado que otro Moisés aparentemente afortunado (aunque no llegara nunca a la tierra prometida).
Yo, personalmente, simpatizo con Marlowe en su intento de escandalizar al piadoso meapilas Bame, como simpatizo con Lucifer en su valiente desafío al despótico Yahvé (El Supremo Fascista, en mi opinión, que quizá me condene), pero, como prosigue señalando Robert Graves, cualquier intento de minimizar el hecho de que Moisés lograra mantener a los judíos en el desierto hasta que se hubieran organizado como una nación guerrera es no reconocer lo que la propia Biblia cuenta.
Se podría subestimar a Moisés en el desarrollo del cristianismo y del Islam (como hace Freud con el monoteísmo en conjunto, dándole la primacía a ese faraón, Amenophis IV que acabó llamándose Akenatón), difícilmente a Jesús.
Me he ido por las ramas, pero ya advertí que esto no era una mini biografía de Marlowe, sino un tributo de admiración, aunque equidistante de esos ‘zumbados’ que le atribuyen a él el mérito de la obra de Shakespeare (lo que, en cierto modo, es negarle la propia).
Simpatizo con el blasfemo que murió en una pelea de taberna huyendo probablemente de la hoguera a la que le empujaba su afilada (más aún que su pronta daga) lengua. Simpatizo con su eterna posición de segundón, injusta con su talento y su vida, simpatizo con sus amigos, ese brillante grupo de juerguistas, esos librepensadores, matemáticos, masones, aventureros, viajeros y corsarios.
Probablemente, el mejor homenaje que se le pueda hacer es hablar de él, contar su vida, sin mencionar la de Shakespeare. Yo no he sido capaz de hacerlo.
Esta no es la tumba de Christopher, pero a que es bonita...
[1] Harriot, si recordáis el post anterior, era su amigo matemático y librepensador. Thomas Harriot (1560-1621), también astrónomo, traductor, etnólogo y unas cuantas cosas más. Entre otras aportaciones que perduran hasta hoy están sus notaciones de > "mayor que", y < "menor que". parece ser anticipó algunos meses a su contemporáneo Galileo en describir y dibujar los “mares” y cráteres de la luna. Tuvo mucha relación con Raleigh como matemático tutor para asesorar en temas de navegación (la dichosa longitud), viajó a las colonias de América (se dice a veces que introdujo la patata en Gran Bretaña e Irlanda) y también tuvo problemas con la justicia relacionadas con la famosa “Conspiración de la pólvora”. Se merece una entrada de cualquier otro interesado.

16 comentarios:
Tu opinión de que Yahvé es el supremo fascista no te condenará, Lansky. Para condenarte por una simple opinión, Dios tendría que ser, efectivamente, un fascista. Pero si lo fuera, tu opinión sería acertada y no merecería condena. Viceversa: si tu opinión es condenable es porque Dios no es un fascista. Y si no lo es, no te condenará por ejercer el libre derecho de opinión.
Esto tuyo, Vanbrugh no es que sea lógica difusa, sino errabunda. Y para mí todo es más sencillo: yo no necesito ni quiero tener nada que ver con ese Colérico Supremo del Antiguo Testamento (con el del Nuevo, tampoco, pero por razones algo distintas)
Para tí todo es más sencillo que ¿qué? Eres tú, recuerda, quien ha hablado de tu posible condena por opinar que Yahvé es el supremo fascista. Yo me he limitado a especular sobre una idea tuya, creo que con lógica nada difusa.
Lo que tú quieras o no tener que ver con Dios es perfectamente irrelevante a los efectos de que exista o no, ni de que sea o no eso que llamas fascista.
Vale, uvepunto, pues o bien:
1)Dios existe y es un fascista,
o bien:
2) no es fascista ni existe.
Evidentemente rechazo el resto de combinaciones teóricamente posibles.
En cuanto a lo que lo que yo quiera es irrelevante, por supuesto, como es irrelevante para el segundo principio de la termodinámica lo que quieras tú y, si me apuras, lo que quiera tu Dios.
A lo que yo iba: no te condenarás, pues, o al menos no lo harás por opinar que Dios es el Supremo Fascista. Si no existe, por motivos evidentes. Y si existe y es fascista ¿por qué iba a molestarle que tú se lo llamaras? ¿Condenó Hitler a alguien por llamarle nazi?
Hala, a currarse la condena eterna por otros caminos. Está jodido, no creas...
Casi, casi oigo desde aquí las carcajadas de Dios viendoos discutir sobre su posible existencia o fascismo. Porque lo que está claro es que Dios, si existe, es un Humorista de la leche. Y lo que nos pasa a nosotros es que no entendemos su sentido del humor. Espero coger bien el chiste un poco más adelante, cuando llegue al otro lado.
¡Vale, tengo que leer esas obras de Marlowe ya! Por ello, ¿al final de estas jugosas entregas dará cuenta de las publicaciones más recomendables?
me quedo sin aliento, Lansky...
pienso que recién estoy saliendo de la resaca cumpleañera.
