24/11/2009

Personajes o personajes. Armaduras y androides


“A la gente no le gusta que/ uno tenga su propia fe”.

(Como decía Brassens y traducía Paco Ibáñez, donde esté una mala reputación…)


Por primera vez en la Historia hay 'famosos' que lo son por serlo, por salir en la tele o en las revistas de papel "couché", y que obviamente no me interesan, aunque me intriguen como fenómeno global, pero también ha habido siempre personajes 'históricos' que no me han interesado más allá de lo que precisamente les hizo ser decisivos. Como los nuevos famosos, tampoco muchos de los de toda la vida, los que llenan las páginas de los libros de Historia, me intrigan en sí mismos, como personas. Los veo planos, sin hondura, vacíos. Es el caso, por poner un ejemplo bien paradigmático, de Hitler, del que jamás leeré una biografía suya pues no creo que ahí estén las claves de lo que sucedió. Es decir, fue un tipo que, en mi opinión, no encierra ningún enigma y, por tanto, ningún interés: mediocre, inculto, frustrado, pero…que en un determinado momento acumuló un enorme poder. Para mí eso explica que alguien carente de interés, y tal vez ‘porque’ no tenía ningún interés, casi reventase la historia de la primera mitad del siglo XX y arrasase varios continentes. En cambio, el espía y traidor, y reputado historiador de arte británico, Anthony Blunt, (La excelente novela El Intocable de John Banville recrea su vida) del que ya he hablado en anteriores ocasiones, me parece absolutamente fascinante, como su principio ético de ser leal antes a los amigos o a ciertos principios que a entelequias para guiar rebaños como la patria o la bandera.

También conozco, ‘personalmente’ por fortuna, algunas personas "anónimas", ya mayores -porque el proceso para “hacerse” requiere toda una vida-, que son interesantísimas; esto es, tienen biografías de enorme calado y son fascinantes. Y son, uno artesano, otra una abuela y otro un pescador de bajura, también un cabrero, un fabricante de barcas. Todos han dejado huella a su alrededor, todos son singulares, irreductibles al tópico de su oficio, de su origen o de su condición social. Son personas riquísimas de las que a veces alguien puede llegar a decir que son “todo un personaje”, pero son justo lo contrario.

Me da la impresión de que hoy hay entre la gente joven –no toda, deseo suponer- una obsesión por la fama, por ser un personaje antes que una persona cabal. En un extremo, algunos cuelgan un vídeo anunciando que van a matar a todos sus compañeros de escuela y luego se van a suicidar (deberían proceder justo al revés) y quizás en el medio, otros, los más estadísticamente, simplemente sueñan con salir en algún Reality Show tipo Gran Hermano (qué nombre terrible ¿sabrán lo que significa?)

Pienso en mis amigos: el carpintero de ribera, el cabrero, el artesano (encuadernador), mi abuela Emilia, y pienso en individuos afamados por mala –Hitler- o buena –el tal Bisbal- reputación, y la mayoría de los políticos españoles actuales de uno u otro signo, a los que no encuentro ningún interés. Lo que les distingue no es el agradable anonimato de los primeros frente a la fastidiosa fama de los segundos ni su inexistente talento, pues hay gente ‘famosa’ que sí me interesa, y mucho, como los citados espías del grupo de Cambridge (Blunt, Philby, etc.), Leonardo, Mandela, y un larguísimo etcétera.

No. Lo que distingue a los Aznar, Zapatero, Hitler, Bush, (vaya, me está saliendo casi sólo políticos) de los Mandela, Paco, Ramón, Da Vinci, Cortazar, Morandi, Emilia, etc., es que los primeros son gentes que van con sus creencias por delante, guiándoles. Los segundos también tienen creencias, faltaría más, las guardan para sí, pero se guían por ideas, que son mucho más complejas, de forma que su vida no es un biopic, ni un reality ni un slogan, sino una vida. Incluso hay países que son más de creencias, como España o Argentina, y países afortunados/evolucionados que son más de ideas, como los escandinavos.

En los primeros lo más destacable, si llega el lamentable caso, será su monstruosidad, pero lo más obvio siempre, en cualquier situación, es su mediocridad.

Pero no nos pongamos estupendos. Puede ser, como señala otro Ibáñez de talento, Andrés, que se trate del deseo de ser una máscara. Es decir, del deseo de salir de la naturaleza. De los inicios del Pensamiento Androide. ¿El deseo de ser de metal? Titanio tal vez. El "pensamiento" androide y el propio androide (le pongo comillas, porque no es pensamiento, no hay pensamiento vacío por definición, digan lo que digan los practicantes de la meditación, siempre breve, efímera; es creencia) es duro por fuera, como corresponde, como los crustáceos, y no por dentro, como los mamíferos y los verdaderos humanos; o lo que viene a ser lo mismo: están vacíos. Son cristalinos, con uniformes planchados, fotogenia fija, perfilados, de obvia dureza externa; vacíos por dentro. Todo concuerda. Fijaros bien.

