TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


18/06/2010

¿Izquierda? (por qué no voto o un desahogo manifiesto)



La Marsellesa


Las vamos a pasar putas. Toca.

De ser una ley física, la de los mercados no es la ineludible ley de la gravedad, que dicta dar patadas hacia abajo, lamer culos hacía arriba y codazos (competencia) a los lados, sino la del embudo

La peor de las mentiras no es fingir un sentimiento, como creen los románticos y los amantes despechados, ni mucho menos silencio por cómplice que sea; la peor mentira, la más peligrosa es la se creen los mismos que la enuncian.

Hubo una vez una cruda, brutal realidad en la mitad del mundo (Segundo Mundo, un escalón por encima del ‘Tercero’) que fue paradójicamente el sueño utópico de muchas buenas gentes de otros sitios, concretamente del opulento Primero, el nuestro, o sobre todo del sometido Tercero, por eso ser anticomunista (del comunismo realmente existente) era estar en compañía de lo peor. Pero el comunismo autoritario o capitalismo planificado de estado nunca fue una solución y sí parte, gran parte del problema. Y no era democrático, como tampoco lo es en sí mismo el capitalismo que se le enfrentó y venció. Pero ese capitalismo tenía una realidad adosada aunque no asociada valiosa, la democracia parlamentaria, que no es la democracia exactamente (el gobierno del pueblo), pero se le parece bastante, y había libertades, como la de expresión y de movimientos, que los pueblos sometidos al capitalismo de estado que se llamó mal comunismo no tenían, ni tampoco posibilidad, de derroche, de lujos ni a veces de cosas esenciales.

Cada vez que oigo hablar a los economistas se me llena la boca de hormigas que me resbalan por los labios, suben por mis mejillas, se me meten en los ojos…, efecto de su brujería. Son los chamanes de esta crédula sociedad.

En cambio, oír a los políticos me produce el mismo efecto que oír el pregón de un vendedor de crecepelos o bien, en el congreso, de una pelea de patio de colegio. Dan ganas de decir: ¡un poco de educación! (en sus varios sentidos).

Las palabras huecas de estos son igual de molestas que las hormigas insidiosas de aquellos. En ningún caso hay más que retórica, nada de ideas. La gente normal planta ajos, patatas, tomates, judías y las recolecta luego. Estos gestionan las solanáceas, liliáceas, leguminosas con el fin de hacer un buen balance

Comprendo también la inutilidad de ciertas medidas clásicas, desde la huelga a mi cabreo. Sin embargo, yo creo que la izquierda no debe limitarse  administrar lo que cree la realidad inamovible, sino a cambiarla, las reglas del juego del capitalismo especulativo sobre todo, y no a seguirle sumisamente la corriente a este.

No digo que no haya diferencias entre los que se autodenominan de izquierdas, y para mí no lo son, y los que se niegan a recibir el justo apelativo de derechas, pero es lo que son. Pero no es suficiente (ni siquiera para incitarme al voto), la “izquierda” (desde ahora siempre con comillas) cuando hay ‘sobrantes’ de la codicia especulativa (periodos de crecimiento económico los llaman) se aplica a hacer buenas obras con las sobras, más o menos, residencias de ancianos, guarderías, y ese conjunto evanescente pero importante que se llama estado de bienestar junto a la autorización de matrimonios gays y polideportivos en barrios pobres. Pero cuando llega una crisis o periodo de recesión recauda entre el resto de ciudadanos damnificados para sacar del apuro a los especuladores –lo que se llama privatizar beneficios y socializar inconvenientes- tanto como la derecha. En cualquier caso, jamás refunda ese capitalismo con rostro humano que dice buscar, ni controla a los especuladores conocidos eufemísticamente como mercados ni manda en lo esencial sino que es mandada.

Quien se limita a administrar la realidad, más o menos compasivamente, pero no pretende transformarla no puede reivindicarse de izquierdas, es así de simple. Como quien planta ajos sólo planta ajos, por mucho que diga que gestiona las liliáceas y bla, bla, bla.

