05/02/2010

¿Lansky se ha vuelto xenófobo? (Estoy de musulmanes hasta los mísmísimos...)




Cheb Khaled - Nahanti Naadbah

¿Conocéis el caso –probablemente apócrifo: un chiste disfrazado de anécdota- del tipo aquel que rechazó con displicente seguridad a unos misioneros de una secta que acudieron a su puerta explicándoles que cómo iba a prestarles atención si él ni siquiera creía en la religión propia, que como todos sabían era la verdadera? Pues bien., yo soy ateo no sólo de mi religión ‘verdadera’, la católica, sino con total ecuanimidad ecuménica –toma ya- de todas las demás: cristianas, reformadas o no, del resto de sectas (¿qué es una secta, sino una religión embrionaria que aún no ha triunfado en el tiempo?), del Islam y hasta de esa religión disfrazada de evanescente filosofía que es el budismo.

Ni permito que el avatar (sí, palabra aquí correctamente utilizada) de mi nacimiento decida por mí ni me siento obligado a “elegir” entre hacerme seguidor de un rabino heterodoxo y carpintero o de un pastor de camellos y ayudante de comercio que se casó con una viuda rica, ambos en cualquier caso sorprendentes y ascéticos amantes de los áridos paisajes desérticos. En realidad, lo único que me interesa es la forma sistemática que, con honrosas excepciones, tienen los más fanáticos de ambas hegemónicas religiones para justificar sus tropelías y olvidar sus propios preceptos de amor al prójimo, aunque ese prójimo siempre este sujeto a excepciones si no es ‘uno de los suyos’.

De forma que con este preámbulo quiero establecer mi derecho a rechazar, además y especialmente, a lo musulmán.

Tengo que generalizar, pero entiéndaseme bien, si la verdad se escondiera siempre y sólo en el matiz, la generalización sería siempre inviable, salvo que la tomemos como lo que es: un promedio relativamente aceptable y con numerosas excepciones.

Algunos, los más afortunados viven rodeados de los mismos “i- Gadget” que nosotros, y casi todos ven el mundo y comparten sus tonterías con antenas parabólicas; sus gobiernos se dotan de mortíferos y sofisticados ingenios bélicos tecnológicos, pero la mayoría sigue inmersa, hasta en el atuendo, en la Edad Media y el programa político de muchos de sus líderes es el de que permanezcan ahí eternamente. Pero los musulmanes creen –o les hacen creer, es igual- en la responsabilidad colectiva que los no musulmanes tenemos de sus desgracias, incluido su propio atraso social. Eso, aunque algunos lo desaprueben, les autoriza a utilizar la violencia indiscriminada, porque todos, incluidos los obreros madrileños que madrugan para viajar en trenes de cercanías a sus trabajos y las limpiadoras así mismo madrugadoras de los rascacielos neoyorquinos, somos responsables. Buscar un punto de encuentro y llamarlo de ‘civilizaciones’ es pues una estupidez. Culpa colectiva del Occidente impío.

Por tanto, no hay causas propias o endógenas de los males y atrasos de los países musulmanes y mucho menos, antes al contrario, atribuibles a su propia religión que organiza de forma absoluta su mundo social. Una coartada complementaria para ese ataque indiscriminado es el imperialismo, que se quiere producto exclusivo de Occidente, aunque ellos tuvieran precozmente el suyo en forma de pioneros musulmanes en el África negra, como prósperos tratantes de esclavos servidores del Profeta.

Es un hecho incontestable, sí, que existe una enorme desigualdad Norte-Sur, o Centro-Periferia, o incluso Occidente- Resto del Mundo imputable a una organización económica injusta, un (Des-) Orden Económico Internacional basado en el Intercambio Desigual. Yo no lo niego, pero atribuir el atraso de los países islámicos a ese imperialismo en exclusiva es olvidar las desigualdades en el interior de esos países entre élites riquísimas y masas desfavorecidas o también entre países ubérrimos, como los del Golfo, Arabia Saudí y los Emiratos, y paupérrimos, como Bangladesh. ¿Entonces? ¿Hay denuncias musulmanas y terrorismos islámicos contra esos ‘hermanos’ ricos y explotadores? No.

En Europa hay mucha xenofobia al musulmán, entre los musulmanes tanta o más hacia los occidentales.

Europa y tardiamente y en parte Estados Unidos fueron potencias coloniales de los países musulmanes, en mucho casos sustituyendo otro Imperio mitad occidental mitad oriental que fue el turco. Luego se descolonizaron mal que bien (y viva Lawrence de Arabia). El pensamiento políticamente correcto (e históricamente incorrecto, precisamente por la ausencia de matices) afirma que las potencias ex coloniales tuvieron la culpa de colocar títeres pro occidentales y antidemocráticos que frenaron la tendencia natural a la democracia (?) de esos países. Y el resultado fue el surgimiento de ese violento islamismo radical.

