Vamos a pensar que la cara no es el espejo del alma ni sus ojos las ventanas, pero......Tiene todo el aspecto de un muñeco de ventrílocuo, y no hablo metafóricamente: pelo teñido, pero que parece pintado sobre esa desasosegante cabeza similar a las de madera, hierática la inquietante sonrisa, fijados los párpados por las operaciones y retoques botulímicos, pechera así mismo de pino... Pero lo malo no es su aspecto, sino sus acciones.
Uno. Bajo cierto punto de vista, los seres humanos se dividen entre los que creen que ciertos fines justifican emplear cualquier medio y los que no. Yo pertenezco irreductiblemente a la segunda categoría. O sea, que nunca aprobaré la agresión contra Berlusconi de ese pobre desquiciado. Diré más: la violencia como forma de acción política me parece más repulsiva que otras formas de violencia sin esas motivaciones. Matar por conseguir la independencia (¿Independencia? Ilusos) de
Dos. El horizonte de todo político, por definición sin que haga falta leer a Maquiavelo, es el poder, no la verdad, pero eso no hace a todos los políticos iguales, no es lo mismo Obama que Bush, ni Prodi que Berlusconi. Los políticos, de izquierda o derecha, populistas o circunspectos, se pueden igualmente dividir entre los que solucionan problemas, que cada vez son menos, y los que los crean (para su propio interés). Berlusconi pertenece a esta lamentablemente más nutrida última categoría. También se dividen entre los que crean necesidades ficticias y los que no. Nuevamente Berlusconi pertenece a la más nutrida categoría, en este caso la primera.
Tres. La ironía. En su sentido más restringido es dar a entender lo contrario de lo que se dice. Ejemplo: “este tío es un genio”, alzando las cejas y queriendo decir que es tonto. Es decir, irónico debía ser Berlusconi cuando el pasado abril en Los Abruzzos, tras el tremendo terremoto y a la vista de las familias precariamente desalojadas las comparó con un día de ‘camping’. Irónico soy yo, cuando digo que esos dientes rotos por el lanzamiento de la reproducción en alabastro del duomo de Milán (hortera souvenir, muy adecuado para su hortera rostro) es una endodoncia. Tan gratuita como la acampada de los afectados de abril.
Cuatro. Hubiera podido ser peor. Si llega a estar en Barcelona y le lanzan

Cinco. (Ya, ya: por el culo te la…). En mi infinita comprensión entiendo que le voten y elijan los italianos. De hecho, no me parece un fenómeno italiano –más quisiéramos-: miren algunos de los tipos y tipas que pululan por los telediarios de aquí. Lo que no entiendo es que a un tipo así, que, como diría malherido, mira a las mujeres como si llevaran el precio colgado de una etiqueta y que convierte la mafia de toda la vida casi en una ONG de ayuda en acción, le llamen ‘Il Cavaliere’.
Seis. Pero también disiento de su esposa camino de ex esposa, que le acusa de “frecuentar menores de edad”. Menores de edad tan creciditas que da gloria verlas, francamente, a ver si dejamos de ser unos hipocritones, pero sobre todo, porque me parece infinitamente peor, señora mía, ‘frecuentar’ tipos como su futuro ex marido.
Siete. Se debe tratar de una pedrada (o una duomodada, una souvenirada, una catedralada, una…) mágica, porque convierte repentinamente a un verdugo de las libertades en una víctima de la democracia (véase punto cinco). Un payaso democráticamente elegido no puedo revocarse lapidándolo. Convienen recordar no sólo el respeto a las reglas del juego, sino el lema del Mayo del 68 francés: “cien mil millones de moscas no pueden equivocarse: ¡come mierda!” Hay que respetar a las moscas. No por ser moscas, sino porque son muchas, aunque voten a Berlusconi. Esto es lo que hay.
Ocho. La acción de un desequilibrado (con buen gusto para su odio, todo hay que decirlo) es justo lo opuesto de una acción organizada, pero la organización que rodea a Berlusconi tratará de que parezca exactamente eso: hay que sacar tajada hasta de los dientes rotos del jefe. Ya tienen disculpa para más represión a la prensa independiente y a la libertad de opinión. Y aunque no venga a cuento, aprovechando que el Tíber pasa por Roma, más disculpas para dar de palos a los inmigrantes pobres.
Nueve. No, ya veis, de la violencia nunca sale nada bueno. Y perdón por los chistes. No he podido evitarlo. Y además soy políticamente muy incorrecto (Endodoncia…)
14 comentarios:
Tengo un hermano que vive en Italia. Es un tipo apacible, circunspecto e intelectual, que debe de considerar de mal gusto tener opiniones tajantes sobre nada. Digo que "debe de", porque nunca me lo ha dicho así; hacerlo sería algo demasiado parecido a una opinión tajante. No obstante, si se le habla de Berlusconi se obtiene lo más parecido a un pronunciamiento acalorado de que es capaz. Una vez incluso le llamó gangster, y en su ponderado tono de dottore estudioso no parecía un insulto, sino un diagnóstico, una conclusión dolorosa, pero largamente sopesada e inevitable.
O sea, que el tipo es de cuidado, sí. Berlusconi, digo, no mi hermano.
Pero, como tú, no puedo aprobar que se le agreda fisicamente. Y menos aún -porque el agresor es un perturbado- que personas cuerdas, no perturbadas y que se pretenden mejores que el Berlusco bromeen con la agresión y la celebren, como si fuera algo muy divertido.
