01/02/2010

Breverías (...)



v.s.



(10) CHINA Y LA RED: Debería pedirle a los chinos que realizasen mis búsquedas. Han demostrado ser más listos, nada menos, que Google. Google representa, todos lo sabemos, no sólo un buen instrumento –ya no sabemos vivir sin él, bueno, yo sí, pero es que no tengo remedio: soy de otra época, la mía- , sino también a la “Red”, así con mayestática mayúscula. Nos parecía que esa Red a la que Google tan bien representa, era un enemigo formidable contra las censuras y los límites reales –fronteras, malditas fronteras- del mundo real. Al menos, nos decimos, el mundo virtual es más libre, con menos trabas y la SGAE y sus recaudadores de peluquerías son un ‘piojo tuerto’, como dicen en Bolivia, frente a ese poderío libertario. Pero llegó China, concretamente la censura china y le pegó un revolcón a Google absoluto que deja el ataque japonés a Pearl Harbour convertido en unos fuegos artificiales.

China atacó sus sistemas y los superó. A partir de ahora cualquier otro sistema se sabe vulnerable. Con Google, víctimas colaterales, pero para mí aún más importantes (como todas las víctimas colaterales; lo siento por los soldados, pero los civiles me dan más pena) han sido los derechos humanos, la libertad de información y el gran triunfador son las técnicas de penetración y el espionaje de alta tecnología.

No dudo que Google se repondrá, quizás se retire de esa enorme zona hostil del globo y de la blogosfera que es China, pero se repondrá. Ahora sabemos lo que antes intuíamos, que la libertad virtual es tan vulnerable como la otra, la real, si es que son cosas distintas, pero subsiste un problema para todo este siglo que comienza: ¿qué vamos a hacer con China?

8 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

La que llamas libertad virtual es vulnerable, claro, pero no tanto como la otra. El ejercicio de la libertad de expresión siempre se ha censurado pero obviamente es más fácil hacerlo cuanto menos sean (y más identificados estén) quienes se expresan. Pero no tenemos que irnos a China, y aunque sea por motivos no ideológicos sino económicos (aunque, ¿acaso los ideológicos no son en última instancia económicos?), para comprobar el afán e iracundia de las voces que claman contra internet y sus posibilidades. Hace poco se sumó el ínclito Juan Luis Cebrián, denostando la información a través de internet (le molestan sobremanera los "periodistas aficionados") y ensalzando la perdida fidelidad de los lectores a los periódicos de antaño. Como sabes, yo pienso que, salvo catástrofe involucionista, todas estas no son más que "chinitas" en el camino, que no impedirán a la larga la generalización de la "libertad de expresión virtual".

Lansky dijo...

Miroslav:

Comparto tu optimismo a medio plazo en lo de internet, pero lo de China ya es otro asunto. Tienen un potencial enorme, son muchos, consumen recursos a lo bestia, militarmente son también poderosos y económicamente tienen a USA agarrado de los huevos, y son en eso en lo conómico muy capitalistas, pero en lo político se trata de la dictadura más gigantesca de la Historia...

José Montalvá dijo...

hasta cierto punto era previsible; el mundo virtual es mucho más "de espías" que el mundo real; la "matajari" de este mundo, del nuevo milenio, para ponernos grandilocuentes, ya no es una señora bella y glamourosa... debemos lamentarnos; internet está acabando con la "seducción" tradicional, la de las miradas y los gestos; y la está sustituyendo por un simulacro virtual bastante empobrecedor... (creo que me he ido del tema.)

Chrysagon dijo...

¿Qué decir de los derechos humanos en China, el concepto sobre la mujer en el mundo islámico, el sistema de castas indio, etc.? Yo soy un gran amante de los animales, y detesto el sufrimiento, entonces ¿debería odiar a la avispa que no mata sino que pone sus huevos dentro de un animal adormecido para que más tarde sus larvas devoren por dentro y en vida a la victima? No sé. Creo que cada uno es como es, y que antes de criticar a los demás debemos cuestionar nuestros propios pecados. Para empezar: somos demócratas. Pues entonces no habría que preguntar qué vamos a hacer con China, sino que va a hacer China con nosotros.

Lansky dijo...

Pues no, Chrysagon, yo no pienso (ni puedo) hacer nada con China, pero China tiene planes y algunos en ejecución actualmente que te afectan a ti y a mí y al resto de los humanos del planeta.

Montalvá:no es que te hayas ido, pero la visión de la Red como un sistema de secretos para revelar no es lo único

Sol dijo...