Pero, como señalaba Antonio Elorza, los regímenes poscoloniales árabes han sido casi siempre tiránicos o, por lo menos autoritarios, incluidos los laicos o socializantes. O sea, que Hassan II, Hafed-el-Assad, Gaddafi o Sadam Hussein no tuvieron necesidad de preceptores occidentales para aprender a ser dictadores, lo llevaban dentro, incorporado en la propia historia de los pueblos del Islam. Ni Al Qaeda, ni los Hermanos Musulmanes ni ningún movimiento de liberación musulmán ha sido demócrata ni ha propendido a la democracia, sino que ha sido opresor, para empezar, de sus propios prosélitos, y en especial de la mitad de su población, las mujeres.

¿Hay musulmanes demócratas? Rotundamente sí, a titulo personal, como hay físicos cuánticos etíopes (creo). Pintan menos entre su propia gente que entre nosotros, aunque se les invoque y mencione cuando venga bien.

Así que ya vale de atizarnos con el látigo en la espalda como en esa burda ceremonia chiíta en que se laceran a sí mismos los fanáticos. No me gusta la Romería del Rocío ni las Semanas Santas ‘fervorosas’, pero no se mata a nadie, sólo se pasea a un muerto.

Pero jamás rechazaría a un musulmán que haya venido a vivir entre nosotros por el mero hecho de serlo, sino por no aceptar honestamente, de todo corazón, la única religión que me importa y que con toda honra muchos consideramos el mayor logro de este denostado Occidente: los derechos humanos.

31 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Ser conocido como católico convicto me impide no solo decir cosas muy parecidas a las que aquí dices, sino incluso dejar simple constancia de que "firmo debajo" de las tuyas: rápidamente surgirían las voces que, por un lado, explicarían que en mí hablan la rivalidad religiosa y el deseo de denigrar a un "competidor" y, por otro, señalarían que no hay crimen, intolerancia o defecto de que pueda acusarse al Islam que no pueda ser achacado igualmente al cristianismo.

No tendrían razón en ninguna de las dos cosas. En primer lugar, si mi fe religiosa influyera algo en mis opiniones sobre el Islam, sería para bien. No anda el mundo tan sobrado de creyentes monoteistas como para que los que lo somos no nos tengamos cierta simpatía previa. Así que mis críticas a la fe musulmana vendrían, si las hiciera, exactamente del mismo lugar que las tuyas: de mis convicciones democráticas, mi devoción por los derechos humanos y mi laicismo militante, todas ellas, como bien analizas, características bastante obviamente incompatibles con la cara mayoritariamente visible del Islam presente, pasado y temo mucho que futuro.

Y en segundo lugar, asumiendo todas las impresentabilidades, históricas y actuales, de las confesiones cristianas en general y de la católica en particular, tampoco creo que sean ni remotamente comparables con las del Islam. Hace siglos que el cristianismo se acomodó a la convivencia, más o menos gruñona en ocasiones, pero pacífica y en algunos casos hasta armoniosa con la modernidad, mientras que el Islam ni lo ha hecho ni parece llevar camino de quererlo hacer.

Pero como, aún sabiendo que no tendrían razón, no quiero entrar en la discusión ni dar lugar siquiera a que se me responda diciendo ninguna de esas cosas, no diré nada. Ni siquiera que estoy absoluta y profundamente de acuerdo contigo.

Da, pues, este comentario por no escrito.

Lansky dijo...

Joder, Vanbrugh, andas como un gato escaldado. En mi blog no tienes que entrar de puntillas, sino dando un empujón a la puerta, como esos vaqueros campechanos al entrar en el ‘Saloon’. Y ya dentro, nada de disculpas. Yo, lo sabes bien, te considero una excepción, pero a Rouco, no. Así de sencillo. También sé que Rouco no puede por fortuna imponernos a los demás como debemos vivir, aunque de decírnoslo no se priva, el buen hombre y le supongo propenso al regreso de los autos de fe y hasta las lapidaciones bíblicas, pero igual le juzgo mal y lo importante, en todo caso, es que las sociedades en las que vivimos no se lo permitirían, las musulmanas sí (Rouco, coño: ¡hazte musulmán!, los conversos son muy bien recibidos). A mí además, me gustaría dejar de financiar sus delirios, y no hablo sólo de la casilla del IRPF, sino de este Estado aconfesional de pacotilla: cada uno en su casa y el vaticano en la suya.

