TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


15/06/2010

La feria del libro de Madrid, una vez más

Además de que la 'prosa sonajero' es como el tocino de cielo de la literatura: muy rica pero cansa, Umbral me enseñó a ponerle negritas a los nombres y aquí van unos y unas pocos y pocas. El que no haya puestos de churros, aunque algunas editoriales no publiquen otra cosa (en las vecinas instalaciones de la antigua Casa de Fieras persiste el antiguo foso de los monos, yo lo llenaría con esos libros y tiraría dentro a sus editores; si quisieran salir tendrían que leeéselos), desmerece algo la feria, así como el precio abusivo de la cerveza en los chiringuitos, todo sea por la cultura. Ante las largas colas delante de los mostradores donde asoman el careto los Pérez Reverte de turno siempre busco las pelotas para el pin pan pum, pero por lo visto son más partidarios de la pluma que de las armas (recomendable libro de Trapiello sobre los escritores de la Guerra Civil española) y no hay nada a mano para tirarles, salvo las ostentosas pilas de sus propios libros y eso sería como tirarle al pastelero su propia tarta. Y llueve o hace calor, eso fijo, como que no han traído a la feria ese libro justo por el que tú preguntas. En la caseta 133 la chica que atiende tiene el mejor escote con diferencia, así que hago que me busque un libro en la fila de más adelante; y en la 189 hay un poeta auténtico, pero no firmando libros, sino de dependiente. Los libros que vende son guías turísticas y de cocina ilustrados. Un niño se me mete entre las piernas y casi me emascula con su coronilla; le tiro una patada delante de sus escandalizados y permisivos padres y fallo por poco. La gente cuando es mucha hace gentío y el gentío levanta polvaredas porque arrastra los pies por este antiguo dominio real y hoy municipal, a veces se progresa. Algunos llevan bolsas de papel con folletos, separadores, viseras de cartón e incluso algún libro o artefacto similar. Muchos van hablando por sus móviles para decir que están enlaferiadelibroporquenotevienes (por si fuéramos pocos). Busco a  Mesonero Romanos (en persona, no en libro), pero sólo veo a Carlos García (Gual), que es mucho mejor. Se acude en familia o en colegio, o sea, en hordas, Gengis Khan debería ser el patrón. Supongo que Javier Marías ya estará pergeñando su columna cabreadísima protestando por todo  lo que también me molesta obviamente a mí y por cosas que le molestan sólo a él y a mí jamás se me hubieran ocurrido. Polvo, sudor y lluvia no sé si el Cid cabalga, los niños, sí. La gente tiene pinta de no saber apenas leer, pero tener ganas de jarana. Veo a un tipo joven y alopécico escribiendo abstraído en un banco y pienso que podría ser Malherido, pero luego me acuerdo que está en México, o sea, que no. Miroslav está en el Río de la Plata y Vanbrugh seguramente en la Alcarria, Emma en Luxemburgo y yo, yo estoy aquí a pesar de haberme prometido no volver. Supongo que hoy Goya en lugar de la pradera de San Isidro pintaría la Feria del Libro del Retiro, aunque es más tema de Renoir, con tanta sombrita de hojas y tantísimo resol. Muchedumbres que deambulan, miran, tocan, piden artículos gratuitos de promoción (preciosas las maquetas de barcos de papel, pero cuestan una pasta). Y la megafonía: hoy tampoco firmo ejemplares de ninguna de mis obras, menos mal. Tampoco encuentro al viejo poeta anarquista que vende directamente del productor al consumidor sus libritos y al que siempre le compro un ejemplar del mismo. Me voy pensando que cuando triunfe el libro electrónico tendrán que poner más enchufes en todas las casetas. Rompe a llover, más bien jarrea y corro hacia el Metro, no quiero que se me estropee la guía de caracoles terrestres que he comprado en el stand de la Junta de Andalucía y que es una joya ilustrada en varios sentidos.

16 comentarios:

Emma dijo...

Oye Lansky, te estás convirtiendo en mi franco tirador virtual favorito. Me ha encantado tu crónica. Además, me gustaría ver esa guía de caracoles andaluces. Pero una cosita, no estoy en Luxemburgo ( dios me libre) sino en Bruselas, donde los flamencos se miran al espejo y sueñan con que la tienen más grande que los otros.

Lansky dijo...

Excuse-móis. Le grand place y tal, Rodin y cual, el rey leopoldo y el museo ese de arte africano acojonante al que se llega en tranvía. Soy raro, me gusta Bruselas. Y soy el tiradeur couchée, franco, eso sí.

Emma dijo...

El museo africano acojonante al que se llega en tranvía, tú lo has dicho. Veo que sabes lo que hay que conocer de esta ciudad surrealista.

Lansky dijo...

y además estás tú.

Vanbrugh dijo...

Llevo varios años ya sin ir. Y no es deliberado, al contrario, todos los años me coge desprevenido la noticia de la inauguración –“¡Cómo! ¿Ya? Claro, si ya es Junio…” y me hago firme propósito de que este año sí que voy, por lo menos una tarde.

