(uno de mis retratos favoritos: Wittegenstein ante una pared rayada)
Yo aúnotú ados
El atres
Etc...
(Declinación mía en broma del presente de indicativo del verbo 'aunar': unificar, juntar, reunir varias cosas para un fin)
Andrés Calamaro, Fito & Fitipaldis - Donde manda marinero
El ideal de Wittgenstein era un ‘lenguaje de precisión’, como la maqueta judicial (ver post anterior). Su lema era: ‘lo que puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar, mejor es callar’. Wittgenstein diferenciaba entre proposiciones carentes de sentido (sinlos) y absurdas (unsinnig). Las primeras se pueden evaluar sin necesidad de referirse a la realidad, como por ejemplo, verde es verde (Adiós a las letras de la copla flamenca). Las proposiciones absurdas son aquellas, en cambio, cuya veracidad o falsedad no pueden verificarse de inmediato (‘falsarse’ en argot ‘popperiano’), puesto que no refieren a ningún elemento de la realidad, por ejemplo, ‘lo que acabo de escribir es falso’. Tan consecuente fue Wittgenstein con esa suerte de lenguaje perfecto que pretendió proscribir todas las declaraciones morales, puesto que “bueno” o “malo” no existen en realidad. Supongo que la moral se la dejaba el filósofo al lenguaje de signos de los sordomudos o al gesto perdonavidas –pulgar arriba o abajo- de los sátrapas romanos.
Todo esto inspiró a unos cuantos intelectuales a formar el llamado ‘Círculo de Viena’ en 1922 para intentar aplicar el programa de Wittgenstein. Duró catorce años más y ni que decir tiene que fracasó. Por fortuna, me parece a mí, porque el resultado hubiera sido un lenguaje de escaso interés, sin ironía ni metáforas, ni ambigüedad.
En realidad, cualquier neurobiólogo lo sabe, ese lenguaje de precisión sería inhumano, aspirar a él implica no conocer en qué consiste la evolución biológica ni la función básica de todo lenguaje, que no es habitar una maqueta de precisión sino este vago, impredecible, poético y malvado mundo.
Lo que mueve la evolución del lenguaje no es la búsqueda de la verdad que pensaba un descuidado centinela austríaco, ni el autoconocimiento, sino las necesidades sociales del entendimiento, la comunicación imperfecta entre tus iguales. El lenguaje no es sólo un instrumento de conocimiento, como consideraba Wittgenstein, no es una herramienta de ingeniero ni un tornillo de la lógica formal. De hecho, en la vida real, evaluar todo bajo las leyes de la lógica –una forma de pensamiento entre otras- conduce al absurdo.
Y sin embargo, hombres tan extremadamente inteligentes como Russell o Wittgenstein pretendieron ese absurdo. El ambiente cultural del Cambridge en los años veinte era el de una abducción de la filosofía por las ciencias y la tecnología que encarnaban el espíritu revolucionario del momento. Revolucionario y arrogante hacia otros conocimientos. Para Wittgenstein no sólo era inútil como forma de lógica el psicoanálisis, sino toda la psicología. Y desde luego no sabía quienes eran Cajal ni Sherrington.
Peter Lorre en M, el vampiro de Dusseldorf
(Continuará. O no.)

20 comentarios:
Antes que Wittgenstein, Pirandello sostenía justamente todo lo contrario: es decir, que el lenguaje impedía la comunicación (o, más radicalmente, que no cabía comunicación entre los humanos). Claro que el italiano era un literato y el austriaco un lógico. Y esto me trae a la mente la frase (¿era de Ortega?) de que o se hace precisión o se hace literatura o se calla uno.
La verdad, admitiendo que rara vez los extremos son correctos, me inclino más por la posición de Pirandello. Desde luego, como bien dices, la propia existencia de los abundantísimos recursos literarios demuestra que Witt estaba equivocado; probablemente sería de los que no cogía los chistes (o, peor todavía, en vez de hacerle gracia, se cabreaba).
Aun así, es curioso que una de mis actividades con más continuidad en los últimos quince años tenga que ver con la construcción de un lenguaje disciplinar que tienda a la precisión (sistematización de las determinaciones del urbanismo). El pasado martes, sin ir más lejos, en una charla que me tocó dar hablaba justamente de esto, refiriéndome a cómo la carencia de precisión en la normativa urbanística era una de las fuentes de la tan cacareada y actual corrupción, amen de su relación con la inseguridad jurídica. Pero quizá que haya dedicado tan continuados esfuerzos en esa línea no es sino una muestra más de lo utópico de cualquier objetivo en esa línea.
