11/02/2010

Los libros y las (amas de) casas




Desde mi primera juventud, cuando salí de casa de mi mamá (en realidad de mi abuela) nunca he vuelto a convivir con un ama de casa, esas absurdas mujeres que no tienen (*) más que una afición: fregar. Las supongo en extinción, aunque algunos imbéciles, espero que también en extinción, las confunden con las mujeres en general. Pero he tenido señoras de la limpieza, hasta que P. se vino a vivir conmigo y decidió que no debíamos tener ninguna. Como ella no es una señora de la limpieza y yo no soy una ama de casa -sólo cocino habitualmente, pongo lavadoras y tiendo-, la casa con los miles de libros que contiene se ha convertido en el paraíso de los ácaros, un experimento ecológico (**) de gran interés que de tanto en cuanto interrumpimos, armados de plumeros, paños y aspiradoras para gran desconcierto de nuestros discretos inquilinos que no entienden a qué viene el holocausto después de ofrecerles tanto confort. Supongo que para los ácaros es como vivir en las laderas de un volcán: un vergel feraz (las cenizas volcánicas forman algunos de los suelos más fértiles del planeta por su abundancia en minerales escasos) que de repente entra en erupción y se vuelve un infierno. Me los imagino, a los ácaros, ofreciendo sacrificios propiciatorios a sus coléricos dioses en forma de trocitos semidigeridos de mis libros ilustrados más preciados

Bello ejemplar de ácaro: Lorrya formosa (el gnatosoma y los ambulacros son preciosos)

Pero, cuando disponía de amas de casa cerca o más bien de sus posteriores sustitutas profesionales, las añoradas señoras de la limpieza, la frase habitual era: “¡Qué barbaridad, y se ha leído usted todos estos libros!”. Supongo que hoy sería: “¿Por qué no se compra usted uno de esos malditos e-books?” En fin. Yo tenía preparadas varias respuestas al respecto, dependiendo de mi estado de ánimo y de mi talante pedagógico del momento, pero no disponía de una de las mejores respuestas, la que le leí a Umberto Eco (30.000 volúmenes en su domicilio): “¿Qué si los he leído todos? No, los que he leído los tengo en el despacho de la Universidad, estos son los que voy a leer esta semana”. Qué cabrón.

Yo, sigo sin resolver el acomodo de la inmensa mayoría de los libros, el de los ácaros y su amado polvo, pero de algunos sí: 20.000 leguas de viaje submarino, de Monsieur Jules Verne está sumergido en la cisterna del inodoro para ahorrar agua en lugar de la consabida botella ecologista. Del asesinato concebido como una de las bellas artes de Quincey, en el cajón de los cuchillos de la cocina, El retrato de Dorian Gray de Wilde por supuesto en el tocador, con La filosofía del Boudoir (o del ídem) de Sade, Las memorias de ultratumba de Chateaubriand dentro de la urna con las cenizas del abuelo, encima de la consola, etcétera.

Algunos libros no los podréis tener en casa, sois conscientes de ello, como las obras completas de Krisnahmurti que alguien trajo por aquí: esas hay que llevarlas al depósito de residuos tóxicos y no al contenedor de papel reciclado, como las de Isabel Allende (Los Mares), nombre y apellidos completos para la Interpol)

Lo que no hago es colocar libros gordos y chulos encima de la mesa de centro (‘libri per il tavolo de caffè’ los llaman los italianos) para impresionar a las visitas. Mis visitas se los llevarían en cuanto levantara la vista. Fijo.

(**) A modo de conclusión instructiva y deleitosa: Libros, amas de casa/señoras de la limpieza y ácaros forman una red ecológica fascinante en la que los libros son la base de dicha pirámide trófica y las del plumero y los ácaros las especies controladoras (' especies paraguas' dicen los anglosajones) y en competencia a través de dos regulaciones de feed-back negativos. ¡Que bonita es la ecología!,mucho más que eso que llaman "ecología" la gente, y los políticos los primeros.

