14/12/2009

Dios y yo (2)


Esas increíbles –aunque etimológicamente no lo sean, sino muy ‘creíbles’ por millones de seres humanos pretendidamente racionales- creencias se venden gracias a una sola certidumbre terrible: que todos vamos a morir. Está escrito, no hay duda. El pobre Epicuro, tan denostado por esos platónicos degradados que fueron los cristianos (he dicho ‘fueron’, hoy ni eso), intentó razonar en voz limpia y alta, pero sólo consiguió que le caricaturizaran, le persiguieran y destruyeran con inusitada saña sus escritos. Como se malinterpreta a Spinoza. Como se exalta esa parte mezquina, la de las apuestas, -“teo ludópata”-, de ese, por otro lado genio, que fue Pascal. Ellos no lo dijeron, fueron más sutiles en argumentar lo lógico y a la vez lo inútil del miedo a la muerte; yo sí lo digo: puesto que no hay duda de que vamos a morir que muera uno bien harto de gozosas embestidas; metáfora esta que no quiero restringir sólo al follar; pero folla que tu (El) mundo se acaba (-ra), folla puesto que "ellos" lo prohíben, lo ocultan, lo avergüenzan, lo condenan, folla con la única y distante limitación de tu libertad, que es la de no vulnerar jamás la de los demás.

En el principio…fue la secta y no al revés, porque las religiones, no lo olvidemos, con los años, como las putas viejas, como los edificios feos, se vuelven respetables, pero fueron todas inicialmente escandalosas e impresentables disensiones de algo aceptado y anterior (la religión previa) antes de alcanzar (la respetabilidad) no sólo por la permanenencia sino también por la ley de los grandes números de practicantes ("cien mil millones de moscas no pueden equivocarse: ¡come mierda!").

Cualquier creencia es buena, no obstante, pues sirve para que sus sacerdotes puedan vivir del cuento; consolando o aterrorizando o ambas cosas simultánea o alternativamente, eso va en estilos, dominicos o franciscanos tanto da, sunitas, chiitas y mahabitas. Pero el que duda, el que no duda, el que detesta, esto es, el agnóstico, el ateo y el anticlerical, esos somos y sobre todo fuimos, pero aún somos todos no piezas de caza -sólo cazan indefensos corderos-, sino alimañas para la jerarquía religiosa, peligrosos precedentes, intolerables referentes para cualquier jerarquía de cualquier religión, ya que todas las religiones son fundamentalistas en ese último sentido, su sentido, su pacata trascendencia, con lo espléndido que es desaparecer sin más, y a ser posible sin molestar; véase su hostilidad al laicismo que no es otra cosa que solicitar tolerancia para todos. Decía Voltaire (otro al que se ha odiado mucho, casi tanto o más que a Epicuro y a Spinoza) que una religión (o la obligatoria no religión) es fanatismo despótico; dos son guerra y muchas es libertad. No otra cosa es el laicismo. La única forma de desactivar las irrealidades religiosas no es perseguirlas (torpe Stalin), sino permitirlas todas. Es decir, auténtica libertad religiosa. Una meta de mínimos.

De todos los timos, el del Más Allá es el peor, el más cruel y el más oportunista porque no hay posible hoja de reclamaciones (estás muerto). En qué consista ese "Allá" da igual, los detalles no son relevantes. Contemplar la faz del dios o paraíso lleno de huríes. La piedra filosofal a su lado, o la fuente de la eterna juventud son mentiras piadosas.

Un ateo consecuente y practicante como yo debe ser también anticlerical. Y ello a pesar de o incluso a causa de haber conocido excepcionales ejemplos de curas altruistas, buenos en el buen sentido de la palabra, esto es, en el de Machado. Ser ‘comecuras’ es algo tan loable al menos como ser republicano y antimonárquico. De igual forma que no se trata de que tal o cual Borbón o Habsburgo o Hanover o Windsor te caiga mejor o peor, sino de que la institución, hereditaria y parasita en esencia te resulte repelentemente absurda. Pues eso. Sugiero ser tolerante, pese a lo que pueda parecer, con los practicantes de religión, siempre que no molesten, no impongan, no secuestren las ciudades, como los hooligan o hinchas del equipo de futbol local, con sus celebraciones, que es lo que hacen año tras año con sus semanas santas y sus puñeteras romerías, so pretexto de esa otra capa de burricie que son las tradiciones o peor, la Tradición. Y si no que se pasen a la emocionante y muy discreta clandestinidad. Las catacumbas, eso sí que tenía que molar. En cuanto a los mártires, lo siento, siempre me pondré de parte de los leones, me parecen menos chantajistas y manipuladores.

