(6) XENOFOBIAS MUNICIPALES: Vic,
Torrejón y otras xenofobias. Es fácil predicar el ‘buenismo’ y afirmar que negar derechos básicos como la educación y la sanidad es canallesco. Y es cierto, lo es, pero es que además negar esos derechos es estúpido:
‘la banalidad del mal’ que decía
Hannah Arendt, porque a riesgo de parecer naif o ingenuo tengo que decir que
lo que mejor define a los ediles de esos sitios es que son malvados. Y necios, insisto.
La inscripción en el padrón es una información básica no sólo para que los inmigrantes puedan recibir esos servicios, sino para saber a qué atenernos el resto de la población “legal”; hay que estar informados de lo que ocurre en tu casa, en tu ciudad y en tu país y, desde un punto de vista estrictamente egoísta, no veo en qué nos pueda beneficiar ignorar los peligros del descontrol sanitario de los inmigrantes.
Es decir, yo soy bueno (en el buen sentido de la palabra, el de Machado) y ellos malos, pero además ellos, los malvados, son imbéciles. Y una de sus tonterías es la de afirmar que “ya somos demasiados”. Tienen razón, en parte, pero no lo saben, porque lo verdaderamente significativo, en el planeta y en Vic, no es cuántos somos, sino cuanto consumimos y cuantos desechos producimos, esto es, el consumo de recursos ‘per cápita’ y la presión sobre un entorno con recursos limitados. Y en ese sentido es mejor controlar la demografía de los ricos que de los pobres. Son “ellos”, los opulentos instalados los que son demasiados, ocupan demasiado espacio, chillan en exceso y produce demasiada basura, sobre todo cuaando hablan.
Uno de los tópicos más falsos es que la bondad es gratuita y la maldad puede ser útil. Es justo al revés.
7 comentarios:
La ignorancia es la madre de la maldad. La sabiduria de la bondad. No hay sabio malo. Y todos los malvados son unos ignorantes.
Sobre todo, cuando somos descendientes de abuelos o bisabuelos que emigraron a Ame´´erica en busca del pan de cada día y de padres que se fueron a Alemania o Francia en la larga posguerra. ¿ Cómo se nos puede olvidar?
un tema urticante, amigo Lansky...todavía no lo tengo muy claro, sobre todo porque los políticos que van de buenos son unos hipócritas... ocultan, mienten, manipulan.
abrazos
(no puedo seguir su ritmo)
Pero es obvia la diferencia, Dante, entre ir de bueno o serlo, ¿no?
No es ignorancia,Enma, es espabilamiento, muy listos se creen y hacen lo que sea por conservar el patrimonio, y cómo hablan de él, tendrías que oírles.
El padrón, efectivamente, es en primer lugar un instrumento de información estadística. Sólo dice que fulanito "reside" en ese municipio y, por tanto, si de hecho reside, al margen de su situación legal, lo procedente es que esté empadronado. Como bien dices, negar el empadronamiento a quienes sí residen es falsear su objeto. De aceptarse esa práctica, inmediatamente empezarían a aparecer "padrones" oficiosos y estimativos que corregirían el padrón. Por ejemplo: en Vic, según el padrón, residen 30.000 habitantes pero, según estimaciones fiables, residen unas 40.000 personas. O sea, que nadie hará caso al padrón.
Naturalmente, este falsear un instrumento de medida de la realidad se hace con fines perversos y sin duda estúpidos. Pero, además, ilegales según creo. Porque el padrón solo da fe de que se reside en el municipio y para empadronar a alguien basta (y sobra) que el Ayuntamiento pida pruebas fácticas (que no jurídicas) de que en tal domicilio vive efectivamente el empadronando. Que yo sepa, el no tener papeles, no es un impedimento fáctico para estar residiendo donde se reside.
Bien estaría que quienes quieren echar a los inmigrantes, como primera medida, no sumen la estupidez farisea a la xenofobia demagoga.
Sí, Mirolav, ¿cómo saber cuántos recursos (sanidad, educación...) precisa un municipio sin saber cuanta personas lo habitan?
Claro, para los que están en el ayuntamiento para forrarse y no para prestar servicios a los ciudadanos sólo les interesa lo que "entra", los ingresos", no lo que sale "los gastos", los primeros siempre les parecerán pocos, porque la codicia no tiene fondo, los segundos siempre demasiados y si encima van a parar a 'moracos', sudacas' o 'negratas'...
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