Lectores atentos y detallistas de la Biblia no los hubo en efecto en los países católicos, ciertamente. No en vano, una de las principales "herejías" del inconformista Lutero fue traducir la Biblia al idioma vulgar y permitir la supresión de los intermediarios entre el fiel y Dios. La capacidad crítica que a partir de ahí se expande fue ahogada ferozmente por la contrareforma en donde prevaleció el catolicismo, pero posibilitó "ventajas competitivas" a los protestantes. Claro que también es verdad que posibilitó también radicalismos literalistas como los puritanos que citas (muchos de los cuales tuvieron que irse a Massachussetts a quemar brujas) de quienes provienen los fundamentalistas cristianos del profundo Sur actual. Pero toda moneda tiene dos caras.
Por cierto Marlowe y Shakespeare eran de la misma edad, pero el primero murió muy joven, antes del reonocimiento público del segundo. Puestos a dar hipótesis descabelladas, ¿no habrá sido William el "negro" de Cristopher hasta la muerte de éste?
Ay Cigarra, me enternece tu serena, casi apacible credulidad. Vanbrugh lo sabe y por eso busca exasperarme, lo que me parece muy poco cristiano: soy ateo y espero que no lo sea por la gracia de Dios. Y considero mi deber moral, mi obligación ética serlo como practicante y como proselitista, es decir, debo convertir en ateos a todos los niños que paseis por aquí. Cigarra, ¿Dios humorista?, como decía Chesterton, no creo, más bien como dicen los gnósticos que eran más finos que el curón ese del padre Brown: un dios creador que inmediatamente después se desentendió de su creación, probablemente porque le aburrió.
Ozanu, no sé si el esfuerzo merece la pena, yo sólo leí entera Fausto, por la cosa de la comparación con Goethe, que siglos después y en otro idioma y todo lo que tu quieras, pero me parece muy superior a la del inglés, y resúmenes de las demás.
Dante B, aún no me has explicado lo de la justicia kármica a la que aludías con quien tú ya sabes.
Miroslav, tan agudo como siempre. Sí, la que dices es ciertamente una posibilidad y de hecho –asómbrate- algunos eruditos la han sugerido; otros, como el pomposo Harold Bloom, la rechazan, porque consideran la obra de Marlowe inferior, pero ¿y si no supieran quera de Marlowe, la juzgarían tan severamente?
Y otra cosa Miroslav, hablando de leer la Biblia y de paso de los niños. La Biblia es terrible, está llena de sangre, asesinatos, incestos y crueldades sin cuento, no me extraña que la censurasen. Y que conste que el Antiguo Testamento (Pentateuco) me lo leí entero hace dos años y sé lo que digo. (La Biblia en España, de George Borrow, Jorgito el inglés, que supongo conoces, con prólogo de Manuel Azxaña, ese delicioso libro me indujo a leerla)
Yo no busco exasperarte, Lansky; lo encuentro.
(Parece irrelevante, pero no lo es. De hecho, traslada el problema desde mí, donde tú pretendes localizarlo, hasta ti, donde se localiza efectivamente.)
Y, vamos a ver: si eres ateo, como proclamas con frecuencia ¿no deberías dejar de hacer manifestaciones sobre lo que Dios es? Fascista, creador aburrido de su obra... ¿Cómo se las arregla para ser tantas cosas sin existir?
Sería sencillo contestarte, basta que releas tu supuesta paradoja, Vanbrugh, de mi honestidad intelectual no debes dudar, pero eso provocaría desviarse aún más de lo que ya lo hemos hecho del tema de este post. Cualquier ser inexistente puede tener tantos atributos, vicios y virtudes como queramos darle, de hecho y por eso, Dios, la idea de Dios, los tiene.
Lo de que me exasperas, supongo que lo sabes, es broma, o falso si quieres, un tributo que te rindo.
Es cierto, nos hemos desviado por completo de Marlowe, Raleigh, Harriot y Graves, y ha sido culpa mía. No me extraña exasperarte, sin tributo alguno, que por otra parte te agradezco en lo que vale.
Si me permitiera dudar de alguna honestidad tuya, cosa que no hago, no sería, desde luego, de la intelectual, que es la que más directamente me consta. Y sí, tienes razón, los seres inexistentes pueden tener tantas virtudes y defectos como los existentes. O más, de hecho. Pero es que, en realidad, me encanta tu propensión a hablar de Dios (-"¿Qué prefieres: la ignorancia o la indiferencia?" -"Ni lo sé ni me importa...") y disfruto alimentándotela...
Ya sé que disfrutas, son mamón.
En efecto, Dios es el ser inexistente que más me interesa, mucho más que Drácula, Mickey Mouse, Godzilla, Tarzán, El Concejal de Urbanismo Honesto y cualquier otro que se te pueda ocurrir.
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