Mi estimado Lansky, pareciera que a Ud. lo que le molesta no es el tema de los derechos humanos en China (Rep. Pop)sino lo que pueda hacer fuera de fronteras(?) y cómo eso pueda llegar a afectar a sus (de Ud) derechos (?)...
Pues, desde que el mundo es mundo ha tenido que sufrir los planes de potencias que nos afectaron y afectan a todos: Imperio Romano, Imperio Napolénico, Imperio Británico, Imperio Americano...

Tema complejo el que Ud. ha levantado. Es verdad que China tiene a los Estados Unidos de América agarrado por donde más le duele, pero también es verdad que el trato de "nación más favorecida" un poco les ha ayudado.

De los chinos deberíamos aprender algunas cosas, como la sutil occidentalización de sus nombres cuando mantienen relaciones (internacionales) con Occidente. Para qué forzarnos a aprender sus nombres que nos suenan todos iguales si pueden llamarse Fausto o María o José.

Si me dan a elegir, entre la dominación de la hamburguesa y un supuesto mundo libre y democrático firmemente "protegido" por nuestro tan viril hermano mayor que ha recibido de dios todopoderoso este rol (destino manifiesto mediante) y entre el budismo, taoismo y confucianismo, pues me inclino por esto último. Ya que en ambos polos los derechos humanos no son muy respetados...pues al menos que no se me quiera engañar con falsos discursos...
Creo

harazem dijo...

La verdad es que da un poco de miedo el asunto. Lo de los planes que tenga para nosotros. El brutal acopio de recursos que está haciendo el gobierno chino, porque está empeñado en un crecimiento del país que lo convierta en la más importante potencia económica mundial. Y lo hace con el declarado (y cierto) propósito de elevar el nivel de vida de todos sus súbditos, a la espera de que se conviertan en ciudadanos. Es un despotismo ilustrado en estado puro. Lo que nos asusta es que eso, el que la enormísisma población china alcance las cotas de consumo de que hemos disfrutado por estos lares durante algunos decenios, no va poder conseguirse sin sufrimiento del medio ambiente y de las economías estandars occidentales. Y además se complica la cosa con el desconocimiento absoluto que tenemos de la impenetrable forma de pensar de los chinos. Y existe esa forma diferente. Los procesos de crecimiento económico ligados a crecimiento de valores democráticos no tienen por qué funcionar exactamente del mismo modo que suelen funcionar más o menos automáticamente en occidente. Ahora mismo los chinos masivamente no parecen estar muy procupados por la falta de libertad, porque están en otra cosa, el crecimiento económico adobado con un muy bien administrado nacionalismo emitido por el Partido. Y su sentido de la justicia es algo diferente. Paul Theroux se asombraba de que algunos años después de la muerte de Mao convivieran en pequeños pueblos o ciudades sin problemas los verdugos que habían ejecutado la brutal represión de la Revolución Cultural con las víctimas a las que habían torturado, humillado y hundido sicológicamente. Éstas, cuando el escritor les metía los dedos buscando atisbos de reclamación de justicia o de venganza, sistemáticamente se mostraban comprensivos con aquellos, en los que sólo veían personas que habían actuado con ellos bajo obediencia debida. ¿Confucionismo?

La impresión general es que la disidencia es mínima en China actualmente y yo creo que el gobierno actúa en el tema de la censura más por reflejo de su propia esencia autoritaria que por miedo a un desmadre producido por el intercambio libre de información. Lo de Google debe responder a intereses que por ahora permanecen ocultos. Los chinos permanecen ahora mismo formando una enorme piña contemplando atónitos y felicísimos como día a día son más beneficiados por el crecimiento económico. Y los valientes que se atreven a desafiar las medidas censoras gubernamentales, una minoría. Nos parece entrañable que el año pasado, veinte aniversario de Tianamen, grupos de internautas chinos intercambiaran unas extrañas siglas entre ellos en las que se mezclaban números, caracteres chinos y números romanos. Eran las fechas claves de la matanza, como recordatorio, como el pez entre los cristianos primitivos. Con ello consiguieron burlar los rastreadores gubernamentales. Pero esos gestos no dejan de ser casi un deporte de riesgo más que activismo político o como mucho signos de reconocimiento entre minorías ilustradas.

Glub! Se me fue la pinza...

Lansky dijo...

Sol:

Lo que a mi me molesta es lo que manifiesto abiertamente, sin que ‘pareciera que…’ni leches, que para eso mantengo este blog. Los primeros en sufrir las “deschinización” de sus culturas locales y regionales (no todos son de la etnia abusiva Han) son los propios chinos, y los primeros en sufrir los atropellos de su casta gobernante también. De hecho, como usted, Sol, me alegro de no ser un chino en la China, por mucho que admire superficialmente algunos rasgos culturales suyos.

Harazem:
Tu pinza está bien sujeta. Estoy bastante de acuerdo contigo.