19 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

El miedo a la muerte, sí claro. Es que es muy difícil asumir eso de "desaparecer sin más". Piensa en la muerte y no pecarás, decía el Kempis; que equivale a piensa en la muerte y vivirás con miedo y, dando una vuelta lógica más, no vivirás porque esta vida no vale nada (ranchera) que la que vale es la otra. Imagínate que hubiera "religiones" nacidas también de la consciencia de la muerte pero no para prometer la vida eterna sino para enseñar a asumir la brevedad de ésta, a olvidar el miedo, a gozarla en su máxima intensidad. Pero para que los "sacerdotes" logren poder han de avivar el miedo. Ergo, nacen del miedo y lo han de mantener. Y así nos va.

Si hubiera juicio final, los sacerdotes serían condenados.

Vanbrugh dijo...

Sí, señor. Los sacerdotes y los funcionarios de Correos.

Lansky dijo...

Los que buscan el poder, Miroslav, no pueden permitirse el lujo de la verdad (joder, qué aforístico me he levantado esta fría mañana de nevada). Lo decía Harry Frankfurt cuando nos advertía de que los políticos pretenden el poder, no la verdad; pues los jerarcas y sacerdotes oficiales de cualquier religión lo mismo.

Y más que a los sacerdotes, en el juicio final que mencionas se condenaría, precisamente, a los fundadores de religiones, con Pablo y Mahoma a la cabeza. Dante, parcial, sólo reservo un círculo del infiernoa este último y no al primero, pero no convenía jugársela con Savonarolas circulando por ahí.

Chrysagon dijo...

¿Tú eres de letras o de ciencias? ¿Eres ateo, agnóstico o creyente? ¿Y si no eres de ninguna de estas cosa y eres todo a la vez? ¿Y si una obra literaria contuviera tanta verdad como la teoría científica mas reconocida? ¿Y si la ciencia no se basase más que en una cosmología tan ficticia como cualquier otra? La verdad última (y de eso trata la idea de Dios) que cada uno de nosotros intuimos, o creemos, es inasible, y todos los caminos son válidos para aproximarnos a ella.

Emma dijo...

Yo opino que deberíamos echarle valor y preguntarle qué opinan de esto a los muertos.

Lansky dijo...

Chrysagon. Puede quitar esos "si" condicionales, si gustas. La poesía, por ejemplo, cuando lo es de verdad, como el arte, suele ser un camino a la verdad fulgurante, un atajo que es un lujo que no puede permitirse la "metódica" ciencia, y no excluyente de ella. De hecho comparte con la poesía y con el arte la búsqueda de la belleza, pero por caminos distintos (¿sabes lo bella que puede ser una ecuación, sabes de la hermosa sencillez del hecho evolutivo frente al abigarramiento de rancio cuento de viejas del Génesis bíblico?). Pero la religión, y la idea de dios, en mi oinión, sólo es una alienación más o menos colectiva y hoy por hoy creo que perniciosa en cuanto de sale de lo estrictamente personal. Pero espera, sólo quedan dos post más y concluyo con esta personalisimas opiniones.

No me tomo como retóricas tus preguntas: soy ateo, no agnóstico, soy anticlerical, rama pacifista, y soy tolerante con los creyentes que no van a joder a los demás.

Emma: yo hablo continuamente con los muertos, o más bien ellos conmigo: desde los viejos edificios, los paisajes, los libros, contínuamente, ya digo. Oigo a los mejores de entre ellos, a los que tuvieron algo que decir ¿No te pasa a tí lo mismo?

Chrysagon dijo...

