G. F. Haendel - Música Acuática, Suite HWV 349 en Re Mayor
En la época clásica los griegos valoraban mucho morir bien. Creso, rey de Lidia y rico como un ídem era el hombre más feliz del mundo, contradiciendo eso de que el dinero no da la felicidad, y como podía permitírselo fue a visitar al sabio Solón que lo primero que hizo al verle fue contradecirle: “Piensa que ningún hombre es feliz hasta que está muerto” (Pues, ¿quién pude predecir el destino?). Posteriormente se cumplió un consabidamente ambiguo oráculo de Delfos y fue capturado por el gran rey de Persia, Ciro, que le mandó a la hoguera. Ya colocado en la pira nuestro ex feliz pronunció una sola palabra: “Solón”. Intrigado Ciro le preguntó a qué se refería y Creso se lo explicó. Impresionado el persa y viéndose a sí mismo como un juguete del mismo destino, le liberó y le nombró su consejero. ¿Alguien quiere hacer la película?
Lo cierto es que toda la literatura trágica griega está llena de esas jugarretas del destino,de ardides aplazados, de tortuosas y predeterminadas muertes. ¿De donde les venía este fatalismo que tan mal se compadece con el hedonismo mediterráneo?, a mi juicio, del mundo natural sin duda.
Y al revés: para los biólogos, el complicado destino final de muchos animales parece escrito por todo un Sófocles. ¿Qué decir, por ejemplo, de unas larvas de insectos que se metamorfosean en adultos sin…aparato digestivo ni intestino? Crónica de una muerte anunciada, por consunción. O el famoso caso del salmón del Pacífico. Emigra centenares de kilómetros desde el océano libre hasta el diminuto riachuelo montañoso de su nacimiento que reconoce misteriosamente (por rastros químicos), donde exhausto y rebosante de hormonas se dedica a una orgía sexual que termina en su muerte. Ahí está Eurípides tanto como Darwin. Y eso no es nada, hay un ratón marsupial australiano que se dedica a copular frenéticamente durante doce horas hasta su muerte por depresión y agotamiento. Las famosas ‘Nueve semanas y media’ de la película de Bassinger y Rourke parecen una sosegada larga vida en contraste. Y el más griego de los biológicos destinos, a mi juicio, es este: la abeja reina, cuando se le acaba su provisión de espermatozoides enlatados con los que se va fertilizando alo largo de dieciséis años muere destrozada por sus propias cuidadoras e hijas. ¡Joder con las Parcas!
(Salvo que ironices) El término 'depresión' que han tomado los psicólogos y sigue siendo tercera acepción ha usurpado su original y pristina significación primera: disminución radical del tono fisiológico (como en meteorología)
Como tantas otras veces me parece muy interesante esto último de Lansky/Kalikatres parangonando biología y fatalismo griego; el asunto tiene mucha miga. Bravo.
Espero su continuación con interés y para mi tiempo de ocio, (no de ocioso.) Creo haber dicho que visito este blog desde hace un par de años y además de aprender algunas cosas me divierte, me distrae, me entretienen los otros comentaristas guasones, ponderados, faltones o muy puestos en sus críticas: Vanbrugh, Panciutti, Dante Bernini, Harazem, Emma, Ozanu, Julian Bluff, Zwingstein, y diversos 'anónimos'.
Poca gente, 12 o 14 en total, con tiempo de ocio también ellos OBVIAMENTE. Muy pocos aunque el contador de visitas sea numeroso, (nunca lo he mirado. ¿Pa qué?) Yo mismo he recomendado visitar 'Lansky al habla' a más de un centenar de amistades aunque no deseen intervenir.
No me parece que fuera exclusiva de los clásicos griegos el deseo de morir bien. Creo que ayer y hoy todos queremos terminar BIEN nuestra vida , y todas las tareas emprendidas por propia voluntad, excepto algunos chapuceros.
¿Estuvo 'bien' Sócrates' al morir? ¿No fueron las últimas palabras de su muerte/suicidio un cínico y rencoroso final dedicado a sus amigos, verdugos, esculapios y también sabihondos detractores?¿No creéis que hubiera sabido y elegido morir mejor si le hubieran dado la oportunidad de continuar? Yo tengo mis dudas.
Digo que el parangón con el final de los humanos de antaño y de ahora con el de ciertos animales, salmones, larvas de insectos, ratones marsupiales, abejas reinas o M. Rourke, tiene enjundia y es curioso porque la distinción entre unos y otros está en la facultad del pensamiento y no en el instinto.
También yo continuaré mientras al querido Lansky no le molesten mis intervenciones, (si calla otorga.) A Gramciesk le dijo el otro día de broma que no volviera a aparecer por aquí.
Soy GRILLO, y tampoco puedo entrar con mi nombre y mi avatar.
Como tantas otras veces me parece muy interesante esto último de Lansky/Kalikatres parangonando biología y fatalismo griego; el asunto tiene mucha miga. Bravo.
