Quince años después del final de
la Segunda Guerra Mundial, al inicio de la revolución de las flores del movimiento hippie, cuando USA se había convertido en la primera potencia mundial, el economista
John Kenneth Galbraith le señaló al presidente hindú
Jawaharlal Nehru durante una visita de Estado y para gran asombro de este que en importantes regiones agrarias de Estados Unidos, como los condados (‘countys’) montañosos de Virginia occidental, del este de Kentucky y de Tennessee, en la meseta de los Ozark, ‘todavía’ el nivel (rural) de vida era inferior al del comparativamente próspero Punjab indio.
(De niño tuve un trasto para ver en relieve este tipo de imágenes: View Master se llamaba y traía estos preciosos discos de vistas pintorescas)
Uno de las manías típicas de la derecha política norteamericana, quizas un "pecado" (la ausencia de caridad) de su calvinismo original, es pretender encontrar las raíces de las bolsas de pobreza en los países genéricamente ricos en esos mismos pobres (en su pecado de serlo) y no en el propio modelo de sociedad que permite la propia riqueza más o menos general. Para investigar desde una perspectiva keynesiana estas razones Galbraith escribió a finales de los sesenta del siglo pasado un libro excelente que aquí se tradujo con el título de ‘La sociedad opulenta’, cuando en realidad se llamaba Economics in Perspective. A critical History.
Lo que Galbraith venía a decir es que en países en que todos son pobres, salvo el sátrapa de turno y sus protegidos, la pobreza ni tiene nada de notable ni requiere explicaciones excesivas. Cuando se hace notoria y nos induce a preguntarnos es cuando la vemos en medio de sociedades acomodadas, como la de su ejemplo, (Cuarto Mundo se ha llamado a veces a esas bolsas de pobreza en medio de la prosperidad general del Primero), y su explicación, reitero, hay que buscarla en causas generales, no particulares: en la naturaleza de esas sociedades de ricos, opulentas y a menudo despilfarradoras, que no sólo permiten o toleran, sino que exigen, como parte del sistema, que haya pobres. La pobreza no es un resultado inesperado, sino una pieza fundamental de todo el tinglado. Quienes olvidan esas explicaciones causales, niegan así mismo la necesidad de los servicios sociales: educación, sanidad, previsión urbana e higiene. Si no se los pueden pagar que no los tengan, puesto que es culpa suya su situación penosa.
Lo cierto es que estas sociedades, las nuestras, no sólo se olvidan de sus pobres y, en los casos de gobiernos de derechas, de su asistencia, sino que confían en un sistema mundano y opulento en continuo crecimiento, que se abraza como meta indiscutible, pero ¿lo es? El éxito económico como máximo logro y objetivo provocará, confío, una rebelión en las gentes, probablemente conjuntando reclamaciones ecológicas con las laborales y aún otras más difíciles de encuadrar. Yo creo que esa rebelión llegará, pero sobre todo deseo que llegue y puede que confunda ese deseo con la realidad futura. La anterior, entre comunistas (en realidad capitalistas de Estado) y capitalistas jamás discutió ese punto esencial.
Y en la pobreza, en aparente paradoja, hay muchas veces belleza, aunque ella no sea bella: más que en el despilfarro
20 comentarios:
Pese a que hace ya muchos años que se ha dejado claro que no es posible un crecimiento infinito en un sistema finito, lo cierto es que el crecimiento sigue siendo el objetivo indiscutible de la economía, tanto que la crisis se identifica cuando éste no existe (o incluso cuando es mínimo). Ciertamente crecimiento (acumulación de capital) y capitalismo son las dos caras del sistema y así nos va ... Dices bien que ese dogma también fue asumido por el comunismo (capitalismo de estado, es verdad), incluso con más ahínco que en Occidente. DE otra parte, en las últimas décadas pareciera que lo que crece es el componente más virtual (sector financiero) de la economía, lo que hace a ésta cada vez más espejismo irreal, pero de consecuencias sangrantemente reales. En fin, paradojas crueles a las que, sin embargo, cuesta ver alternativas creíbles.
Sí, Miroslav, yo creo que otro mundo (mejor) es posible, pero no con las reglas de juego actuales
¡Has cambiado de paisaje!
Bieeennnn.
Estaba yo en casadebarro (... Páez, creo que se llama) he visto tu enlace y aquí que me he presentado ¡Cuánto tiempo sin "vernos"!
La traducción que hicieron del título de Galwraigt -puede que esté fatal escrito el nombre, estoy aquí, con la memoria- fue la que les salió del forro de... porque se entiende perfectamente.