Los mercados, o sea los especuladores, protegidos por la derecha de la que son su esencia y parte, no son modificados ni regulados lógicamente por esta, pero tampoco por la ‘izquierda’ nominal, que en realidad está dirigida por aquellos, tanto en las épocas de bonanza o crecimiento económico, como sobre todo en las crisis que dichos mercados periódica y puntualmente provocan. Es entonces cuando esa ‘izquierda’ que algunos llaman socialdemocracia y que se atribuye la creación del estado de bienestar, desmonta este si es preciso y pasa la factura de los excesos y desmanes financieros a sus propios y principales damnificados, la base social, privatizando beneficios y socializando inconvenientes. Pasa ahora y ha pasado en el pasado, es de preveer que continuará en el futuro. Lógicamente, el principal expoliador del Planeta y el apropiador de la plusvalía es el mismo agente social(*). Así que los gobiernos, incluidos los mal llamados de ‘izquierda’, no velan por el interés de los que les elijen y a los que teóricamente se deben, los ciudadanos, sino por los de esos mercados que nadie elije ni controla: está ahí para cumplir los designios de esos mercados, aunque sean dioses crueles que exijan sacrificios humanos. Hágase su voluntad.

Plantar cara a la especulación/mercados o estar a su servicio, no hay más opciones ni debería ser ninguna dilema moral para la verdadera izquierda. Pero sólo hay retóricas diferentes y de los usos de los excedentes, cuando los hay en bonanza, algo distintos 

Lógicamente para esos Nuevos Brujos que son los economistas al uso, no hay contradicción entre la voluntad de los mercados y el interés general puesto que decretan que son la misma cosa. Como comida y excremento, resultante este de aquella.

Por fortuna y por desgracia, quizás, no creo que el fin justifique los medios, así que no soy partidario de ninguna lucha armada, aunque algunas son comprensibles. Pero por eso mismo no voto: lo veo un medio muy pobre para el fin que supuestamente debería realizarse: la democracia. Yo cuando planto ajos, planto ajos.





































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(*) Hace años, en una conferencia sobre medio ambiente alguien del público me interpeló enojado diciendo que yo era como las sandías: verde por fuera, pero rojo por dentro. Ni siquiera era original, porque la frase la tomaba del presidente cristianodemócrata de un land alemán de  época. Pero yo le repliqué diciendo que yo aspiraba a ser más bien como los tomates: verde primero y rojo al madurar

22 comentarios:

Vanbrugh dijo...

La realidad es un sólido bloque de pesado granito, firmemente plantado donde está y al que no es fácil cambiar de sitio de modo perceptible. Sería bastante conveniente hacerlo, porque bajo él yace aplastada bastante gente. Pero los intentos de hacerlo han tenido con frecuencia consecuencias inesperadas, y quienes han tenido la suerte de que la actual ubicación del piedrolo no los aplaste demasiado temen con cierto fundamento que en una recolocación no tengan tanta suerte y los de debajo acaben siendo ellos. Por eso las gentes razonables, o bien elaboran teorías sobre lo bien que está el bloque donde está y sobre lo llevadero que resulta que sean otros los aplastados, o bien hacen discursos sobre la necesidad de cambiarlo de sitio y de aliviar los sufrimientos de los aplastados –cuyos gritos, de vez en cuando, llegan a resultar algo molestos-. Pero empujar, empujar, lo que se dice empujar, poquito. Hasta los que parecen más entregados a la tarea de menear el bloque han acabado encontrando cómodos huecos a su sombra que lamentarían perder. Siguen haciendo como que empujan, pero flojito, no vaya a ser que de verdad algo se mueva y su cómoda tarea se vaya al carajo junto con el resto. Se han hecho expertos en la tarea de untar árnica en los miembros más magullados, y hasta hay quien dice que son amigos del fabricante y van a pachas en el negocio…

Yo y mis metáforas. Qué día más tonto tengo.

Lansky dijo...

Otra metáfora, Vanbrugh: "Todo lo sólido se desvanece" (Manifiesto Comunista).

Y la historia a largo plazo les da la razón a esos alemanes

Vanbrugh dijo...

Sí, esa es otra postura que olvidé reseñar: la de los que esperan, virtuosamente instalados en la Verdad, que la Inexorable Marcha de la Historia disuelva el bloque. Son casi tan útiles como los que hacen que empujan.

Lansky dijo...

Siento no satisfacer tus aspiraciones de cambio o las de inmovilidad, no sé bien.

Vanbrugh dijo...