Lo más seguro es que el ya viejo mito de la guerra entre máquinas con aspecto externo humano (robots, androides) y auténticos y blandos humanos lleve ya tiempo sin darnos cuenta. Visto así hay muchas cosas que concuerdan: ese alcalde fascinado por la maquinaria y las grandes obras públicas y, sin que me apuren, el 97% del parlamento español, y el 96’9% de los autonómicos. Lo peor no es que nos dominen, sino que nos contagian, al menos a los más jóvenes y desprotegidos. Y la cosa viene de antiguo, repito; en un relato, ‘El caballero inexistente’, Ítalo Calvino nos presentaba una armadura que se movía, actuaba como era esperable, pero estaba vacía, no tenía ninguna persona dentro.

Hace ya muchos años una punki preciosa que acababa de conocer en un concierto me dijo que yo era “como una buena polla”. Cuando le afee la expresión y le expliqué que por el momento además era infundada, me replico que era una metáfora: “suave por fuera, pero duro por dentro”. Vaya, me sentí halagado, pero la replique que más bien era al revés, que yo era como una almeja,”duro por fuera, pero bien blandito por dentro”. Pero no vacío. Eso no.

12 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Qué curioso, efectivamente, que los dos hayamos escrito sendos posts en los que hablamos de la diferencia entre la persona, el personaje y su obra.

A mí no me interesan en absoluto los personajes, entendiendo por tal la fachada pública y deliberadamente exhibida de un individuo. Creo que quien está satisfactoriamente ocupado en vivir a su gusto su propia vida no tiene espacio mental para ocuparse de qué es lo que enseña de ella. Y viceversa, quien se ocupa de organizar de un modo vistoso lo que se ve de él lo hace a costa de su vida particular. (Y a mí, personalmente, me demuestra que esta no debe de ser muy allá: no me gusta la gente a la que preocupa su imagen pública, y como mi tendencia natural es a esconder mi vida privada, me caen bien los que hacen lo mismo y jamás entenderé a los que la exhiben).

Es natural que todos deseemos ser queridos. Lo que me parece patológico es lo de quienes desean ser conocidos ("que hablen de mí, aunque sea mal"). Creo que es un problema de falta de identidad: no sé quién soy y necesito que me lo digan los demás para ser, al menos, eso que ven.

La coincidencia en Brassens es bastante explicable. Escribió tantas canciones en las que dijo de un modo tan cachondo tantas cosas ciertas que, si lo conoces, tienes cientos de ocasiones de citarlo.

Vanbrugh dijo...

Pero ya sabes que esa traducción de Brassens, que, por cierto, no es de Paco Ibáñez, aunque él la cantara, sino de un tal Pierre Pascal, nunca me ha parecido muy lograda. Prefiero el original frances: "...non, les braves gens n'aiment pas que l'on suive une autre route qu'eux."

Chrysagon dijo...

Dice, el saber popular: “nadie es imprescindible”, y también: “a rey muerto, rey puesto” señalando así la intrascendencia de la persona en relación al puesto que ésta ocupa. Todos los hechos significativos de la historia: el descubrimiento científico, la creación artística, la revolución cultural o política, la guerra; son momentos que se habrían producido “casi” exactamente igual sin sus héroes correspondientes. Ese “casi” es lo único que quizás habría aportado el personaje al evento… Luego, hay otra clase de seres, los gigantes, mitad humanos, mitad mitológicos y en este caso ellos mismos serían el acontecimiento.

Ozanu dijo...

¡Buf, el famoseo! Esa práctica de poner al mismo nivel social a un genio conocido por su mérito en un campo, a un mediocre que ha tenido suerte en el mismo campo y a un tercero que se ha acostado con los dos anteriores.

Gran Hermano (qué nombre terrible ¿sabrán lo que significa?)
En un periódico gratuito, una columnista aseguró que un par de jóvenes, en una librería, cogieron un ejemplar de 1984. Hojéaronlo un ratuelo, y al cabo uno exclamó ¡Qué morro, ahora va y escribe un libro!. Sí, fue años después del programa.

Emma dijo...

