Me explico. La mejor imagen que me viene a la cabeza de lo qué es
La mejor imagen que me viene de
La mejor imagen que tengo de la Filosofía es la de un adulto que responde al niño: ‘no lo sé’
La mejor imagen que tengo de la Ética es la de un adulto diciéndose a sí mismo: ‘puedo, pero… ¿debo?’
La mejor imagen que tengo del Arte es la de un niño jugando abstraído.
La ciencia pregunta, la filosofía incita, la religión proscribe y tranquiliza, la ética ayuda a convivir, el arte ayuda a ser. Por eso los científicos se parecen físicamente más a los artistas (Einstein, Picasso) y los filósofos (Schopenhauer) a los curas, pero los curas...los curas no se parecen a nadie, son inconfundibles.
Miremos la narrativa. Otra forma de interrogar al mundo y por tanto, con la poesía, de conocimiento, El problema de la mayoría de los novelistas es que antes no fueron músicos, poetas y pintores. Es decir, que a la inversa que el suizo Robert Pinget, violonchelista, poeta y discípulo de Braque en París, y autor de una novela maravillosa (*) no cultivaron su sensibilidad. Otra posibilidad es forjar esas antenas emotivas en otros lances y actividades que las exijan, que es lo que pasó con el contacto con los campesinos y con los territorios rurales en la novelística de Delibes.
La indiferencia que me suscitan la mayoría de los jóvenes narradores españoles no es porque, como suele afirmarse 'aún' no hayan vivido lo suficiente, sino porque no 'sienten', y claro, no me hacen sentir.

Nota:
El dibujo de arriba está realizado por un niño maltratado; se titula: 'Mamá, no te enfades'
Y por remedar una frase genial de Grillo: 'en busca y captura, como tu psiquiatra', ¿qué recompensa hay por Garzón?
(*) Esa obra maestra se llama 'El inquisitorio'; traducida en 2009 (Marbot)
12 comentarios:
El dibujo del niño maltratado, y su título, me han encogido mucho el corazón. Tanto que casi no me queda ánimo para comentar nada más. Lo intentaré, no obstante.
No está mal, tu comparación. La comparto bastante, hasta en lo que se refiere a la religión, siempre que sepamos distinguirla de algo con lo que se la suele confundir: la fe en Dios.
(Para entendernos: la religión es a Dios lo que el matrimonio al amor: su institucionalización. Como toda herramienta -las instituciones son herramientas- puede ser útil mientras no se pierda de vista que es solo una herramienta, circunstancialmente al servicio de otra cosa más grande, más importante, y viva; y se la trate y maneje como a tal herramienta, con libertad y despego. Cuando en vez de usarla al servicio de esa cosa (Dios, los hombres y su relación) se la empieza a tratar como si fuera esa cosa, a permitir que la suplante, se convierte en su enemigo más peligroso.)
Ah, y si los filósofos se parecen a los curas ¿cómo pueden los curas no parecerse a nadie? “Parecerse a”, por definición, es de doble dirección. ¿O no?
No puedo hablar de los jóvenes narradores españoles porque, directamente, no los leo. Está muy mal, supongo, debería leerlos. Lo siento, no tengo tiempo ni ganas. Sus libros no están en las bibliotecas y yo no puedo gastar en experimentos no muy prometedores mi escaso presupuesto para libros. Ya los lee por mí Malherido. Que, claro, es uno de ellos, al que tampoco leo, más que en sus blogs.
Mi impresión general sobre ellos –bastante infundada, porque, insisto, apenas los he leído- es que tienen ganas de escribir, y nada sobre lo que hacerlo. Escriben, por tanto, sobre sus lecturas, sobre sus ganas de escribir, sobre sus propias vidas, bastante inanes, por otra parte. Es posible que tu diagnóstico –no ‘sienten’- sea bastante exacto, pero posiblemente es, sí, porque no han vivido lo suficiente. Sí, sobra ese ‘aún’ que bien pones entre comillas: no hay muchos motivos para creer que, aunque vivan cien años, lleguen nunca a vivir lo suficiente.
Sí, Vanbrugh, el dibujo encoge el corazón; piensa que el niño explicó que esa gigantesca cabeza de dientes afilados es su madre y el diminuto niño de delante, él.
El lenguaje no es lenguaje matemático, no existen las equivalencias, sumas, restas y axiomas godelianos. Puedo decir y digo que los filósofos se parecen a los curas y los curas a nadie y -si se quiere- se me entiende, chaval.
Bien traído en cambio lo de que los jóvenes narradores tienen ganas de escribir y nada sobre qué hacerlo, aunque yo matizaría (piensa en Julián): yo (por ejemplo) tengo ganas de esribir (y por eso lo hago), 'ellos' lo que tienen es ganas de que les publiquen: o sea, su 'vocación' es una simple forma de vanidad.