(*) No "parecen" tener

21 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Parecidos problemas tengo yo con los libros y eso que dispongo de unas estupendas y grandes estanterías donde, si dedicara unos cuantos días, podría colocar ordenadamente, casi todos los que andas por cualquier parte de la casa. Pero hay uno muy grande y pesado que me han traído los reyes este año (y que me hacía mucha ilusión desde que le eché el ojo) que no cabe así que, me temo, habré de dejarlo sobre la mesa baja de la sala.

Lansky dijo...

Pero mis ácaros son más bonitos que los tuyos (¿El libro gordo es el Corominas?)

Miroslav Panciutti dijo...

No, Lansky, el Corominas me lo regalaron por mi cumple del 2008, que ya lo conté en este blog y lo leíste. Además, el Corominas cabe en una balda, al lado del María Moliner, el de la RAE y otros tochos similares. En cuanto a la identidad del libro gordo, ya la contaré próximamente.

Vanbrugh dijo...

En mi casa se han juntado las... llamémosles bibliotecas familiares de mi mujer y mía. Digo "llamémosles" porque no son nada que merezca ese nombre, sino más bien ese comglomerado de libros que toda familia de clase media va amontonando en sus estantes a lo largo de los años y que, además de los libros que merecen tal nombre, que han leído y que guardan porque les interesan, reúne tratados de contabilidad marchitos, estudios petardos sobre la economía del agro manchego en la década de los sesenta, novelas de Somerset Maugham y de Vicky Baum, Códigos Civiles (edición de 1983) y, en general, cosas encuadernadas de títulos neutros, autores ignotos, portadas estremecedoras y lomos reversibles (no hay manera de que los editores se pongan de acuerdo en si los títulos de los lomos se deben escribir de arriba a abajo o de abajo arriba, con la parte inferior de las letras hacia la izquierda o hacia la derecha) que no se sabe qué son, nadie ha leído y uno no se resuelve nunca ni a leer ni a tirar. Son un problema, porque constituyen un buen veinticinco por ciento del total, complican y encarecen las mudanzas, consumen estantería y acumulan polvo igual que los buenos. Pero tienen su lado bueno, y es que forman un sedimento indistinto e inexplorado en el que, tras varios lustros de matrimonio, aún seguimos ambos descubriendo cosas que no sabíamos que teníamos y que nos apetece leer. Gracias a ellos, recorrer con la vista los lomos de los dos mil libros y pico que hay en casa todavía depara alguna buena sorpresa de vez en cuando.

Prometo, sin embargo, que un día que tenga tiempo y ganas expurgaré las estanterías, recopilaré repetidos, absurdos, desconocidos poco prometedores y horrores manifiestos y los venderé por lo que me den en la Cuesta de Moyano o similar. Y tendré, por fin, sitio para comprar muchos más...

Lansky dijo...

Yo aproveché dos mudanzas anteriores, la de mi divorcio y otra huida aún peor no sólo para cambiar de domicilio sino para “expurgar” la biblioteca, y salieron camino de los libreros de viejo más de 2.000, lo cual es una salvajada, porque soy de la opinión de que una biblioteca sensata no debe tener más de 500 volúmenes, pero….Y ahora con mi refugio de Gredos (las fotos del post son de ahí, en el ático de alquiler de Madrid solo tengo los doscientos o trescientos con los que ando a vueltas) vuelvo a no tener limitaciones severas de espacio y mis ácaros se vuelven a frotar los pedipalpos, que no manos. Por cierto, equiparar a Somerset Maugham con Vicy Baum o el código civil caducado no me parece bien. Como novelista era algo mejor que Hemingway, lo cual no es difícil, y como autor de relatos breves y de viaje, no tam bueno como don Ernesto, pero mucho mejor que muchos y que él mismo como novelista.

(El libro de Miroslav se llama “trajes populares de las Canarias: relación entre el diseño de los vestidos de las drag queen de los carnavales y el urbanismo salvaje, VVAA)

Vanbrugh dijo...

