TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


16/12/2009

Dios y yo (y 4): final apresurado y severo (de momento)




Esta breve serie de post los titulé impropiamente como Dios y yo para evidenciar que se trata, aunque no debería hacer falta pero estamos tratando con material sensible por no decir explosivo, de opiniones personales, muy mías, aunque puedan ser compartidas (espero convertir al ateismo a algún creyente dubitativo). Pero en realidad Dios o dios no aparece casi aquí, dios o Dios es un asunto muy personal, o debería serlo en mi opinión; de otro modo, hablar de dios, inefable por definición es imposible. En realidad quería hablar de religión, de mi necesariamente deformada mirada sobre la (-s) religión (-es).

Durante gran parte de mi vida, que incluye toda mi infancia y parte de la primera juventud, viví la religión como una imposición y consideré mi deber, aunque no lo formulara explícitamente, rebelarme contra ella por lo que para mí suponía: una afrenta (entre otras cosas, con el poco formado descaro juvenil, una afrenta a mi inteligencia) Lógico, nací en un país obligatorio, una dictadura, católica entre otras cosas, con un régimen que se definió como nacional catolicismo. Dos palabras, nacional y catolicismo, que independientemente de sus orígenes léxicos me son muy antipáticas.

Pero pasado el tiempo dominó en mi otra visión de la religión más relajada y creo que menos superficial, pero, insisto, igual de deformada. No pretendo ser pretencioso, pero esa visión es, digamos, más erudita y también más biológica. Me voy a explicar.

La religión (o las religiones, tanto da, pero no quiero perderme en particularismos) puede ser vista como una tradición (o un conjunto más o menos variopinto de tradiciones) de comunicación seria entre los humanos y ciertos poderes invisibles. En ese sentido el espiritismo, que tanto proliferó en Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, también lo sería. Yo creo que existen patrones biológicos, como no podía ser menos, para los fanáticos religiosos no, pero para los demás las evidencias nos señalan con exactitud irrevocable que somos organismos biológicos, por muy peculiares que nos queramos ver. Darwin abrió de par en par una puerta siempre entreabierta desde el Paleolítico que expresaba la firme convicción de una continuidad entre nosotros y el resto del mundo orgánico que desde entonces no ha dejado de ser confirmada por todos los medios. Aún veo la cara de pasmo de algunos, biólogos incluidos, cuando se comprobaron los poquísimos nucleótidos que distingue nuestro ADN del de un ratón o incluso una mosca del vinagre.

La religión ofrece soluciones para varias situaciones críticas (e insoslayables) en cualquier vida individual. Estrechamente relacionada con el lenguaje, la religión es también un producto de la vida, sigue las huellas de la biología, pero dentro de un mundo mental compartido. Frente al éxito de los “genes egoístas” y su éxito en la procreación de los que habla un tanto simplistamente Dawkins, es la coherencia, la estabilidad, el control de este (y no el de más allá) mundo lo que importa. Lo que el individuo busca, y por eso acepta la existencia de seres, entidades y fenómenos y hasta principios increíbles e invisibles, es esto. Le permite esa credulidad colocar en su lugar detalles desconcertantes de la experiencia: le dan sentido. (logon échein según los griegos clásicos).

El lenguaje, gracias a nuestro cerebro y demás, trajo un progreso decisivo a nuestra especie, este animal tan peculiar, que nos permitió compartir, almacenar y procesar información. El lenguaje fue la primera e infinitamente más importante Internet. Siguiente paso, la escritura, que ya hizo en parte innecesaria la memoria y la transmisión oral. De eso sólo hace cinco mil años en una especie que tiene ya casi dos millones de antigüedad.; o sea, con el 99’9999% de su tiempo sumergida en la tradición y el mito orales. La escritura trajo una nueva forma de objetividad más allá de la palabra hablada (En el principio fue el verbo). Por decirlo con un ejemplo que es metáfora: los juramentos fueron reemplazados por los contratos escritos.

Y la escritura permitió el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Las escrituras sagradas, de una vez por todas, amigos ‘letraheridos’, permitieron fijar de una vez por todas las palabras de Dios comunicadas a sus profetas y enviados. La escritura ya permitió dejar de interpretar signos .Vísceras de los sacrificios o el humo de la incineraciones, los augurios diversos, tampoco hubo necesidad ya de recurrir a experiencias paranormales, a éxtasis y otros misticismos, aunque siguieran marginalmente perdurando (y son siempre manifestaciones tan intensas como interesantes: los sufies, Santa Teresa y San Juan de la Cruz), pero dio origen a los interpretadores de las Escrituras, los lectores de Dios entre líneas, los exegetas, la heurística.

Y ahora, la última fase, Internet. El individuo en su soledad absoluta, pero conectado a millones iguales y distintos a él. La pérdida del sujeto, los programas compartidos, los nudos en la Red, en Individuo en la soledad de la arbitrariedad. No sé si se me entiende. Habría, quizá, que escribir un tratado, pero prefiero aguardar a que lo escriba alguien más pertinaz y buscar para leerlo. Y siempre el eterno asunto de la admisión y la exclusión, los accesos y los códigos, las claves, las validaciones.

La religión esta atrapada entre la vieja magia de la naturaleza y la nueva de la red y quizá por eso ha dejado de funcionar como forma al menos de comunicación, las basadas en los viejos sentidos de la vida, y ya sin rituales colectivos. Y siempre están presentes los peligros de una regresión, de los fundamentalismos, de los primitivismos, de los irracionalismos, porque los contenidos reales de la religión siempre serán fascinantes, incluso en un mundo dominado por las nuevas tecnologías y los mundos virtuales, porque construir nuevos sentidos es muy difícil. Sobre todo la construcción de sentidos hacia lo invisible y sin pasar por la mecánica cuántica y la física avanzada, sin dejar de oír las irregularidades, singularidades del primer Big Bang, y porque siempre habrá gentes que no vean la hermosura de que somos polvo de estrellas y que polvo somos y en polvo nos convertiremos.