Espero su continuación con interés y para mi tiempo de ocio, (no de ocioso.) Creo haber dicho que visito este blog desde hace un par de años y además de aprender sobre varios temas me divierte, me distrae, me entretienen los otros comentaristas guasones, ponderados, faltones o muy puestos en sus críticas: Vanbrugh, Panciutti, Dante Bernini, Harazem, Emma, Ozanu, Julian Bluff, Zwingstein, y diversos 'anónimos'. Poca gente, 12 o 15 en total, todos ellos con tiempo de ocio también, OBVIAMENTE. Muy pocos aunque el contador de visitas sea numeroso, (nunca lo he mirado. ¿Pa qué?) Yo mismo he recomendado visitar 'Lansky al habla' a más de un centenar de amistades aunque no deseen intervenir.
No me parece que fuera exclusiva de los clásicos griegos el deseo de morir bien. Creo que ayer y hoy todos queremos terminar BIEN nuestra vida , (y todas las tareas emprendidas por propia voluntad, excepto algun@s chapucer@s.)
¿Estuvo 'bien' Sócrates' al morir? ¿No fueron las últimas palabras de su muerte/suicidio un cínico y rencoroso final dedicado a sus amigos, verdugos, esculapios y también sabihondos detractores?¿No creéis que hubiera sabido y elegido morir mejor si le hubieran dado la oportunidad de continuar? Yo tengo mis dudas.
Digo que el parangón con el final de los humanos de antaño y de ahora con el de ciertos animales, salmones, larvas de insectos, ratones marsupiales, abejas reinas o M. Rourke, tiene enjundia y es curioso porque la distinción entre unos y otros está en el pensamiento y no en el instinto.
También yo continuaré mientras al querido Lansky no le molesten mis intervenciones, (si calla otorga.) A Gramciesk le dijo el otro día de broma que no volviera a aparecer por aquí.
Como dijo malherido, siempre hay un animal (y no un puto perro; sino un bicho en Guatemala o un molusco en Hokkaido) que avala cualquier cosa que digas sobre sexualidad.
Acabo de leer el magnifico libro de Kapuscinski" Viajes con Heródoto". Te cuenta los viajes de este y los suyos propios de manera sencilla y apasionada. Se disfruta con los dos viajeros y aunque existan entre ellos dos mil quinientos años, se da uno cuenta que las ambiciones, la memoria y deseo del hombre tienen el mismo fondo. Las peculiaridades de la naturaleza es un misterio insondable, como el alma humana. Saludos.
la peluquera me pregunta: será que llegó el apocalipsis? mi dentista dice: el planeta se está haciendo pedazos. los amigos llaman para anunciarme cada nueva catástrofe. y usted, Lansky, cuelga este post.
Anonimo: Tienen razón, la biología de los animales raros sirve para sacar a relucir cualquier anomalia y los griegos para justificar cualquier teoría, pero eso sí, hace falta saber generalizar en ambos casos.
Dante: Tranquiliza a todos, peluquera incluida: no habrá un estallido repentino, sino un desinflarse paulatino. Ya vamos perdiendo aire.
Alicia: Esres muy perspicaz al detectar que estoy empleando la fórmula hollywoodense de éxito: sexo y violencia, eros y tanatos
Leon: Kapucinsky es ahora acusado por su más dilecto discípulo de inventar sus crónicas. Si es así no estoy seguro de que sea menos meritorio lo que hacía. Yo también viajaba con Herodoto o con Homero antes de saber que lo hacía el polaco. Y Herodoto sí que se inventaba cosas, casi tantas como Homero.
14 comentarios:
Entiendo que digas que el ratoncillo ese de las antípodas (y no sólo geográficamente) muera de agotamiento, pero ¿de depresión?
Harazem:
(Salvo que ironices) El término 'depresión' que han tomado los psicólogos y sigue siendo tercera acepción ha usurpado su original y pristina significación primera: disminución radical del tono fisiológico (como en meteorología)
Qué interesante Lansky! Sigue...
En ello estoy, Emma, creo que va a quedar una serie de miniensayos/post curiosona.
Como tantas otras veces me parece muy interesante esto último de Lansky/Kalikatres parangonando biología y fatalismo griego; el asunto tiene mucha miga. Bravo.
Espero su continuación con interés y para mi tiempo de ocio, (no de ocioso.) Creo haber dicho que visito este blog desde hace un par de años y además de aprender algunas cosas me divierte, me distrae, me entretienen los otros comentaristas guasones, ponderados, faltones o muy puestos en sus críticas: Vanbrugh, Panciutti, Dante Bernini, Harazem, Emma, Ozanu, Julian Bluff, Zwingstein, y diversos 'anónimos'.
Poca gente, 12 o 14 en total, con tiempo de ocio también ellos OBVIAMENTE. Muy pocos aunque el contador de visitas sea numeroso, (nunca lo he mirado. ¿Pa qué?)
Yo mismo he recomendado visitar 'Lansky al habla' a más de un centenar de amistades aunque no deseen intervenir.
No me parece que fuera exclusiva de los clásicos griegos el deseo de morir bien. Creo que ayer y hoy todos queremos terminar BIEN nuestra vida , y todas las tareas emprendidas por propia voluntad, excepto algunos chapuceros.