Vanbrugh dijo...

En este asunto soy un gato escaldado, incluso en este hospitalario y confortable blog, en el que -muchas gracias- me encuentro, efectivamente, como en mi casa. Donde, por cierto, tampoco se priva nadie de escaldarme sobre este asunto cuando le parece a alguien que viene a cuento.

Tú, por ejemplo, dices que "supones a Rouco propenso al regreso de los autos de fe y hasta de las lapidaciones bíblicas", eso sí, dejando claro -gracias de nuevo- que la excepción soy yo, raro caso de cristiano que no quiere matar a nadie, no él, que, lo sabes de buena tinta, si no mata es porque se lo impide nuestro estado laico -y aún así vete a saber lo que hará cuando no le ve nadie.-

Usted me dirá si no es para estar escaldado. Repito, usted disimule, dé todo esto por no dicho y si alguien pregunta por mi, diga que hace muchísimo que no me ve. Me voy a mi catacumba.

Lansky dijo...

Venga ya, Vanbrugh, que Rouco no es Vicente Ferrer: mira su careto, esos ojillos por los que asoma su alma podrida. conozco curas majísimos, la mayoría -los he conocido viajando, pero no a todos- vivían entre los pobres (incluido un obispo, en santa Cruz, Bolivia) y alguno sensatamente se había casado.

Pero vale, retiro lo de Rouco y coloco al actual Papa en su lugar: esa sonrisilla de ratita que me da escalofríos...

Chrysagon dijo...

Achacar la violencia al mundo islámico es una broma, o peor, una excusa para justificar la guerra. En cuanto a la cultura democrática, es verdad que esa civilización anda un poco extraviada, y lo seguirá estando, pues no se ven signos de progreso “a pesar de nuestro empeño en ayudarlos” (entre otras mentiras se dijo que la guerra del golfo iba a solucionar el problema palestino, o iba a convertir a Irak en el Japón de oriente medio). Si no fuera tan sangrante todo la gran mentira, sería para echarse a reír. Yo no pido que deba gustar la forma de ser musulmana, incluso acepto que se les margine, pero pido un claro posicionamiento en contra de la guerra, todo lo demás son adornos florales.

Vanbrugh dijo...

Ni Rouco ni Ratzinger me caen especialmente bien. Para ser exactos, tanto Rouco como Ratzinger me caen especialmente mal.

Pero no es de eso de lo que se trata, sino de la alegría con la que adjudicamos a cualquiera, por el mero hecho de ser obispo, el deseo de cargarse al prójimo; y con la que, cuando hablamos de un cristiano que no parece particularmente inclinado al homicidio ritual, hacemos notar que es una excepción, para que quede al menos la duda, o la impresión general, de que lo común entre los creyentes es andar atisbando despistes del estado de derecho para poder entregarse a su ocupación natural y propia, la quema de herejes.

Lo cierto es que hace apenas ochenta años que en España los militantes de cualquier partido político consideraban perfectamente legítimo fusilar a sus vecinos en una cuneta si les sospechaban la menor simpatía por el partido enemigo, y que los dirigentes de esos partidos alentaban y bendecían esa disposición. Y no por eso se te ocurre decir de Rajoy o de Zapatero que les supones propensos al regreso de los "paseos", ni piensas que son "excepciones" los comunistas o los populares que no desean fusilarse mutuamente. En cambio hace más de doscientos años que la Iglesia Católica no le toca un pelo a nadie, pero sí se te ocurre decir de uno de sus obispos que le gustaría andar quemando gente y si no lo hace es porque no le dejan.

Sinceramente, no lo entiendo. Pero lo asumo, porque es una actitud común, y me limito a precaverme contra ella.

Vanbrugh dijo...

A mí lo que me parece una broma, Chrysagon, es decir que "achacar la violencia al mundo islámico es una broma o, peor aún, una excusa para justificar la guerra". O peor aún, un lamentable tópico bienpensante, de los que niegan entusiásticamente la realidad más evidente con tal de que no sufra menoscabo la sacrosanta corrección política.

Sin embargo es innegable que el Corán predica la guerra santa,que los fanáticos se suicidan en los autobuses de Tel Aviv o estrellan aviones contra los rascacielos neoyorquinos en nombre de su fe, que las mujeres afganas no pueden estudiar ni apenas vivir bajo su burka, que en Iran se azota y se ahorca, y en Nigeria se lapida, por un adulterio o una borrachera con la ley islámica en la mano.

Pero "achacar la violencia al mundo islámico es una broma". O decirlo, al menos, debe de ayudar a sentirse más guay, más tolerante, más bueno.

Matzerath dijo...