Tienes razón, soy demasiado duro con el pobre Somerset (pero ¿por qué se llamaba así? Es como llamarse Cuenca de nombre de pila...). Debería caerme mejor de lo que me cae, aunque solo fuera en honor del Toomey de Burgess, el protagonista de Poderes Terrenales, que siempre me ha parecido un trasunto suyo. Pero no puedo evitarlo, es, muy injustamente, sin duda, el autor que siempre se me viene a la cabeza cuando pienso en esos tomos a medio desencuadernar de la Colección Reno que poblaban en mi infancia, mezclados con Agatha Christie y con el Reader's Digest, las estanterías de la casa de mi tía soltera...

Dante de pan dijo...

Lansky: usted pone el dedo en el ácaro, por decirlo de forma sintética.
Cada día me pregunto para qué los libros existiendo la consulta por el interné...y después miro los "de mesa de café" (Taschen también dixit)y pienso que de esos me costaría mucho desprenderme.
(Tengo una señora ucraniana que viene muy de cuando en cuando a limpiar y opina que casi todo el contenido de mi casa -salva a Federico el gato y alguna cosa más- podría ir a la basura)

Lansky dijo...

¡Vanbrugh!

Te tengo dicho ‘cienes’ y ‘cienes’ (desde que se lo oí a una madre en la playa no puedo evitarlo, alexisluis) de veces que no me gusta que me des la razón tan fácilmente.

Pero tienes razón, y la tiene Somerset (A mí llámame Devon) para pasar honrosamente a la historia de la literatura con simplemente una novela espléndida que no es la que citas , sino El filo de la navaja; una recopilación de cuentos: Relatos de los mares del Sur y uno de viajes: En un biombo chino

Lansky dijo...

Dante, amigacho, mis más agradecidas gracias por escribir "ucraniana" y no "ucrania" como los neogilipollas de hoy

Vanbrugh dijo...

Claro que la "novela espléndida" de Somerset no es la que cito; como que la que cito no es suya, sino de Burgess.

Lo siento, Maugham me parece mucho más interesante como personaje de novela que como autor.

Lansky dijo...

Sí, le pasa lo mismo que a tí (cuando haga una nvela de burócratas sin escrúpulos, tipo Dickens, te saco)

leon no es feroz dijo...

Hay amas de casa que leen a Borges y a Goethe, te lo aseguro. Fregar no le gusta a nadie.Lo mejor de mi trabajo ,empleada de servicios, eufemismo de limpiadora, es la gente que he conocido allí dónde me ha tocado ir, residencias de ancianos, guarderías...
Es variopinto el mundo y la gente que friega. Y enriquecedor. Así, que reinvindico a mis compis, mmuchos de los cuales les encantaría ser amos de casa para leer libros.
Pero como dijo yavhé, lo de te ganarás el pan con el sudor de tu frente,ahí estamos haciendo lo que podemos en esta selva que es la vida. Un beso

harazem dijo...

No sé si estoy de acuerdo en lo de que Maugham es peor cortorelatista que don Ernesto. Sólo "Pasos en la jungla" me sirve de peso suficiente en la balanza.

En cuanto a lo de los libros en los lugares adecuados, nada mejor para el excusado (es la mejor excusa para aislarse, todo el mundo la comprende) que alguno de mi paisano Gala. En mi caso Un ejemplar de La pasión turca preside la cima del armarito. No me hace falta ni tocarlo en los días que vienen duros. Sólo con mirarlo y recordar una frase que leí por descuido en él: "su corazón latía en su pecho como un pajarillo en una mano" me es suficiente.

Mita dijo...

Yo no tengo Sra. de la Limpieza, la única Sra. de mi casa, soy yo. Y por supuesto que no tengo ácaros (no me hagas creer lo contrario, porque no podría dormir; déjame en mi tranquila convicción).
Cuando estuve en el limbo, me deshice de mogollón de libros, los amontoné en los armarios de los pasillos frente a mi despacho en la universidad, en los armarios del despacho y otros los fui dejando por las mesas del campus, de regalo.
En casa quedó un puñadito pequeño.
Ahora, ya no tengo espacio de nuevo. Por eso es una buena idea, tener baldas de colores cálidos, del tamaño deseado, al lado de los techos.
Se necesita una escalera, pero la ventaja es que los animalitos esos están un poco más lejos, no?

El Comandante dijo...