¿Estuvo 'bien' Sócrates' al morir? ¿No fueron las últimas palabras de su muerte/suicidio un cínico y rencoroso final dedicado a sus amigos, verdugos, esculapios y también sabihondos detractores?¿No creéis que hubiera sabido y elegido morir mejor si le hubieran dado la oportunidad de continuar? Yo tengo mis dudas.
Digo que el parangón con el final de los humanos de antaño y de ahora con el de ciertos animales, salmones, larvas de insectos, ratones marsupiales, abejas reinas o M. Rourke, tiene enjundia y es curioso porque la distinción entre unos y otros está en la facultad del pensamiento y no en el instinto.
También yo continuaré mientras al querido Lansky no le molesten mis intervenciones, (si calla otorga.) A Gramciesk le dijo el otro día de broma que no volviera a aparecer por aquí.
Soy GRILLO, y tampoco puedo entrar con mi nombre y mi avatar.
GRILLO
Como tantas otras veces me parece muy interesante esto último de Lansky/Kalikatres parangonando biología y fatalismo griego; el asunto tiene mucha miga. Bravo.
Espero su continuación con interés y para mi tiempo de ocio, (no de ocioso.)
Creo haber dicho que visito este blog desde hace un par de años y además de aprender sobre varios temas me divierte, me distrae, me entretienen los otros comentaristas guasones, ponderados, faltones o muy puestos en sus críticas: Vanbrugh, Panciutti, Dante Bernini, Harazem, Emma, Ozanu, Julian Bluff, Zwingstein, y diversos 'anónimos'.
Poca gente, 12 o 15 en total, todos ellos con tiempo de ocio también, OBVIAMENTE. Muy pocos aunque el contador de visitas sea numeroso, (nunca lo he mirado. ¿Pa qué?) Yo mismo he recomendado visitar 'Lansky al habla' a más de un centenar de amistades aunque no deseen intervenir.
No me parece que fuera exclusiva de los clásicos griegos el deseo de morir bien. Creo que ayer y hoy todos queremos terminar BIEN nuestra vida , (y todas las tareas emprendidas por propia voluntad, excepto algun@s chapucer@s.)
¿Estuvo 'bien' Sócrates' al morir? ¿No fueron las últimas palabras de su muerte/suicidio un cínico y rencoroso final dedicado a sus amigos, verdugos, esculapios y también sabihondos detractores?¿No creéis que hubiera sabido y elegido morir mejor si le hubieran dado la oportunidad de continuar? Yo tengo mis dudas.
Digo que el parangón con el final de los humanos de antaño y de ahora con el de ciertos animales, salmones, larvas de insectos, ratones marsupiales, abejas reinas o M. Rourke, tiene enjundia y es curioso porque la distinción entre unos y otros está en el pensamiento y no en el instinto.
También yo continuaré mientras al querido Lansky no le molesten mis intervenciones, (si calla otorga.) A Gramciesk le dijo el otro día de broma que no volviera a aparecer por aquí.
Como dijo malherido, siempre hay un animal (y no un puto perro; sino un bicho en Guatemala o un molusco en Hokkaido) que avala cualquier cosa que digas sobre sexualidad.
Y los griegos siempre hacían/decían lo que a mí me dé la gana y me venga bien para argumentar mis gilipolleces.
Acabo de leer el magnifico libro de Kapuscinski" Viajes con Heródoto". Te cuenta los viajes de este y los suyos propios de manera sencilla y apasionada. Se disfruta con los dos viajeros y aunque existan entre ellos dos mil quinientos años, se da uno cuenta que las ambiciones, la memoria y deseo del hombre tienen el mismo fondo.
Las peculiaridades de la naturaleza es un misterio insondable, como el alma humana. Saludos.
Esto va por la historia que cuentas de Solón y Creso. Documentada por Heródoto.
la peluquera me pregunta: será que llegó el apocalipsis?
mi dentista dice: el planeta se está haciendo pedazos.
los amigos llaman para anunciarme cada nueva catástrofe.
y usted, Lansky, cuelga este post.
será que llegó el apocalipsis?
Lo de siempre... sexo y violencia.
¡Espero más!
Un beso
Anonimo:
Tienen razón, la biología de los animales raros sirve para sacar a relucir cualquier anomalia y los griegos para justificar cualquier teoría, pero eso sí, hace falta saber generalizar en ambos casos.
Dante:
Tranquiliza a todos, peluquera incluida: no habrá un estallido repentino, sino un desinflarse paulatino. Ya vamos perdiendo aire.
Alicia:
Esres muy perspicaz al detectar que estoy empleando la fórmula hollywoodense de éxito: sexo y violencia, eros y tanatos
Leon:
Kapucinsky es ahora acusado por su más dilecto discípulo de inventar sus crónicas. Si es así no estoy seguro de que sea menos meritorio lo que hacía. Yo también viajaba con Herodoto o con Homero antes de saber que lo hacía el polaco. Y Herodoto sí que se inventaba cosas, casi tantas como Homero.
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