No es deliberado, es peor: inevitablemente sobrevenido. Al final siempre tengo algo mejor que hacer esa tarde, o ese fin de semana. Todas las tardes , todos los fines de semana, porque no hay tantos…

En efecto, siempre hay algo mejor que hacer que pasear de caseta en caseta, tooodas iguales y con prácticamente los mismos libros. De los que me apetece un diez por ciento, como mucho. Del que, a su vez, puedo comprarme como muchísimo otro diez por ciento y ¿cuál? ¿Por dónde empiezo? Estorbado por multitudes cansinas que se agolpan misteriosamente en algunas casetas, desanimándome a mí de sumarme al montón –a la vuelta, cuando haya menos follón- o dejan no menos misteriosamente desiertas otras, desanimándome también –qué venderán ahí, que nadie quiere-… Hay un sol de justicia o, al contrario, llueve hasta aburrir. De repente todos los títulos y todos los autores apetecidos se me han borrado de la cabeza y de los mostradores, y en el mundo solo parecen quedar Isabeles Allendes, Césares Vidales y Paolos Coelhos, duelen los pies y hace mucha sed...

Y sin embargo me gusta el rito, me gusta la entronización oficial del preverano –la Consagración de la Primavera- me gusta el Retiro, me gusta la expectativa de encontrarme por casualidad amigos o conocidos, me gusta quedar en la Feria, me gusta el recuerdo de haber ido a la Feria todos los años, desde mi remota infancia, cuando se celebraba en Recoletos… Quiero ir, a pesar de todo, y todos los años me coge también de improviso la noticia del cierre –vaya por Dios, otro año que no he ido- y se me encoge un poco el corazón pensando que el tiempo pasa muy deprisa y que empieza a haber demasiada gente a la que quiero con la que ya nunca quedaré en la Feria… Me hago el firme propósito de que el año que viene, sin falta, sí que voy, por lo menos una tarde.

Lansky dijo...

Todo en tí es deliberado, Vanbrugh, incluida esa manía tuya por los libros (por leerlos, tocarlos, pedirlos prestados y quizás, no sé, emascularlos)

Grillo dijo...

Sí. Estupenda crónica de la Feria del Libro en El Retiro.
Así era, así ha sido.
Te veo lanzándole la coz al nene jodón (fallando, por fortuna para amos) y pidiendo a la pechugona un libro de una hilera de delante...

Lansky dijo...

Y otra cosa (anotrechose) ¿Tu te crees que La Consagración de la primavera la compuso Stravinsky para celebrar la Feria del Libro? Pues no; la compuso para recordarse que ya le tocaba follar ese año, al muy avinagrado.

Lansky dijo...

No era pechugona, era la pechuperfección en persona

Jesús Garrido dijo...

Debería ir, si el años que viene seguimos siendo amigos desconocidos recuérdame a equis tiempo vista. Seguro que alguna joyita que me falta vilamatiana la hallaría.

DanteBertini dijo...

eso es lo bueno de no "frecuentar" según qué lugares: uno lo ve todo con ojos inocentes y hasta se traga el precio, tres con cincuenta, de un granizado mediocre... junto con éste y en buena compañía.
El nombre no engaña: Feria.
Si se llamara Santuario habría derecho al pataleo.

Lansky dijo...

Dante:

Comentario demoledor el tuyo, Dante. Y certero

Miroslav Panciutti dijo...

Por motivos residenciales, hace ya años que no voy a la Feria madrileña y, la verdad, tu hilarante crónica me ha evitado desconsuelos (odio los gentíos polvorientíferos). Veo que no cuentas que te hiciste casi una hora de cola para conseguir el autógrafo de tu admirado César Vidal, ay pillín ...

Aquí, en La Laguna, hacen una réplica en miniatura que ayer estuvo pasada por agua y donde poco había que ver. Pero también cumple su función: que se sigan los ritos y quienes no leen apenas compren uno o dos libritos adecuadamente de moda.

Por cierto, ya estoy de vuelta.

Lansky dijo...

Miros, miros...
hacían un dos por uno: el autógrafo de César Vidal y el de Jiménez Losantos o bien, un lapo en un ojo.

Grillo dijo...

Como preguntaría un catalán, ¿Qué no vamos a ver la selección española de fútbol ahora?

[Los catalanes son de un extraño bilingüismo. Desde luego hablan español, pero lo construyen bastante mal y con un deje o acento algo raro.
El acento es lo de menos en el caso de los bilungües: yo hablo con bastante acento andaluz, los gallegos a su bola, mexicanos, argentinos, etc.

Pero, lo siento, me encocora el acento catalán aunque entiendo que Cataluña y Barcelona son ciudades muy interesantes, sus gentes laboriosas y sus mujeres de buen ver a pesar de lo de las 'tetas y pezuñas'. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué este sentimiento de rechazo se va generalizando por años, meses, semanas y días?]

Lansky dijo...

Grillo, ¿tiene algo que ver tu catalanofobia con este post?