En todo caso, el lenguaje, por muy impreciso que sea (a Dios gracias) sigue siendo la mejor herramienta de que disponemos para comunicarnos. Por supuesto es esencialmente imposible la precisión ya que, al final, se cae en la tautología en cuyo caso, más que comunicarnos, nos limitaríamos a repetirnos obviedades. Por mi experiencia, sin embargo, estoy convencido que, siendo sus limitaciones un factor en la incomunicación humana, no es el principal. Mucho más peso tiene que, en la mayoría de los casos, no nos interesa demasiado comunicarnos (ahí vendría lo de no saber escuchar, etc).
Sí, estoy de cucerdo, Miros, contigo y con Pirandello, y muy aguda tu observación sobre la falta de sentido del humor del filósofo austríaco, pero no lo estoy con tu afirmación de que en la imprecisión del lenguaje radique una de las fuentes de la corrupción urbanística. Como ya he dicho más de una vez esa es resultado de la explosiva mezcla de codicia e ignorancia, pero no de ignorancia del lenguaje, al contrario: se busca su ambigüedad para trampear la ley, sino ignorancia como falta de sensibilidad hacia el entorno que destruye esa codicia, hacia la esencia de la ciudad, etc., ignorancia en suma en el sentido de la famosa 'banalidad del mal' de Hanna Arendt
Yo no creo que ni Wittgenstein ni Pirandello acierten, ni tampoco que se equivoquen. Creo que sus posturas representan los dos extremos necesarios para que la realidad se instale cómodamente entre ellos, las dos poleas que tirando de las puntas de la cuerda, cada una para su lado, la tensan para que el lenguaje circule cómodamente de una a otra. Si existen el lenguaje figurado, las metáforas, la ambigüedad, el juego y la literatura es gracias a la vocación de univocidad que tiene el lenguaje. Un lenguaje "blando" o amorfo se nos disolvería en papillla al ser usado de una manera asimismo "blanda". Y viceversa, si se dan la precisión, la exactitud y la certeza es gracias a la infinita maleabilidad y plasticidad del lenguaje. Un lenguaje "duro", unívoco, inequívoco e indeformable chocaría sus propias aristas con las no menos duras de la realidad y nunca encajaría del todo con ella.
Y luego, naturalmente, no hablamos igual de cirugía cardiovascular que de nuestros recuerdos infantiles, no escribimos igual poesía que manuales de informática. No tenemos un solo lenguaje, sino muchos, y muchas formas de usarlos.
Vanbrugh;
Pues yo, en cambio, no creo que exista ese ‘justo punto medio’ que señalas. El lenguaje es comunicación, no necesariamente de información, pero casi. Y el lenguaje univoco, sin ambigüedades, como se ha demostrado desde Séneca a Chomsky no cumple esa función, en aparente paradoja. Esos lenguajes rígidos sólo bastan para transmitir órdenes a un recluta o a un pastor alemán o a una máquina
Bueno, yo no hablo exactamente de un "justo punto medio", cosa en la que no creo ni en este asunto ni en casi ningún otro. Hablo de una tensión entre exactitud inequívoca en un extremo y ambigüedad ininteligible en el otro, que deja en medio un ancho, variable y flexible territorio en el que se mueven los lenguajes que de verdad usamos, más cerca de uno u otro de ambos extremos según quién y para qué los use. Y hablo, sobre todo, de que para usar el lenguaje de un modo flexible y ambiguo es paradójicamente indispensable que esté dotado de un mínimo de rigidez; y para que tenga cierto rigor y precisión, en cambio, le es indispensable un mínimo de plasticidad y "holgura" de significado. El ying y el yang, vaya, la complementariedad de los opuestos, que se necesitan.
Vanbrugh:
El próximo lunes publico una tercera entrega de la serie y me meto, creo yo, en harina. Si te parece lo dejamos hasta entonces, para no seguir hablando de forma 'vaga' e intuitiva (Je, Je,Je).
Vale.
Pero no te hagas ilusiones, yo siempre hablo de manera vaga e intuitiva.
Con gran rigor, eso si. Mi lenguaje es de una ambigüedad realmente exacta, y de una precisión verdaderamente equívoca. Procuro siempre dejar clarísimo lo que NO he querido decir.
Te explicas como un libro abierto (escrito en una mezla de urdú y farsi en alfabeto cirílico)
Pues fíjate que, resumiendo, estoy convencido que el lenguaje, a grandes rasgos, es la fórmula usada por unos para engañar, y otros para dejarse engañar, cada cual a su conveniencia. Saludos.
