Charles Gounod - Marcha fúnebre por una marioneta (Paul Paray, Detroit Symphony Orchestra)
Hay muchas clasificaciones posibles, pero desde un punto de vista esencialmente práctico hay dos tipos de políticos: los que intentan y a veces logran solucionar los problemas de los ciudadanos, y los que los crean o al menos los exacerban en su propio beneficio. Podríamos hablar de gestores frente a oportunistas. Cada vez estoy más convencido de que abundan desgraciadamente mucho más los segundos.
Dos ejemplos recientes de cómo crear problemas donde nos los había especialmente son el conflicto constitucional con el estatuto catalán y la huelga del metro en la ciudad de Madrid. Centrándome en este último caso, debo decir que ambas partes han tomado como rehenes al pueblo de Madrid, o a su fracción social más desfavorecida y al resto por rebote, la que usa el transporte público. El burro (no es insulto sino descripción abreviada) que proclamó “vamos a reventar Madrid” mientras aireaba sus cadenas de oro en el pecho loco era el portavoz sindical de los trabajadores del metro y no está probado que sea un agente encubierto de la Presidenta de la Comunidad Autónoma. Esta última agarró el toro por los cuernos del bocazas y decidió desde el primer momento aumentar el problema en su beneficio, quizás cumpliendo una aspiración de su estilo: pasar a la historia como la Thatcher española y cargarse uno de los pocos cortafuegos que tienen la inmensa mayoría de la gente ante los tiburones capitalistas: los sindicatos.
Es obvio que la huelga la están perdiendo los ciudadanos, pero es dudoso que la estén ganando los trabajadores del Metro. ¿Quién está ganando entonces?
Una definición muy acertada del psicópata es la de aquella persona con un alto grado de inteligencia táctica y estratégica, “lista” hablando en plata, pero sin ningún grado de empatía con sus víctimas a las que usa para su propio e inmediato beneficio o placer.

7 comentarios:
Caramba con la tuneladora que se gastan en Cazorla, qué eficacia. El único problema es que creo que no es muy rápida.
No logro resolver mi conflicto teórico con las huelgas en los servicios públicos. En la práctica cada vez se me parecen más a un secuestro con tortura lenta de rehén inocente y ajeno. Cuando la huelga es un arma que hace presión erosionando los beneficios del capital, me parece estupenda. Pero cuando lo que erosiona son las partes blandas de los transeuntes desprevenidos, tengo bastante dificultad para no considerarla directamente una putada. Y el evidente placer de que da muestras el verdugo -"¡Vamos a reventar Madrid..!"- no me la hace ni un poco más simpática.
En efecto, funciona con agua de lluvia levemente ácida, pero necesita millones de años, aunque nadie mete prisa.
Tienes razón en lo de los servicios públicos, ¿qué pasaría con los médicos de urgencias haciendo huelgas sin servicios mínimos? (y ahí reside una de las claves, los servicios mínimos quién y cómo se decretan, porque también sirven para hacer inútil o desactivar una huelga), pero hay un elemento que no se menciona casi: el decreto del gobierno central excluía explícitamente las empresas públicas como renfe, en tanto que Aguirre se apresuró a incluirlas incumpliendo el convenio firmado el año pasado.
Pero vamos, yo no pretendo analizar el conflicto, sólo señalar que no hay ninguna voluntad de resolverlo por parte del gobierno regional, sino aprovechas la oportunidad para retorcerle el brazo a los sindicatos, y en ese sentido, la torpeza del portavoz, ya sustituido, colabora con la ultraliberal de marras.
Visto frívolamente, aquí lo que se trata es de meter goles, tenemos un árbitro tramposo que no hace más que pitar a favor del poderoso. Todavía no hemos metido ningún gol y ya se ven las ganas que tienen algunos de anulárnoslo. Una cosa buena salió de la huelga salvaje de Madrid: ¡No ha habido guerra de cifras! Participación 100%, éxito total. Y otra cosa buena: los estadistas que tan concienzudamente han analizado la realidad y han dictaminado que hay que seguir los mandatos de los mercados, deberán analizar ahora la olvidada variable del cabreo de la gente (en Grecia ya van seis huelgas generales). Quizás dentro de ocho años la prestigiosa justicia española dictamine asimismo que los servicios mínimos eran abusivos, y los gurús de la economía no puedan encontrar los saldos positivos de estos recortes supuestamente tan beneficiosos, pero mientras tanto nos están robando el partido.
La huelga es un derecho legítimo e inapelable contra ciertos abusos del Estado, las Autonomías, la empresa privada, etc.
La huelga debe defender los intereses de los trabajadores.
La huelga es el recurso (último) de quienes se sienten o están oprimidos.
No obstante, hay unos SERVICIOS mínimos que deberían respetarse porque a la larga o a la corta podría y puede acabar perjudicando a los propios intereses de los huelguistas y sus familiares.
Esto parece una perogrullada, pero así es la cosa.
El cretino que quería 'reventar Madrid' ya está reventado.
Lansky y Vanbrugh: siempre acertados y finos en sus posts y comentarios.
(Y ahora una machada que será criticada o mal interpretada: las colas de parados en el INEM dan la vuelta a la manzana..., como las colas en los estadios de fútbol, las de las carreteras para salir de vacaciones y tantas más. Me pregunto ¿Están esa colas formadas por los mismos ciudadanos?)
Me veo venir el chorreón...
Que existe una maniobra orquestada para liquidar a las organizaciones sindicales (fundamentalmenente las de clase) es una obviedad (errores sindicales al margen)
Por otra parte, la sociedad -y los medios de comunicación- se hecha las manos a la cabeza cuando se ve afectada por una huelga, nunca cuando conocen una medida política que lesiona sus derechos.
Sí, hay que regular los servicios mínimos, pero al mismo tiempo que lo mínimamente intocable a través de decretazos al dictado de magnates financieros.
Se acaba de descubrir que sólo las organizaciones sindicales reciben subvenciones en este país.
Por cierto, en algo estuvo inteligente -y discriminatorio- el gobierno de Zapatero, si hubiera incluido a los medios de transporte en los recortes salariales se hubiera parado el país.
Lansky, chato, tan solo decia que como estos dias he estado en Madrid me he dado de bruces con este boicot mal gestionado y reiteraba que, a pesar de que creo muy necesaria la revuelta y la queja ( porque la indiferencia de la gente comienza a acojonarme de verdad ya que la achaco a una enorme ignorancia y falta de amor por la vida) veo que esta no es la mejor manera de prender la mecha, y que no es asi como deberian hacer pagar a los poderosos su falta absoluta de inteligencia y honestidad para gobernar lo publico.
muy bueno el post porque hace pensar.
Lo llamado "público" depende mucho; las administraciones son variadas.
Servicios mínimos?, pues recibes una carta del Gerente, amenazante. Ese día como pilles una gastroenteritis, vas a la carcel o cometes una falta gravísima.Según el papel.
Qué bien le ha venido a Dña Espe, la salida de tono del otro.
Los "sevicios públicos" tendrían que hacer cosas que fastidiasen a los políticos, no a las personas.Se me ocurren unas cuantas, pero prefiero no ponerlo aquí.
Estoy bastante de acuerdo con grillo y algunos comentarios reflejados aquí, pero es un tema que me sobrepasa, porque en estos momentos me está tocando de plano ( y no por el 5%), es un amiguito de la marquesa.
conversación imaginaria:
-¿a que mola privatizar lo público?
- ya te digo.
saludos
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