A mi no me ha pasado aun, pero a mi cuñado le pasó, con su hijo pequeño, cuando este tenía tres o cuatro años, lo siguiente:
-¡Francisco! como vuelvas a jugar con la pelota aquí en el salón, te la cojo y la tiro por la ventana.
A lo que el niño contestó.
-Pues si tú me tiras el balón, yo te cojo un libro y te lo rompo.
Desde entonces, el balón -y el niño- campean a sus anchas por todos los rincones de la casa.
Mi cuñado, le teme más a su hijo que al paño chorreando de la "muchacha".

José Montalvá dijo...

en mi casa son las tijeretas las que se comen los libros; estoy esperando a que se los coman todos

Lansky dijo...

Veamos:

Leona: mis disculpas, no había intención de ofensa, solo he incurrido en el tópico (hummm....., señoras de la limpieza leídas ¿y con buen culo? Me caso. Bueno, me vuelvo a disculpar.)

Harazem:
¿Laxante enérgico?¿eso dices? Yo creo que hay un equívoco con Gala, que tiene él mismo: se cree afín a Lorca, cuando de quien está próximo es de Corín Tellado. Lo de Darwin, sé que no tiene remedio, como froidiano (o freduiano), marxista y un largo y lamentable semiculto etcétera.

Mita:
A lo largo del pasillo tengo estanterías de escayola junto al techo, en toda su longitud. “Pesan” visualmente poco y tienen mucha capacidad y, en efecto, se precisa escalera o ser Pau Gasol; en cuanto a tu limbo, ignoro con exactitud a qué te refieres, pero yo, sí me hubiera divorciado dos o tres veces más igual habría conseguido conservar la guía telefónica y la anatomía comparado de lao lacértidos.

Comandante:
Si acudes al blog del que tienes debajo, cosa que te recomiendo ‘per se’, te enterar´ñas que los padres y los adultos en general andan en negociaciones con los niños y los hijos, de igual a igual o peor, es decir, con menos deberes y obligaciones por parte d elos últimos que d elos primeros

José:
Te propino una nueva lección de entomología, ya empieza a ser costumbre: las tijeretas (dermáptera) aunque omnívoras o al menos saprofagas no suelen comer papel, aunque tampoco le cortan los huevos a la gente como se comentaba en mi infancia.

harazem dijo...

La picha, Lansky, lo que la zaviduría populá achaca a las tijeretas es que cortan la picha de los niños. Por eso, al menos en Andalucía se las llama cortapichas.

Miroslav Panciutti dijo...

El Somerset ha sido siempre uno de los escritores preferidos de mi madre (una de esas amas de casa que he leído toda su vida y mucho). Yo, la verdad, por ese rechazo adolescente a la slecturas de los padres (y a las músicas y demás) no quise leérlo hasta bastante mayorcito (como con las músicas y demás). Sólo he leído Servidumbre humana, que me resultó un tochazo aburrido; aunque siempre me han recomendado El filo de la navaja, el mal cuerpo que me dejó la que leí me quita las ganas de atacarla. Además, hay tantos libros pendientes ...

Mita dijo...

Ahora tengo que mirar qué son lacértidos! Y después dice que esto es "confortable"...En fin...
Voy a tomar nota de asuntos más interesantes:
1. Vanbrugh tiene una tía soltera de buen gusto (por estar soltera y por sus gustos literarios, claro)
2.El Sr. harazem es de mi patria (Vivan por Andalucía libre, Espanaaaaaaaa y la humanidaddddddd). El eterno Chávez.
3. El Sr. Miroslav tiene el Corominas :)
(Os dejo voy a llamar a la sabia de mi madre para comprobar si es verdad lo de que por eso le llamamos cortapichas. No se puede creer una nunca lo de los blogs)
Buenas noches nevadas

Lansky dijo...

Mita:
Soy tan confortable como un diccionario, de caló-payo, por ejemplo

Y hablando de diccionarios, el tuyo infantil estámás freco, Harazem, tienen usted muchísima razón, lo había olvidado

Miros: tu eliges, elegir una cosa es renunciar simétricamente a muchas otras.