“Expresado con toda brevedad, el hombre sólo juega cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es enteramente hombre cuando juega.”
FRIEDRICH SCHILLER

8 de mar. de 2013

Paraísos duros, infiernos blandos




Para mí es indudable que hay paraísos duros, como hay infiernos blandos. Los ambientes extremos y maravillosos que he tenido la fortuna de experimentar, como los desiertos, el Ártico o la alta montaña. En cuanto a infiernos blandos, hay que viajar más cerca, porque estamos rodeados de ellos: la pensión del jubilado, incluso el sueldo del asalariado y hasta el matrimonio de tanto casado. En los primeros puedes morir de repente, en los segundos poco a poco, puede llevarte una vida, pero la diferencia es que en los primeros disfrutas mientras sobrevives, mientras que en los segundos, no. Por eso aquellos son paraísos y estos son infiernos. En mis paraísos puede que sin una bombona de oxígeno mueras pronto, o sin agua o sin aislamiento térmico, mientras que en el infierno estarás calentito, pero te pudrirás poco a poco, sin darte casi cuenta. La mayoría de la gente elige instalarse en sus infiernos blandos y remedar con esas chorradas del turismo de aventura el paraíso duro, pero a la primera de cambio, si falla algo, gritarán angustiados por el regreso a salvo a sus infiernos cotidianos. Y eso que la religión les debería haber enseñado que ganarse el paraíso cuesta mucho. Por eso odio el turismo exótico -esos falsos paraísos empaquetados- tanto como  compadezco los infiernos de casi todos. Y por eso entiendo a los suicidas: se van sin billete de vuelta. Claro, la gente corre como pollos sin cabeza de sus infiernos cotidianos a esos supuestos paraísos del tiempo libre. No se han dado cuenta, pobres, que el paraíso no es un espacio físico —hasta lo ha dicho el Papa dimitido, ¿o era el purgatorio?—, sino un tiempo, un tiempo para ti, sin reloj y, a ser posible, sin calendario. Precisamente eso explica que también existan paraísos amables, pero siempre estarás expuesto a que averigüen tu dirección, llamen a la puerta, aparezca un ángel con una espada flamígera y le quite los anticonceptivos a Eva y el desodorante de nacimiento a Adán. Por eso yo, en el paraíso, ni me llevo el teléfono ni abro la puerta, todos los que deben tienen llave. La vida es una ilusión cronológica, pero vamos, si estás permanentemente instalado en tu infierno blando, vete a explicarle eso al jefe cada vez que llegues tarde. En los infiernos el tiempo te mata languidamente; en los paraísos bien escogidos el tiempo te resucita de golpe. Milagros cuánticos.En eso disiento de mi adorado Proust, el tiempo perdido no es el pasado, es el presente en el infierno. Y para los que tienden a culpar a los otros de sus infiernos, al igual que para los que tienden a comprar paquetes organizados de vacaciones, sólo decirles una cosa: todos somos coautores de nuestros infiernos y de nuestros paraísos.



15 comentarios:

  1. En los infiernos el tiempo te mata languidamente; en los paraísos bien escogidos el tiempo te resucita de golpe. Muy cierto, el tiempo, ese inevitable y peligrosísimo ingrediente de nuestra vida, es la variable fundamental que distingue los paraisos de los infiernos. El tiempo y nuestra manera de... iba a decir 'usarlo', pero eso es equívoco, evoca el carpe diem y otras sensatas recomendaciones de diligencia, que no hacen a la cuestión. No; el tiempo y nuestra manera de vivirlo, en tanto no estemos en situación de ignorarlo. No se trata de emplearlo bien, sino de experimentarlo bien. Porque, efectivamente, todos somos coautores de nustros infiernos y de nuestros paraisos. Productores, directores, guionistas, responsables del casting y estrellas invitadas de nuestros paraisos y de nuestros infiernos.


    (Observación gramatical del día: el sujeto de 'compadecer' es quien experimenta compasión, el objeto directo quien la inspira. Si los infiernos me inspiran compasión, si experimento compasión por ellos, yo los compadezco. Si escribo que me compadecen los infiernos, estoy diciendo que son ellos quienes experimentan compasión por mí y yo quien se la inspiro a ellos, lo que me parece poco probable.)

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    1. Muy cierta la observación gramatical que haces: lo corrijo

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  2. No el purgatorio, sino el infierno y no el papa dimisionario sino el ínclito JPII. Este caballero dijo que el infierno no era un lugar, sino un estado. Cosa que tú describes muy bien en los infiernos blandos, que necesitan de un lugar para existir, al contrario que los paraísos duros. Aunque yo con lo que me quedaría sería con tu paraíso amable.

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    1. Gracias por la aclaración (¿se me nota que saqué un aprobado raspado en teología cuántica y el termodinámica divina?)

