"Pero ha pasado el tiempoy la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir
es el único argumento de la obra."
(Jaime Gil de Biedma)
Stan Getz Quartets - My old flame
Se cubren con la capucha de la sudadera aunque no llueva ni haga frío, miran a la cámara de frente o torcidamente, y no sonríen, más bien al contrario, ¡ah!, y a veces hacen un gesto ambiguo con la manita del tipo de ‘que te den’. Se intentan parecer a un boxeador del Bronx, aunque se parecen más a un desnutrido obrero de reparación de calzadas en día de lluvia. En el fondo van tan convencionalmente uniformados como aquellos de sus padres que usaban siempre traje y corbata. Con las consabidas excepciones, son gritones, sucios, agresivos, groseros, y exhiben su incultura como una suerte de experiencia, la tienen a gala. Como Shakespeare (“Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes”), opino que sería bueno confinarlos en una isla desierta (desierta ya no) hasta que cumplieran los treinta (bueno, a ellas no, qué da gloria verlas)
No tengo nada contra ellos, incluso algunos de mi generación sostienen que, a nuestro modo, nosotros fuimos como ellos, pero, ya que tanto se metaforiza con la juventud florida y los jardines, si fueran árboles serían un desastre, porque ocupan demasiado espacio, crecen muy deprisa y maduran muy lento. Inquietantemente, no se marchan de casa, aunque no salgan de su cuarto más que para saquear la nevera, ocupar el baño o empujarte en el pasillo.
Por eso, al igual que es mejor una España sin Falange y con Garzón, es mejor una casa sin ellos y con un gato, más limpio, más bonito y más agradable. Por cierto, la Falange siempre ha hecho buenas migas con ellos: Frente de Juventudes, Organización Juvenil Española, alias OJE, y en general, gentes poco formadas, cualquier clase de catequesis y adoctrinamiento simple les engancha fácil con tal de que se les grite.
Tampoco saben que las modas son aquello que más rápidamente pasa de ídem. Y el colmo: de vez en cuando se ven patéticos alelados individuos en edad de estudiar oposiciones vestidos tres tallas más grandes y con un patinete, el mundo va más deprisa que ellos y no se apean.
Hablan como hampones, amenazan sin estar resueltos a sostener sus palabras, sin saber aún ser hombres. Se les podría aplicar el viejo hermoso refrán sefardí que menciona Rafael Sánchez Ferlosio:
"Con dizir flama non se quema la boca"Ningún adulto en su sano juicio querría ser padre de un sujeto así, pero algunos finjen que sí. No es sólo un problema de ellos, también mío; me pasa lo que decía Neruda: "Sucede que me canso de ser hombre" (O me abochorna haber sido así)
19 comentarios:
Gracias por
Stan Getz Quartets.
Paso muchas horas con veinteañeros, hay de todo, como a cualquier edad. Y lo paso bien. Es cierto que son una especie de minoría elitista interesada por cosas no muy comunes, al fin y al cabo, esto es Centroeuropa y las lenguas románicas y el mundo latino, la literatura y la lengua, no podemos decir que atraiga a las masas.
Y son muy diferentes entre sí y -de pronto- con el tan traído y mal-llevado Plan Bolonia, (que ya lleva en marcha unos añitos y empieza a ser casi ridículo oponerse a él, a no ser que sea para mejorar cuestiones concretas) lo que yo veo cada día es: unas clases menos saturadas, una gente más interesada, que viaja de continuo, lee y se compromete con escuelas en países sudamericanos, en proyectos de alguna orientación de tipo social, que pasan obligatoriamente medio año en un país románico, y vuelven cambiados y enriquecidos y que saben que no pueden ser "repetidores-eternos-estudiantes" porque el sistema de estudios a la de dos, los echa.
Lo que el mercado de trabajo haga con ellos después, es otra historia.
Hay una tendencia a llamar "idealista" a cualquiera que no presente un retrato nefasto de la juventud actual. Pero yo no los veo desde fuera, los veo cada día desde dentro y las cosas son así. Y también hay que decirlo.
Besos
El mundo está lleno de moscas, cien mil millones de moscas no pueden equivocarse, luego: ¡come mierda!
