
Ángeles, izquierda (es un decir), y William Bonney, Billy el Niño, ferrotipo de 1880
Naufraga...
J. S. Bach - Concierto en Re menor para dos violines y orquesta, I - Camerata Brasil
(*) (No le he pagado derechos de autor a don Juan Sebastián)
La mayoría de los éxitos policiales contra las mafias de pedofilia de la Red se atribuyen a unas recientes y evanescentes unidades cibernéticas policiales, todavía en pañales, que me consta que se cuelgan las medallas y salen en los telediarios, pero que no son las artífices de esos éxitos, sino los propios hackers de la Red que acosan, desenmascaran y entregan a los pervertidos. Algo parecido a la justicia de los presidiarios con ,por ejemplo, los violadores o los propios pedófilos, sólo que aquí no estamos presos, al revés, y eso molesta.
J. S. Bach - Concierto en Re menor para dos violines y orquesta, I - Camerata Brasil
(*) (No le he pagado derechos de autor a don Juan Sebastián)
La mayoría de los éxitos policiales contra las mafias de pedofilia de la Red se atribuyen a unas recientes y evanescentes unidades cibernéticas policiales, todavía en pañales, que me consta que se cuelgan las medallas y salen en los telediarios, pero que no son las artífices de esos éxitos, sino los propios hackers de la Red que acosan, desenmascaran y entregan a los pervertidos. Algo parecido a la justicia de los presidiarios con ,por ejemplo, los violadores o los propios pedófilos, sólo que aquí no estamos presos, al revés, y eso molesta.
La Red tienen muchas cosas buenas, derivadas de su esencia libertaria, y algunas malas, relacionadas con la impunidad que proporciona el deseable por otra parte anonimato, pero lo que caracteriza a Internet no son desde luego los insidiosos, los calumniadores, los trolls, los pedófilos, ni siquiera los que descargan gratis productos de la cultura espectáculo (no me imagino haciéndolo con una peli de Bergman o un ensayo de filosofía, y, sin embargo, pasa). Lo que caracteriza, a mi juicio, a Internet es una alentadora y real ‘democracia’ interna y una real meritocracia (al final se sabe qué blog es bueno), lo que molesta a muchos de los autores consagrados del papel y tinta de toda la vida
El poder, el económico y el político, caso de que sean distintos, intenta controlar este evanescente, mágico y libertario ecosistema,pero ellos son especies introducidas poco adaptadas, aunque uno ofrezca incentivos a cambio de sumisión, publicidad, etc., y el otro pergueñe leyes incompatibles con esa esencia antiautoritaria de la Red. Ninguno lo ha conseguido hasta ahora. La Red es -sigue siendo- de los nudos que tejen su malla, cada uno de nosotros.
Por otra parte, si lo lograsen la Red como tal desaparecería. Brecht dijo que robar un banco no era nada comparado con fundarlo. Inversamente, la Red no está llena de piratería, ‘es’ piratería, pero en sus aspectos más libres y gloriosos.
Eso es lo que no parecen entender los ajenos a ella. Ahora bien, si pretenden reformarla , aunque sea sin combatirla , pero sin tenernos tampoco en cuenta ,deberían recordar una frase reciente que un juez pronuncia para explicar porque no es muy conveniente enfrentarse a la prensa escrita. Lo hace en la maravillosa serie The Wire, y el periódico es un activo Baltimore Sun que no sé si existe de veras:
Sinde, Ángeles para los conocidos, González para el cartero, a la que tengo el gusto de conocer personalmente y presumo buenas intenciones, y demás defensores de los derechos de autor: jamás legisléis sobre un mundo en el que no sabéis navegar, porque vais a naufragar. Como dice el gran Paddy Leigh Fermor: "Solvitur ambulando"; los problemas se van resolviendo conforme surjen, andando. Mientras tanto no decidan donde está babor o estribor por decreto, porque haremos lo de siempre, es decir, lo contrario.
(Tampoco pretendan diseñar un huevo de otra forma, el que tiene: ovoide,es genial)
Y navega pese a todo...

Si estáis en España y echáis un vistazo a los quioscos de prensa veréis que hay una colección que recupera el antiguo TBO. El TBO que tuvo el honor de nombrar las historietas, los ‘cómics’ como anglófilamente decimos hoy en España: tebeos. Del TBO, fundado en los años veinte y que sobrevivió a la guerra civil y llegó hasta la transición democrática, hay un artista genial sumamente elegante y eficaz que para mi destacaba en su época de oro sobre los demás, sus dibujos eran de una expresividad increíble y de una ‘movilidad’ realmente cinematográfica, su nombre: Coll. Josep Coll, un catalán genial que usaba unos personajes para mí –insisto en lo cinematográfico- calcados de los personajes de Jacques Tati, aunque es incluso anterior y aunque mis preferidos no llevaban gabardina ni pipa, porque eran sus náufragos en minúsculas islas desiertas, o en almadías precarias: abandonados, ocurrentes, disparatados, ingeniosos, absurdos y muy pero que muy aristocráticamente sucios.
Feliz Año, Hermanos de la Costa de la Libre Hermandad, (y también para los náufragos, coño).
Los internautas atraviesan paredes donde otros se parten las narices
“Jamás empieces una pelea con alguien que compra la tinta por barriles”.
Sinde, Ángeles para los conocidos, González para el cartero, a la que tengo el gusto de conocer personalmente y presumo buenas intenciones, y demás defensores de los derechos de autor: jamás legisléis sobre un mundo en el que no sabéis navegar, porque vais a naufragar. Como dice el gran Paddy Leigh Fermor: "Solvitur ambulando"; los problemas se van resolviendo conforme surjen, andando. Mientras tanto no decidan donde está babor o estribor por decreto, porque haremos lo de siempre, es decir, lo contrario.
(Tampoco pretendan diseñar un huevo de otra forma, el que tiene: ovoide,es genial)
Y navega pese a todo...

Si estáis en España y echáis un vistazo a los quioscos de prensa veréis que hay una colección que recupera el antiguo TBO. El TBO que tuvo el honor de nombrar las historietas, los ‘cómics’ como anglófilamente decimos hoy en España: tebeos. Del TBO, fundado en los años veinte y que sobrevivió a la guerra civil y llegó hasta la transición democrática, hay un artista genial sumamente elegante y eficaz que para mi destacaba en su época de oro sobre los demás, sus dibujos eran de una expresividad increíble y de una ‘movilidad’ realmente cinematográfica, su nombre: Coll. Josep Coll, un catalán genial que usaba unos personajes para mí –insisto en lo cinematográfico- calcados de los personajes de Jacques Tati, aunque es incluso anterior y aunque mis preferidos no llevaban gabardina ni pipa, porque eran sus náufragos en minúsculas islas desiertas, o en almadías precarias: abandonados, ocurrentes, disparatados, ingeniosos, absurdos y muy pero que muy aristocráticamente sucios.
Feliz Año, Hermanos de la Costa de la Libre Hermandad, (y también para los náufragos, coño).





