P.D.- Salvo el intermedio festivo del post nº 3, he ilustrado con viñetas del excelente Génesis del inclasificable dibujante underground Robert Crumb toda esta serie. Crumb no hace mofa del libro bíblico se limita a ilustrarlo desde la versión hebrea del Pentateuco. Es suficiente, creedme (¡Qué cantidad de incestos, asesinatos y genocidios, santo...dios!)

9 comentarios:

david dijo...

O quien lo niegue, para a continuación creer que el espíritu de su gato les habla por las noches, o que un paleopsicólogo de hace 80 años aficionado a los OVNIs tenía idea de algo.

¡Ay, perdón!, es que no puedo, ja ja.

Ay ay ay esa última hilada entre el polvo de estrellas y el de la biblia, Lansky. La veo yo un poco tenue, ¿eh?

Si a los átomos, en general, los quieres llamar polvo... no sé no sé.

Lansky dijo...

David, de “tenue” nada, poderosa, ya me gustaría que la metáfora fuera mía. “Somos polvo de estrellas” es una expresión acuñada por el extraordinario astrofísico (uno de mis ‘santos’ laicos) George Gamow y retomada y popularizada por su colega y divulgador Carl Sagan, para referirse a la necesidad de invocar los reactores de fusión que son las estrellas para el nacimiento a partir del hidrógeno del resto de los átomos pesados necesarios para la vida y el universo tal como lo conocemos hoy; Carbono ,Nitrógeno ,P…Pero en realidad, a mi modo, soy mucho más ‘religioso’ que cualquier rutinario católico practicante, sólo que no necesito a Dios para explicarme y sobre todo para maravillarme de todo lo que me rodea, incluida la curva exacta de la cadera de mi mujer. En cuanto a “polvo somos y en polvo nos convertiremos” alude para mí al necesario reciclado que la naturaleza precisa para funcionar, exigiendo de paso nuestra muerte: ciclos cerrados de materia que, como las aspas de un molino de agua, mueve la corriente, el flujo continuo de energía tendido desde el Sol (estrellas) al planeta y de ahí al sumidero antrópico del vacío espacial.

harazem dijo...

Sin demasiado tiempo para comentar y con la obligación de volver a entrar a leerte de nuevo, Lansky, propongo la lectura de este artículo aparecido hoy en el diario Córdoba, a cuenta de unos belenes darwinistas que se han colocado en el Botánico de esta ciudad. Los delirios de algunos crearwinistas que denuncia el articulista pueden llegar a extremos grotescos.

Pero mira cómo beeeeben los peeeces en el ríiiio de la Evolucióoon...

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=528864

Cigarra dijo...

Estoy echada a perder y hace mucho que no vengo por aquí, pero me propongo volver a las buenas costumbres. Me ha gustado mucho tu post, y casi (pero solo casi) me has convencido. Sigue insistiendo. Y ya que estamos ¡FELIZ NAVIDAD Y ESTUPENDO AÑO NUEVO! (el domingo te pusimos falta en el concierto, y estuvo muy, muy bien)

Chrysagon dijo...

Ciencia y técnica nos han conducido a un mundo global superpoblado y lleno de maravillas o de horrores, según se mire. La ciencia ha ido doblegando las resistencias de lo natural para acomodarlo todo a nuestros gustos. Somos como niños caprichosos a los que sólo les importa satisfacer el deseo. ¿Y la religión? Pues en general es la caricatura de un ritual al que hemos despojado de sustancia. Pero ella no tiene la culpa, somos nosotros los que la hemos vaciado de contenido. Hoy sería pues más importante que nunca volver a darle el protagonismo que nunca debió perder. Re-ligar al hombre con lo esencial.

Lansky dijo...

Chrysagon: ¿La religión no tienen la culpa? (¿de qué?) vale, ni la gramática tiene la culpa, ni la física cuántica, ni la ortografía ni la orfebrería de objetos de plata ¿Y qué?

Lansky dijo...

Me voy a aplaudir un poco: 76 comentarios en la serie esta de Dios. Y lo mejor de todo: ¡no ha coemnzado ninguna cruenta guerra de religión (salvado el rifi rafe de david-chrysagon, que terminarán siendo grabdes amigos)

Miroslav Panciutti dijo...

El polvo eres y en polvo te convertirás, muy hermoso que a ti te parezca, no creo que guste demasiado a casi nadie, y ahí (como ya se comentó) una de las causas de la religión. Otra, o la misma, siempre he pensado que tiene que ver con el específico software de nuestro cerebro. Razonamos buscando enlazar cadenas, dotar de significado al mundo. ¿Estoy aquí por un azar biológico carente de intencionalidad? No, eso no casa con los algoritmos vanidosos de nuestro software neuronal.

Lansky dijo...

Sí, Miroslav, tienes razón en lo segundo y nuestra tendencia a buscar conexiones-interrelaciones; de hecho, eso y no otra cosa es pensar, ahora que con la tomografía se puede seguir ese proceso en directo viendo como se “iluminan” las columnas de neuronas.

Sobre lo primero, que quieres, guste no guste la muerte es una condición sine cua non de la vida y la vida, como dijo un irónico, una enfermedad de transmisión sexual con pronóstico fatal tarde o temprano