TABLÓN DE ANUNCIOS

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1)“Los optimistas escriben mal

Arno Schmidt

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2) El peor asesinato es el político, porque a la premeditación y alevosía de todo terrorismo se añade que implica creer que determinada causa está por encima de la condición humana

El cuñado de Lansky

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3) Quizás el elevado número de altos cargos electos y no electos en todas las administraciones tiene que ver con un programa de integración laboral de deficientes mentales y yo no me había enterado

Lansky


4) O Europa exporta libertades y derechos occidentales o importa precariedades y esclavitudes chinas; es un problema de balanza comercial ética.

Lansky


22/07/2010

¿QUÉ NOS HACE HUMANOS? (cuatro): Objeciones.

Las objeciones más interesantes son las de Joan B. Silk, una antropóloga de la Universidad de California, Los Ángeles. A esta autora no se le escapa la ironía que representa que los últimos avances científicos en este campo subrayen nuestra capacidad para cooperar, nuestra preocupación por el bienestar de los demás y nuestras inclinaciones altruistas firmemente ancladas en nuestros discurrir evolutivo. Porque a la vez todos tenemos pruebas de cómo nos dañamos los seres humanos mutuamente y a nuestro entorno. Siempre reeditando la polémica Hobbes versus Rousseau. La Doctora Silk está especializada en una disciplina mixta entre la etología (comportamiento) y la ecología (entorno) de los primates (el orden de mamíferos al que pertenecemos los humanos junto al resto de monos, antropoides o no, y prosimios o lemures). Los estudios del equipo de Tomasello sobre como se desarrollan los comportamientos altruistas en nuestros niños lógicamente la fascinan. Y la hacen dudar, no del escrupuloso diseño experimental, sino de algunas de sus conclusiones.

Silk reconoce que los grandes antropoides no tienen la capacidad de dirigir conjuntamente su atención, lo que evidentemente afecta a su capacidad de cooperar, y a su tolerancia, más limitada, y a su confianza, así que su participación en actividades que brinden beneficios grupales es muchísimo menor que las sociedades humanas. Lo que Tomasello sostiene es que las ventajas de participar en empresas de beneficio mutuo (mutualistas) fomentaron la evolución y aparición de capacidades específicamente humanas. Esa argumentación no la convence. Porque entonces la buena doctora saca a relucir el caso de la ‘caza del venado’. El asunto, clásico, es como sigue:

Un cazador solitario puede atrapar una liebre como mucho, pero dos cazadores que colaboren pueden cazar un venado. Es decir, los intereses de las dos partes son perfectamente concomitantes. En teoría de juegos, cada jugador/cazador se limita a decidir si va a cazar o no. En este caso, ninguno de los dos saca provecho de no informar al otro acerca de sus intenciones, ni de echarse atrás una vez que la caza ha comenzado. O sea: en este caso, la colaboración/cooperación es la solución óptima.

Si muchas situaciones, por no decir la mayoría se adaptaran a este caso, a este sencillo escenario de recompensas por colaborar, lógicamente la cooperación predominaría, frente a la competencia o la exclusión y la rivalidad. Esto pasa cuando los intereses del grupo y los del individuo coinciden y la colaboración rinde beneficios mucho mayores que la acción individualista. En términos de biología evolutiva, no hay presiones selectivas que desestabilicen esa interacción.

Pero a menudo, con mucha frecuencia, las circunstancias que surgen en la naturaleza no son tan nítidas. Surgen, por ejemplo, las ventajas del engaño (que no hace falta detallar), de la acción individualista, de la reserva de información, de la negación de ayuda, de los conflictos de intereses sin más. Porque el modelo idílico de la caza del venado es un ideal rousseauniano que tal  vez no sea tan frecuente en la naturaleza.

La caza del venado es el caso o escenario perfecto del mutualismo (beneficio mutuo en la colaboración). Y aún así, el móvil de los dos individuos no es su preocupación por el bienestar del otro, sino que actúan así porque es la mejor estrategia para su beneficio personal. Para tomar tan ‘loable’ decisión colaboradora no tienen ninguna necesidad de tener en cuenta los beneficios del compañero, esto es, el altruismo. Por tanto, no se trata de asignar un valor positivo a los beneficios del otro, sino que se trata de un juego de coordinación: mi estrategia óptima depende de la del otro jugador (y viceversa).

Los chimpancés del laboratorio de Tomasello, argumenta la Dra Silk colaboran en tareas conjuntas con provecho, conforme a los experimentos cuidadosamente diseñados, pero no muestran mucha preocupación en el bienestar de sus semejantes, los otros chimpancés. Es decir, el mutualismo no implica necesariamente que los individuos sean más serviciales, o que ese altruismo, en aparente paradoja, no tenga motivaciones estrictamente egoístas. Uno presiente, al leer las réplicas de la doctora al doctor que, como en tantas otras polémicas, quizás la mayoría, hay sobre todo un problema de definiciones, de uso del lenguaje en las conclusiones y, ay, del matiz o los matices. Como señala Silk con mucha gracia, el camino del mutualismo quizás no nos lleve a Nelson Mandela sino a Nicolás Maquiavelo. Una vez más.