Besicos y ¡te lo copio!
PAQUITA
Yo creo que ese pecado a que te refieres no es solo calvinista, ni una manía típica solo de la derecha norteamericana, sino que es pecado y manía de la derecha, a secas; y, si me apuras, de todos nosotros –occidentales bienvivientes- que, sean cuales fueren nuestras ideas políticas, formamos parte, acomodados con más o menos rezongos en nuestro bienestar, o en nuestro confortable malestar, de algo que hablando en términos globales bien puede ser llamado “la derecha”, entendiendo por tal cierta conformidad, aunque solo sea por cómoda inercia, con el mundo tal cual funciona. Ingrediente fundamental de este acomodo nuestro es la noción inconsciente, y por lo mismo fundamental, de que la pobreza, que nuestro privilegiado punto de vista nos hace considerar como algo más bien puntual, excepcional y lejano, tiene un carácter “residual”, es un resto obstinado pero destinado a desaparecer antes o después a impulsos del “progreso”. Me temo que, como bien dices, nada de esto es cierto. Ni la pobreza es puntual ni excepcional, ni es algo lejano más que de los pocos que hemos tenido la suerte de tenerla a distancia ni, sobre todo, es algo extraño a nuestro bienestar y que acabará siendo conquistado por él. Parece desgraciadamente bastante más verosimil la explicación de que la pobreza de los más sea producto ineludible, o más bien condición necesaria, de la riqueza de los menos. Es decir, que para ser del todo exactos el mismo sistema que permite nuestro acomodo en los resquicios que dejan sus dueños es el que exige el desacomodo –la miseria, la muerte o la subsistencia precaria en sus orillas- de muchos millones.
Vanbrugh:
Evidentemente llevas razón y yo me he expresado mal en el post (ya no lo cambio), lo que quería decir es que el calvinismo además pretende justificar téoricamente eso, proporcionar una coartada que elimine malas conciencias.
Sí, es posible que sea calvinista el origen de ese cómodo punto de vista que nos permite convivir con la miseria esperando el feliz momento en que se acabe, e ignorando al tiempo que nada de lo que sucede -de lo que cooperamos en que suceda- trabaja en esa dirección, sino justo en la contraria. El catolicismo tiene hacia la pobreza una consideración posiblemente no más eficaz ni menos cómplice, pero sí más "caritativa", en el buen sentido de la palabra. Al menos no la culpabiliza. La concepción tradicional, al contrario, tiende a considerarla un mérito. Más modernamente, y visto que la complacencia -"siempre habrá pobres entre vosotros", ¡qué suerte!- resulta cada vez más impresentable, se la considera como un lamentable e inexplicable contratiempo. Pero eso es en teoría, en la práctica es inevitable que la persistencia en ignorar su verdadera causa tenga como consecuencia que todos, sea nuestra cultura de origen calvinista, católico o directamente ateo-ilustrado, tratamos a los "pobres" como si fueran culpables de su pobreza. Los que mandan en el mundo, sí, son calvinistas. Mala suerte para los que no.
me gusta la frase con la que cierras el post: hay cierta belleza en la falta de opulencia (como bien dices, la pobreza se relativiza, pierde perspectiva en los lugares en los que la mayor parte son pobres). Es delito propio de los "potenciadores del sistema capitalista", la derecha, fomentar el contraste; es decir, necesitar a los pobres pare redefinirse como "ricos".
Me ha gustao el post
Una vez más otro post lleno de enjundia (y su chispita de humor/ironía.)
Muy interesante, y aunque suscribo lo que dices y lo que comentan los demás, no me veo capacitado para añadir ni restar más que la vergüenza que me produce la insidiosa desigualdad, el calvinismo y sumarme al deseo casi utópico de que finalmente se llegase a un equilibrio entre ricos y pobres. Aunque, como señala Miroslav, "cuesta ver alternativas creíbles".
Cómo me irritan estas cuestiones y cualquier modo de desigualdad.
¿ Y qué podemos hacer nosotros para no incrementar ese tercer y cuarto mundo?
Ojalá nazca esa rebelió, ese nuevo orden mundial, que nos despierte a todos de nuestro letargo.