Lansky: Me ha parecido entender, que reconoces la belleza y la verdad que pueden contener tanto la creación artística como la elaboración científica, pero no así la que puedan contener los mitos (el cristiano en este caso). Y me pregunto ¿por qué no podrías (de la misma manera que crees en la verdad de una poesía o de un enunciado científico), creer en la verdad de un relato mitológico?

Chrysagon dijo...

¿Quizás sea sólo una cuestión de gustos?

Caracol Tigre dijo...

No sólo "el miedo a la muerte" es la "causa" de ritos y religiones, esa visión es demasiado pobre.

José Montalvá dijo...

he odiado las religiones (fui a un cole religioso) cuando las he padecido; ahora, desde lejos, me pasa como con mi padre, ahora que ya no me hacen pupa me producen cierta ternura; estoy convencido de que se equivocan y quieren equivocarnos, pero encierran una cierta poética y mucho Arte del bueno y no me parecen muy malos si no se te acercan, no comparados con otros

Mita dijo...

Vanbrugh ajajjajajaja.

Ay, huríes, qué bonito.

Me alegra que seas tan tolerante, nosotros también toleramos los insultos y mira qué bien nos va.
(nosotros=los creyentes).

Desde tiempo inmemorial, eso sí, han culpado a la mujer de ser la causa de todo mal, cuando en realidad es culpa del hombre por mear siempre de pie y fuera del tiesto.

(De todas formas, del cristianismo lo que más me interesa no es el Más Allá, sino los valores que defiende del Más Acá)

Besitos castos

Lansky dijo...

Chrysagon:
Te ha parecido entender bien. Hay más verdad en, por ej., el poema de Gil de Biedma 'No volveré a ser joven' que en todos los manuales de autoayuda, pero no juegues con términos tan cargados de connotaciones como 'verdad', 'belleza' o 'realidad'. En cuanto a la belleza de los mitos, y en concreto los de la Biblia, para serte sincero están ya demasiado vistos, repetidos en otras mitologías, y la biblia son muchas y hay de todo, desde historias de detectives y crímenes hasta listas genealógicas o de propiedades (registros de la propiedad). Los católicos no conocen la Biblia y los españoles menos (véase George Borrow). La 'verdad de un relato mitológico' por repetir tu expresión, se situa históricamente en épocas pre científicas de la Humanidad; entonces cumplían su papel, ahora no. Y no es una cuestión de gustos, como casi nada en el fondo: Velázquez pinta mejor que Moino (pero qué es pintar mejor, etc.)

Caracol Tigre, que no mejillón, bienvenido. Quizás en una Encíclica encuentres la riqueza argumental que echas de menos en este humilde blog, hermano.

José : claro, es una cuestión de edad, yo ya no odio los potajes de garbanzos, de hecho, me encantan, con bacalao y espinacas. Pero tengo memoria de mi odio infantil a los curas. En cuanto a la belleza, estoy en Europa, la de las catedrales y ermitas románicas, qué más puedo decir sino que forman parte (todo el arte sacro) del ecosistema de mi canón de belleza

Mita: aún nos debéis a los laicos, agnósticos y ateos unos milenios de tolerancia vosotros, los que"deféndeis" una fe. Y no convoques a vanbrugh que está muy discreto después de su chistecillo de funcionarios de correos y curas, como si los primeros fueran igual de entrometidos y relevantes en nuestras vidas privadas (y menos aún con los e-mail). Ya está David para animar el cotarro.

Caracol Tigre dijo...

Mi querido lansky.

que afirme la insuficiencia de tus palabras no me hace en creyente. No transformes, sofísticamente, un error tuyo, en un resbalón mío.
Es una estrategia que funciona muy bien cuando el otro se la traga, pero que en este caso sólo me ha hecho sonreír en un gesto de complacencia, casi como si me lo hubiera esperado.

Que sea capaz de reconocer la complejidad de la creencia religiosa no me hace necesariamente caminar por la vida con un pandero bajo el brazo y la biblia en el bolsillo.

No tengas la mente tan corta. Eso es malo para la salud (mental): uno se vuelve intolerante de tanto querer autoprotegerse de las críticas sinceras que le hacen los demás.

david dijo...

¡Caramba con Chrysagón, es una fábrica de decir sandeces!