Estoy de acuerdo con usted en esto: yo soy agnóstico (no me atrevería a negar la existencia de Dios de los hebreos, aunque esta sea tan verosímil como el Monstruo Espagueti Volador), y hay agnósticos que dicen que no saben si creer en Dios (que es lo mismo que no creer), pero que respetan las religiones: yo no. Yo no creo que estas enormes sectas tengan nada que aportar en la sociedad actual más allá de prejuicios, supersticiones e ignorancia. ¡Eran más sabios los griegos que nosotros! Sin embargo sí que respeto a los budistas, y a los confucionistas, porque éstas no son religiones. Nuestras relaciones se basan en el rito (aunque parezca que no), y esa gente tiene unos ritos bastante extraña, pero una filosofía que me parece muy sabia, casi hasta decir que nos llevan ventaja en ciertas cosas, como la mentalidad (y sí, ya sé que he sonado como un hierbas, pero no lo digo por decir).

Emma dijo...

Creo que has tocado algo que siempre me ha intrigado - y espero que no eso no signifique que reflexiono desde una "posición occidental" que no puede entender cómo es la vida para los musulmanes en sus países-y no es otra cosa que por qué no existen jóvenes musulmanes críticos con la educación que les dan desde la cuna, por qué no se revuelven ante la tradición de casarse tan jóvenes, tener hijos cuantos más mejor y relegar a sus mujeres a la sumisión y a la incultura. Para ello, creo, no es necesario criarse en una familia abierta o progresista, ni siquiera es necesario ir a la escuela o a la universidad, entiendo que tal pensamiento crítico no esté al alcance de muchos pero, diablos, tampoco está presente entre nosotros que tenemos " libertad de experesión" recogida constitucionalmente. A menudo veo a jovenes musulmanes que viven en ciudades donde las mujeres y los hombres de su edad son libres de ir a donde quieran, adorar al dios que les plazca y tener relaciones con quien se les antoje, e incluso en esos lugares, donde ven cómo la gente disfruta de la vida sin tangtos tabúes y tradiciones, incluso entonces no se plantean en abandonar sus raíces? Estoy segura de que las crisis de fe que tienen los jóvenes cristianos también se producen en las mentes de los jóvenes musulmanes y me pregunto qué miedo tan grande es ese que les atenaza para no desear arriesgarlo todo y llegar más lejos.
O quizas me equivoque y hay muchos, pero permanecen en silencio.

Mita dijo...

Pero qué bien razona el Vanbrugh!! (aunque eso de que este blog es "confortable", en fin...)
Yo es que , veréis, pues...eso...que...soy una mujer!!!. No,no me gustan sus visiones de nuestro mundo femenino, ni pizca.

leon no es feroz dijo...

Si, la religión es el opio del pueblo y roza el fanatismo muchas veces. Pienso igual que tú, en los Emirátos Arabes hay cuatro que viven en la opulencia y el resto en la Edad Media.
Ser mujer allí tiene que ser terrible. Está claro que el conocimiento y la educación es poder y libertad. Y que a los lavados de cerebro de esas sectas-religiones es díficil escapar.
Yo creo a mi manera, " algo hay" que decía mi madre. Yo también creo en los derechos humanos, que es creer en Dios de alguna manera.

Dante B. dijo...

frente a todo esto me siento mujer...

Ozanu dijo...

El colonialismo llevó a malas consecuencias, pero carecer de autocrítica lleva a peores.

En el instituto, conocí a una iraní que llevaba viviendo en España desde que era pequeña, y se vestía y comportaba como cualquier española. Un día, en un centro comercial, la encontré con mujeres de su familia, que iban vestidas al modo tradicional. Cuando la saludé, las mujeres se mantuvieron a distancia, y me pareció percibir me miraban con desconfianza.

Chrysagon dijo...

Estimado Vanbrugh, son ya un clásico nuestras divergencias. Estoy seguro que no podemos ser tan diferentes, de hecho cuando nos hemos explayado con algún que otro tema, hemos acercado mucho los puntos de vista. Éste que hoy nos plantea Lansky daría para mucho, pero no me apetece nada. Sólo reprocharte dos cosas: 1.- Tu último párrafo, en el que quitas sinceridad a mis palabras, aludiendo a que lo que digo, lo digo porque así me siento más guay. Y 2.- Decir que: “…es innegable que el Corán predica la guerra santa…” me parece una burrada digna de un fundamentalista cristiano.

El Comandante dijo...

El que viene de fuera tiene que respetar los derechos humanos, y nuestro ordenamiento jurídico. ¿Aceptamos nosotros esta premisa cuando vamos a esos países? Algunos de los cuales ni siquiera son firmantes de la declaración de derechos humanos.

harazem dijo...