Mita, tu mismo lo dices, tratas con jóvenes que son exquisitas excepciones, mariposas entre tanta mosca del botellón y el graffitti y el patinete.Creeme lo mío no va de modas, sino de lo que veo el domingo por la mañana cuando paseo por parques arrasados con mi mucho más educada perra
A veces me ocurre hacer, por ejemplo, cola en un Burger, rodeado de aborígenes de ese país extraño, la juventud, que tanto parece haber cambiado desde que yo mismo era uno de sus ciudadanos. No existo para ellos, su mirada me descarta tras el primer vistazo indiferente, y eso me permite una observación de campo amplia y cómoda: hablan como si yo no estuviera delante –para ellos no estoy, de hecho- y yo obtengo datos inmediatos, de primera mano. Impresiones directas del frente. Superada la primera sensación de extrañeza: las ropas, los modales, el idioma, que, de lejos y en bloque, los hacen casi alienígenas, -vagamente hostiles, incluso- a mis ojos, descubro siempre, pero siempre con la misma sorpresa, no solo que yo fui efectivamente así, aunque no vistiera ni hablara exactamente como ellos, sino que aquello que fui y que ellos son no es esencialmente distinto de lo que soy ahora. En cuanto me meto en la conversación –aparentemente abstraído en mi periódico o en la contemplación ceñuda del infinito-descubro los mismas emociones, las mismas ideas, los mismos mecanismos por y con los que nos movíamos mis contemporáneos y yo, y los extraterrestres ajenos se me vuelven de repente próximos e inteligibles. Hasta ahora no me ha fallado nunca: diez minutos de observación directa e inmediata no es que me regresen a mi juventud, sino que traen la suya a mi mundo y me la hacen comprensible y cercana. Acabo descubriendo que somos de la misma especie, básicamente iguales, con pequeñas diferencias de presentación, muy llamativas, pero de muy poco fondo. Fui igual que son, serán igual que soy.
Muy bien y hermosamente expresado, Vanbrugh, aunque tu última frase creo que es más que nada un deseo. Por el contrario, yo creo que 'serán' los toscos adultos que hoy por hoy dominan (abundan) en este país.
La mayoría de los "jovenzuelos" son bastante odiosos, cierto. Lo que no estoy tan seguro es de hasta qué punto esas desagradables características sean consustanciales a la edad o específicas de la actual generación. Supongo que, como dice Vanbrugh, que prescindiendo de las envolturas, son muy parecidos a lo que fuimos nosotros mismos (y, por ende, serán lo que somos). De hecho, muchas veces me he dado cuenta de que la arrogancia despectiva de mi hijo hacia mí (la del joven hacia el adulto) era muy similar a la mía propia hacia mi padre. Sin embargo, sí creo que hay unos cuantos atributos diferenciales en esta generación (sean o no adjetivos) que no son precisamente favorables y, sobre todo, que auguran adultos peores.
Yo sí creo, Miroslav, que algunos rasgos muy desagradables son propios de la juventud en cualquier época y lugar (véase cita de Shakespeare), pero además ahora el tema se agrava por el mal ejemplo de sus mayores adultos: abandono de la buena educación, respeto al otro, atención a los ancianos…no hacen lo que les dicen que hay que hacer, sino lo que ven que hacen los demás.
Están descubriendo el mundo.Lo quieren todo muy rápido y ya.Se comen el mundo. Veo por hijos de amigos,que hay excepciones dónde hay respeto y buen fondo. Peo una gran mayoría son tiranos de sus propios padres. Su pecado es su juventud.
Una burda comparación: en mi juventud he sido -como no- un transgresor, pero si me han sorprendido orinando en una esquina pública, mi instinto de culpa me ha llevado a esconderme o huir. No son pocas las veces que, paseando con mi mujer y mi hijo -no sé como evitar el posesivo- los sorprendidos hemos sido nosotros tras la mirada desafiante del meón, y es que da la impresión de que ni siquiera sea consciente de su marranada.
Saludos.