Cierto, Isaac, pero no "sólo"
Cuando dijiste que se había alistado voluntariamente en la primera guerra mundial, ya me choco y me pareció como tú mismo dijiste un poco tonto. Las matemáticas sí pueden ser precisas, tienen unas reglas inequívocas y son universales, uno dos y tres, son lo mismo en Sevilla que en Pernambuco, pero detrás de cada palabra hay mil y una interpretaciones, incluso idiomas diferentes, con formas de decir las cosas que muchas veces no se pueden traducir de unos a otros, palabras o conceptos que sólo pueden ser entendidos por quién pertenezca a según qué mundo. Para ser más preciso: este hombre es completamente tonto, y no entiendo de dónde surge su relevancia.
No Átman, lo fascinante del tipo es que esa "gran tontería" era fruto de alguien bastante genial, pero, primero, no tenía en el comienzo del siglo XX el utillaje de la ciencia para resolver ciertos dilemas, y dos, en aparente paradoja, el círculo de viena quería apabullar la filosofía a base de esa ciencia aún raquítica, pero tenía intuiciones muy certeras en otras cosas (Freud, el psicoanálisis, la arquitectura moderna, etc)
Wittgen, el Círculo de Viena, Freud impostor, lenguajes duros y blandos, comunicación, filosofía, Pirandello, los sátrapas romanos manejando el pulgar... etc. No sé si al final no sea todo una cuestión semiótica.
(Me resbala no acertar.)
Afueraparte:
1.- Así como la cabra es el animal mascota de la Legión, se me ocurre proponer que Jara sea el animal símbolo a respetar y cuidar de este blog. Con más 'celo' en estos días primaverales que los perritos suelen ir con el pintalabios por fuera. Y no es plan de llenarle la casa de cachorrines a P. y Lansky.
Yo, en su lugar, aprovecharía también la tópica fecha para vestirla de primera comunión. Lo hice con mi schnautzer y no veas la cantidad de sobres y regalos que le hicieron.
2.- Siguen los carteles en portales y farolas de mi andurrial: "Pintamos su casa a domicilio", (otro lenguaje pirandelliano...)
Estoy por llamar al telefono que dan para enterarme de cómo sería la logística y cuánto me cobrarían por llevarse el piso a su taller y pintarlo allí.
3.- Vengo de recoger las radiografías de pulmón de viejo fumador que me hicieron ayer y el radiólogo amigote de la 'facul' me ha escrito con lápiz blanco graso, "Lávalo, guarro".
Otra forma de comunicarse, ¿no?
va a ser que no, pero si tu te vistes de primera comunión y sales a la calle y lo demuestras, yo te mando un regalo, un misal de nácar o lo que sea.
Pues nada. Jara no será nuestra adorable mascota. Bien que lo siento y creo que otr@s también. Lo de su primera comunión era solo sugerencia, no propuesta firme.
Y con respecto a que me vista yo de primera comunión y lo demuestre colgando esa/s foto/s... Se nota que no me conoces...
Lo haría sin el menor problema. Pero la recompensa que me ofreces es nimia. ¿Un misal de nácar? Amos, anda!
Quiero un Quijote grabado a buril sobre páginas de obsidiana gris de Texacatlipoca.
¿O es que me tomas por un putón o chapero barato de la cá Montera?
Vanbrugh, dirle argo. Échame una mano.
Hola, Grillo. Lo siento, no he visto hasta ahora mismo tu petición de auxilio. Me parece que llego tarde, un Viernes a estas horas está ya todo cerrado... Pero aunque hubiera llegado antes no te habría sido de mucha utilidad, me temo. No tengo mayor interés en que salgas a la calle vestido de primera comunión -si te voy a ser sincero, casi prefiero que no lo hagas: por ti, por la calle y por la primera comunión- y además Lansky considera que mis sugerenciass son terrofíricas. He escrito bien, terrofíricas, no terroríficas. No me preguntes qué quiere decir, no tengo ni idea. Debe de ser una muestra de lenguaje ininteligible por lo ambiguo (Pirandello) o quizás hermético de puro exacto (Wittgenstein). Buen fin de semana, muchacho.
Vambrugh,
opinión.
Ya no tengo edad ni tiempo para repetir las 'aninnumerables' gamberradas y tropelías que he cometido anteriormente. Tampoco he encontrado en las tiendas Vintaje un traje de primera comunión que me 'favorezca'... (o estaban todos vendidos/alquilados.)
'Terrofírico' se entiende muy bien en este caso.
Gracias. Espero pasar un buen fin de semana; vamos, que todos los días lo son para mi y no hallo razón por la que sábado o domingo sean de distinto terrofirismo jocoso.
Si uno puede decir de corrido en inglés las 'anninumerables' copas que se ha tomado, es que aún le entra otra más. One for the road.
Lansky, animal forrajero, la imagen de Lorre es de M, el Vampiro de Düsseldorf.
¿A ver, a ver?
Grillo
El sr Bonilla, del negociado de caspa, me advierte de un error con su fina educación habitual.P Procedo a la corrección pertinente del aviso im.pertinente
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