Pinget me parece un excelente ejemplo de niño jugando abstraído.
Me pillas releyendo Los griegos y lo irracional, un magnífico y viejo ensayo de E. R. Dodds sobre cómo los fundadores del racionalismo, los griegos, gestionaron los miedos, los factores irracionales de la experiencia y de la conducta humana, los bálsamos tranquilizadores. Y aunque a lo largo del libro no lo dice claramente, la idea que parece desprenderse es que precisamente el racionalismo fundante pudo darse por la propia índole de la religión griega, una religión simplemente balsámica que cubría las más básicas dudas existenciales mediante preciosos mitos y no impositiva de conductas. Los sacerdotes tenían que conocer las ceremonias y las técnicas carniceras, tenían por ejemplo que saber matar y abrir una vaca más que técnicas de convicción de masas. Para eso estaban los políticos y los filósofos. O sea los filósofos fueron los curas en aquellos tiempos. Lo cual, vista la calaña de los curas de las religiones que se impusieron posteriormente es toda una hazaña racionalista ya de por sí. Ese papel casi folkórico de la religión fue el que permitió el milagro del pensamiento occidental.
El último capítulo del libro se titula El miedo a la libertad. Y en él Dodds explica cómo al final, a partir de la época helenística, cuando la religión realmente estaba empezando a consistir en una cosa familiar y de clubs más que de masas y las escuelas de filosofía rebosaban de alumnos de todas las clases sociales fue el miedo a la libertad, a la necesidad de búsqueda personal del sentido de la vida la que acaba reclamando a las religiones monoteístas orientales, cuyos sacerdotes no admiten dudas, las tareas que nadie muy pocos estaban dispuestos a arrostrar. Unos siglos después ocurrió lo que se retrata con mediano éxito Amenábar en su sobrevalorada. Lo que sería un grito de guerra en la España atroz de los católicos contra la ilustración: Vivan las caenas.
Muy sugestivas las imágenes de la ciencia, el arte, la ética...
En otro punto en los últimos años lamento perderme la belleza de la matemática, pero me da demasiada pereza arreglar eso que empezó en la escuela con un "eso no es para mí".
Besos
Harazem:
No he leído el libro de Dodds, aunque sí he oído hablar de él. Me apetece mucho localizarlo y leerlo. Además, sería una compensación a tanto libro tontaina actual de "ateología" barata, más que de Onfray hablo de Dawkins y demás, completamente inncesarios y sin la grandeza de 'Por qué no soy cristiano' de Bertrand Russell
Alicia:
Cada vez que oigo una manifestación de derrota hacia las matemáticas por parte de un adulto inteligente, como es evidentemente tu caso, me da mucha pena y ganas de emplearme a fondo para convencerle de que lo vuelva a intentar. Merece la pena, lo opuesto es como...renunciar a la música, por ejemplo, aduciendo que se tienen mal oído.
Un maestro que conjuga lo de ciencia y poesía es Ernesto Sábato, que estudio Fisica y Matemáticas.Y lo dejó para dedicarse a escribir. También ha pintado toda su vida.
Lo de los jóvenes escritores puede que sea verdad en su gran mayoriá. Comparto contigo lo de " sentir". Decía CErvantes: " Quién sabe sentir, sabe decir"
Repito lo comentado en otro blog, referido a Delibes: quién no se ha visto reflejado en alguno de los personajes de "El Camino".
Ahora lo veo más claro; si no me equivoco, eso es sentir, que te hagan sentir... aún en la relectura.
Lo del dibujo merece un comentario aparte; se siente el horror.
Saludos.
Buena brevería. Me recuerda a ese dicho de que la ciencia son hechos, y todo lo demás es poesía. Lástima que no recuerda al autor.
El dibujo es perturbador.
si no estuviera tosiendo, molesto, griposo y mañana pudiera despertarme tarde porque no debo ir al médico...le contestaría lo que se merece, don Lansky
(una buena coartada para mi ignorancia)
Dante:
mejórate enseguida y nada de coartadas, (pero disfruta del reposo en casita)
Grillo:
Yo no conocí a Umbral, si he dado esa impresión no ha sido aposta. De hecho, me pidieron que le sustituyera en la conferencia inagural (la mía estaba programada a media semana) y de ahí que concidiera con don Miguel que sólo asistió a esa y a la cena subsiguiente. Eres todo un personaje.
Ozanu:
No estoy seguro de suscribir eso, porque para mi (y para muchos) la poesía es otra forma de conocer...
Comandante:
Sí, e trasto d eniño ese que se sabe todos los nidos del término...
A mi también me ha dejado planchada el dibujo del niño. Y tambpoco leo novelistas españoles jóvenes. Quizá en la próxima reencarnación, cuando el tiempo haya filtrado a los que merezcan la pena.
Bueno, qué ganas tenía de tener tiempo de volver a andar por este blog!
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