(¿Continuará?) 


15 comentarios:

Vanbrugh dijo...

Debo advertir antes de decir nada que en estas cuestiones no alcanzo ni la categoría de aficionado. Soy un lego absoluto, que se limita a razonar (probablemente mal) basándose en lo que va creyendo entender de lo que le explican.

(Con estas premisas probablemente lo más lógico sería callarse. Pero va contra mi naturaleza.)

Dicho lo cual: con frecuencia advierto, cuando me explican mecanismos de la evolución, que quien me los explica tiende a expresarse como si hablara de "La Evolución", alguien personal y consciente que actuara teniendo en mente fines conocidos de antemano. Cada nueva adquisición (mutación) que resulta ser útil y favorece por tanto la supervivencia y reproducción de quienes la presentan -y de ese modo acaba generalizándose- es explicada por su utilidad final: la bolsa del pico del pelícano "es para" almacenar el pescado, las alas "son para" volar. Queda una clara impresión de que La Evolución sabía "para qué" hizo aparecer en un ave un ensanche inesperado del pico, o "para qué" apareció en un reptilillo un muñoncito que acabó convirtiéndose en ala, unos cuantos millones de años y centenares de mutaciones después.

Pero es evidente que esto no es así, y explicarlo así, por más que resulte muy didáctico y satisfaga nuestra mente lógica, es engañoso. Las mutaciones surgen aleatoria y ciegamente, sin ningún propósito definido. El hecho de que la selección natural haga que las útiles a algún fin sobrevivan y se multipliquen es, en realidad, el mecanismo opuesto al que, sin embargo, suele explicarse (las alas son "para" volar, el mimetismo es "para" esconderse del predador...). Ni las alas ni el pico en bolsa son "para" nada. Salen al azar, porque sí, y se mantienen porque, casualmente, resultan ser útiles para almacenar pescado y para volar.

(Y aquí me entran miles de dudas: ¿Por qué, por ejemplo, se mantuvieron y se transmitieron los avances intermedios hacia el ala, que aún no servían para volar?)

El post anterior parecía indicar que una mutación hizo aparecer un rasgo nuevo -la capacidad de empatizar con el otro, el altruismo: el niño que recoge y ofrece el objeto caído) que resultó ser útil porque favorecía estrategias de colaboración, más eficaces; y por eso se mantuvo y se transmitió.

Si esto es así, no entiendo el razonamiento de la doctora. Que un fin (la colaboración eficaz) pueda ser alcanzado sin necesidad de que intervenga un rasgo concreto (el altruismo), cosa bastante evidente; es decir, que el descubrimiento de que cazar juntos es más productivo que hacerlo en solitario, esté al alcance de cualquier primate medianamente despierto, aunque no albergue especiales buenos sentimientos hacia sus congéneres, no es un argumento para negar que albergar buenos sentimientos hacia los congéneres es también un camino, probablemente más rápido, para alcanzar ese mismo fin.

Así que la doctora, que pretende negar el altruismo con el argumento de que no es necesario para alcanzar la cooperación, está, a mi entender, razonando mal, explicando que el altruismo solo existiría si "fuera para" cooperar, y que, puesto que no es imprescindible para ese fin, no tiene por qué existir. A mi juicio eso es hacer el camino justo en el sentido inverso, desde el "fin" hacia los medios, exactamente el contrario del que sigue la realidad.

Pero he dicho "a mi entender", claro. Que será, muy probablemente, el que se equivoque.

zwingenstein dijo...

En esta página (http://email.eva.mpg.de/~warneken/video) aparecen los videos de algunos de los experimentos de Tomasello, me encanta la cara de perplejidad que ponen los niños ante la torpeza del adulto, mi favorito es el del niño que ayuda a colocar unas planchas, y cada vez que lo hace sonrie al adulto torpe, otro que me encanta es el del niño que abre el armario,
http://email.eva.mpg.de/~warneken/video

Lansky dijo...

Vanbrugh:
Tienes razón, esas formas de hablar inducen a error, porque la evolución no es finalista ni tiene propósito ("ortogénesis" se llamaba la escuela francesa que propugnaba tal cosa totalmente desautorizada). Respecto a los pasos intermedios y como se mantienen es uno de los grandes enigmas y no hay una respuesta única comodín para todos los casos (el ojo que aún no ve, la aleta que aún no sirve para nadar, el ala que no vuela), sino para cada caso; en unos es porque cumplía otra función el órgano intermedio o porque daba ventaja evolutiva de otro tipo, por la misma razón,por ejemplo, por el que se conservan, en lugar de ser eliminados por la selección natural, ciertas enfermedades (la anemia falciforme, que produce globulos rojos chungos que no sirven bien para el transporte del oxígeno en sangre, pero cuyo gen inmuniza contra el paludismo, etc.). La finalidad de la evolución es la misma que la de la teoría de la gravedad: no hay finalidad, sino hechos (más complejos en los de la evolución biológica que en los de la gravitación, como más compleja es la biología que la física: más compleja, no más dificil o complicada); por tanto, la adaptación al entorno tampoco es una finalidad evolutiva, simplemente te adaptas como efecto colateral al sobrevivir, es decir, al dejar más descendientes aptos o viables para seguir transmitiendo tus genes.
El reparo de la buena doctora es que no es necesario según ella implicar altruismo, sino mutua conveniencia, dicho sea con todos los matices.