Dice: "¿Y si una obra literaria contuviera tanta verdad como la teoría científica mas reconocida?"

Evidentemente es posible: en una novela puedes enunciar el teorema de pitágoras, o decir que los cuerpos tienden a caer al suelo (de hecho seguro que ese es el leif motiv de más de una). Las diferencias son dos: la primera, que la literatura tiene el privilegio de poder mentir. La segunda es que la ciencia debe aportar pruebas.

Crecido en su parloteo, dice: "¿Y si la ciencia no se basase más que en una cosmología tan ficticia como cualquier otra?"

Eso, querido, es la estupidez más grande que se puede pensar respecto a la ciencia, porque precisamente la ciencia no se basa en nada. Propone modelos, los descarta cuando se prueban como falsos, y cuando permiten hacer previsiones que se cumplen, los convierte en teorías, que siempre son susceptibles de quedar obsoletas con una sola y simple observación en contra. Cosa que no sucede, por ejemplo, con ninguna cosmología religiosa.

"La verdad última (y de eso trata la idea de Dios) que cada uno de nosotros intuimos, o creemos, es inasible, y todos los caminos son válidos para aproximarnos a ella."

Pues no, no, y no. Ni la idea de Dios es la de buscar ninguna verdad (te recomiendo que te releas aquello del árbol del conocimiento y la fruta prohibida), ni la verdad es inasible en sí misma, ni todos los caminos son válidos.

Otra cosa es que por el estado de tu cerebro a ti te resulten inasibles las verdades. Yo te aseguro que comprendo unas cuantas, digamos el Teorema de Pitágoras, digamos cualquier otro teorema que diese en la carrera, y de inasibles no tienen nada. Y perdón por remitirme a las matemáticas, pero, hablando como alguien con una educación científica, son las únicas verdades que vas a poder sacarle a la ciencia. El resto, querido ignorante, son teorías, palabra esta que supongo que será peligroso decirte, porque seguro que la confundes con hipótesis.

Lansky dijo...

Caracol Tigre, ¡Oh, omnisciente y magnánimo CT! ¿La mente corta? Ese ir tuyo de perdonavidas por la vida, -supongo que tu autoestima lo necesita- no necesita de panderetas.

David, supongo que sabes que por formación, incluso por talante (Vanbrugh me ha dado permiso para usar la palabreja, parece ser que Z P no se hizo con el copyright) estoy en tu linea, pero te pediría un poquito de cariño al dirigirte a Chrysagon, mirame a mi como aguanto a ee semi-troll perdonavidas que ha aparecido por aquí sin saberse bien por qué, ya que lo sabe todo, seguramente para impartir él su sabia baba.

david dijo...

Perdona, es que me enciende esa ceguera.

Mis disculpas Chrysagon, una cosa es que me parezca que dices bobadas, y otra muy distinta que tenga que tratarte como un imbécil.

Y otra cosa que albergue dudas absurdas sobre temas serios y tenga fe en pseudociencias de baratillo, y otra que por ello se merezca que lo lapiden.

Caracol Tigre dijo...

ja ja ja ja ja.......

esperaba mas virulencia de su parte....
Lástima, no queria ahorrarme los insultos pero con ese esfuerzo suyo......

deje asi

Chrysagon dijo...

Te agradezco Lansky, tú demanda de moderación con respecto al trato que me dispensa David en sus comentarios. Yo ya lo intenté y no surtió efecto, y dudo de que sus modales vayan a cambiar en el futuro. Su ferocidad personalizada en mí o más acertadamente: en las ideas que expreso, se deben seguramente a una inmodesta seguridad sobre sus convicciones y a un desprecio absoluto hacia todo lo que le lleve la contraria. Y lo siento pero me niego a entablar ese duelo dialéctico ¡que quizás el pretenda! Para mí no es enriquecedor y sí insultante. David, yo soy mucho más fino que tú, pero también puedo insultar, así que te lo diré como dedicatoria final: ¡Que te den! ¡Y hasta nunca!

Uf… ¡Que alivio!

Lansky dijo...

Que te vaya bien, Tigretón.

Chrysagon...psche, no empieces tú. Haya paz.