Uf, cuántas cosas, cuántos temas. Sienes y sienes de pensadores y no-pensadores dale que te roe a todos ellos y casi nunca nada en claro. Yo me confesaré modesto aficionado a la arabología, con especial dedicación a la lengua, aunque por contagio me hayan acabado interesando todos los temas relacionados con el mundo islámico. Pero el que más me interesa es el de qué está pasando, cuales son las características de esa religión en comparación a las demás, principalmente la que padezco en mi lugar de residencia y/o resistencia. ¿Cuenta el Islam con algún dispositivo interno más o menos oculto que le impide o limita su capacidad de adaptación, a los presupuestos filosóficos de las sociedades abiertas a que ha dado lugar la evolución del mundo occidental del que el cristianismo, o el budismo zen japonés carece? La tendencia general de opinión en occidente tiende no tanto a pensar eso (que sí, también) como a considerar que es el cristianismo (sin mencionar nunca a la otra pata del banco, la religión dominante en Japón) el que sí que contaba con un dispositivo especial adaptativo, que le ha llevado, muy dolorosamente a renunciar a su tendencia natural totalitaria, o mejor, totalizadora, para poder sobrevivir. Hablo de las religiones como si de criaturas vivas, o de los memes de Dawkins, se tratara, porque es el tono general que se está usando en este debate. Y después de bucear en las obras de los filósofos "orientales" más agudos Edward Said, Dariush Shayegan, Bassam Tibi, Hicham Djait.... que se plantean estos temas, sigo sin tener nada claro, aunque sí que he acabado adquiriendo muchos más puntos de vista desde el que mirarlos.

Pero al final la idea general, muy general, que se ha acabado instalando en mi mente como más cercana a la realidad es que la esencia de las religiones, de todas, es el totalitarismo al que tienden irremisiblemente a la nada que tienen oportunidad, pero que cuando las circunstancias históricas, la evolución de las sociedades o sus propios crímenes les obligan a adoptar formas menos feroces, lo suelen hacer. Es siempre el empuje de la laicidad, de la autonomía del individuo frente a la imposición de salvaciones o imposiciones reveladas, el que va disipando las nieblas que la religión emite sistemáticamente para crear la necesaria oscuridad que necesita para imponer sus dogmas. Y que el predominio en un momento histórico de una u otra depende de muchas circunstancias no siempre claramente detectables. Por ejemplo, el laicismo fue una conquista de amplias capas de las sociedades árabes entre los años 60 y 70, previas a la reclamación de derechos políticos. ¿Podrían haber se adaptado a las conquistas occidentales e implantar los derechos humanos? Tanto exterior como interiormente, las fuerzas interesadas en que esas reclamaciones no se materializaran usaron dos poderosas armas: la represión política y el fomento de la sumisión que impone la religión tradicional. Tengo algunos amigos árabes laicos y demócratas que siempre se quejan de que jamás, jamás, jamás los demócratas occidentales se han ocupado de ayudarles en su lucha por instaurar sistemas políticos abiertos, en su lucha contra dictaduras que salvaguardan sistemas de explotación salvajes en manos de burguesías vicarias. Pero quien con curas se acuesta quemado amanece. Pero hay otras cosas. Casualmente siempre pasa algo, no hay Revolución industrial, la Guerra Fría, el petróleo... Es curioso que siempre se hable de que las sociedades árabes están atrasadas exclusivamente por vivir en sistemas religiosos gelatinosos y en cambio usen otros parámetros para los países centroamericanos. En Afganistán, los comunistas aliados de los demonios rojos rusos consiguieron avances sociales y de igualdad de género astronómicos. Cuánto tardaron los países occidentales (por acción directa o por aquiescencia) en subvencionar escuelas de talibanes para expulsarlos en las que a los alumnos aparte de atufarles el cerebro la CIA los adiestraba en acciones, guerrilleras entonces, ahora terroristas dependiendo de quienes sean los objetos de los ataques.

harazem dijo...

