08/02/2010

¿Es Israel un país? Breverías (...)

Cualquier piedra que levantes...

Cualquier piedra que levantes-
desnudas
a los que piden la salvaguardia de las piedras:
desnudos
renuevan el entramado desde hoy.

Cualquier árbol que abatas-
armas
el lecho en donde
las almas nuevamente se acumulan,
como si no temblase
a su vez este
eón.

Cualquier palabra que pronuncies-
das las gracias
a la corrupción.

De "Umbral en umbral" 1955
Celan: Versión de José Ángel Valente


(11) ISRAEL Y EL HOLOCAUSTO

Dicen que la peor secuela del maltrato infantil es que las víctimas, cuando adultos, se convierten a su vez inexorablemente en maltratadores de otros niños. ¿Con colectivos como las naciones pasará lo mismo? No tiene porqué, y sin embargo...

Algunos confunden a Israel con un país, una nación, un pueblo. Ha sido todas esas cosas prolongadamente, salvo la primera que sólo lleva unas décadas, pero ya solo es una milicia, y como tal se comporta, especialmente con sus lógicamente hostiles pero fácilmente masacrables vecinos. Alguien dejó dicho lo mismo de Prusia, que era un ejército que parecía un país. Pero aquella Prusia prebélica parecería hoy un modelo de diplomacia comparada con este Israel actual y cotidiano que utiliza el fósforo blanco como sinónimo de negociación vecinal.

Sholomo Ben Ami, un israelí y un judío bien nacido, alude como posible explicación que no disculpa a la base ideológica de una sociedad de víctimas –en realidad victimista, que es distinto- con inmunidad moral no ya con el mundo árabe que la rodea, sino con el mundo en general.

Sin embargo, psicopatologías de masas al margen, todo es más prosaico y horrendamente sencillo: los jerarcas israelíes con tal de perpetuarse en el poder prefieren seguir caminando hacia el abismo; después de ellos el diluvio.

Es decir, el Holocausto, la Shoah, el exterminio de los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial a manos de un gobierno fascista alemán y con la colaboración de los fascismos de otros países NO justifica la política actual de Israel, no es una patente de corso para aplastar a los demás ni mucho menos una coartada verosímil. Por el contrario, ofende a las víctimas que continuamente invocan mientras provocan nuevas víctimas igual de inocentes que aquellas. No se puede ser un genocida bajo la bandera del pasado genocidio sufrido. NO es justicia, ni siquiera venganza, porque se ejerce contra los que nada tuvieron que ver. Tampoco es supervivencia, porque a medio y largo plazo la reduce.

Israel no es un país ni un Estado, es una milicia, una milicia suicida. Una lástima, porque la cultura judía me fascina, la reconozco parte de mí herencia, como la clásica griega y la panteísta mediterránea.


Dicen que lo peor del maltrato a los niños es que se reproduce luego en otros como adultos. Como una infección. El fascismo es tan infeccioso que contagia hasta a sus víctimas y las transforma en verdugos. De eso trata, creo, la última película, que os recomiendo, del alemán Michael Haneke, 'La cinta blanca'.

27 comentarios:

José Montalvá dijo...

joder, he ido a verla varias veces y no he podido por culpa de los horarios; mis padres han de venir a quedarse con el crío pa que podamos salir, de manera que los últimos tres fines de semana no ha coincidido la llegada de mis padres con el horario del cine en el que hacen esa peli (que tenemos al lado de casa, por cierto)... en todo lo demás estoy absolutamente de acuerdo... (por cierto, todavía no he podido "seleccionar" aquello que te dije que te enviaría, por un problema similar; aún no he podido "viajar" al pueblo, donde guardo mis cosas... iba a escribirte un mail, pero te lo digo aquí.)

Lansky dijo...

¿Y para qué existen las inclusas, los orfanatos, los cuartos oscuros, las canguros crueles, los canastillos a la boca del torno del convento?

Chrysagon dijo...

Las personas somos muy dadas a ver nuestro mundo como algo cerrado, donde todo es coherente y justificado, y apartamos de la vista y del pensamiento todo aquello que cuestione esa armonía. Por ejemplo, tú mismo, Lansky, te relacionas con una perrita encantadora por la que sientes gran afecto, ella forma parte de tu mundo, sin embargo supongo que como el 99 % de los españoles eres omnívoro, y esa dieta incluye el sacrificio de otros mamíferos tan amables como tu Jara. ¿Cómo justificar tamaña discriminación? No se puede. Solamente podemos constatar que somos incoherentes. Es la pequeña tesis que aquí expongo para poder comprender la forma de ser del estado de Israel para con los palestinos, o los nazis para con los judíos. Si yo tuviera razón, la paz del mundo consistiría en razonar un poco más allá de esa consciencia tan cercana y miope.

Lansky dijo...

Los israelís más decentes que conozco, y alguno conozco por suerte, están todos unánimemente en contra de la política seguida por su sucesivos gobiernos.

