mujeres (¿Qué las mujeres no son objetos? No. Las mujeres no son 'sólo' objetos). Otros, como las gallinas, los chalés adosados o las motos con tejadillo hay que hacer verdaderos alardes de ingenio con ellos para que resulten estéticamente aceptables. Y con los materiales lo mismo, el cartón, las perlas, la mayoría de las maderas, el granito y el papel son maravillosos por ser lo que son. Pero el celofán, el nylon, son en general detestables.España, por ejemplo y en conjunto no es bonita; bonita es Francia;
España, en cambio, puede ser bella o espantosa. Por
eso, cuando dominábamos los mares –sin molestarnos en invertir en I+D, como los ingleses, que cada vez hacían mejores barcos, hasta que nos echaron a tierra, nos embarrancaron, nos vararon, nos pusieron en dique seco- , la política y el comercio no imponíamos, sin embargo, hegemonía cultural alguna, como Francia o como Italia, o como EEUU a partir de
Salvo dos excepciones –bien que lo cuenta el historiador británico John Elliott-, El Quijote, es decir, la novela moderna, y la elegancia del color negro en los trajes. Cuando los cortesanos ingleses parecían gallinas coloradas entre rosas y puntillas, la estameña negra, sobria y cinco siglos antes de Dior o Chanel, de los embajadores españoles dejaba pasmados a los guiris. Claro que había dos asuntos; por un lado, el negro es el tinte para lanas más costoso y difícil de conseguir, me refiero a ese negro lustroso, refulgente, pero sin excesivos brillos. El otro asunto es que esos nobles vestidos de suntuoso negro los retrataba un bello aposentador que parecía un mosquetero y que se llamaba Velázquez.

27 comentarios:
casi en un todo de acuerdo con usted, estimado Lansky, aunque yo me he dejado ganar por algunos plásticos cuando su función los hace muy/más efectivos: las maquinillas de afeitar, las regaderas de Ikea, algunos juguetes de buen ver.
Velázquez: olalá! y que bello retrato.
Lo máximos impulsores del negro actual en el vestir han sido los diseñadores japoneses de París, como Miyaké o Comme des garçons, si no me equivoco.
Algunas calles de España incitan los bajos instintos, creo que como ninguna otra en el mundo.
Me gusta ese austero rincón de su casa.
A mí me pasa igual con vos, Dante. Yo iba camino de macarra callejero, hijo de madre soltera y demás, pero, ay, mi abuela, la jefa, modista y señora bien venida a menos después de la guerra me inoculó el buen gusto de forma irreparable. Y aquí me tienes, alardeando de que me compro calzoncillos en los mercadillos, pero...comprándome las camisetas de algodón reciclado que venden en Muji
Nunca me gustaron las mujeres solamente bonitas, en cambio hay feas que son maravillosas. Las cosas bonitas pueden contener fealdad y viceversa. Por ejemplo, una mesa perfectamente diseñada y decorada, con lozas y cuberterías exquisitas, pero en la que la comida que se sirve es caca. Una manufactura bellísima pero que ha salido de alguna factoría del tercer mundo donde se ha empleado mano de obra infantil. Un abrigo de visón o de foca ártica. Un bombardero B52 o un helicóptero Apache. Un objeto robado o un objeto manchado de sangre. Por eso quizás la belleza se encuentre en la sencillez y la armonía, o en su defecto, en la complicación y en la lucha por conseguirla.
Chrysagon:
Estoy de acuerdo contigo en que hay mujeres maravillosas que 'además' son feas, pero, precisamente, son feas, no bonitas. Igualmente, un cazabombardero puede ser horrendo en su función y perfecto y bello en su diseño; creo que mezclas cosas distintas, lo cual está muy bien, siempre que sea para revelar nuevos aspectos y no para confundir los ya sabidos
Por supuesto pretendo revelar y no confundir, así soy de osado. Fíjate, Lansky, que el concepto de lo que es bello o feo, siempre va asociado a lo que consideramos bueno o malo, y para ilustrarlo valga el ejemplo reciente de cómo ha cambiado nuestra percepción en relación a la certidumbre que tenemos sobre lo pernicioso que es el tabaco, y cómo la imagen antaño glamurosa de alguien fumando, hoy resulta una imagen que nos despierta más bien pena y compasión por el enfermo.