Pero es que además hay otra cosa, y es que los árabes, o el mundo islámico, habia sido un mundo desde la época de las descolonizaciones descohesionado, pero desde hace ya demasiados años el bloque aliado occidental (existe, se llama OTAN) ha obrado el milagro de crear entre ellos unos lazos de carácter nacionalista a base de infligir agravio tras agravio. Si la inmensa mayoría de los españoles acabamos sintiéndonos solidarios con los argentinos en la guerra de las Malvinas, aunque supiéramos que había provocada por la cortina de humo de una sangrienta dictadura acosada, cómo no entender que los musulmanes de todo el mundo sangren ante el drama de Palestina, el intento genocida de acabar con un pueblo, robándoles las tierras y el agua con la complicidad en unos casos y el aliento entusiasta en otros de los paises occidentales. El crimen de Irak... Son demasiadas cosas a tener en cuenta. Pero desde luego es una generalización infundada atribuir a los musulmanes, así, a todos, o a la mayoría, connivencia voluntariosa con los actos violentos de algunos de ellos. Cuando la mayoría de los occidentales, cristianos, asiste impasible, cuando no aplaude los actos terroristas que su gobiernos perpetran contra paises soberanos de su órbita. ¿O es que la agresión a Irak no es un acto hiperterrorista llevado a cabo por gentes que rezan al crucificado? Pero a nadie se le ocurre asociar ambos conceptos.

Por otro lado es curioso que se descalifique sistemáticamente a los islamistas moderados y no a los democristianos radicales como Mayor Oreja., que pretende imponer la moral católica a la totalidad de los ciudadanos del estado. El tema de las relaciones del estado español con las religiones es sangrante. No se puede reprochar que pidan los musulmanes derechos colectivos, cuando ven que los católicos los tienen. La educación en este país está prácticamente en manos de los empleados de un estado absolutista que discrimina positivamente, constitucionalmente a la mitad femenina de la población, y cuya Jefe de Estado sólo se diferencia del de la República Islámica de Irán en sus niveles de impotenciaa la hora de imponer sus doctrinas por la fuerza. Yo soy partidario de negárselos a ambos, pero las discriminaciones producen agravios, y los agravios radicalidades.

Una vez dicho esto, firmo como Vanbrugh todo lo que has dicho, Lanky, respecto a la exigencia de que los musulmanes cumplan la ley de los países que los acogen. La ley. Excepto la generalización que haces y de la que has advertido que eres consciente al principio del post. En Marruecos hay tantos demócratas como en Colombia, por ejemplo, y desde luego tienen el mismo peso social. Y la ley existe. Lo que ocurre es que hay mucho subnormal suelto, como la alcaldesa esa de un pueblo catalán, socialista, que ha acusado a la acosada por los radicales musulmanes de romper el equilibrio social. Yo me muevo entre arabistas, árabes, musulmanes y gentes en general con cierta simpatía por ese mundo, y te aseguro que ese tipo al que tú pintas justificando sistemáticamente el terrorismo islámico y achacando la causa de todos los males de los países pobres que padecen, además el Islam, es una caricatura. Elorza tiene casi siempre razón, pero pinta siempre a unos cuantos en representación de la mayoría.

harazem dijo...

Y una última cosa, para Vanbrugh, sin ánimo polémico, pero sin poder callarme. Y no me gustan este tipo de discusiones, pero si pones el trapo, yo entro a él automáticamente. Tal vez el Corán contemple la obligación de la yihad, pero desde luego en muy pocos lugares de los países donde se implantó se desataron persecuciones religiosas, cosa que el cristianismo desde el primer día de su entronización como religión de estado comenzó el genocidio de paganos y no terminó hasta 1945 en España. Ya sé que ahora se han quitado, como yo del tabaco, o están en ello, aunque como decía antes, que se sepa ningún país islámico ha atacado tan brutalmente a un vecino como los cristianos han hecho con Irak. Bueno, salvo cuando éstos proporcionaron armas y subvenciones a Sadam para que atacara a su vecino iraní. Claro que podría haberse negado...

Lamento haberme extendido tanto, ya sé que es una descortesía hacer un comentario más largo que la propia entrada,, pero hoy estaba incontinente. No volvera a ocurrir.

Mita dijo...

yo te leo encantada, harazem
(Por cierto, bonito nombre :))

De todas formas, a pie de autobús, te diré que no me gusta ver a las mujeres musulmanas así.
Tampoco es que me guste verlos a ellos en sus cochazos o en las puertas de los casinos.
Pero comprendo que no tienen por qué hacer lo que me gusté a mí, evidentemente.

Vanbrugh dijo...

Estimado Chrysagon, creo que tienes razón en tu primer reproche. Lamento que te haya molestado y lo retiro. Solo añadiré en mi descargo que tu afirmación sobre la violencia y el mundo islámico me parece tan disparatada e insostenible que sospechar insinceridad en quien la mantiene me pareció, y me sigue pareciendo, más un atenuante y una disculpa que una ofensa hacia él.