Hay gente que esta ahi, sin preocuparse demasiado en que alguien les descubra, quizas precisamente esa gente sea la mas valiosa en estos dias en los que nadie da consejos ( los consejos validos son gratis, por que nadie quiere ya escuchar consejos, aunque solo sea por curiosidad???) Y, sin embargo, tal como dices, la atencion publica se vuelca en personajes vacuos, que no pueden inspirar a nadie. Como puede inspirar Sarkozy(enchufando a su hijo) o Bisbal? (canta, se mueve, se lia con una tia vulgar y operada y tiene un hijo...que aburrimiento de vida) o mismamente un futbolista como Ronaldo, a mi me inspira Zidane, todos salidos de la miseria pero al menos Zidane no presumia de ser una super estrella. No lo entiendo, a mi me fascinan los hombres silenciosos y solos que leen en algunas cafeterias, o mujeres de cierta edad que caminan por la calle, que parecen sonreir y saber cosas importantes. Me gustaria saber quienes son, que piensan, cuales son sus mayores triunfos, que temen del mundo. Me gusta tambien la vida de los espias, de algunos escritores, de pintores obsesivos, de filosofos. La gente a la que miramos todos los dias hablar por la tele no tienen absolutamente nada que decir.
Completamente de acuerdo contigo, Lansky.

Lansky dijo...

Vanbrugh: pues no lo sabía, aunque sí que Paco no era el traductor (tengo el honor de conocerle en persona: es una persona, no un personaje, estupendo)

Chrysagon: suena verosímil lo que dices, ya lo había oído, pero es tan difícil de demostrar como lo contrario.

Ozanu: genial la anécdota que cuentas, me la apropio

Emma: ¿eres tú una de esas mujeres silenciosas que sonríen por la calle porque parece que saben algo que los demás desconocen? Mi acuerdo contigo empieza a ser casi preocupante, hasta en los futbolistas, Zidane, ¡sí! Y además de su talento es guapo y calvete como yo (calvo, guapo el más)

Lansky dijo...

Ah, Vanbrugh, no corrijo lo de "traducía Paco Ibáñez" porque se puede (y se debe) interpretar que lo traduce cada vez que lo canta en español, aunque el no sea el autor de la versión

José Montalvá dijo...

el post es demasiado redondo; no se me ocurre nada que comentar; voy a decir, tan solo, lo que me suelen decir las punkis, no que soy como una polla, sino que tengo una enorme polla dura

Lansky dijo...

José:

Por esta vez pase, pero que sepas que no admito publicidad en mi blog

Miroslav Panciutti dijo...

Estando de acuerdo en casi todo lo que escribes, disiento en cambio en que personajes como Hitler carezcan de interés. Ciertamente, él no es ningún enigma si nos limitamos a su personalidad; pero lo que, al menos a mí, me resulta enigmático es cómo "acumuló un enorme poder", máxime en un país que, en términos colectivos, era, si no el más culto, sí uno de los más cultos de Europa. Como sabes, la Alemania de la primera mitad del siglo pasado me parece fascinante y he leído bastante sobre su historia y, entre muchas otras cosas, un par de buenas biografías de Hitler e incluso el enorme pestiño de Mein Kampf. En la biografía de Hitler no están "las claves" de lo que pasó, desde luego, pero sí es un factor importante en el conjunto de causas que hizo que la historia fuera como fue (dudo que existan "claves"). En este sentido, y al menos en lo que se refiere a la historia europea, disiento también de lo que afirma Chrysagon sobre que todos los acontecimientos significativos de la historia se habrían producido "casi" exactamente igual sin sus héroes correspondientes. A veces hay personajes, y creo que Hitler fue uno de ellos, que resultan imprescindibles (que no suficientes, claro está) para que ocurra lo que ocurre. Y por eso sus biografías tienen cierto interés.

Lansky dijo...

Miros:

Precisamente porque concuerdo contigo en tu apreciación sobre las “claves” o no, y los personajes decisivos es por lo que me ratifico en que no me interesa demasiado la estricta biografía de gente como Hitler, sí el contexto de esa vida, que es distinto, pero precisaré más. Yo también leo mucho sobre la Alemania de Weimar, la Austria de esa o épocas anteriores y en general una Centroeuropa que, sobre todo con los antiguos países del Este considero el auténtico paradigma de Europa y me fascina. Me interesa “cómo” consiguió el poder H., “cómo” se deshizo de sus primeros competidores, “cómo” le acepto una sociedad como bien dices culta y avanzada, “cómo” influyó la crisis económico o el momento cultural, pero si estaba frustrado por su papá o porque no pudo ingresar es la escuela de Bellas Artes, eso me interesa mucho menos y me explica muy poco de lo que sucedió. Ambos sabemos que es cuestión de matices nuestra disensión.

Lansky dijo...
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