La serpiente del coral es una de las más bellas por su combinación de colores, y una de las más veneneosas, o sea más malas para el mismo esteta humano que las contempla.
Sigues liándote, Chr.
Y a mí la Bergman fumando no me suscita pena, sino ganas de fumarme un pitillo y de paso a ella.
Qué bonitas son las conchas de los caracoles, y las encinas, y las mujeres españolas y, además, creo que España es más bonita que Francia y las gallinas no son feas, tampoco bonitas, pero a mi me gustan.
En los cuentos para niños, la hermosa doncella que se porta mal, no puede ser otra cosa que la bruja malvada que a través de un hechizo nos quiere engañar.
Emma,
a mí también me gustan las gallinas, y no sólo en pepitoria, sobre todo esas rubias culonas ponedoras, pero...son feas. Me encantan los pájaros y no soy mal mirón/ornitólogo (o 'birdhwatcher') pero tenía razón Raymond Chandler cuando decía que los pájaros por detrás son horrendos (están...mal resueltos)
tienes, como yo, una noción de la belleza muy a la francesa...
Decía Pla, sabio escritor, que las formas más espantosas y terribles las produce el mar. Yo a las aves las salvaría de la quema...
Está claro que la naturaleza crea las formas más bellas. el rostro de Alain Delon, el garbo de Jeff Bridges...en bicicleta, en vaqueros y camiseta,sería perfecto,y da lo mismo si no es negra.
Hubiera venido bien a la brevería que existiera un desnudo de Velázquez. Pero los hombres son objetos desde hace poco tiempo.
Iba caminando un día por un barrio y me decía el abuelo,"no comprendo cómo a la gente le gusta vivir en esos bloques, no lo comprendo."
No tienen tiempo ni ganas de plantearse lo que les gusta, lo que es bello o no. Le dije.
Imperdonable lo de la estufa.
Besitos
José:
¿Muy a la francesa? Explícate. ¿Juliette Binoche?
Mita:
En todo caso se ha 'vuleto' al hombre como objeto sexual (Te pongo deberes: ver Espartaco de Kubrick con Toni Curtis, esclavo y objeto)
Leona:
Te entiendo, aunque mis objetos del deseo son otros y mi bici sí es negra
Grillo:
Lo que mandes
Por Diossssssss, eso no son deberes, es un martirio!!
Yo con suerte, me hago los deberes de Amenábar, un hombre-objeto-estupendo-pocopeligroso.
De todas formas, no me has respondido a lo de la estufa, que es lo único real que cuenta en todo esto.
Besos
Mita:
En el pajar había dos temas: una operación de salvamento (el tejado estuvo a punto de hundirse) y uno de rehabilitación y cambio de uso (ya no almacenamos paja, pero viene bien esa estancia espaciosa en diagonal al patio emparrado que lo separa de la casa principal).
El techo quedó estupendo, pero Cenci se olvidó de abrir el hueco para la salida del humo de la estufa. Estamos en ello.
"a la francesa" no tanto por las actrices francesas, sino porque todo o casi todo a lo que atribuyes belleza, desde mi punto de vista, tiene ese halo "franchute", ligero, naturalista, vital... un germano al uso hubiese elegido objetos "contundentes", "pesados", "densos"; hubiese defendido, digamos, una belleza "concreta", "complicada", "dura"... en tu lista de bellezas "vitalistas", solamente le dejas un hueco a nuestro pintor barroco favorito, que, a pesar de ser un tipo austero, tiene algo de esa gracilidad francesa que luego iban a rescatar los manet de turno... no en vano fueron ellos quienes lo reivindicaron
Ah, entendido (Lo de Juliette Binoche era una broma), pero el trozo de pirita aurífera -la primera por la izquierda- del estante te aseguro que no es nada leve y sí contundente.
Como fumador vitalicio, aunque en excedencia voluntaria indefinida, protesto enérgicamente por que llames "enfermos" a los fumadores, Chrysagon. Ni la imagen de un fumador me resultaba antes especialmente glamurosa ni ahora me despierta pena.