En cuanto a tu segundo reproche, el que se refiere a mi afirmación sobre la guerra santa, el Corán predica una cosa llamada en árabe Yihad. Al parecer la traducción más aproximada de esta palabra es esfuerzo o lucha, y tiene un sentido tan amplio como ambiguo. Aunque a ella se refieren pasajes del Corán tan poco ambiguos como este: Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis los agresores. Dios no ama a los agresores. Matadlos donde los encontréis, expulsadlos de donde os expulsaron. La persecución de los creyentes es peor que el homicidio: no los combatáis junto a la mezquita sagrada hasta que os hayan combatido en ella. Si os combaten, matadlos: ésa es la recompensa de los infieles.
Hay, al parecer, corrientes del Islam moderadas, probablemente las mayoritarias, que interpretan esta Yihad como la obligación del buen musulmán de esforzarse y luchar por la defensa y la expansión del Islam. Pero ha habido y sigue habiendo interpretaciones neta y claramente guerreras, que la entienden como una orden expresa de matar al infiel, dado que quienes así piensan viven en el permanente agravio por la agresión al Islam que supone el mero hecho de que el infiel exista, tenga mayor poderío militar y lo emplee cuando lo cree necesario. La existencia de esta interpretación de la Yihad como guerra santa podemos constatarla todos los días sin más que leer el periódico. Decir que el Corán predica la guerra santa, pues, es la mera constatación de un hecho real: para muchos musulmanes es así, y el resultado es que diariamente mueren muchas personas víctimas de esta supuesta prédica. En consecuencia podrá decirse que identificar la Yihad con la guerra santa sea digno de un fundamentalista musulmán, pero no, desde luego, que es digno, como tú afirmas, de un fundamentalista cristiano. Cosa, por cierto, que no soy ni he sido nunca, y a la que de hecho detesto casi tan profundamente como al fundamentalismo musulmán, aún cuando no tenga más remedio que constatar que mata bastante menos. A pesar de lo cual yo no me doy por ofendido por tu afirmación, ni te la reprocho. Simplemente constato, una vez más, que estamos en un desacuerdo bastante profundo.

Vanbrugh dijo...

Harazem, tampoco yo tengo ningún ánimo de polémica. Y, aunque lo tuviera, poco motivo para ella podría encontrar en nada de lo que has dicho que, con ciertos matices, podría firmar yo mismo.

Me limitoa recordar lo que creo un hecho evidente: mientras que el terrorismo y la violencia que los paises occidentales ejercen contra el resto del mundo, y singularmente contra el islámico -la guerra de Irak es un buen ejemplo- solo está asociado a Dios y a la religión en algunas cabezas notoriamente necias y perturbadas, como la del ex presidente Bush; y aún en ellas la religión es claramente un pretexto al servicio de otros motivos e intereses, la violencia y el terrorismo de los fundamentalistas islámicos está clara y firmemente asentada en motivos religiosos, antes que en ningún otro.

Vanbrugh dijo...

Se me olvidaba: Mita, muchas gracias por decir que razono bien. Se hace lo que se puede. No estoy nada seguro de que etngas razón, pero me encanta que lo pienses.

¿No te parece confortable este blog? Hombre, es cierto que no se puede bajar la guardia; pero eso es más bien estimulante ¿no?

Miroslav Panciutti dijo...

Ñooo, pensaba comentar algo pero me he quedado anonadado con los comentarios. En fin, suscribo sobre todo el de Harazem, coincidiendo especialmente con que no son tan distintas las religiones del Libro y, a lo mejor, la diferencia entre islam y cristianismo es simple cuestión de tiempo. En todo caso, hoy por hoy, sí que la religiosidad musulmana toca las narices más que la cristiana.

Lansky dijo...

Mita:
No tengo ni la más remota idea, de veras, de qué quieres decir con tu poco amable declaración de que este blog te parece "poco confortable" ¿Te has sentido maltratada en él al guna vez? Al revés que a tí con vanbrugh, yo no comparto en este caso 'tu forma de razonar'

Vanbrugh:
Tienes la sensibilidad a flor de piel, te recomendaría un poco de la autoironía que prodigas en cualquier otro tema que no sea tus creencias religiosas. Pero evitaré de ahora en adelante rozar tus estigmas.

Harazem:
estoy de acuerdo contigo (y tu conmigo, al parecer)

Chrysagon:
Con usted, como suele ser habitual, no.