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  3. Quise decir que los infiernos blandos NO NECESITAN de un lugar para existi

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  4. un post redondo, circular, como un donut... estoy de acuerdo en todo, que de vez en cuando también hay que decirlo (hablo desde mi particular infierno blando, blandito)

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    1. Bien traído, JM, hoy he recibido un email de un amiguete que me habla, al hilo de este post, de 'ablandar' algo más su infierno; la metáfora puede cuajar

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  5. Dicen que un pez fluvial quería conocer el mar, así que se acercó al primer pez que vio y le preguntó por dónde caía el mar. Este pez le indicó que él no estaba del todo seguro, pero que debía avanzar río abajo para encontrar el mar. El pequeño pez hizo así, y avanzó y preguntó varias veces hasta que, sin darse cuenta, llegó al mar. Allí encontró al más viejo y sabio de los peces, de quien ya le habían hablado sus guías, y decidió preguntarle.

    -¿El mar?-preguntó el sabio de los peces, incrédulo-Alevín, ¡ya estás en el mar!
    -¿En el mar? ¡Pero si esto es sólo agua! ¡YO BUSCO EL MAR!

    Y se marchó en pos del mar, mientras que, supongo, el viejo pez hacía el equivalente entre peces de sacudir con la cabeza mientras se llevaba una mano a la frente.

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    1. Bonito cuento que relata bien como ir del infierno blando al paraiso duro y de paso explica el origen de los peces anádromos...como el salmón

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  6. No se qué me ha gustado más, si el texto o las fotos.
    Quizá la frase con la que más de acuerdo estoy sea: "todos somos coautores de nustros infiernos y de nuestros paraisos" Por eso me molesta tanto la expresión "hacer feliz a alguien". Uno se hace feliz o desgraciado a sí mismo. Y al otro, si se le quiere, hay que procurar facilitarle su propia elaboración de la felicidad o al menos no estropeársela demasiado. Y nos podemos dar con un cantito en los dientes. Pero seguramente me estaré repitiendo, usted perdone.
    Y siga poniendo fotos como estas. ¡qué placer!

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    1. Gracias, Cigarra. Y sí, eso de ‘hacer feliz a alguien’ es algo absurdo, aunque todos lo entendemos. De hecho, a mi me gusta mucho la frase de la gran (en todos los sentidos) Mae West) de la que era conocida su afición por los hombres guapos, cuando le preguntaron porque no se había casado y respondió que para que conformarse con hacer desgraciado a un hombre cuando podía hacer felices a muchos…

      La foto 1 es a cinco kilómetros de mi casa, la 2 es el patio d emi casa...tralaralará

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  7. Es verdad que nuestros infiernos son blandos. Pero soy de la opinión que la vida no es fácil ni en paraíso duro ni en infierno blando. La vida no es fácil para nadie con un mínimo de decencia. Los niños son casos aparte porque esperan que sus deseos se hagan realidad. Pero pocos son los adultos que aún desean después de haber pasado por el tamiz de los años ( y hacen bien. No es culpa de la realidad que sus sueños no se hubieran cumplido sino de "los otros" el más real de los infiernos como diría Sartre)

    Sin que nada tenga que ver con este post afirmo que me encantan estos días de lluvia en Madrid. La lluvia trae recuerdos a este mi dulce infierno cotidiano.

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    1. Es curioso, Emma, a pesar de compartir en parte la conocida frase de Sartre, que leí en su preciosa autobiografía, las palabras, a la vez, digo, me molesta. Además esos infiernos son relativamente soslayables en espacio-tiempo, aprendiendo, como yo modestamente, a no coincidir a en los mismos sitios y tiempos con ellos

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  8. En términos generales es cierto que cada uno (adulto) es coautor y responsable de lo que "tiene"; entrecomillo lo de tener porque al pronto no se me viene a la cabeza mejor palabra.
    Lo interesante del post - aparte de esas dos bellísimas fotografías - es tu hallazgo metafórico de los 'paraísos duros' y los 'infiernos blandos'.

    Por otro lado hay quienes viven el carpe diem como menciona Vanbrugh y quienes en vista de tal torrentera optan por el carpe omnis. A veces creo ser de estos últimos.

    Parece que últimamente estoy en parcial desacuerdo con 'nuestra' sensible y talentosa Emma. Creo que precisamente con un mínimo de decencia se acepta y se facilita el trasiego por la vida: ya sea en el paso por el paraiso duro como sabiendo manejar el hodón del blando infierno. ¿Qué otra cosa son, si no muestras de decencia, los variadísimos posts de este bloguerío donde asomamos la cabeza diariamente?

    Me niego a pedir disculpas por ser machaconamente optimista - aunque a veces dé un rabotazo a lo que me parecen moscas cojoneras, (incluídas las mías propias.)

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