Zwin:
También es mi favorito el niño abre armarios y el coloca planchas.

Grillo dijo...

Del contenido del post casi ni me atrevo a opinar, por lo bien que lo desmenuzáis entre Lasnky y lo que cuestiona Vanbrugh.
Me parece una ironía feroz la última frase, puesta en boca de Silk: llegar antes a Maquiavelo que a Mandela por la vía del mutualismo.

Y la fotografía - otra vez - es francamente bella.

Emma dijo...

Si la finalidad de la evolución no existe tampoco existe una finalidad en nuestra asombrosa capacidad de aprendizaje, porque nuestra vida no depende de que sepamos sobre biología o física o matemáticas, para la supervivencia de la especie nos basta saber como ganarnos los garbanzos, encontrar un macho o una hembra con la que perpetuar los genes y aprender a trabajar para alimentar a nuestros hijos antes de que vuelen. Por esa regla de tres deberímos morir mucho mas jóvenes pero los seres humanos viven demasiados años, las mujeres también cuando ya no pueden reproducirse, no sé si existe finalidad en todo esto, me imagino que no, ha de ser otro de los misterios insondables, pero podriamos aprovechar esta longevidad y disfrutar de la vida con mayor intensidad que cuando lo hicimos en nuestros años jóvenes. El problema es-me temo- que cuanto más sabemos menos felices somos.

Lansky dijo...

Grillo:
Gracias, pese a que no creo que Vanbrugh cuestione nada de esto, sólo pregunta o se pregunta.
(¿Es cierto que Judy Garland te enseñó a bailar el twist a comienzos de los sesenta?)

Emma:
Desde el punto de vista biologicista (reduccionismo biológico, no buena biología holística, con toda su complejidad), una vez reproducidos y superada la edad de reproducción no tenemos utilidad, como los machos de salmones, que mueren tras la freza, pero somos algo más que transmisión de genes, incluso desde el punto de vista de la biología (el grupo, la experiencia, la importancia de las abuelas entre los chimpancés para la cría, etc.).

No comparto contigo en absoluto la ecuación Felicidad= Ignorancia. Creo, por el contrario, que en cualquier conocimiento hay disfrute, con desengaños incluidos.

Lansky dijo...

y en cualquier ignorancia, más tarde o más temprano, desdicha.

Grillo dijo...

Lansky.

Claro que es cierto lo de Judy Garland. Te diré más: 'conocí a Dorys Day antes de que fuera virgen'.

En el ombligo tengo un trilobites fósil, de nacimiento.

En agosto es mi cumple y no sé si a partir de esa fecha ir quitándome un año o, muy al contrario, sumarme otro más. ¿Serán dos formas de evolución?

leon no es feroz dijo...

Me pierdo con tus largas disertaciones. Pero que sepas, que me adhiero a todas las causas nobles que dignifican al ser humano.
Los seres humanos somos inteligentes, poderosos y al tiempo muy débiles. Somos frágiles como papel de fumar.Nos hace humanos el conocimiento del bien y el mal, la conciencia. Porque los animales solo agreden, a fin de cuentas para subsistir, y nosotros le ponemos la pistola en la nuca a otro humano.
Esa parte oscura y terrible que podemos sacar, con tanta furia, un animal no lo lleva dentro.
Un besazo feroz

Emma dijo...

Lo de que la ignorancia trae desdicha es una verdad como un templo, pero el conocimiento tampoco trae la felicidad, sino la sabiduría, y sabiduría es algo más difícil de alcanzar, creo.

Lansky dijo...

Desde luego, Emma, pero:

Información + X = conocimiento
conocimiento + Y = sabiduría

¿sabiduría sin conocimiento? pas posible

Cigarra dijo...

No cabe duda de que estoy llegando a la edad de la abuelez: me he derretido materialmente viendo a los niños que ayudan a los adultos torpes. ¿en qué momento se convierten en esos enemigos domésticos que lo único que hacen es dar malas contestaciones y pedir dinero?

Cigarra dijo...

¿Te das cuenta de que el mono del experimento de la esponja, después de recogerla, mira a la cámara? Es perfectamente consciente de que hay un espectador. ¿Será que además (o en lugar) de altruista está posando?

Lansky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lansky dijo...
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