¿Y quién ha dicho que debas ser tú quien las satisfaga, suponiendo que existan? Yo tambien me limito a desahogarme manifiestamente. O a manifestarme desahogadamente, como prefieras.

Lansky dijo...

Por cierto, y por hablar del post y no del mayo del 68 pongamos por caso. Yo solamente había hecho un esfuerzo (pequeño pero honesto) por situar esta crisis en el contexto de los bla bla bla de políticos y economistas al uso. Ni más más ni más menos

Y tengo comprobado que los que entierran prematuramente a Marx (a sus aportaciones teóricas) son los que no le han leído (o lo han hecho mal) o los que lo pretenden aplicar como si fueran decretos municipales y no un marco teórico, un cañamazo donde situar los acontencimientos y no un recetario simplón. Igual que Darwin o Eisntein, salvando los contextos, que no distancias intelectuales.

Vanbrugh dijo...

Líbreme Dios de enterrar ni a Marx ni a nadie, ni prematuramente ni a su tiempo, suponiendo que lo haya. Yo por mi parte solamente he hecho un esfuerzo, más pequeño aún pero bastante deshonesto, por resumir metafóricamente lo que pienso de la izquierda "realmente existente". Creía que de eso iba tu post. Y no me parece que andemos tan lejos.

Lansky dijo...

La izquierda realmente existente es, en españa, pero en realidad en casi todo el resto del mundo: una izquierda antigua y, lo que es peor anticuada, la comunista (aquí Izquierda Unida) y una falsa izquierda, en realidad derecha moderada (por lo que he expuesto en el post), que es el Psoe. No sé si te replico con excesivo tono amargo, y sí, no dienetimos tanto, pero mi post iba de lo que iba, y lo que no me gusta es precisamente esa metáfora del bloque inamovible de granito ( o de la ley inexorable de la gravedad económica), soy un reformista, creo en la posibilidad y la necesidad de reformar este capitalismo y de proscribir y perseguir como delito la especulación financiera.

Vanbrugh dijo...

Tampoco mi metáfora dice que el bloque sea inamovible. Solo que no parece que nadie tenga muchas ganas reales de moverlo, aún entre los que dicen que sí.

Lansky dijo...

entendido

Grillo dijo...

Ojú...

Emma dijo...

Necesitamos un Líder, o dos.

Nuestro hombre en la Habana dijo...

Pero hombres de Dios, os ponéis a haceros pajas mentales y a sentar cátedra sobre la izquierda, y va y la palma José Saramago.

Paco Muñoz dijo...

Lansky, hay que quitarse el sombrero, porque no se puede decir la verdad más claramente.
Un saludo.

David dijo...

Por diverso camino llegué a conclusión muy parecida a la tuya por lo que hace a la “izquierda” y, bueno, creo, así me lo parece, que también es válido. Comencé a comprender su sentido político, cuando leí en “La comuna de París” de O. Lissagaray, que entre los Versalleses figuraba la “izquierda”. En México siendo ya horrible la guerra de los cárteles de la droga, mucho más lo sería la lucha armada bajo cualesquiera bandera o programa político; nuestras revoluciones han puesto de relieve la pasión de los mexicanos en sus rebeliones, por eso, desestimo y repudio, más en mi país, la “opción” de las armadas.
Saludos

Lansky dijo...

Nuestro Hombre en la Habana:

Parece que no has aprendido mucho leyendo ni a Green ni a Saramago, si es que lo hiciste.

Emma:

No creo que se aun problema sólo de personas, lideres o no.

Paco y david:
Gracias

Nuestro hombre en la Habana dijo...

Se dice Greene, no Green.

Lansky dijo...

Llevas razón, habanero, aunque más que decir (que suena igual green y greene) se escribe así, como vos decís.

Sin acritud, que decía uno que se decía de izquierdas

Vanbrugh dijo...

Se dice "sin acritú", Lansky.

Aunque solo sea para que se note en algo, así sea en el acento sevillano, que el citado decía ser de izquierdas.

Lansky dijo...

Usté, vanbrú, no se me mueva o no zale en la foto

Grillo dijo...

Vanbru zí que zabe de ezo también y ha egcrito hoy un post igualmente político y acertado con respecto - respeto - al tema.

Sois dos mákinas.

Lansky dijo...

el que faltaba...