Herb Ellis, Joe Pass - Guitar Blues
En 1873 Friedrich Nietzsche era un joven profesor de veintinueve años de filología antigua en Basilea, pero escribió el que quizá sea el inicio más bello y poético en toda la historia de un libro filosófico (*), ‘Sobre verdad y mentira en sentido extramoral’:
(Los gratuitos subrayados en negrita son míos)
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Le he puesto a mi perro el nombre de ese volcán islandés en erupción que ha colapsado la mitad del mundo. No hay forma de que me atienda el mamonazo. Por otra parte, creo que hay que respetar a los jueces, con la pequeña condición de que sean dignos de respeto, no que se ‘hagan respetar’ ni que sean ‘respetables’ por razones de su cargo, que es lo que ellos quieren.
Y yo me pregunto: ¿A los islandeses les parece que abusan de las consonantes? Quizás los de las lenguas romances abusamos de las vocales. ¿Los perros nos ponen nombre a los humanos?¿Cuál es el nombre que me ha puesto mi perro? ¿Guau? Mi nombre secreto, ¿tiene más de dos sílabas y está lleno de consonantes?
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(*) En realidad Nietzsche había publicado el año anterior un libro sobre su verdadera especialidad, la filología clásica, en la que aventuraba ciertas hipótesis sobre los orígenes de la cultura griega que fueron consideradas absurdas por la crítica y el libro resultó un rotundo fracaso y la fama de Nietzsche como filólogo, una joven promesa, quedó definitivamente arruinada. ¿Por fortuna? Quizás, porque a partir de ese momento Nietzsche se dedicó a la filosofía y, sobre todo, a la crítica de la filosofía, lo que viene a confirmar la hipótesis biográfica mía que aventuro en el próximo post (estad atentos). Eso sí, no falla, siempre hay alguna pequeña editorial que ofrece como una primicia oculta aquel primer libro fracasado del filósofo.
En cualquier caso, estimo que 'Sobre verdad y mentira' es el texto más bello de cuantos escribió.
(2) Sólo conozco una edición autónoma en castellano de este librito, más bien opúsculo, con un estudio sobre el mismo de Hans Vaihinger; en Editorial Tecnos, Madrid, 1990. En cambio, está recogido numerosas veces en los llamados Fragmentos Póstumos que abarcan varios tomos, puesto que aunque escrito, como dije, en 1873, no vio la luz hasta 1903, mucho después de su muerte.
10 comentarios:
Estupenda la pieza de esos dos magníficos guitarristas. Supongo que un homenaje a Ellis que murió hace unos días. Me encanta la guitarra en ese difuso territorio entre el jazz y el blues.
Ayer te leí en un comentario del blog de Miros que te gusta leer a Nietzsche, pero rara vez estás de acuerdo con él. Me hizo gracia, porque me pasa exactamente lo mismo. El texto que citas me parece bellísimo, y estoy en absoluto desacuerdo.
Por lo demás, creo que hay en tu post alguna metáfora que se me escapa. Jueces, islandeses y perros... consonantes y respeto... temo que esta no es una de mis mañanas más brillantes.
Sí, Miros,era el guitarrista favorito en los 50 de mi adorado Oscar Peterson y murió la semana pasada
No sólo me pasa con Nietzsche, Vanbrugh, salvando las distancias, también a menudo contigo.
Por ejemplo, Vanbrugh, en tu opinión sobre el posible procesamiento a Garzón, en el que estoy en absoluto desacuerdo contigo, pero me gusta que haya quien piense como tú.
Y tienes otra cosa en común con Nietzsche, era ciclotímico, tu no se´, pero el caso es que si se encontraba estupendo venía el superhombre, y si no, dios había muerto y el hombre era una cucaracha. Tu también oscilas, no tanto, un poco, no sé.
Tienes un nuevo perro o le has cambiado el nombre a Jara?
No a las dos cosas, Emma. No siempre hay que creer lo que digo, sobre todo si lo digo para intentar demostrar algo.
" vanidad de vanidades dice Eclesiastés.Es verdad que hay minutos que nos sentimos dioses. Tenemos afán de conocer y experimentar más cosas. De ser.Mi pathos hoy me hace sentirme plena. Es la primavera.
Michi llamo a mi gata y a veces " hija de mis entrañas". Toy enamorada de ella.
Para una cosa tan simple que forma más extraña de exponerlo.
Brillante amigo
No soy ciclotímico -te confieso que me sorprende un poco la alusión, realizada de este extraño modo: "tienes algo más en común con N.: él era ciclotímico, tú no sé..."- e ignoro de dónde hayas sacado la idea de que pueda serlo. Y, desde luego, ya quisiera escribir la mitad de bien y pensar la cuarta parte de bien que Nietzsche -no soy modesto, no me he fijado fracciones demasiado pequeñas-. Pero me siento muy halagado por la comparación, salvadas las distancias, y me alegro de que gusten mis opiniones, aunque no las compartas. Ello te honra.
No, no me honra. Más bien me preocupa.
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