Leo una cita de Pla, a ver si te gusta: " La tendencia del hombre a dilapidar lo que cuesta tanto ganar es la clave de la historia universal"
Un abrazo
Lansky, gracias y felicidades, expresas una idea que para mi era inacaba pero que la intuía, a saber: se provocará “una rebelión en las gentes, probablemente conjuntando reclamaciones ecológicas con las laborales y aún otras más difíciles de encuadrar“. Sí, son las gentes, por sí, las que tendrán que emprender esa acción, sin hacer depender su accionar de líder o lideres algunos, asumiendo el papel de que no son estos últimos en quienes se deben delegar las tareas y responsabilidades que corresponden a la propia gente.
Cuando a mi se me expresa que se necesita un líder yo contesto que toda acción pública para su mediano o completo éxito, requiere de la participación del mayor número de gente interesada. Que, además, es muy probable, que ese líder nunca llegue, y que, hasta por contraproducente, como lo demuestra la historia reciente, no es deseable llamarlo ni buscarlo, y que, además, yo dudo de esa frase tan relativa de que “no dudes que un pequeño grupo de personas puedan transformar al mundo“, pudiendo afirmar con la misma y
seguramente mayor validez lo contrario: “duda que un pequeño grupo de personas pueda transformar al mundo”.
En México, por ejemplo, siendo aproximadamente 105 millones de habitantes nos gobiernan muy mal y a su antojo un puñado de gentes que casi seguramente no pasan de cien mil personas. En casi todos los casos de prevaricato gubernamental se encuentra una violación a las propias leyes del sistema y es ahí, en donde creo que deberá levantarse un fuerte movimiento ciudadano para que, para comenzar, se cumplan las leyes en cada rubro de gente afectada directamente.
Para mi tus palabras forman parte de esa atmosfera anunciadora de un mejor mundo, condición básica e indispensable para su llegada.
A mí todas estas fotos me han recordado a Margaret Atwood de pronto.
...Hay muchísima belleza en la falta de opulencia, muchísima.
Y tanto que otro mundo mejor es posible, como que este lo hemos hecho nosotros entre todos. Ya ves.
Me parece que antes de cualquier rebelión se harán todos conservadores rojos.
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Que no te lo he dicho! Me ha publicado tres poemas en la revista Fábula de la uni de La Rioja.
http://www.revistafabula.com/
Besos...el estrés de este mes es tremendo.
A los niños de papá siempre les atrajo el lado salvaje, el puterío, el hacerse yonquis y todo lo que suene a ir contra el sistema. Pero el sistema tiene un compartimento con todas las comodidades para que los antisistema pasen, vean, se instalen, consuman, y perpetúen el sistema.
Enhorabuena, Mita
Por cierto, yo también tuve el View Master de pequeño. Me encantaban aquellas fotos en tres dimensiones que te daban la sensación de estar dentro de lo visto. Mi hermano tiene una cámara que permite hacer fotos así y, como es un manitas, se ha fabricado además un visor para verlas. Me dan mucha ternura esas "vías muertas" de la tecnología, esos que fueron novedosos adelantos en su día y que, superados por las tecnologías más obviamente vistosas de la informática, han pasado directamente de tecnología punta a reliquia obsoleta.
Como sueles hacer, nos abres los ojos con tu lucidez habitual, o nos recuerdas cosas que deberíamos tener presentes, pero ¡es tan cómodo olvidarse a veces de lo más evidente!
Sin embargo, yo voy a decirte una banalidad (pero que no se entere Vanbrugh): yo tengo un visor de View Master y varios discos, pero de los de hace ya unos decenios, de los años 50 deben ser. Un día que seas bueno te los presto.
Vanbrugh:
"vías muertas de la tecnología", otros lo llaman 'retrotecnológico', creo (máquinas del tiempo llenas de válvulas, cobres y muelles, por ej.). Sí, comparto tu ternura. Y dudo mucho que la informática obsoleta (sistema soperativos anticuados, etc.) tenga alguna vez ese encanto. Interesante cuestión
Cigarra:
Gracias, pero no me los prestes. No te los devolvería. Un abrazo
La Izquierda Emancipatoria (Emanzipatorische Linke, Ema. Li.) es una corriente que se basa en principios socialistas libertarios. Lucha por una sociedad descentralizada y apoya a los movimientos sociales. Sus portavoces son Julia Bonk (diputada regional en Sajonia) y Christoph Spehr, portavoz del partido en Bremen. Otros representantes son la vicepresidenta Katja Kipping y Caren Lay.
:) Buenas noches.
Bueno bueno... Después del gol de España no me siento lo suficientemente desalienada como para hacer un cometario referente al post.
De todas formas... ¡A cuartos!
Un besote mon ami!
Lansky, cojones, se dice "los" USA, no USA.
¿Así te lo enseñaron a tí, Anónimo? Pues nada hombre
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