Pero en cualquier caso creo que confundes lo bello con lo que nos gusta o, peor aún, con lo que nos parece bien. Son tres cosas netamente diferentes, no dejan de serlo porque en nuestra experiencia se presenten mezcladas en cada objeto -e influyéndose, desde luego, entre sí- y, so pena de dejar al lenguaje sin significado -es decir, de dejarnos sin lenguaje- conviene no confundirlas. Una cosa puede ser bella y no gustarme, puede gustarme y no ser bella, puede gustarme y parecerme mal, puede parecerme bien y no gustarme, puede ser bella y parecerme mal, puede ser fea y parecerme bien... El de la belleza es solo uno más de los muchos criterios que empleamos para valorar el mundo y, efectivamente, no tiene por qué ser el más importante y muchas veces no lo es. Pero no por ello debemos desvirtuarlo, ni mezclarlo con otros, ni llamarlo de otra manera, ni dar su nombre a otras cosas.
Vanbrugh:
Tu comentario me parece bien, pero no me parece bello.
A mí me gusta...
A mí también me gusta tu comentario, y pone un poco de orden al mío. Yo soy fumador de toda la vida, actualmente en activo, aunque recientemente conseguí dejarlo durante seis meses y me he empeñado en dejarlo definitivamente, no estoy en contra de que la gente fume, pero por mi propia experiencia, creo que ese hábito es una auténtica enfermedad. Y es verdad que estoy mezclando cosas, pero no para confundir, tampoco para revelar como dije antes (es demasiado pretencioso). Pero la imagen de un fumador se me ha desvirtuado bastante, al igual que los otros ejemplos que puse antes. Si algo bello tiene detrás algo horrible ¿cómo calificarlo? ¿se puede contemplar impasivamente? Yo no puedo, y su belleza se me desvanece, veo a la bruja detrás de su disfraz. Para seguir tu recomendación y no desvirtuar el lenguaje debería decir: qué bello es, pero qué feo lo que realmente se esconde detrás. ¿Así estaría bien?
Sí, si se puede, y, por favor, 'impasivamente' no existe, qué tal 'impávidamente'
Si algo bello tiene detrás algo horrible ¿cómo calificarlo? Califiquémoslo de bello cuando estemos hablando de su aspecto y de horrible si de lo que hablamos es de lo que "tiene detrás". La capacidad de análisis se nos dió para algo, concretamente para que seamos capaces de separar lo que se nos presenta junto. Lo contrario es razonar como mi hijo de once años, madridista irredento para quien siempre es penalti el más leve roce del portero contrario a la delantera del Madrid, y en cambio no lo es un puñetazo si quien lo da es Casillas. Nada nos impide ni nadie nos prohibe distinguir: qué preciosa vajilla y qué mierda de comida, qué mala gente es esta chica tan guapa, qué zapatillas tan cojonudas fabrican los niños tailandeses en jornadas de doce horas, qué feo es mi maravilloso amigo Pepe a quien tanto quiero, cómo me gusta hurgarme los dientes con un palillo, con lo feo que está, qué maravilla de diseño y técnica es ese cazabombardero... Te lo recomiendo como ejercicio mental y emocional. Es utilísimo. Y no perdemos nada en ello, nuestra condena de la explotación infantil, de la guerra y de los malos modales no sufre ni un poco de mengua por que reconozcamos la calidad de laz zapatillas, el prodigio del avión o el placer del escarbadientes.
Veo que igualmente desvirtúo el lenguaje… perdonadme, gracias.
Hola qué tal. Me encontré este blog por casualidad y me ha parecido muy interesante. Espero no molestar.
Me encantan las piritas en todas sus formas, aunque hay otros minerales en bruto que quizás me gusten más. La zoisita con el corindón, las turmalinas, algunos ejemplares de aguamarinas...
Por cierto, tengo curiosidad por saber cómo sería la noción española de la belleza (si es que acaso existe algo así). Gracias :-)
Bienvenida, Mae.
A mi no me gustan demasiado las piedras preciosas o semi, ni las gemas, me gustan los 'pedruscos' y los cantos rodados, soy así de tosco.
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