Algunos programas de television, como esos de la generación "ni-ni" me parecen directamente ofensivos. El problema que yo veo aquí es que creo que nadie nunca se ocupó de ellos debidamente cuando eran pequeños, nadie les trató con respeto (y me refiero a sus padres, primero, después profesores y más tarde, autoridades públicas) Creo que una sociedad que no respeta a sus jóvenes está condenada a la decadencia cultural y económica, y si, creo que en España no se quiere a los jóvenes, quitando excepciones, profesores o lejanas instituciones que se preocupaban de verdad por su formación y alegría. No tenemos una juventud alegre, tenemos una juventud sin expectativas, refugiada en su inmadurez como única protección posible. Y eso es culpa de todo el mundo. Otros países, como la Alemania de Mita, son muy diferentes.
“Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes”, sí, por supuesto. Y ellos se arrepentirán de sus pecados cuando ya no puedan hacer nada por borrar lo (mal) hecho.
No tengo hijos; si gato y lo prefiero. Es raro que se vayan de casa cuando más los necesitas.
Y no ensucian paredes y cristales con estúpidos garabatos que pretenden ser firmas.
Generalizo cuando se muy bien que no debería hacerlo. Quizás porque no hablo de todos los jóvenes, sino sólo de los más estúpidos.
Yo venía para decirte que te he colado -adelantado en la publicación- porque el trabajo también fue el tema de ayer, para que se arropen ¡vaya!...
* marzo 30, 2010. ¿Trabajo o tripalium?(brevería labor-able)... (+ Lansky)
(Publicado por Lansky en 18/03/2010. PAQUITA) www.lansky-al-habla.com/
"¿Por qué deben los hombres razonables afanarse por maximizar la renta cuando el precio que se paga por ello son tantas horas oscuras y melancólicas de trabajo?" J.K. Galbraith (...)
... En cuanto al tema juventud, hay una pequeña porción concienciada con la época en que vive y preocupada en intentar hacer de esto un mundo mejor... al resto ¡le suda!
Le suda en la misma manera que al grupo de adultos que está encorsetado en la maquinaria productiva consumista y no se sale del carril trazado.
También está esa pequeña excepción de adultos que pretendemos movernos y divulgar lo que vaya en la dirección del amejoramiento de la sociedad, del planeta.
Como verás/veréis, me incluyo en la sección minoritaria apreciable ¿modesta yo?
¿Cuánto porcentage suponen unos y otros?... No sé, en el caso de los adultos lo vengo cifrando en no más del 5 por ciento.
No creo que entre los jóvenes sea menor.... no, no lo creo, porque los jóvenes que conozco están en este grupo,
¿Qué opináis?
¡Anda! ha salido el sol. PAQUITA
Gracias.
Por supuesto que todo esto,mi post y vuestros comentarios, son generalizaciones, con su validez relativa.
Mañana hablaré de mí, que es otra forma de generalizar menos abusiva.
Como se nota que en vez hijos tienes un perro.
Hay una canción de 'Jarabe de Palo' que se titula "DEPENDE DE QUE DEPENDE".
No sé si viene muy al caso de esta florida juventud de la que se está hablando.
Conozco el caso de un adulto con un hijo, coetáneo mío, que le confesó a mi padre que envidiaba lo bien que se llevaba conmigo. Cuando mi padre le respondió que simplemente se basaba en escuchar, este comentó que su hijo era muy raro. Lo más curioso es que el chico se dedicó a trabajar desde la mayoría de edad y le ha ido muy bien. No obstante, no se entienden.
viejo cascarrabias
"Ningún adulto en su sano juicio querría ser padre de un sujeto así"
Así es. De hecho, es de las cosas que más temo de la maternidad: la adolescencia de los hijos.
Pero bueno, supongo que esos jóvenes en veinte años se estarán quejando al igual que tú y yo.
Un beso
Julia:
Tengo dos hijos adultos, macho y hembra. Los trato menos, en efecto, que a mi perra, así que, porbablemente, tenga más elementos d ejuicio que tú, porque tengo de ambos, perros e hijos
Ozanu:
No hay ninguna garantía adicional en eso de entenderse y la proximidad genética o de sangre, como se decía antes; de hecho, yo a mis hijos los veo poco interesantes, aunque de niños me encantaban
Strika:
tranquila, todo pasa
Anónimo:
Me has definido bien: "viejo cascarrabias", "imbécil jovenzuelo", etc.
O sea que a ellas si que de gloria verlas...Yo prefiero verlos a ellos que a ti que res muy feo.
A mi las capuchas, las tallas grandes, los patinetes, etc. me la ponen dura.
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