Las chuletas de cabr, los cabritos son unos animales preciosos y entrañables y a mi perra Jara la quiero entrañablemente ¿Incoherencia? La coherencia que tu predicas, y rara vez por fortuna he encontrado, sería una monstruosidad propia de fanáticos e iluminados.

Lansky dijo...

No que 'tú predicas', Chrysagon, no me quiero enredar en polémicas estériles, sino a la que tú aludías, que es bien distinto.

Mita dijo...

Gracias por traerme a J.A. Valente, gracias por el poema, es bellísimo!
besos

Mita dijo...

ah, sí sí, hoy esta superconfortable el blog.
Más besos

Mita dijo...

Cuando leo y aprendo, sobre temas, libros, puntos de vista,etc., que desconozco,no me siento
"confortablemente bien", es un poco desasosegante. Y yo percibo que tu blog es eso para mí la mayoría de las veces.
En cuanto a lo de no entender, o algo así, mi manera de razonar, pues...no me extraña!

Vanbrugh dijo...

¿Cómo justificar tamaña discriminación, Chrysagon? Negándola. No hay tal discriminación. En mi opinión los animales están para que el ser humano obtenga de ellos lo mejor que pueden darle: los perros, compañía y amor. Las terneras, solomillos, y los visones, abrigos de piel. No veo en ello la menor incoherencia.

Chrysagon dijo...

Vanbrugh, te contesto con una cita:

"A los seres humanos les gusta matar, ya sea matarse entre ellos o matar, en lo profundo del bosque, a un inofensivo ciervo de ojos brillantes o a un tigre que ha cobrado su presa de ganado. Atropellan deliberadamente a una serpiente que se halla en el camino; arman una trampa y en ella caen un lobo o un coyote. Personas bien vestidas salen riendo provistas de sus preciosas escopetas y matan a pájaros que recientemente estaban llamándose unos a otros.
Matar por lo que llaman deporte, matar para comer, matar por el país de uno, matar por la paz.....no hay mucha diferencia entre estas cosas. Justificarlas no es la respuesta.
Sólo hay una: no matar".

Jiddu Krishnamurti.

Vanbrugh dijo...

Estimado Chrysagon, constato una vez más que el desacuerdo entre tú y yo difícilmente podría ser mayor. Me lo ilustra muy eficazmente la cita con la que me contestas, que sin duda debe de parecerte muy bien y que yo, en cambio, encuentro, con todos mis respetos hacia ti y unos pocos menos hacia Krishnamurti, de una necedad tan profunda como peligrosa.

Entre matar por placer y matar por necesidad hay, naturalmente, una diferencia que no solo es enorme, sino que es, a efectos éticos, de importancia fundamental. Negarla o minimizarla, como hace Krishnamurti, equivale en mi opinión a negar la ética o, lo que es peor, a convertirla en una caricatura inaplicable, inhumana e inútil. Lo mismo sucede con la diferencia entre matar animales y matar seres humanos: la no violencia seráfica que equipara la muerte de un ciervo a la de un niño sirve en la práctica, aparte de para que quien la profesa se sienta virtuosísimo evitando escrupulosamente la muerte de las hormiguitas bajo sus pies, para justificar que en gran parte del mundo la muerte de los niños sea tan trivial y habitual como la de las hormiguitas. Toda esa cita de Krishnamurti viene en último término a decirnos que a efectos morales un torturador es igual que un cazador, y que un carnicero, y que un carnívoro. No conozco modo más eficaz -ni, por ello, más injustificable- de justificar a los torturadores.

No, no me gusta nada matar. Pero hay muchas ocasiones en que me parece legítimo hacerlo, desde la defensa propia hasta la obtención de alimento. Me parece tan ofensivo como estúpido que alguien, Krishnamurti o su santa madre, venga a decirme que matando una vaca para comérmela o un visón para hacerme un abrigo no soy mejor que quien mata a un ser humano por placer.

Ozanu dijo...

Primero los árabes, y luego los judíos. ¡Eres un fascista islamoprogretarra!

Fuera bromas, y volviendo al tema, Israel tiene sus propios problemas lejos de Cisjordania. Recuérdense los tumultos habidos el pasado verano por la madre que dejaba morir de hambre a su hijo. Esto hace a un sector de Israel más cercano a los musulmanes que lo que sus habitantes y sus amigos afirman.

P.D: Pienso que el color de la fuente empleada en el poema contrasta muy poco con el de la plantilla, así que te aconsejo ponerla más oscura (¡Algunos ya somos cegatos!).

leon no es feroz dijo...

Un poema muy bello.
El Debate de los sesudos comentaristas de exóticos apellidos,tiene su cosa.
Yo estoy, al lado de la perrita Jara. Besos.

Lansky dijo...

Vaya, al final aparecieron las perversas sandeces de Krishnamuurti, un esquizofrénico que logró hacerse pasar por sabio entre algunas personas propensas a la credulidad y las mezclas orientalistas.

Chrysagon, amablemente te lo digo, no lo traigas más por aquí y mucho menos pegando citas suyas. Para mí es como si me cuelgas el mein kampf, ¿comprendes?

Lansky dijo...