Miroslav:
Otro día no te cortes, tus aportaciones en este blog tan poco confortable siempre son recibidas con alborozo

Ozanu:
El país que mejor conozco del mundo musulkmán es curiosamente Argelia, bastante laíco antes de que surgiera el 'pucherazo' contra las elecciónes ganadas por los islamistas y la posterior reacción terrorista, y era un país fascinante y acogedor. Pero mantenía esa "doble moral" que tu has visto con tu amiga iraní y su familia. Las familias de los jóvenes musulmanes de ambos sexos en países occidentales funcionan como remoras para la integración de esos chicos, en general, lo tengo muy observado (por cierto, a mí me intentaron casar con una bereber en los 80, Jhasmine se llamaba)

Matzerath;
En tiempos sentí gran fascinación por ciertas formas de budismo y sus prácticas, como la meditación zen, también el taoismo; pero con el confucionismo, no, que sigue siendo la pragmática e hipócrita practica imperante en la china de hoy. La última guerra de invasión budista sobre otros
pueblos sucedió hace más de cinco siglos,es muy de agradecer, pero siempre fue así.

Leona
Sí.

Emma:
También.

Dante:
Genial que te sientas mujer ante la agresión y esa forma escueta de decirlo. Yo sólo lo intento

Comandante:
En parte rechazo ese 'si, pero...' Los muslmantes dben ser bien recibidos, deben tener los mismos derechos, y los mismos deberes, lo que los imperialistas hagan en Irak no les autoriza a cambiar por su cuenta y contra los que no tenemos culpa esa sencilla y honesta regla

Me ha dejado buen sabor de boca vuestra entusiasta respuesta a este post, aunque a veces, por mi culpa os perdieráis en disputas personales, como Vanbrugh, o comentarios que yo no entiendo o considero hasta groseros, como el de Mita. Gracias, se ve que el tema este está en las preocupaciones de todos, 'blowing in the wing...'

Miroslav Panciutti dijo...

In the winD, Lansky, in the wind... No blasfemes contra el dylanismo, so sacrílego.

Lansky dijo...

"Lapsus calami", amigo miroslav, no seas intransigente conmigo

Vanbrugh dijo...

¿Sensibilidad a flor de piel? Todo lo contrario, tengo callo. Puedes seguir rozando lo que llamas mis estigmas, o, por decirlo más castizamente, tocándome los huevos con este asunto todo lo que quieras. Si me molestara no vendría por este blog, que a mí sí me parece confortable y acogedor, precisamente porque sé que en él todo el mundo habla con la misma libertad que yo.

Prefiero un poco menos de delicadeza hacia mis supuestas susceptibilidades y un poco más de atención a mis argumentos, aunque sea para rebatirlos.

Lansky dijo...

¿Tus argumentos?

O argumentos o fe. Elige.

Vanbrugh dijo...

No, no, nada de eso. Ni te líes tú ni intentes liarme a mí. Los argumentos que aquí doy no tienen nada que ver con el objeto de mi fe, que no los necesita. No estamos argumentando sobre si existe o no Dios, sino sobre si es o no legítimo atribuir a los cristianos, por el mero hecho de serlo, la intención de quemar al prójimo. Y no es de recibo que cuando yo protesto, y razono mi protesta, se me responda que es un tema muy sensible para mí, de modo que será mejor evitarlo para no herirme.

Lansky dijo...

Vanbrugh, a mí con la religión y la idea de Dios (en realidad, de ‘un’ Dios) me pasa como con el fútbol: me gusta mucho el juego, disfruto con él, me parece que tiene momentos de gran belleza e incluso que para poder disfrutar de él hay que ser inteligente. Sin embargo, se ha convertido en un refugio masivo de descerebrados, violentos, patrioteros y además; y me repele la prensa deportiva, los directivos y todo, en realidad, lo que rodea al juego en sí. Pues bien, con Dios lo mismo, mientras cada uno lo mantenga en su vida privada, bien por tan fascinante y absurda y a la par sensata idea (sí, las dos cosas a la vez) como creer en Dios, pero cuando se organiza en religiones, y pretende organizar e interferir la vida civil y la pública, ah no, ahí soy su enemigo. Laicismo, claro, ojala creyeran en él los religiosos. Puedo, por lo anterior, renunciar (en realidad dejar en suspenso) mi ateismo, pero nunca mi anticlericalismo, a mucha honra.

Y entro al trapo de tu pregunta que no tomo por retórica: "¿Es legítimo atribuir a los cristianos por serlo todas esa maldades, quemas...etc"¿ Rotundamente sí, no a titulo personal, no a tí, pero la historia del cristianismo en relación a sus propios feligreses , no digamos a los que no lo son, es horrible.

Lansky dijo...

horrible hasta ayer mismo, en términos históricos. Dicho de otra forma, si un tal san Pablo no hubiera fundado el tinglado que fundo sobre los hechos y la leyenda de un rabino hereodoxo (o varios) llamado Jesús, el mundo se habría ahorrado mucho dolor. ¿Qué también algunos consigieron consuelo gracias a él? Sí, pero la contabilidad es claramente de numeros rojos.