A mí la creciente soltura con la que se habla de partirle la cara, o pegarle un tiro, o cosas así, a la gente que no piensa como uno me parece francamente alarmante. Y claro, acaba provocando que haya quien deje de decirlo y pase directamente a hacerlo.
Y que la mayoría no lo critique porque no quieren ser ellos los que reciban el tiro o -por lo menos- les acierte una bala perdida.
La violencia latente es la menos efectista pero la más envilecedora.
julian
Julián, no termino de entender ni por tanto compartir tu opinión de que la violencia latente es la más envilecedora ¿entonces, la que no es latente, la que de hecho se ejerce, es la más liberadora? Puede, dar hostias le des debe dejar muy a gusto a los que las dan, pero mejor que sigan latentes que no despiertas, ¿no crees?
Vanbrugh, tu hermano el dottore o similare, tan morigerado, lo que necesita es un par de buenas hostias...opinarán algunos furibundos que disientan de él y no sepan como rebatirle.
Por cierto, Julián, me gustaría pasar por tu blog y comentar, ya ves que te tengo enlazado, pero cada vez que lo intento me empiezan a aparecer ventanas de anuncios de repsol y de cursos en inglés y tengo que huir.
Cuando uno es personaje público se hiere constantemente a la gente (lo he podido comprobar al ejercer de comentarista en distintos blogs), por eso no me extraña que el político tenga como máxima tratar de no decir nada al hablar, es una buena profilaxis. Siempre habrá alguien a quien sienten mal tus comentarios u opiniones, y eso es peligroso, porque como decía la canción de Miguel Ríos: ¡Tanto loco que anda suelto…!
Me temo, Chriysagon, que este personaje es peligroso por lo que hace, no por lo que dice por muy desagradable que sea su populismo barato al hablar.
El arte de hablar y no decir nada en política tiene que ver con otras cuestiones y es asunto viejo, ya se comenta en Gracián y Maquiavelo
No creo que Berlusconi sea peligroso (si no tuviera poder sería un auténtico papanatas), lo peligroso es que la ciudadanía italiana considere que lo que él representa sea lo que Italia necesita para ser gobernada.
No hemos dicho nada respecto a la ineficiencia de los guardaespaldas. Sería interesante saber con que frecuencia éstos hacen bien su trabajo, cuántas agresiones se han evitado en el pasado, y hacernos una idea de cuántos locos andan sueltos.
digo yo, ¿seré muy paranoico?
porque a mí se me da por pensar que si los guardaespaldas son tipos que te cuidan por dinero, ¿cuánto hará falta para que dejen de cuidarte?
Mi amigo Lansky
Envilecedora en el sentido de que es la que más denigra la dignidad de los que la sufren. A un guardia civil del Pais Vasco, a un concejal, a un militar, le pegan un tiro en la nuca y... se acabó... pero hasta entonces el hombre se ha estado comportando como un tío. A todos los de su pueblo que siguen vivos pero tienen que mirar para otro lado ante la amenza de poder ser la próxima vícitima ese mismo les convierte (nos convierte) en pequeñas mierdas apestosas.
Eso quería decir.
Y gracías -como siempre- por tu amable comentario sobre mi blog.
Un abrazo. Julian.
Ese mismo tiro, debería haber puesto. En mi anterior comentario me he comido el vocablo "tiro" en la referida frase.
Sorry.
Julian
Chrysagon, nuevamente disiento de tí (es casi una costumbre), un tipo que manda legislar para asegurarse la impunidad por la multitud de casis penales abiertos contra él es un peligro, no una anécdota patética.
Dante: pues lo curiso es que los guardaespaldas que utiliza no son de los servicios de seguridad del Estado, policias y tal, sino de una de sus empresas privadas de seguridad...
Julián, y qué pasa con toda esa publicidad que me ataca al visitarte ¿es voluntaria?
Ni idea. En su momento, al coctelera nos pidió a los titulares de los blogs domiciliados en su dominio que la autorizásemos a hacer publicidad. Y yo les dije -me pareció justo- que sí. Pero vamos no se para que coños les sirve porque tengo una media de 2 visitas al día.
Eso sí, se me cuelan por ahí unos chinos metiendo spam, que como los pillé les voy a soltar un par de collejas esmeradas.
¡En cuanto me animéis un poco, voy y me paso a la competencia, a blogger, que parece que funciona mejor!.
Un abrazo!.
¡Pues que viva la diferencia! ¿No? ¡Que aburrido sería estar de acuerdo en todo! Tampoco sería bueno estar en total desacuerdo, pues entonces nuestro dialogo sería un diálogo de sordos. Pero creo que no es el caso. Estamos bastante de acuerdo sobre la calaña del mandatario italiano, pero volvemos a un debate que ya tuvimos en un post anterior: Tú le darías más importancia al héroe (o villano), y yo a las circunstancias que hacen posible que éste represente su papel.
Hola, Julián. De mis remotos tiempos cocteleros creo recordar que en la configuración del blog había una opción para admitir o no publicidad. Tu consideración de que te pareció justo autorizarles la publicidad me parece muy respetable, pero yo jamás lo habría hecho. Si hasta ahora les ha merecido la pena alojar blogs sin meter anuncios, que sigan haciéndolo, y si ya no les sale rentable, que cierren el chiringuito. Pero con el verdugo -la publicidad, lo sepas o no, es el verdugo- no se debe colaborar jamás. Somos todos, yo menos, víctimas de un claro síndrome de Estocolmo hacia la publicidad. Anda y que les den.
Pásate a blogger, pero ya mismo. Si no recuerdo mal abriste otro blog aquí, una Mente Tuneada que prometía mucho y en la que no sé por qué no perseveras.
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