Ozanu: si fuerzas la vista apreciarás mejor el poema de Celán (como al fruncir los labios para saborear un vino); bueno, en serio, soy un zote con este de la informática, pregúntale a vanbrugh

Leona (déjame que te llame 'leona', si no te importa) y Mita: sabía que os gustaría, como a mí.

Mita: procuraré seguir siendo inconfortablemente ilustrativo, o algo así.

Vanbrugh y Chrysagon: aún estando en vuestra casa (pasad y sentaos, sentiros cómodos) me parece que el post no iba del maltrato animal ¿Verdad?

Vanbrugh dijo...

En efecto, no iba.

Vanbrugh dijo...

Con toda la cortesía debida al anfitrión, Lansky: si realmente estoy en mi casa, no me digas, por favor, de qué tengo que hablar. Si quieres hacerlo, reprocharme amablemente cuando me desvío del tema, sugerirme algunos asuntos o vetarme otros, entonces, por favor, no me digas que estoy en mi casa. Cualquiera de las dos cosas me parecerá bien y me permitirá obrar con libertad y comodidad. La mezcla de ambas, menos.

Lansky dijo...

vale vanbrugh, acepto el rapapolvo. Sigues estando en tu casa, pero no te cagues en la alfombra del salón

Vanbrugh dijo...

Trataré de evitarlo. Pero hay urgencias...

Lansky dijo...

Y, por cierto, yo sólo preguntaba (aunque bien es cierto que retóricamente)

Lansky dijo...

Por cierto, Mita, antes de que se me olvide, el poema -lo pone- es de Paul Celan, traducido, eso sí, por Valente de ese alemán en el que tú andas, supongo, sumergida.

Vanbrugh dijo...

Por volver al post -¿por qué no? Hay que hablar de todo...- aún estando básicamente de acuerdo con tu postura y condenando, contigo y con los israelíes más decentes que conoces, la criminal política de los sucesivos gobiernos israelíes, me parece peligroso negar a Israel, siquiera retóricamente, la condición de país para reducirlo a milicia. Hay demasiadas malas bestias que no necesitan mucho más apoyo que ese para sentirse más legitimados aún en su criminal y explícito propósito de borrar del mapa al Estado de Israel y, con él, a TODOS sus actuales ciudadanos, civiles y militares, halcones y palomas, judíos ultraortodoxos y ateos.

Lansky dijo...

Sí, de acuerdo: se comporta como una milicia y debería comportarse como una país, civilizado a ser posible

Alicia R. dijo...

Tardé bastante en comentar porque como judía tengo conflicto de intereses sobre el tema. Me cuesta sumarme a las críticas, pero co nuh mínimo análisis tampoco puedo acatar ciegamente la historia oficial.

¿Puedo ampararme en n/s n/c? :-)

Un beso

Lansky dijo...

Hola, Alicia, qué alegría que por fin te decidas a comentar.

No sabía de tu condición. te cuento: uno de mis mejores amigos de mi ya lejana juventud, una especie de mentor intelectual puesto que era bastante mayor que yo, era también judío (aunque no practicaba su religión familiar, tampoco era hostil a ella). En una ocasión le pregunté en plan de broma qué tenía yo que hacer para ser aceptado en el seno del judaismo. Me dijo que era dificilísmo. Otra razón más para mi simpatía por los judíos: no hacen proselitismo, no tienen misionesros que vayan poor ahía a convertir a los infieles, con eso no se ponen pesados, sino exclusivistas, lo que para mí es bastante más de agradecer.

Alicia, estoy en contra de la política de Israel, no contra Israel ni su existencia, mucho menos contra los judíos. De hecho, cuando me levanto estupendo, me siento tan inteligente que me creo que soy judio

harazem dijo...

Es jodido tener que estar siempre dandop explicaciones sobre eso que apuntas, Lansky, que a los que el estado de Israel nos parece un estado racista, imbuido del mismo espíritu rapiñador de tierras de pueblos vecinos por supuestas incitaciones de su Todopoderoso Dios que el que presenta en su Libro Sagrado, 1000 años antes de C., desalmado, tengamos que estar permanentemente hablando de que la cosa no va contra los judíos, y que somos profundos admiradores de personajes judíos, a los que nos sentimos vinculados no por serlo, sino por ser grandes como personas. Es un verdadero hartazgo. Y no coincido contigo en tu consideración benevolente del nacimmiento de Shlomo Ben Ami, para mí haciendo el papel del carcelero bueno del campo de concentración.

En cuanto a Alicia es una pena que nos escamotees tu opinión. Los intereses de ese conflicto que dices tener se oscurecen súbitamente sin argumentos. Y sigo con la justificación que no necesito: algunos de mis mejores amigos en Mar del Plata son judíos. Tal vez lo son (amigos míos) porque ningún interés inexplicable les nubla el entendimiento. Y eso también me hace parcial, claro.

Lansky dijo...

Harazem:

Yo también disiento en este caso de tí: no me importa disculparme (en realidad se trata de suavizar posibles sucestibilidades a priori), porque este es un tema demasiado sensible vista la historia reciente, pero ya digo que no existe la impunidad por delegación histórica.